El ácido fólico: ¿para qué sirve y cuál es su importancia?

El ácido fólico: ¿para qué sirve y cuál es su importancia?

Última actualización: 18-01-2019. Equipo Nutricioni

Solemos asociar el ácido fólico con la mujer embarazada pero no es cierto, como individuos necesitamos todos del ácido fólico.

Conocida también como vitamina B9 o folato, esta vitamina hidrosoluble tiene una versatilidad enorme pues es útil para crear proteínas nuevas.

Esta vitamina interviene en funciones de vital importancia para el organismo como la producción de glóbulos blancos y rojos y la composición y formación del ADN.

El ácido fólico suele ser colaborador con la vitamina C y la vitamina B12 para sintetizar, metabolizar y producir proteínas nuevas, impulsando nuestra capacidad de regenerar nuevos tejidos y órganos de manera correcta.

La ingesta diaria de ácido fólico depende de la edad, contextura física, sexo y otros factores que pueden influir en la dosis adecuada.

Actualmente se le agrega a muchos alimentos procesados para evitar las deficiencias.

Las potencialidades del ácido fólico son muy variadas su consumo beneficia tanto a hombres como a mujeres de cualquier edad que quieren proteger sus células, combatir la hipertensión, equilibrar su sistema nervioso y en la prevención de un sinfín de padecimientos.

La deficiencia de ácido fólico causa fatiga, problemas con el crecimiento, diarrea, irritabilidad, colapso nervioso, lengua lisa y sensible.

Si tenemos estos signos es necesario ir al médico para aplicarnos un examen de sangre y corroborar los niveles.  

Anemia por carencia de ácido fólico

La anemia se puede catalogar como la reducción de hematíes o glóbulos rojos, del porcentaje de la hemoglobina o de ambos a la vez, que trae repercusiones importantes sobre todo el organismo.

La anemia por ácido fólico conlleva a trastornos en la producción sanguínea, lo cual es grave ya que la sangre es la encargada de llevar oxígeno y nutrientes a las células y los tejidos.

En la producción de glóbulos rojos intervienen procesos muy complejos, que requieren el funcionamiento adecuado de la médula ósea y la presencia de cantidades suficientes de vitaminas, principalmente de vitamina B12 y B9 o ácido fólico, y minerales.

Las patologías que causan un déficit de esos elementos, sea por  malnutrición o por absorción deficiente, más las enfermedades que afectan a la médula ósea provocan este tipo de anemia.

Entre los síntomas de la anemia tenemos debilitamiento y cansancio físico ya que al no transportarse adecuadamente los glóbulos rojos las células, estas no pueden nutrirse adecuadamente.

Si queremos mantener buenos niveles de ácido fólico debemos consumirlo mediante los alimentos ricos en folatos:

  • Espinaca
  • Frijoles y legumbres
  • Coles
  • Nueces y avellanas
  • Vísceras
  • Fibra soluble
  • Frutas  cítricas
  • Carnes de aves y cerdo
  • Mariscos

Alimentos saludables, fuentes de ácido fólico (vitamina B9)

Todos estos alimentos son recomendados en nuestra dieta diaria, sin embargo algunas personas pudieran tener problemas en la absorción.

Debemos asegurar el consumo suficiente de estos alimentos ricos en folato sobretodo en las personas ancianas, los que están en proceso de desintoxicación etílica, mujeres embarazadas y niños que presentan un desequilibrio vitamínico.

Algunos medicamentos intervienen en la absorción de la vitamina B9, un ejemplo de ello son el metotrexato para la artritis y algunos antiinflamatorios, entre otros medicamentos.

Como medida de precaución, podemos asegurar la ingesta de suficiente vitamina B9 incluyendo avellanas, levadura de cerveza, arándanos y perejil en la dieta.

Esto es importante sobre todo cuando la persona pertenece a alguno de los grupos de riesgo mencionados.

Para quienes sufren de artritis, el suplemento Articagos es un gran recurso que alivia los dolores en gran medida y consecuentemente reduce el empleo de fármacos que pueden causar déficits vitamínicos a largo plazo.

El  ácido fólico en la embarazada

Esta vitamina cumple una función muy importante en la mujer embarazada.

En el proceso de gestación y subdivisión de las células se necesita de ácido fólico para desarrollar el feto y prevenir el deterioro o fallas en su constitución.

Entre las anomalías que se presentan tenemos los defectos del tubo neural, que se manifiestan a nivel de la médula espinal como espina bífida y a nivel cerebral como anencefalia o ausencia de partes cerebrales.

La anencefalia trae como consecuencia la muerte del bebé antes de su nacimiento o a los pocos días.

En Norteamérica se presentan alrededor de 3000 casos de defectos del tubo neural por baja ingesta de ácido fólico en embarazadas.

Otras afecciones del bebé por bajo consumo de ácido fólico por parte de la madre es el labio leporino, abertura en el paladar y enfermedades cardíacas.

La preeclampsia es algo que se puede evitar con la ingesta adecuada de ácido fólico, ya que esta vitamina influye directamente sobre la constitución de los vasos sanguíneos.  

Como el ácido fólico ayuda en la formación del ADN es importante su ingesta, pues beneficiará en el desarrollo saludable de la placenta permitiendo que las células se formen eficientemente dentro y fuera.

La prioridad de una mujer embarazada es que su bebé se desarrolle normalmente.

El ácido fólico intervendrá activamente en el reforzamiento de las células, procurando que los glóbulos rojos fluyan de manera óptima y que los órganos tengan la nutrición adecuada para regenerarse correctamente.

Es importante que la mujer embarazada mantenga sus niveles normales de hemoglobina con el fin de que la irrigación sanguínea madre-feto sea óptima.

Es de destacar que la producción celular en la embarazada es mayor, ya que constantemente crea nuevas células y órganos que en un futuro será un nuevo ser viviente.

Mujer embarazada sentada en un banco de un parque

Este proceso demandará más cantidad de ácido fólico de la madre, por lo que se recomienda la ingesta de por lo menos 400 gramos a 1000 gramos de ácido fólico.

Los requerimientos para unos gemelos o para una madre con antecedentes de espina bífida podrían ser distintos.

Labio leporino, paladar hendido y espina bífida

Una de las afecciones más comunes por falta de ácido fólico es el labio leporino. Esta parte del cuerpo se desarrolla entre la cuarta y séptima semana de gestación.

En esta etapa los tejidos corporales van formando las partes faciales que luego serán los rasgos físicos del feto, entre los que se encuentran los labios y la boca.

Las causas de que esto ocurra no son del todo claras, se cree que existen factores genéticos, ambientales, el consumo de medicamentos y las deficiencias nutricionales.

La hendidura puede estar de un lado de la boca, en ambos lados, o en la parte central, esto último ocurre en muy pocas ocasiones.

Por otra parte el paladar hendido se forma entre la sexta y novena semana de embarazo, y en esta parte lo que es la parte del hueso hacia atrás de la boca no se forma completamente.

Estudios científicos han comprobado que la ausencia del ácido fólico en el embarazo provoca defectos no solo faciales sino también de tipo óseo en los fetos.

Con solo ingerir la dosis recomendada por el médico podremos evitar este tipo de afecciones.

La espina bífida engloba una serie de malformaciones congénitas de la médula espinal y de la columna vertebral originadas por un defecto durante el desarrollo embrionario. Estos defectos ocurren entre la tercera y cuarta semana de embarazo.

Aunque sus causas tampoco son claras, los factores genéticos, familiares, ambientales, mala nutrición y la ingesta de fármacos pueden causar espina bífida en el feto.

Como forma de prevenirla se recomienda la ingestión de ácido fólico y otras vitaminas desde la concepción y durante todo el embarazo para reducir las posibilidades de que aparezcan estas malformaciones.

Otras recomendaciones es ingerir levadura de cerveza por su alto grado de vitaminas del complejo B y ácido fólico, además de otras vitaminas y minerales que intervienen en el metabolismo celular.

Las vitaminas D, calcio y vitamina C se prescriben con el fin de reforzar el sistema inmunológico de la embarazada que en acompañamiento del ácido fólico promoverán el buen desarrollo embrionario.

La producción de material óseo

Los huesos se forman a través de un tejido derivado del tejido conjuntivo, especializado en el sostén esquelético del organismo.

Es el más duro y resistente del cuerpo, debido a la impregnación de la sustancia intracelular por sales a base de carbonato y fosfato.

El tejido óseo está formado por una sustancia fundamental que se llama oseína la cual está impregnada de sales de calcio y otras células llamada osteoblastos y osteoclastos.

Los osteoblastos son células cuya función es la de crear y hacer crecer los huesos desde el nacimiento hasta la etapa juvenil.

En la etapa adulta los osteoblastos cumplen funciones de conservación y regeneración ósea cuando existe una fractura.

Sin embargo, los huesos no son estructuras estáticas sino que está en renovación constante. Los osteoclastos se encargan de destruir hueso viejo para dar paso al nuevo.

Para que ocurra la osteogénesis o creación de hueso nuevo, son necesarias vitaminas y minerales tales como vitamina D, K y ácido fólico.

Cuando los osteoblastos recogen información de las proteínas desarrolladoras del hueso, se inicia el proceso de fabricación de colágeno, osteonectina y fosfatasa alcalina.

Estos son los elementos fundamentales para que el hueso crezca. Este proceso complejo hace que la médula ósea deba estar en óptimo estado.

Recordemos que la médula se encarga de la producción de glóbulos rojos, que llevan oxígeno a los sistemas del organismo.

El ácido fólico influye positivamente para que nuestros huesos no se desmineralicen.

Otro factor importante es la homocisteína, cuando estamos deficientes de ácido fólico este aminoácido puede provocar que nuestros huesos sean débiles ya que sus niveles se elevan.

Los genes

Los genes son partes de información sobre cómo somos, y cómo funcionará nuestro cuerpo.

Estas unidades sintetizan la constitución de nuestros órganos y los defectos físicos. Son partes de ADN que dicen cómo son nuestras células.

Cuando ocurre la división celular se produce la metilación, un proceso químico capaz de silenciar un gen, sea bueno o sea malo.

Al existir deficiencia de ácido fólico en la creación de nuevas células los procesos de metilación se ven alterados trayendo como consecuencia infartos, trastornos de conducta y el cáncer.

Los folatos es la forma natural como el ácido fólico está presente en las reacciones a nivel celular.

Este aminoácido participa directamente en el metabolismo del ADN con respecto a la división de las células y su metamorfosis. Cuando hay carencia de folato, las transformaciones no ocurren adecuadamente.

Además este fenómeno regula los genes en su desarrollo y todavía se estudia la intervención de las enzimas involucradas en posibles mutaciones causantes de enfermedades.

Entonces las células no pueden crear ADN mitocondrial provocando defectos en el metabolismo de las proteínas, grasas y mielina lo que se convierte en un defecto de transmisión de mensajes.

Es de destacar que si la comunicación celular falla, toda la red de interacciones químicas funcionales de cada tejido u órgano se altera causando trastornos al organismo.

Muchas enfermedades son provocadas por mala comunicación celular, entre ellas se encuentran las de tipo autoinmune y degenerativas, las cuales van socavando la resistencia corporal mediante el desgaste de los órganos por su mal funcionamiento.

Por ello el ácido fólico influye no solo en la información genética de cada quien, sino también en la de las siguientes generaciones.

El ácido fólico en la prevención del cáncer

Es el desarrollo descontrolado y anormal de las células, que se va diseminando todo el cuerpo.

Las células normalmente tienen un tiempo de vida propio, pero las cancerosas no respetan esto y se reproducen con mayor velocidad.

Esta multiplicación produce masas que se conocen como tumores o neoplasias, los cuales van sustituyendo el tejido normal del cuerpo.

Todos tenemos factores de riesgo para padecer de cáncer, alguno de ellos son el tabaco, la alimentación, el alcohol,  la falta de ejercicio físico, los genes y la contaminación ambiental.

Uno de los medios que atacan a las células son los radicales libres que no sólo las dañan sino que van destruyendo y causando mutaciones o cambios celulares que a la larga provocan cáncer.

 Entre los antioxidantes y suplementos tenemos la vitamina C, E, B6, B9 y betacaroteno, que ayudan a proteger las células para que no ocurran estas mutaciones.

Una de las propiedades que se le atribuyen al ácido fólico es la prevención del cáncer de seno y de útero.

Su función productora de ADN y ARN lo convierte en una vitamina esencial para evitar su aparición.

El ácido fólico actúa acompañado de otros elementos vitamínicos y minerales que ayudan a contrarrestar a los radicales libres y agentes patógenos.

Se cree que la combinación de ácido fólico y vitamina B6 previene el cáncer de mama, sobre todo en mujeres que consumen alcohol moderadamente, aunque hacen falta más estudios.

Entre los minerales antioxidantes, buenos para prevenir el cáncer está el selenio, aunado a que combate el colesterol alto, contribuye a prevenir enfermedades cardíacas y endurecimiento arterial.

Para quienes padecen enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide, la protección brindada por el ácido fólico es esencial.

Y no sólo eso, también se aconseja ingerir dosis diarias de vitamina B-1, B-2, B-3 y B-12 para favorecer el metabolismo natural del ácido fólico.

Por eso Articagos contiene nutrientes clave que fortalecen las articulaciones y combaten eficazmente los dolores.

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