El corazón, imprescindible para vivir

El corazón, imprescindible para vivir

Última actualización: 23-08-2018. Equipo Nutricioni

Se llama corazón al órgano central de la circulación de la sangre. Este órgano entra en función al iniciarse la vida y es también el último que nos abandona.

El corazón se encuentra ubicado en el medio del tórax, entre los pulmones. Está protegido por las costillas y el esternón; es de forma hueca y su tamaño es como el de un puño.

Recoge la sangre de las venas y después de empujarlas hasta los pulmones, la envía a todo el organismo para proveerlo de oxígeno y los elementos nutritivos necesarios.

La sangre para circular en todo el cuerpo y a través de sus tejidos, necesita ser impulsada continuamente por una fuerza.  Ésta al mismo tiempo, la lleva a las extremidades; la retira de allí, para nuevamente llevarla a las partes más apartadas del interior.

Para llevar a cabo esta tarea, el corazón late aproximadamente 70 veces por minuto, o unas cien mil veces en el día desde que nacemos hasta nuestra muerte. Aunque este ritmo varía en cada individuo.             

Este maravilloso trabajo lo hace el corazón, el cual tiene el mecanismo de una bomba aspirante e impelente, en combinación con los pulmones.

Es tan importante la función de éste órgano en el cuerpo, que fue dotado de una resistencia a toda prueba, no existiendo enfermedades propias de esta víscera, debiéndose sus alteraciones a la mala calidad de la sangre que debe movilizar diariamente.

Si el corazón dejara de funcionar solamente cinco segundos, la persona se sentiría mareada, y si no funciona durante diez segundos perdería el conocimiento.

Afortunadamente este miembro sigue latiendo sin la necesidad de la acción voluntaria de una persona. Sin embargo, es indispensable prestar atención al corazón si se desea disfrutar de una larga vida.

La contracción espontánea y rítmica del músculo cardíaco se modifica en intensidad y frecuencia por los impulsos nerviosos procedentes del cerebro.

Funcionamiento del corazón

El corazón está formado por un músculo cardíaco, que se contrae automáticamente desde antes del nacimiento hasta la muerte.

Los impulsos de los latidos cardíacos provienen del músculo mismo y dependen de la presencia de ciertas sales, particularmente calcio, en los líquidos que están en contacto con el músculo.

El ritmo de los latidos es regulado por dos series de fibras nerviosas: los nervios aceleradores e inhibidores.

Por lo común el número normal de latidos en el adulto es de 65 a 75 por minuto, aunque en los niños es más elevada. Cada latido del corazón es seguido por un período de descanso, este lapso es más corto cuando la actividad es mayor y es más prolongado durante el reposo.

Realmente este miembro del cuerpo es una bomba de doble acción. Cada una de sus dos mitades está formada por dos cámaras, una aurícula y un ventrículo. La sangre que llega al lado izquierdo, procede de la circulación pulmonar, sale por la gran arteria aorta al sistema circulatorio.

Asimismo la que proviene del sistema circulatorio, llega al lado derecho para después pasar a los pulmones y ser desintoxicada por las arterias pulmonares, en cada caso los ventrículos obran como bomba impelente.

Las aurículas sirven únicamente como cámaras receptoras, y la contracción que en ellas se registra para enviar la sangre a los ventrículos es comparativamente muy ligera.

Las válvulas están colocadas a la entrada y salida de cada ventrículo. Los sonidos que emite el corazón se debe al cierre o estrechamiento de éstas válvulas.

Tanto el corazón como los vasos sanguíneos están cubiertos por una membrana serosa continua que se denomina endocardio y endotelio. Otra membrana semejante cubriendo la parte externa del órgano llamada pericardio y, el tejido muscular del corazón que se llama miocardio.

¿Por qué enfermamos del corazón?

Los padecimientos cardíacos constituyen la principal causa de muerte  a nivel del mundo. Estas afecciones pueden presentarse en ancianos comúnmente, pero también en personas jóvenes.

Cuando se dominan las dolencias de la niñez, un mayor número de persona llega a la edad adulta con trastornos cardíacos que hacen que las muertes por fallas del corazón vayan en crecimiento.

Las muertes por afecciones cardíacas pueden ocurrir repentinamente, pero a su vez pueden evitarse proporcionalmente al paso del tiempo. Uno de los factores de riesgo es llevar una vida desarreglada y sin higiene, las enfermedades cardíacas no deben causar inquietudes en las personas.

No todos los casos de dolor en la región cardíaca son evidencia de que existe algún trastorno, por ello el médico debe realizar un examen exhaustivo para aliviar preocupaciones y hacer recomendaciones para una mejor salud del corazón.

Entre los tipos más comunes de padecimiento figuran las infecciones de la membrana que lo cubre conocida como endocarditis; y la del mismo músculo que es la miocarditis.

Sin embargo, los organismos patógenos llegan al corazón por el flujo sanguíneo cuando existen infecciones que llegan a causar daño en las funciones cardíacas. Entre estas enfermedades tenemos la amigdalitis, el reumatismo, las enfermedades dentales crónicas, la viruela y enfermedades venéreas.

Las emociones repentinas o prolongadas, comer y beber en exceso, respirar aire viciado, abusar de los deportes, excesos sexuales y falta de reposo nocturno, son causas de que nuestro corazón se vaya debilitando.

Otros factores que pueden afectar el desempeño del corazón son un estímulo nervioso defectuoso y los trastornos de las glándulas endocrinas.

También el abuso de fármacos y drogas; tales como los depresores cardíacos encontrados en las pastillas contra el dolor de cabeza. El alcohol o el cigarrillo, también tienen un efecto nocivo en el sistema circulatorio, menoscabando el paso de la sangre al miembro cardíaco.

Afecciones de tipo secundario

La obesidad, hace que el tejido adiposo cubra el músculo cardíaco con grasa, obligando al corazón a un mayor esfuerzo que lo debilita y atrofia. Un efecto parecido se produce por la falta de elasticidad en las arterias y venas. Estas se endurecen por las placas de calcio y grasa que se adhieren a las paredes arteriales; así van obstruyendo el flujo sanguíneo agrandando el corazón y esforzándolo.

Los desarreglos digestivos y de un modo más grave el estreñimiento, tienen repercusión directa en el corazón. La presión de los gases estomacales sofocan la actividad cardíaca y llega a producir alteraciones en el pulso.

Por lo anteriormente expuesto, es que los enfermos cardíacos deben ser muy cuidadosos con sus alimentos y con los fármacos que favorecen la circulación de la sangre.

El organismo de un enfermo cardíaco debe estar lo más limpio posible. En este caso, la circulación es parte importante del tratamiento. Por tal motivo, los fármacos anticoagulantes están indicados de forma regular junto con los antihipertensivos, lo importante es mantener la sangre fluyendo sin obstrucciones.

En el campo de la medicina, se han aplicado alternativas concernientes a la nutrición de las células corporales que van limpiando el torrente sanguíneo. En este caso, la fruta de Acai ha sido altamente estudiada y recomendada para enfermos del corazón

Esta fruta, contiene fitoesteroles, grasas monoinsaturadas y mucha fibra; la cual beneficia en la salud cardiovascular. Además contiene antioxidantes procedentes de los antocianinos, que poseen antiradicales libres protectores del organismo de la arterioesclerosis, mejorando la circulación sanguínea.

Según estudios, las frutas de acai contienen más antiocianinos que las fresas, arándanos o las ciruelas, siendo un excelente proveedor natural.

Equilibrio Acai, puede ser el acompañante ideal en beneficio de nuestra circulación; ya que sus efectos limpiadores, bajarán los niveles de colesterol promoviendo la salud cardíaca.

Factores de riesgo cardíaco

Algunas enfermedades cardíacas son congénitas; es decir, nacen con nosotros. Mientras que existen otras causas internas que afectan directamente al corazón. Debemos tener presente ciertos factores de riesgo para padecer del corazón:

  • La Edad: El riesgo de enfermedad del sistema circulatorio empieza a partir de los 45 años; pero si eres mujer el riesgo, aumenta si te han eliminado los ovarios o estas pasando la menopausia.
  • La Historia Familiar: Los genes no se pueden negar y si has tenido familiares con enfermedades del corazón; tienes el mayor riesgo de padecerlo también, por ello se debe tomar conciencia.
  • El control del peso corporal: El exceso de carne significa más capilares y mayor volumen de sangre del que normalmente bombearía el corazón. Como compensación, el corazón debe tratar de bombear más sangre con cada latido. Este desgaste puede causar anormalidades en el ventrículo izquierdo, lo positivo es que se puede revertir si bajamos de peso.
  • Nivel de Colesterol: Cuando tenemos el colesterol elevado, corremos el riesgo de tapar más las arterias y obstruir el flujo de sangre.
  • Presión arterial: Tener la tensión alta hace que el corazón se esfuerce para bombear la sangre, trayendo como consecuencia que el corazón se agrande y se debilite.
  • Estrés y falta de ejercicio: El corazón requiere ser ejercitado permanentemente para mantenerse sano. Evitar las tensiones y la irritación traerá salud cardíaca.
  • Diabetes: Las personas que padecen esta enfermedad endocrina tienen desórdenes en todos los sistemas.  Si esto va acompañado de obesidad, tienen más probabilidad de tener ataques cardíacos y enfermedades coronarias por efecto de la obstrucción arterial.

Estudios científicos expresan que para evitar los factores de riesgos cardíacos debemos mantener nuestras arterias libres de grasas. Con Equilibrio Acai podemos tener este beneficio, ya que entre otros nutrientes contiene cascos de nogal, que es utilizado como tratamiento de la limpieza arterial.

Síntomas de un corazón enfermo

La mayoría de las enfermedades cardíacas y arteriales están causadas por una alimentación y unos hábitos de vida perjudiciales. Más de la mitad de las personas con exceso de peso mueren de infarto o por problemas asociados al corazón.

Desgraciadamente se puede tener el corazón enfermo y no saberlo, el largo proceso de deterioro puede no evidenciarse hasta que ya el daño sea irreparable.

En algunas personas el primer “síntoma” suele ser un infarto o falla cardíaca, esto debe ser reflexivo para tomar medidas preventivas y realizarse chequeos para estar alerta a cualquiera de estos síntomas:

  • Angina de pecho: Es una sensación de dolor o tirantez en el tórax. En algunos casos el dolor puede sentirse en el brazo izquierdo y en la mandíbula.
  • Pulso acelerado: Podemos llegar a sentir las pulsaciones más rápido de lo normal.
  • Dolor recurrente en el pecho: Una sensación aguda o de constricción en el centro del pecho que dura unos pocos minutos, desaparece y más tarde vuelve. Debería ser valorada por un médico.
  • Dolor radiante: Es un dolor que comienza en el centro del pecho y puede extenderse a los brazos, cuello u hombros.
  • Falta de aliento: La capacidad de respirar suele verse restringida, por causa del corazón afectado.
  • Fatiga extrema: Un agotamiento extremo y abrumador puede indicar que el corazón no está bombeando suficiente sangre y oxígeno a los tejidos del cuerpo.
  • Mareo: sentir que se te va la cabeza o sufrir pérdidas de visión puede indicar que el corazón no está bombeando bien.
  • Molestias gástricas: Náuseas o molestias estomacales pueden ser síntomas de una amplia gama de enfermedades, incluyendo el corazón.

No todos los síntomas son obvios, no siempre se presenta un dolor en el pecho. Pueden existir un conjunto de signos muy diferentes que tenga misma enfermedad y que aún no se ha diagnosticado.

Alternativas para mantener un corazón sano

Cuando queremos prevenir afecciones cardíacas lo primero que debemos hacer es cambiar nuestros hábitos alimenticios. Controlar el peso y realizar ejercicios físicos por lo menos tres veces a la semana, es ideal.

Para controlar el colesterol están dispuestos en el mercado fármacos reguladores de los niveles de grasas.

Si tenemos más de 40 años, una revisión médica de forma periódica evidenciará si estamos desarrollando factores de riesgo para padecer de enfermedades cardíacas. Sobretodo, si tenemos antecedentes familiares con hipertensión, colesterol, diabetes, obesidad e infartos.

La medicina nos da una variedad de alternativas para equilibrar nuestro organismo de forma natural, una buena opción es Equilibrio Acai. Si eliminamos las impurezas de nuestro sistema, el flujo sanguíneo aumentará su volumen y será de mejor calidad, irrigando todo los órganos y por ende favoreciendo su funcionamiento.

Los alimentos poseen propiedades cardioprotectoras, y existen nutrientes que repercuten directamente en la salud cardiovascular.

Entre estos alimentos encontramos las frutas cítricas repletas de bioflavonoides,  que ayudan a eliminar los radicales libres las cuales forman parte de las causas de enfermedades coronarias.

Estos bioflavonoides ayudan a combatir junto con la vitamina C las enfermedades cardíacas; esto se encuentra en la planta de acai y los cascos de nogal, que son excelentes antioxidantes contenidos en Equilibrio Acai que interviene en la elasticidad de las arterias, fortaleciendo los tejidos cardiacos.

Cuando una arteria se enferma y queda completamente bloqueada, desencadena un ataque al corazón. Aquí primeramente la arteria se estrecha por la acumulación de grasa o calcio, y segundo las arterias han perdido su flexibilidad y han perdido su capacidad de expandirse y contraerse. Por este motivo no puede mandar el flujo sanguíneo.

Si procuramos tener una buena nutrición celular, mantendremos nuestras arterias relajadas y capaces de dilatarse.

Esto conlleva a que nuestro corazón trabaje de forma tranquila y fortalecido.

Un flujo sanguíneo saludable

Son muchos los factores por los cuales nuestra sangre puede contaminarse. Uno de ellos es el depósito de toxinas como consecuencia del mal funcionamiento de los órganos responsables del saneamiento de la sangre, como son el hígado y los riñones.

Otro factor importante es la alimentación que llevamos diariamente, que también causa que agentes dañinos se introduzcan en nuestro sistema y contaminen el flujo de sangre.

La calidad y la variedad de los alimentos que consumimos, influyen significativamente dentro de nuestra salud. Aunque dichas necesidades dietéticas pueden variar en determinadas circunstancias, por ejemplo cuando una persona está enferma o practica mucho ejercicio.

Para que el cuerpo reciba una gran cantidad de nutrientes esenciales, debemos tomar la proporción correcta de cada tipo de alimento. Se puede conseguir un equilibrio adecuado a lo largo del día, incluso durante la semana.

La mayor parte de la gente debe jugar con las cantidades de carbohidratos procesados que comen; para añadir más frutas y verduras, por ejemplo.

Estos simples cambios irán limpiando nuestro flujo de sangre y tendremos menos riesgos de acumular placas de calcio y grasa en nuestras arterias; y por ende, reduciremos las probabilidades de tener enfermedades cardíacas.

Los alimentos como remolacha, jugos verdes, infusiones, jugos de vegetales y de frutas son perfectos para limpiar la sangre. Con esta opción directamente de la naturaleza podremos eliminar las toxinas de nuestro organismo, eliminándolos por la orina, heces o por la piel.

Estos jugos tienen la propiedad de depurar todo nuestro cuerpo y beneficiarnos con sus nutrientes y energía.

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