El control de la ansiedad se apoya en las vitaminas

El control de la ansiedad se apoya en las vitaminas

Última actualización: 11-10-2018 por Editor Roselis.

Hablar de ansiedad es referirse a un estado mental en el que muchas veces la voluntad del individuo que lo soporta es ajena a dicha situación.

Hay ocasiones en las cuales, de manera inconsciente, la persona es presa de ataques de inquietud, excitación nerviosa e inseguridad, solo por nombrar algunos, sin tener conocimiento de la causa de las mismas.

Son frecuentes en estas personas ciertas fases de agitación y de zozobra del ánimo, sentimientos de inferioridad, ideas de culpabilidad, sensación de no ser útil, ideas negativas y hasta suicidas, todas las cuales se presentan con más frecuencia en enfermos con padecimientos agudos, en los que el sosiego y el reposo están muy lejos de su carácter.

No obstante, individuos sometidos a elevada presión laboral, social o familiar, pueden presentar cuadros de ansiedad que en algunas situaciones son pasajeros y en otras son algo más severos,  pero que desaparecen en el mismo tiempo en que desaparece el estímulo que los provoca.

Ansiedad y neurosis van de la mano. Así, considerada un trastorno, la ansiedad puede dar origen a cuadros con síntomas de tal amplitud y variedad, que es capaz de llegar a afectar a  la persona en lo referente a los aspectos físicos, psicológicos, cognitivos, sociales y de conducta.

Causas de la ansiedad

El ser humano, al igual que todos los seres vivos, permanentemente está sometido a estímulos provenientes de su entorno.

Estos estímulos pueden afectarlo de manera positiva o en forma negativa; todo depende del origen de los mismos y de la intención que tengan en cuanto al tipo de comportamiento o conducta que aspiren generar en la persona a quien van dirigidos.

Cuando los estímulos son positivos, es posible observar comportamientos constructivos que tienden a crear ambientes de paz, solidaridad, armonía, felicidad; en fin, respuestas totalmente provechosas que despiertan en la persona sentimientos auténticos  y positivos hacia quienes le rodean y hacia su medio ambiente.

No obstante, cuando los estímulos son negativos, la respuesta no se hace esperar. En ocasiones, el individuo es agresivo con quienes  conviven con él y hasta con su hábitat.

En otras situaciones, este mismo individuo dirige su agresión hacia sí mismo, a veces de manera intencional y consciente y otras, involuntariamente y sin ninguna consciencia de sus actos.

En este segundo escenario expuesto es donde se evidencia la ansiedad de carácter patológico, es decir, la ansiedad enfermiza; lo hace como una respuesta usual a las situaciones generadoras de estrés.

Pudiera afirmarse que es una respuesta lógica, en una ocasión en la cual se entiende que la ansiedad es solo la forma de responder a  las provocaciones recibidas.

La ansiedad trasciende de esta forma en una respuesta innata y natural, por lo general, nacida de la misma condición de ser vivo, independientemente de su naturaleza; pero que cuando se hace repetitiva, requiere de observación y cuidado, por cuanto puede ser signo que involucra trastornos de la conducta y de la personalidad.

Son múltiples las razones que dan origen a la ansiedad en el ser humano:

  • Exceso de trabajo.
  • Ambiente laboral inadecuado.
  • Mala situación económica,.
  • Enfermedades crónicas o graves.
  • Ambiente familiar disfuncional.
  • Falta de sueño.
  • Alcoholismo.
  • Drogadicción.

Estos factores cuentan entre los causantes de esta patología, siendo que, estímulo y ansiedad conforman el lazo causa-efecto.

La ansiedad enciende las alarmas

A pesar de lo que pudiera pensarse, la ansiedad no siempre es negativa.

Ella actúa como un mecanismo de defensa, o más bien, de prevención, encendiendo alarmas que le dictan al organismo que es momento de reaccionar ante una determinada realidad.

Frente a una situación de inminente peligro, por ejemplo un atraco o un accidente de auto, la reacción lógica en la mayoría de los casos es sentir miedo; temor ante las consecuencias que pudieran derivar de esos hechos. Hay pánico momentáneo y con él, ansiedad. Concluido el episodio, la ansiedad desaparece; fue momentánea, circunstancial.

No obstante, cuando esa misma ansiedad, la del momento del atraco o la que se sintió cuando ocurrió el accidente de auto, se prolonga en el tiempo, se convierte en claro indicador de que algo no anda bien en el individuo; sobre todo, cuando esa misma ansiedad genera dolor, sufrimiento, cambios en la conducta y en el comportamiento del ser que la padece.

Cuando ello ocurre, es el momento de solicitar ayuda especializada que permita reconducir la ansiedad, transformarla y, de ser posible, erradicarla; puesto que este tipo de situación, por su naturaleza puede derivar en daños físicos y psicológicos a corto, mediano o largo plazo.

¿Cómo se manifiesta?

Ansiedad siente quien se enamora, quien asiste a una entrevista de trabajo, quien presenta un examen en el liceo o en la universidad.

Se manifiesta y se siente la ansiedad en forma de las cotidianas mariposas que revolotean en el estómago. Pero también se aceleran los latidos cardíacos y el ritmo de la respiración.

En ocasiones, hay debilidad en las piernas, desmayos.

Diversas son las formas en las que se prueba la ansiedad. Como se ha dicho hasta ahora, es una respuesta que da el organismo a una realidad determinada.

Hay hechos que causan y condicionan esa respuesta. Hasta aquí, todo está normal. Pasado el momento, la ansiedad vuela como por arte de magia. Si la situación finaliza positivamente, habrá dicha y felicidad.

Pero hay otra ansiedad; aquella que se convierte en trastorno:

  • La persona sufre frecuentemente de aprehensión.
  • Su preocupación se maximiza ante el riesgo de hechos y acontecimientos infortunados.
  • Hacen su aparición dolores de cabeza, mareos, excesiva sudoración, vértigo, taquicardias.

Cuando ello pasa, es vital la búsqueda de ayuda experta.

Resumidos, los síntomas de la ansiedad se reducen a tres tipos: físicos, psicológicos y relativos a la conducta. Estos últimos se dividen a su vez en intelectuales o cognitivos y sociales.

  1. Los síntomas físicos se manifiestan a menudo en el corazón, generando palpitaciones y aceleramiento del ritmo cardíaco; además, el paciente puede sufrir de opresión en el pecho, sentir que le falta el aire, molestias gástricas, pérdida del apetito, sudoración excesiva, desmayos, mareos, tensión y rigidez muscular e inestabilidad.
  2. Los síntomas psicológicos se revelan como temor infundado a morir, sentirse amenazado o perseguido, abatimiento, sensación de soledad y de vacío, dificultad para tomar decisiones, trastornos del sueño, autoagresiones, ideas de no ser útil, entre otros.
  3. En cuanto a la conducta, la persona se muestra excesivamente preocupada, tiene problemas para mantener la atención en algo; manifiesta impulsividad, nerviosismo y falta de concentración. Por otra parte, se muestra incapaz de expresarse apropiadamente, se muestra altamente irritable, evidencia bloqueos, etc.

Tipos de ansiedad: normal y patológica

Básicamente hay dos tipos de ansiedad, la llamada normal y la patológica.

La ansiedad normal tiene que ver con las respuestas que da una persona a situaciones que se le presentan a diario y que no revisten ningún tipo de peligro para la salud física y mental del individuo ni de otras personas que formen parte de su vida y de su entorno.

Por ejemplo, siguiendo la secuencia de una situación ya enunciada, la persona que encuentra al amor de su vida, se enamora; pero luego tiene que ir a conocer a los suegros.

Regularmente, este hecho genera algo de ansiedad, pero está concebido dentro del marco de la normalidad. Es un individuo sano, que enfrenta un requerimiento social sin mayores consecuencias.

La ansiedad patológica es otra cosa. Acá, el individuo siente angustia en las situaciones más normales; domésticas, se pudiera decir.

En todo momento, esta persona se siente agobiada, perseguida, excluida; su cerebro crea situaciones adversas donde no las hay, llenas de peligro para sí y para quienes le rodean; su mundo se torna negro, sombrío, cargado de negatividad.

La familia, las amistades, el trabajo, llegan a representar muy poco en la visión y concepto de la persona atacada de ansiedad patológica.

Rompe todo lazo con la realidad y se hunde en el mar de sus propias imaginaciones, de sus ilusiones generalmente negativas, con el consiguiente peligro que representa para ella y los suyos.

Sufren estas personas de desasosiegos, desvelos e inquietudes intensas, sin ninguna razón aparente.

Se transforman y transforman su conducta, su comportamiento, su personalidad;  constantemente están en estado de nerviosismo y alarma y se tornan en seres capaces de actos violentos en razón de su naturaleza patológica.

Origen de la ansiedad patológica

La ansiedad patológica tiene su origen en una serie de diversos factores que actúan sobre un sujeto equis.

Razones de orden familiar, social o laboral, se tornan en agentes detonantes de comportamientos y conductas que rompen el orden natural de las cosas y de la vida.

Son estímulos adversos que presionan constantemente y debilitan la mente del individuo.

Pobreza, hambre, miseria, alcoholismo, drogadicción, pérdidas familiares, pérdidas económicas, entorno agresivo, factores hereditarios, conforman el caldo de cultivo propicio para la aparición de síntomas relacionados con la ansiedad patológica.

Trastornos típicos de personas con ansiedad patológica

Hay autores para quienes las personas con ansiedad patológica sufren de trastornos considerados como: de pánico, obsesivo-compulsivo, de estrés post-traumático y fobia social. Cada uno de ellos revela reacciones y acciones distintas en las personas que los padecen.

El trastorno de pánico constituye una ansiedad de carácter agudo, sufriendo el individuo de sensaciones de muerte, de faltarle el aire.

En tanto, el trastorno obsesivo-compulsivo genera en la persona acciones repetitivas, dada la falta de seguridad en sí mismo o en sus capacidades físicas y psicológicas; debe asegurarse de que lo hecho está hecho.

Hay circunstancias en las que la persona se ve sometida a escenarios con un clima alto en situaciones de ansiedad, las mismas que dan origen al trastorno de estrés post-traumático.

Abuso sexual, atraco, accidente de tránsito con graves consecuencias, por ejemplo, generan conductas en las que el individuo siente el temor persistente de pasar de nuevo por las mismas situaciones.

Y aunque no las viva otra vez, las revive en sus pesadillas, lo que le ocasiona, entre otras cosas, debilidad, rabia, alejamiento, inapetencia.

En cuanto a la fobia social, esta tiene que ver con el temor de la persona a hacer el ridículo en público, lo que la induce a abstenerse de interactuar con otras personas por miedo a la burla y a la humillación.

En ocasiones, esta misma persona llega al extremo de desconectarse de su entorno social, afectando con esta acción sus relaciones amistosas y hasta familiares.

Ansiedad patológica y entorno social

Se ha visto en la exposición del trastorno denominado fobia social cómo la persona cambia radicalmente.

En este estado de salud mental, el sujeto propicia su propia autoexclusión de la sociedad.

Difícilmente, al tener una percepción amenazante e incontrolable de su entorno, pueda establecer relaciones de acercamiento y de carácter amistoso con otras personas.

Su realidad se distorsiona y constantemente se siente amenazado por la gente y por las cosas.

Miedos, angustias, recelos, lo inducen a mantenerse al margen de todo y de todos, mientras recorre los caminos que su turbada imaginación ha construido.

Ansiedad patológica y campo laboral

Si bien, como se ha visto, a las personas que sufren de algún tipo de ansiedad patológica se les dificulta en gran medida establecer vínculos sociales con personas de su entorno, más difícil es que puedan incorporarse activamente al campo laboral para ejercer alguna actividad.

No hay cabida en empresas, tiendas de comercio, industrias o cualquier otro ambiente de trabajo, para personas en esta condición.

En ocasiones, esta situación influye negativamente en el estado del paciente puesto que refuerza su actitud negativa y de distanciamiento de grupos sociales.

Ansiedad patológica y alimentación

Cualquier tipo de ansiedad que se llegue a sentir, nace en el cerebro. Por ello, una dieta sana y balanceada puede aportar nutrientes y otros elementos que contribuyan al mantenimiento saludable de tan importante órgano.

Deficiencias de vitamina B1 o tiamina, vitamina B3 o niacina, vitamina B5 o ácido pantoténico, vitamina B6 o piridoxina y vitamina B12 o cianocobalamina, pueden provocar mal funcionamiento del cerebro, afectando al sistema nervioso en general.

Este grupo de micronutrientes, presentes en alimentos de orígenes diversos y de grupos variados, intervienen en funciones como la transmisión nerviosa, previenen alteraciones neurológicas, la degeneración de las neuronas y la demencia.

Se hallan, además, en la síntesis de neurotransmisores y participan en la función cognitiva del encéfalo.

Hígado, carne de cerdos, cereales, huevos, leguminosas, verduras, frutas, carnes rojas, pescados, leche, se constituyen en proveedores de vitaminas y minerales cuando son consumidos con frecuencia y de manera proporcional y balanceada.

Cuando no sea posible su consumo directo de las fuentes naturales mencionadas, una alternativa es recurrir, bajo las indicaciones de especialistas en alimentación y nutrición, a los suplementos alimenticios de producción artesanal o industrial, a los cuales se ha añadido estas sustancias, vitales en el funcionamiento sano y armónico del cuerpo y de la mente.

Ansiedad y depresión

No resulta nada fácil distinguir ansiedad de depresión, puesto que algunos de sus síntomas son muy similares.

Sin embargo, se debe admitir que en muchas ocasiones y ante una misma situación, la persona puede desarrollar una u otra patología como una forma de encarar los hechos.

Algunos puntos de diferenciación estarían relacionados con las conductas asumidas por el individuo.

Un estímulo externo puede ser interpretado como amenaza o como pérdida; la primera activa la ansiedad, la segunda impulsa la depresión.

La ansiedad denota miedo; la depresión se expresa en tristeza, melancolía.

Trastornos a nivel cognitivo y psicofisiológico son signos reveladores de ansiedad  en tanto que falta de autoestima y sentimientos de culpa remiten a depresión.

En períodos de ansiedad, el individuo teme por consecuencias negativas futuras; en estado depresivo, la persona poco o nada tiene que ver con el futuro.

¿Cómo controlar la ansiedad?

Puede afirmarse que hay al menos tres formas de controlar la ansiedad.:

  1. La primera se relaciona con el consumo de alimentos balanceados y productos de origen natural, elaborados artesanalmente.
  2. La segunda forma tiene que ver con la administración al paciente de fórmulas médicas o farmacéuticas dirigidas a establecer los correctivos requeridos.
  3. La última, se relaciona con la atención médico-hospitalaria en la cual el paciente recibirá indicaciones y atención de parte de personal especializado en el tratamiento de los problemas que afectan a la persona aquejada de ansiedad, bien sea ésta normal o patológica.

Ahora bien, calificado de trastorno psicológico, hay quien propone consejos que permiten enfrentar y superar la ansiedad.

Pero, hay que entender que son soluciones alternativas que no sirven en todos los casos.

Para ello, entre otras cosas, se debe empezar por:

  • Aprender cómo funciona la ansiedad.
  • Aceptarse lo que está ocurriendo.
  • Respirar calmadamente.

Otros consejos serían:

  • Interpretar en forma correcta las situaciones.
  • Dejar salir tus pensamientos, expresarte.
  • Ser asertivo.
  • Tomar las cosas con calma.
  • Dejar las preocupaciones.
  • Tomar mucho descanso.
  • Hacer lo que más te guste.
  • Realizar actividades físicas.
  • Mantener una dieta variada, sana y balanceada.
  • Evitar salidas fáciles a las situaciones, como el alcohol.

No obstante, debe tenerse muy presente que el apropiado tratamiento y orientación de la mano de un especialista en este tipo de trastornos permite a los pacientes detectar y tomar el control de los síntomas de la ansiedad; ello influirá en gran medida en el mejoramiento de su calidad de vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *