leucemia, sangre, linfocitos, Leucemia de células pilosas, ilustración 3D. Es un tumor maligno hematológico, leucemia linfocítica crónica, con acumulación de linfocitos B anormales.

Descubre lo que significa tener tus linfocitos bajos

Descubre lo que significa tener tus linfocitos bajos

Última actualización: 17-03-2019. Equipo Nutricioni

Hablar de linfocitos es referirnos a la familia de células denominadas glóbulos blancos que se encarga del área funcional del sistema inmunológico. Ellos regulan  las funciones defensivas del organismo al controlar o repeler los posibles ataques de microorganismos nocivos, bacterias, virus y otros generadores de enfermedades.

La particularidad de estos linfocitos es que sus valores normales se deben mantener entre 1500 y 4000 células por cada microlitro para cumplir sus funciones adecuadamente. Esto considerando que los linfocitos al menos representan entre el 30% y el 40% del total de los glóbulos blancos que circulan a través del torrente sanguíneo.

La condición que representa una baja en la existencia de los linfocitos, se ha denominado clínicamente como linfopenia o Linfocitopenia, su nombre más conocido. Por supuesto que al entrar en un rango de valores por debajo de los normales, hablamos de linfocitos bajos y sus síntomas característicos, y si descienden aún más, puede ser peligroso.

Una disminución anormal del número de linfocitos en la sangre o en su origen o centro de producción, la médula ósea, es la señal de alguna enfermedad generalmente de cuidado. Recuerda que los linfocitos se enfrentan a los ataques bacterianos, virus peligrosos como por ejemplo el del VIH, gérmenes, y hasta contra los que generan condiciones tumorales.

Por debajo de las 1000 células/ml, las señales de alerta deberían comenzar a funcionar, y estas son los síntomas de la enfermedad que esté causando esta baja. Algunas de ellas pudiesen ser la neumonía, la hepatitis, enfermedades autoinmunes como el lupus o la artritis reumatoide.

Esta disminución significativa además puede suceder bajo la administración y acción de algunos medicamentos inmunosupresores o a causa de algunas alteraciones genéticas. Pero en todo caso debes saber que en general, la linfocitopenia leve, no tiene síntomas particulares, los efectos se notan en una alteración de las funciones defensivas.

La linfocitopenia posee sus características propias en tanto que existen variantes de esta condición, puede suceder de manera continua por lo que se consideraría crónica. Aunque   además ocurre en su variante aguda, en donde el número de linfocitos disminuye sustancialmente pero durante lapsos cortos definidos.

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Las características más relevantes de los linfocitos

Antes de continuar con las características más importantes de los linfocitos, estas células que forman parte de la familia de los glóbulos blancos, los leucocitos, veamos que son. Y es que los linfocitos son células esenciales en el cuidado y defensa de la salud del cuerpo humano, sin la presencia de estos, la vida como la conocemos no existiría.

Los linfocitos son una línea de defensa de nuestro organismo, viajan a través de el por medio del torrente sanguíneo y se arman en grupo ante la presencia de un antígeno. Ésta línea de defensa se conforma con el objeto de combatir y destruir cualquier agente patógeno que intente infectar el organismo.

Estas células son capaces de “recordar” las características del agente infeccioso que nos atacó, lo que permite una respuesta muy rápida en un próximo ataque. Los linfocitos construyen rápidamente respuestas inmunológicas para repeler los intentos de dañar el sistema de defensas que conforman.

Los linfocitos son glóbulos blancos inteligentes, lo que se desprende del hecho de que son capaces de percibir el ataque en tanto que detectan el ingreso de microorganismos. Los agentes infecciosos son ubicados por los linfocitos, los buscan, los envuelven adhiriéndose a ellos con lo que los eliminan expulsandolos por medio del sistema inmune.

Así como la hemoglobina, los glóbulos blancos en la categoría de linfocitos se originan en la médula ósea pero al abandonarla para ir a trabajar lo hacen por medio de la sangre. Es decir, los linfocitos preparados para combatir organismos infecciosos, viajan a través del torrente sanguíneo y del tejido y responden ante la presencia de cualquier antígeno.

Para lograr este propósito los linfocitos se dividen en dos grupos, los cuales se conocen como los grandes en donde se encuentran las células denominadas NK. Los pequeños son el segundo grupo y está conformado por los linfocitos del tipo T  y los del tipo B, la gran ventaja de estos tres tipos de linfocitos es su capacidad de respuesta inmediata.

Las siglas NK, significan natural killers en idioma inglés, es decir, asesinas naturales en idioma español, linfocitos que actúan de manera natural ante el ataque microbiano. No requieren de una memoria previa para actuar en defensa del organismo y responden  de manera efectiva e inmediata en conexión directa con los linfocitos T y B del grupo.

¿Porque podría tener los linfocitos bajos?

La respuesta a esta pregunta está asociada a los efectos que se producen cuando los valores de estas células descienden poniendo en peligro la vida misma. Los resultados de una batalla en contra de los agentes patógenos, bacterias, virus, gérmenes, parásitos, origen de enfermedades, infecciones o trastornos, incluyen una baja de linfocitos.

El correcto funcionamiento de la médula ósea es fundamental para la existencia de los glóbulos blancos, en especial de los linfocitos y particularmente de los NK, y de los T y B. En caso de que cursen males como la anemia u otras de las que alteren la producción los leucocitos, lógicamente se detona una baja en el volumen de los leucocitos.

En el camino de satisfacer  la respuesta a esta pregunta nos encontramos dentro de un juego bastante delicado que hace alusión a una antigua incógnita. La pregunta sobre el acertijo, ¿Quién fue primero, el huevo o la gallina?, en tanto que vemos que la causa de una baja de linfocitos trata de la presencia de las enfermedades, pero a la vez, estas mismas enfermedades son el resultado de la baja.

La reflexión anterior, tiene que ver con el delicado equilibrio que debes mantener entre lo que sostiene los valores regulares de linfocitos y lo que causa su disminución. La gran sugerencia aquí, será la de encontrar la forma de fortalecer los mecanismos de producción de los glóbulos blancos.

En vista de que los linfocitos son los que regulan las funciones de defensa inmunológica de nuestro organismo, mantener valores entre los 1500 y 4000 cel/ml, es esencial. Esto se logra modificando hábitos alimenticios para incluir nutrientes como el zinc en el cacao o el omega 3 en los aceites vegetales y pescados, y los probióticos en el yogur.

En todo caso complementar la dieta diaria con los suplementos formulados para el fortalecimiento de los leucocitos, defensores de la integridad inmunológica, es esencial. Por esta razón nos permitimos recomendar el alimento natural nutritivo que mejor se adapta a este propósito, sin duda el VicMujer es el factor determinante.

Por supuesto que debes tener la seguridad de que los valores normales de linfocitos en la sangre están presentes en tu organismo y lo lógico sería chequear regularmente. Pero puedes creer que la mayoría solo verificamos cuando enfermamos, por lo que un recuento regular de leucocitos en cada chequeo médico será lo más indicado.  

linfocito t. leucocito. Linfocito. Linfocito B 3d ilustración

Consecuencias de una baja de los valores de los linfocitos

En primer lugar debes saber que el volumen de linfocitos se reduce ante una falla del funcionamiento de la médula ósea o en la presencia de alguna enfermedad relacionada.

Esta condición puede ser temporal cuando se considera como una reacción ante el ataque de algún virus, o prolongarse como consecuencia de alguna patología.

Las consecuencias directas de una baja en el conteo de linfocitos generalmente hablan de  la incapacidad de repeler la acción de los agentes patógenos permitiendo la enfermedad. Ya sabes, patologías más agresivas como el virus del VIH, la leucemia, el mal de hodgkin o cualquier tipo de cáncer.

Los resultados de la disminución temporal o prolongada de una condición de debilidad de las funciones de los linfocitos es el desarrollo de enfermedades en ausencia de barreras. Una ausencia peligrosa de protección preventiva, evasiva o defensiva que contenga y disuelva el desarrollo de las acciones infecciosas.

Son diversas y hasta peligrosas las consecuencias de una baja importante del volumen de linfocitos en la sangre y todas están relacionadas con enfermedades de mucho cuidado. Y es que la linfocitopenia está ligada a varios trastornos considerados autoinmunes, ejemplo de estos, la artritis reumatoide, el cáncer.

También están asociados padecimientos más delicados para tratar, como la denominada anemia aplásica, o cualquier enfermedad que afecte el desempeño de la médula ósea. Se trata de  trastornos que alteran negativamente la producción de linfocitos, los del grupo de enfermedades mielodisplásicas y las mieloproliferativas.

La leucemia es una de las consecuencias más graves a partir de las fallas de producción de los linfocitos y que se trata de cáncer en los glóbulos blancos. Esto se desprende de la condición de las células madres en la que se encuentran impedidas para madurar y convertirse en glóbulos blancos.

En el cáncer de este tipo, es decir, la leucemia, se genera una cantidad incontrolable de células enfermas, pero los linfocitos son un producto a partir de las células madre. Estas últimas al fallar en su maduración, generan las células de la leucemia en un punto intermedio de maduración fallido.

¿Cómo podría estar seguro de una baja de linfocitos?

Esta pregunta tiene una respuesta muy sencilla, y es que se trata de un serio diagnóstico emitido por una serie de profesionales de la medicina especializados en estos trastornos. Esto por supuesto luego de que en el análisis del examen hematológico ordenado por el especialista encargado, se detecte alguna anomalía en el conteo de glóbulos blancos.

Claro que muchos solo se someten a un chequeo hematológico cuando surge alguna señal o complicación que a primera vista no se relaciona con un conteo bajo de linfocitos. Pero la sorpresa va en la idea de que el examen puede revelar una linfocitopenia en desarrollo, por lo que su diagnóstico generalmente no es a propósito.

En líneas anteriores mencionabamos la paradoja del huevo y la gallina para ilustrar la idea de que en la mayoría de los casos la linfocitopenia puede ser la causa y la consecuencia. Esta condición se presenta a la vez en tanto que cualquier enfermedad que genere la baja, también es alimentada por la baja que produce como en una de círculo sin fin.

Si los resultados de tu examen hematológico general arrojan valores por debajo de los 1000 cel/ml, estas en problemas, deberás ir un tanto más profundo en la exploración. Esto en la idea de determinar las causas y las consecuencias, que no necesariamente deban presentar el mismo origen.

Cuando se detectan valores muy por debajo de los normales  bajos, entonces la anomalía sanguínea pudiese tener un origen de mucho cuidado por lo que es lógico verificar. Este chequeo se realiza con un hemograma completo, se trata de un examen que revela el estado de todos los mecanismos sanguíneos del organismo.

No debes olvidar que cualquier exploración que se realice con el objeto de verificar el funcionamiento de los elementos que viajan en la sangre, debe ser prescrita. Esto último siempre por un especialista con experiencia, de manera que los resultados se interpreten de la manera más fiel.  

Un hemograma es capaz de ofrecer valores muy importantes ´para la determinación del origen de cualquier enfermedad relacionada con la sangre y el sistema inmunológico. Formas y dimensiones de las células involucradas en la defensa del organismo ya que precisamente estas viajan a través del torrente sanguíneo.

Tratamientos para combatir la linfocitopenia

Lógicamente la aplicación de cualquier tratamiento prescrito por los especialistas correspondientes dependerá del origen, es decir, de la causa de esta anomalía. Y por supuesto que la causa deberá ser determinada con la mayor fidelidad mediante los exámenes de laboratorio correspondientes.

La idea de los exámenes de laboratorio, es obtener las posibles variaciones de los valores presentes en un momento específico referidos a las cantidades de linfocitos. Cada tipo de linfocito, está asociado con algunas enfermedades en particular, como ejemplo las células T4 o linfocitos T, sus valores revelan el estado de avance del SIDA.

Usualmente, cuando se ha determinado que el origen de la linfocitopenia se encuentra en  el uso frecuente de algún medicamento en particular, suspenderlo se normaliza el cuadro. Se trata del caso en el que al suspender la causa se eliminan los efectos en algunos días después por lo que el tratamiento en este caso no reviste mayor trascendencia.

En cuanto a otros cuadros más delicados como el SIDA, el incremento de los valores de linfocitos, específicamente los de las células T se pudiese lograr con fármacos. Para este caso existen varias soluciones y entre estas, dos de ellas son, la zidovudina, denominada como el AZT, y la didadosina, es decir, el ddl.

Los linfocitos del tipo B pueden sufrir una baja de valores en sangre, una condición que también clasifica dentro de la linfocitopenia, y los porcentajes de anticuerpos descienden. Este descenso puede alcanzar valores anormales lo que ameritaría la administración de la gammaglobulina, una de las sustancias  más ricas en anticuerpos.

Parte del trabajo de los anticuerpos, se refiere a la prevención y combate de infecciones, en caso de que se advierta la presencia de una infección, se involucran los antibióticos. El tratamiento más adecuado incluye tipos de antibióticos muy particulares, los antifúngicos  o antivíricos que han demostrado ser muy efectivos contra las infecciones eliminandolas.

Para cualquier tratamiento que aplique, la mejor recomendación es apoyarte en los complementos alimenticios en razón de que son la fuente primordial de nutrientes. Y sin duda alguna que los suplementos especialmente formulados para fortalecer el buen funcionamiento de la médula ósea y el de la sangre, mejoran el conteo de linfocitos.

Para este propósito la mejor opción es el VicMujer, es decir, la solución perfecta.

Consideraciones importantes que no deberás obviar

Comenzamos por recordar e insistir en que los síntomas, por más leves que parezcan, deben ser atendidos ya que una condición como la de linfocitos bajos es delicada. Se trata de una falla importante del sistema de defensas del organismo contra el ataque de una gran cantidad de microorganismos nocivos.

Muchos de los agentes patógenos pueden ser y de hecho lo son, muy peligrosos para la vida humana y varios de ellos mortales si no se recuperan las funciones de defensa.  La prevención a tiempo real es lo más sano para evitar bajas anormales de nuestras células protectoras.

Una de las opciones más efectivas para la prevención efectiva de las alteraciones de los valores normales de las células de defensa, los glóbulos blancos, es la buena nutrición. Y es que los hábitos alimenticios adecuados fortalecen el sistema inmunitario manteniendo los niveles de existencia y funcionamiento celular dentro de rangos aceptables.

En los casos en los que la linfocitopenia esté asociada con una inmunodeficiencia del tipo hereditaria, es decir genética, se aplica usualmente un trasplante de médula ósea. Este método lo que busca es introducir nuevas células madre en reemplazo de las dañadas, lo que generalmente funciona aunque se podría determinar antes de proceder.

Algunas de las características de la linfocitopenia son muy particulares y de cuidado, por ejemplo si esta es de carácter leve, no presenta síntomas detectables a la vista. Aunque si es el caso de síntomas evidentes, estos pueden ser el aumento de volumen de los ganglios linfáticos o del bazo.

Los síntomas o señales que podrían indicar la ocurrencia de una linfocitopenia, podrían estar asociados con una infección debida al VIH, o a un cáncer en desarrollo. Otros espacios que pueden ser atacados y producir la baja de linfocitos, están relacionados con infecciones respiratorias del tipo viral.

Aunque no le prestamos importancia al tema alimentación cuando de enfermedades se trata, la verdad es que la influencia de este factor es determinante. Es capaz de generar la ocurrencia de una baja de linfocitos de cualquiera de los tres tipos, Esta puerta trasera abierta se puede cerrar agregando VicMujer a la dieta diaria, una buena solución para evadir enfermedades.

Linfocitos rodeados de glóbulos rojos, ilustración 3D

Lo que podemos concluir sobre los linfocitos bajos

La primera conclusión habla de una enfermedad producto de al menos otras dos instancias, la primera trata de los hábitos alimenticios destructivos. La segunda razón de una baja considerable de linfocitos involucra a las mismas enfermedades que ellos combaten, éstas logran disminuir los valores de los linfocitos durante la batalla.  

Generalmente un descuido prolongado en la alimentación es capaz de derrumbar estas barreras de defensa que constituyen los glóbulos blancos. Lo debido en estos casos es la determinación fiel de la linfocitopenia y aplicar los correctivos idóneos que consisten en levantar estas defensas mediante tratamientos adecuados.

Sostener una condición de linfocitos bajos por un tiempo prolongado, es permanecer con las puertas abiertas a las infecciones, es decir, permitir el paso de una gran cantidad de microorganismos infecciosos peligrosos como el virus del VIH o a los que generan los daños en la médula ósea generando la leucemia.

Independientemente de lo que significa la linfocitopenia o linfopenia para nuestra salud, esta se asocia con varios síndromes, como ejemplo el llamado síndrome de Di George, o el síndrome de Wiskott- Aldrich, además del síndrome de inmunodeficiencia combinada grave, es decir, el SIDA.

Cualquier enfermedad que pueda atacar, afectar o alterar el normal funcionamiento de la médula ósea, causará una grave falla en la generación de células madre. Estas células son el origen de los glóbulos rojos o blancos y en particular al producirse un impedimento en la generación de los linfocitos, el organismo apenas podría resistir cualquier infección.

Los valores anormales en baja de los linfocitos, varían según la edad, y es que en los niños los valores anómalos se consideran por debajo de un conteo de 3000 cel/ml. En cambio en los adultos se considera que una disminución por debajo de los 1000 a 1500 cel/ml es determinante.

Finalmente hacemos de nuevo énfasis en la prevención alimentaria en tanto que se constituye en la fuente de la buena salud. Unos linfocitos bien posicionados dependen de una condición en donde los recursos nutrientes estén disponibles y en buenas cantidades, por lo que complementar la alimentación diaria con los mejores suplementos es esencial, y sin duda el

VicMujer es la mejor fórmula para el mantenimiento de la salud sanguínea.

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