El aparato digestivo: una larga labor que comienza por los ojos

El aparato digestivo: una larga labor que comienza por los ojos

Última actualización: 29-08-2018. Equipo Nutricioni

Muchas personas piensan que las funciones del aparato digestivo se inician a partir del momento en que los alimentos ingresan en el estómago.

Mas, es bueno saber que el proceso que cumple el aparato digestivo es bastante extenso y complejo, y en él intervienen diversos órganos.

Sus funciones también abarcan un amplio espectro de procesos que se explicarán más adelante.

El aparato digestivo se divide en dos zonas con funciones diferentes: en primer lugar está el tubo digestivo, cuya extensión va desde la boca hasta el ano.

En este trayecto, entran los alimentos por la boca, se da el proceso de absorción  y transformación en nutrientes. Esto se conoce como digestión.

Todo aquello que no sea digerible o aprovechable desde el punto de vista nutricional, es expulsado por el ano.

El tubo digestivo se compone de:

  •       La boca.
  •       La garganta.
  •       La faringe.
  •       El esófago.
  •       Estómago.
  •       El intestino delgado.
  •       Intestino grueso.
  •       El recto y el ano.

Los otros órganos que componen el aparato digestivo que no están dentro del trayecto del tubo digestivo son:

  •       El páncreas
  •       El hígado
  •       La vesícula biliar.

Todos estos órganos se ubican en la cavidad abdominal, que limita en la parte anterior con la pared abdominal, en la posterior con la columna vertebral.

En la parte superior con el diafragma y en la parte interior con los órganos pélvicos.

Más allá de la absorción de los nutrientes y la digestión, el aparato digestivo también interviene en otras funciones.

Fabrica hormonas que cumplen roles distintos a la digestión, así como elementos de coagulación de la sangre que eliminan toxinas.

En el proceso de digestión, cada alimento consumido cumple un proceso de descomposición que permite al organismo la absorción de nutrientes.

En el cuerpo humano, la proteína se convierte en aminoácidos, almidones en azúcares simples y las grasas en glicerol y ácidos grasos.

Por otro lado, el agua contenida en los alimentos, es enviada al torrente sanguíneo, manteniendo el cuerpo hidratado.

Partes del aparato digestivo y su función

El aparato digestivo tiene una composición bastante compleja y enorme.

Abarca aproximadamente entre 10 y 12 metros, la mayor cantidad dentro del cuerpo humano. Particularmente en la zona del tronco.

En general, el aparato digestivo inicia en el rostro y concluye hacia la pelvis. Veamos sus órganos en detalle:

  • Boca: justo aquí inicia el aparato digestivo y el proceso de digestión. En la boca encontramos la lengua y dientes, ambos arrancan este proceso.

La lengua moviliza los alimentos hasta el esófago. Los dientes por su parte son los que desmenuzan la comida al masticar y convierten en fragmentos más pequeños.

De esta forma se digieren más fácilmente. Por su parte la saliva no sólo acaba con las bacterias contenidas en los alimentos, sino también se entremezcla con la comida, facilitando el proceso de digestión y absorción de los nutrientes de los alimentos.

  • Faringe: tiene aspecto cilíndrico, similar al de un tubo, cumple un importante papel. Este órgano permite el paso de aire a los pulmones y al mismo tiempo de los alimentos al esófago.

La boca, la nariz, la tráquea y el esófago están conectados con la faringe.

  • Esófago: está ubicado hacia la garganta, cerca de la tráquea. Es un trayecto muscular con una longitud de unos treinta centímetros aproximadamente.

Cuando una persona traga, el esófago percibe los alimentos. El esófago traslada la comida hasta el estómago.

Este proceso lo realiza mediante contracciones musculares que se conocen como peristalsis.

El esófago también cumple un rol a nivel del sistema respiratorio, ya que este trayecto muscular es la vía por la cual se expulsan los gases.

  • Estómago: es como un saco; su función precisamente consiste en almacenar los alimentos que entrega el esófago. Ya dentro de él, los alimentos se descomponen por la acción de los jugos gástricos.

En las paredes del estómago existen células que expulsan un  ácido que combinado con ciertas enzimas descomponen la comida para utilizar sus nutrientes esenciales.

Al terminar este proceso, el resultado de esa descomposición, se envía al intestino delgado.

  • Intestino delgado: se subdivide en tres partes: duodeno, yeyuno e íleon. Este órgano emite señales asociadas al apetito.

Es un músculo largo de hasta nueve metros, parecido a un tubo que utiliza la bilis del hígado y enzimas del páncreas para descomponer los alimentos.

Al punto que recibe los alimentos en una forma semisólida y se transforman a una forma líquida. Para eso intervienen el agua, las enzimas, la bilis y las mucosas.

El transporte y descomposición lo efectúa con movimientos peristálticos, como en el esófago.

El duodeno combina los alimentos con los jugos gástricos y la bilis.

En el yeyuno e íleon se produce la absorción de agua, vitamina B12 y sales biliares, al mismo tiempo que vuelven solubles los lípidos.

  • Intestino grueso o colon: desempeña una gran cantidad de funciones, lo que lo hace uno de los órganos más importantes del aparato digestivo.

Una de sus funciones esenciales es la producción de heces fecales.

Además absorbe agua y minerales como sodio y potasio, manteniendo el cuerpo hidratado. Produce anticuerpos que son vitales para mantener saludable al sistema digestivo en general.

  • Páncreas: este órgano produce hormonas tales como la insulina que es secretada en el torrente sanguíneo. La insulina se encarga de metabolizar el azúcar.

Otra de las funciones del páncreas es expulsar las enzimas que procesan las proteínas, los carbohidratos y las grasas en el duodeno.

  • Hígado: además de filtrar la sangre del cuerpo, este órgano es muy importante por sus múltiples funciones.

Produce bilis, esencial en la digestión y en la absorción de grasas, además procesa los nutrientes que vienen desde el intestino delgado.

  • Vesícula biliar: en este órgano se concentra la bilis, para luego liberarla hacia el duodeno, lo cual contribuye en la absorción y digestión de las grasas.
  • Recto: es una conexión entre el colon y el ano. Una especie de depósito temporal que recibe las heces que vienen del intestino grueso.

De esta forma, el cerebro percibe la presencia de dichas heces y envía el impulso que le indica a la persona que tiene que defecar.

  • Ano: es el último órgano del tracto digestivo. Un canal de gran longitud en el cual se encuentran los músculos del suelo pélvico además de los esfínteres anales externo e interno.

Las paredes del ano tienen la capacidad de percibir contenidos rectales y su consistencia que puede ser líquida, sólida o gaseosa.

Los esfínteres son músculos que rodean al ano. Entonces el músculo del suelo pélvico mantiene las heces para que no salgan de forma espontánea, gracias al ángulo que crea entre el recto y el ano.

El esfínter interno se mantiene apretado hasta que las heces pasan al recto.

Es una señal de alerta y el esfínter externo no permite la salida de las heces, dándole la oportunidad a la persona de llegar al baño y sentarse en el inodoro, en ese momento se relaja, liberando toda esa materia fecal.

¿Qué otros órganos intervienen en el proceso de digestión?

Existen otros órganos que están involucrados en los procesos del aparato digestivo. Estos son: el cerebro, los ojos, los pulmones, las glándulas salivales y bacterias.

La digestión empieza por la vista.  Todo lo que se observa a través de la vista, es información para el cerebro. De ahí que el apetito o la inapetencia provienen principalmente del cerebro.

Así el cerebro, con  esa información que recibe, alerta al aparato digestivo de recibir o no ciertos alimentos.

Es un puente de información, ya que la vista envía datos al cerebro de lo que va a consumir el organismo y éste le avisa al sistema digestivo.

Esto tiene lógica, ya que ciertos trastornos gastrointestinales se producen por influencia del cerebro.

Del mismo modo, los pulmones también tienen una gran influencia para el sistema digestivo.

Esto se debe a que las enzimas que están en el intestino delgado funcionen perfectamente gracias al oxígeno que los pulmones obtienen para el organismo y que son esenciales para las células.

Reguladores del sistema digestivo

En este aspecto tenemos dos tipos: los hormonales y los nerviosos.

Las hormonas que se forman y salen de las células contenidas en la pared del estómago y también del intestino delgado.

Se liberan en la sangre del tracto digestivo, vuelven al corazón a través de las arterias para estar de vuelta en el aparato digestivo.

Estas promueven la síntesis de jugos digestivos y también producen el movimiento de estos órganos.

Las hormonas que regulan la digestión son la gastrina, la secretina y la colecistocinina. La grelina y el péptido YY regulan el apetito. Veamos sus funciones en detalle:

  • Gastrina: estimula en el estómago, la síntesis de ácido, responsable de la digestión de ciertas comidas.

También interviene en la formación correcta de las células que están en el estómago, el intestino delgado y el colon.

  • Secretina: permite que el páncreas segregue una sustancia con alta fuente de bicarbonato, que bloquea el contenido ácido del estómago en su trayecto hacia el intestino delgado.

También fomenta en el estómago la producción de pepsina. Esta enzima digiere las proteínas. Además estimula al hígado en la producción de bilis.

  • Colecistocinina: contribuye en el vaciamiento de la vesícula, además ayuda al páncreas en la producción de enzimas y células normales.
  • Grelina: esta se forma en el estómago e intestino delgado. Promueve el apetito cuando el aparato digestivo no posee alimentos.
  •  Péptido YY: inhibe el apetito, se forma en el tracto digestivo al percibir los alimentos.

Tanto la grelina como el péptido YY, regulan en el cerebro el consumo de comida con la intención de obtener energía.

Ahora bien, entre los reguladores nerviosos tenemos los nervios extrínsecos y los nervios intrínsecos.

Los nervios extrínsecos van desde el cerebro o médula espinal al aparato digestivo, liberan acetilcolina y adrenalina.

Mientras la acetilcolina promueve la contracción muscular de los órganos digestivos para la movilización de comida  y agua en el trayecto del tracto digestivo.

La adrenalina hace lo contrario, relaja el músculo del estómago, enlenteciendo la digestión.

Los nervios intrínsecos crean una estructura en las paredes del esófago, estómago, intestino delgado y grueso. Se activa cuando las paredes del estómago se dilatan al recibir alimento.

Liberan sustancias que actúan en la movilidad de alimentos y también en la síntesis de jugos para los órganos del aparato digestivo.

Cuidados para mantener la salud del aparato digestivo

La buena salud del aparato digestivo, tiene su pieza clave en la alimentación. Pero también exige tomar en cuenta otros aspectos importantes.

Una alimentación balanceada, una vida saludable y el control de las emociones, construyen la tripleta perfecta para mantener sano el sistema digestivo.

Elementos como alcohol, cigarros, café, té, goma de mascar, así como condimentos y ají, son considerados gastropáticos, porque dañan e inflaman el tubo digestivo.

En cambio alimentos como las frutas, hortalizas y verduras mantienen a tono el funcionamiento de los órganos que comprenden el aparato digestivo.

Los probióticos también representan un importante soporte de salud para el sistema digestivo.

SúperBio contiene bacterias probióticas que además de proteger y mantener óptimo el sistema digestivo también contribuyen con el sistema inmune.

Disfrutar el sabor de los alimentos, masticar lentamente la comida y comer acompañado son parte de los buenos hábitos en la alimentación.

La práctica de actividad física es otro aspecto clave, ya que con ella se liberan endorfinas, hormonas que representan bienestar para el  aparato digestivo.

Buenos hábitos de sueño y buen estado de ánimo también contribuyen al proceso de digestión.

Agentes como el estrés y la depresión, afectan el sistema digestivo y sus órganos.

Asimismo cuando el aparato digestivo no funciona adecuadamente se pueden manifestar ciertos trastornos que afectarían al resto del organismo.

Los trastornos más comunes son: úlceras, colon irritable, cálculos y diverticulitis.

Los síntomas que producen son cólicos, estreñimiento, gases, mala digestión, mal aliento, acidez y reflujo.

Estas patologías trastornan también la cotidianidad de las personas, en el sueño, su estado de ánimo, incluso pueden sentirse fatigados y con decaimiento.

Comer alimentos nutritivos, lo más naturales posibles, evitando los productos muy procesados, moderando el consumo de sal, azúcar y grasas, es sumamente importante para el mantenimiento de la salud integral del ser humano.

El suplemento SúperBio complementa todos esos buenos hábitos y contribuye a la buena salud del sistema digestivo, con todo lo que eso significa para el cuerpo entero.

Alimentos recomendados para el sistema digestivo

Alimentos con alta fuente en fibra, más una adecuada hidratación también forman parte de la fórmula para mantener en buen estado el sistema digestivo.

Acá se mencionan los alimentos más recomendados en este proceso.

  • Espinaca: los vegetales de hoja verde, preferiblemente crudos son buenísimos para la buena digestión. Siendo la espinaca la más recomendada.

Por su alto contenido en fibra y su variedad de vitaminas que pueden

  • Aguacate: otro alimento con una alta fuente de fibra. Sin olvidar su contenido de ácidos grasos esenciales para el organismo.
  • Avena: contiene fibra insoluble, de gran ayuda para la digestión porque acelera el paso de los alimentos del estómago al intestino. Además parte de su fibra regula el colesterol y fortalece el sistema inmune.
  • Lentejas: ricas en fibra, su consumo contribuye a regular el flujo intestinal.
  • Frijoles negros: nutren la flora intestinal e incrementan el tránsito intestinal.
  •  Pera: además de ser rica en fibra, incrementa la porción de agua hacia el intestino.
  • Manzana: contiene pectina, una fibra soluble vegetal que regula la fermentación en el intestino. Previene el estreñimiento y en general su aporte de nutrientes mantiene sano el tracto digestivo.
  • Piña: contiene bromelina, una enzima que actúa en las proteínas de difícil digestión. Se usa para tratar hinchazón, úlceras y otros trastornos intestinales.
  • Plátano: contiene ácido fólico; apoya al intestino en el proceso de absorción de nutrientes.
  • Brócoli: este vegetal contiene múltiples nutrientes esenciales para el organismo. En el caso específico del aparato digestivo, mejora sus procesos, por ser un alimento rico en fibra y en agua.
  • Yogur: este alimento es fuente de probióticos, esenciales para proteger la flora intestinal y facilitar el tránsito intestinal.

Es altamente beneficioso para una buena digestión. SúperBio contiene bacterias probióticas con las mismas propiedades maravillosas para el tracto intestinal.

  • Vinagre: puede regular los niveles de ácidos estomacales en el organismo. Cuando estos niveles están altos produce ardor y reflujo gastroesofágico. Si los niveles son bajos, el cuerpo no absorbe los nutrientes de forma adecuada.
  • Hinojo: este alimento brinda excelentes beneficios al aparato digestivo.

Contiene aceites con propiedades diuréticas, antiflatulentas y antiespasmódicas, por lo que actúa eficazmente en problemas de digestión enlentecida, espasmos gastrointestinales y aerofagias (acumulación de gases).

  • Manzanilla: sus beneficios para el sistema digestivo han sido aprovechados desde hace mucho tiempo.

Náuseas, ardor y reflujo son trastornos que se alivian con la manzanilla. Tiene un poder relajante en las paredes del tracto digestivo.

  • Jengibre: entre sus variadas virtudes se puede mencionar su contenido de gingerol, un aceite que favorece la actividad del tracto gastrointestinal.
  • Alcachofa: alimento cuyo contenido de agua, lo convierte en un diurético natural que además contiene cinarina, un ácido que promueve la síntesis de bilis, ayudando al hígado.

Previene la formación de cálculos o litiasis biliar.

Relación del aparato digestivo con las vitaminas B

Algunas de las vitaminas del complejo B que contribuyen en ciertos procesos del sistema digestivo. A continuación se explican:

  • Tiamina o vitamina B1: favorece el proceso de metabolización de carbohidratos, grasas y proteínas. También contribuye en la síntesis de ácido hidroclórico en el estómago. Regula el apetito y mejora el tono muscular en los intestinos.
  • Riboflavina o vitamina B2: incrementa las membranas en la mucosa del tubo digestivo, por lo que contribuye con una buena digestión; al igual que la tiamina, metaboliza los mismos elementos además de los cuerpos cetónicos.
  • Niacina o vitamina B3: contribuye en la producción de jugos gástricos y de bilis, que ayudan a digerir las grasas, es necesaria para metabolizar los alimentos.
  • Ácido pantoténico o vitamina B5: esencial en la producción de la coenzima A para metabolizar proteínas, grasas y carbohidratos. Cumple un importante papel en el proceso de peristalsis del tracto gastrointestinal.

Una alimentación balanceada se puede complementar con la ingesta de suplementos que aporten los nutrientes requeridos específicos que beneficien el sistema digestivo.

En este sentido se sugiere el uso de SúperBio cuya composición de microorganismos probióticos activos, como lactobacillus y bifidobacterium son esenciales para el sistema digestivo.

Estos microorganismos tienen entre otras funciones, la responsabilidad de mantener un equilibrio entre microorganismos buenos y malos en el intestino.

Esto contribuye a regular la flora intestinal, además previene trastornos digestivos como diarrea y disentería. Ampliamente recomendado para pacientes con colon irritable.

Conocer las partes del aparato digestivo y cómo funcionan sus diversos órganos, nos permite ser conscientes de la complejidad de este sistema y entender los cuidados que se requieren para mantener su salud.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *