Definamos el deseo: su importancia en nuestras vidas

Definamos el deseo: su importancia en nuestras vidas

Última actualización: 10-12-2018. Equipo Nutricioni

La cuestión del deseo, su definición y comprensión ha sido una de las discusiones más largas y profundas dentro del psicoanálisis. En esta disciplina destacan los aportes de Lacan y Freud.

Para Lacan el deseo está relacionado con el deseo del otro y su reconocimiento (ser objeto de deseo del otro). Así, el deseo para él sería sólo uno.

Para Freud, se trata del deseo de algo perdido que jamás logra encontrarse. Sería una regresión que busca lo perdido, pero no lo encuentra. De allí la cura psicoanalítica que llevaría a hacer consciente ese deseo inconsciente y poder liberarlo.

Dentro de la filosofía la discusión sobre el deseo se remonta a la Grecia Clásica. En efecto, en su diálogo El Banquete, Platón planteaba la cuestión del deseo desde la carencia de aquello que se quiere pero no se tiene.

Así, no deseamos lo que ya tenemos, sino aquello que aún no tenemos y que por tanto nos impulsa a su deseo. ¿Es así para nosotros?

Las neurociencias ubican el deseo en ciertos procesos cerebrales donde están involucradas zonas como el núcleo accumbens, el área tegmental ventral, la ínsula, entre otras. La neurotransmisor asociado al deseo, su intensidad y duración es la dopamina.

Así a mayor actividad de dicho neurotransmisor en esas áreas cerebrales se presentará mayor intensidad en el deseo de la persona hacia el objetivo que lo genera.

Igualmente, las distintas ciencias y disciplinas diferencian entre el deseo, las pulsiones, y la necesidad biológica. Así, esta última estaría más relacionada con la satisfacción de procesos corporales que con estados superiores como las emociones y sentimientos que pudiesen estar a la base del deseo.

Las pulsiones estarían relacionadas con el deseo, pero serían manifestaciones particulares de este.

En el caso particular del deseo sexual es el conjunto de procesos internos que impulsan la búsqueda de actividad sexual con otra persona. La especificación del deseo será individual y cultural, respondiendo a cada persona de manera distintas, aunque siempre podremos encontrar generalidades neurológicas o psíquicas.

Hermosa pareja se abraza mientras pasan tiempo juntos en la cama en casa

El deseo sexual, también conocido como libido, puede variar en el tiempo, asociarse a distintas emociones y/o desaparecer.

Bases biológicas del deseo

El deseo forma parte de nuestra estructura biológica y ha acompañado al ser humano en su evolución, al punto de ser fundamental para la supervivencia del mismo.

Neurológicamente el deseo está asociado al disfrute, y juntos forman un mecanismo biológico que asegura la realización de funciones vitales para la especie, como comer o reproducirse.

Existe una amplia red de conexiones neurológicas que se activan cuando estamos ante algún objeto, sean imágenes, personas, y hasta comida, que no producen algún tipo de deseo. Así entre las principales podemos mencionar:

El núcleo accumbens: un grupo de neuronas del encéfalo asociadas al sistema de recompensa y motivación.

El área tegmental ventral: otro grupo de neuronas del encéfalo, ubicadas en su tronco, y que se participan en el reforzamiento psicológico.

El pálido ventral: es una de las partes del glóbulo pálido que se encuentra en el encéfalo. Su función básica es de servir de interfaz en el motor límbico-somático.

La ínsula: es una estructura ubicada en la profundidad de la superficie lateral del cerebro, está relacionada con el sistema límbico y actúa en funciones de la percepción

La red neuronal que se forma en la conexión de distintas áreas del cerebro para producir y sostener el deseo tiene como base la dopamina. Se trata de un neurotransmisor químico que actúa en el sistema nervioso central. Ella está relacionada con funciones motoras y el movimiento del cuerpo.

Su actividad en los lóbulos frontales está relacionada con actividad cognitivas como la memoria y la atención. También tiene un actividad como neuroregulador de la actividad endocrina al intervenir en el equilibrio de la producción de la prolactina.

Muy especialmente la dopamina está relacionada con el sistema de placer y deseo del cerebro. Su presencia se asocia con la capacidad de las personas para motivarse en la realización de acciones y actividades. Ella también participa en actividades que generan placer, como una comida, el sexo o ciertas drogas.

Evidentemente, todas estas redes neuronales no actúan solas y están conectadas con distintas partes del cerebro que permiten a las personas desear y satisfacer un deseo.

El deseo sexual o libido

En la actualidad es común identificar el deseo sexual con el término libido. Sin embargo, hay corrientes psicoanalíticas que otorgan un papel central a la libido en los procesos de desarrollo psicológico, sin reducirla al problema sexual.

Es el caso de Freud quien fue evolucionando en sus posturas iniciales donde hacía equivalentes libido y deseo sexual. Posteriormente, es observar la libido como un aspecto fundamental del desarrollo de la personalidad al estar involucrada como energía libidinal a los procesos del Ello y del Yo.

En las ciencias neurológicas se acepta el deseo sexual como sinónimo de libido y se le ubica en ciertos procesos neuronales que se ejecutan en el sistema nervioso central. Esta actividad neuronal está relacionada con la producción endocrina de hormonas particulares.

Sin embargo, no todo se reduce a la base cerebral, pues la sociedad y la cultura tiene un papel central en el desarrollo de la libido.

Así, la cultura puede mediante normas y tabúes reprimir la energía de la libido y no permitir que se exprese normalmente, causando trastornos psicológicos en la personalidad.

Igualmente, la sociedad puede ser represiva del deseo sexual mediante valores transmitidos por la vía de instituciones. Estas pueden ser desde la familia hasta los centros educativos y religiosos.

En occidente, las religiones monoteístas han generalmente ha sido interpretadas como represoras de la libido y la energía sexual de las personas.

En otras religiones orientales como el taoismo se aceptan la energía sexual y se la integra al conjunto de la cosmovisión y en los principios axiológicos que rigen la conducta.

En la actualidad, con el desarrollo de las tecnologías de comunicación e información, el despliegue de la publicidad y las cambiantes modas, la energía de la libido ha sido encausada hacia el consumo.

En especial se han generado estereotipos sexuales que buscan cooptar la libido de las personas y reducirla a la satisfacción de gustos o preferencias que el mercado vende.

Lo que queda claro es que la libido y el deseo sexual que ella genera es una necesidad del ser humano, tanto hombres como mujeres.

Deseo sexual en hombres

Aunque es común que se piense que los hombres nunca pierden la libido lo cierto es que a ellos también les baja el deseo sexual y pueden sufrir a causa de ello. Esto puede estar asociado al estrés, presiones sociales, baja de estrógeno u otras causas.

Socialmente, en especial en la sociedad occidental, el hombre vive bajo el esquema de no perder nunca el deseo sexual. La crianza sobre el hombre y el bombardeo publicitario acompañan y refuerzan esta presión social.

Sin embargo, las estadísticas muestran que tanto hombres como mujeres tiene deceso en su deseo sexual. Las parejas han dado muestra de un porcentaje alto en que es el hombre y no la mujer el que se encuentra generalmente indispuesto para la vida íntima de la pareja. Ello puede deberse a múltiples causas.

La testosterona es la hormona característica del hombre. Ella es responsable de la tonicidad muscular, la fuerza y vitalidad física.

Sin embargo, es el estrógeno la hormona encargada del deseo sexual y la sensación de bienestar. Si sientes alguna disminución en tu energía sexual, sería bueno revisar los niveles de estas hormonas.

Otra posible causa puede ser el estrés en el trabajo o el exceso de actividad física durante el día. En el primer caso es común que los hombres mezclen la vida laboral con la vida de pareja. Llevarse cargas de trabajo a la casa o no terminar a tiempo una tarea puede hacer que la vida íntima se quede sin espacio en la mente del hombre.

Vista de ángulo alto de una mujer desesperada que hace un gesto alentador con los puños cerrados, tratando de animarse y de encender a su infeliz marido infeliz que se siente frustrado con el fracaso sexual, vista de ángulo alto de una mujer desesperada que hace un gesto alentador con los puños cerrados, tratando de animarse y de encender a su infeliz marido infeliz que se siente frustrado con el fracaso sexual

Es necesario dejar un espacio adecuado, buscar formas de relajación y distracción en el hogar. Hacer un espacio adecuado para ello y establecer normas para recuperar la atención en la pareja son tácticas recomendables.

Asimismo, la actividad física extrema puede dejar al hombre completamente agotado y sin fuerzas física para buscar o aceptar alguna relación sexual, siquiera el comienzo de algún juego erótico. De allí la importancia de hacer espacios en la apretada agenda de tareas y trabajo y encontrar espacios comunes para la satisfacción de nuestros deseos sexuales.

Deseo sexual en mujeres

Al igual que en los hombres, las mujeres están sometidas a múltiples presiones sociales en torno a la sexualidad que muchas veces le impiden un disfrute correcto de la misma. Las formas de crianza, la religión y los patrones culturales también intervienen en ello.

En el caso de las religiones monoteístas, el culto a la virginidad de las mujeres o la preocupación por su resguardo desvirtúe el placer sexual femenino e impida su disfrute. Generalmente estas actitudes son reforzadas en la crianza y normas sociales.

Igualmente, existe una incomprensión cultural en torno al embarazo. Los ciclos hormonales relacionados con este y luego de concebir no son comprendidos en su justa medida. En estos casos es recomendable tanto buscar ayuda psicológica como aumentar la comunicación con la pareja.

Hombre acostado en la cama, con la mano en la cabeza, mientras su mujer embarazada sea al fondo de la imagen.

Cada mujer responde de forma distinta al embarazo y al parto. Pero en pocos casos encontramos una disminución completa de la libido. Durante el embarazo existen formas de estímulo y maneras de convocar el deseo sexual.

El periodo pos parto deberá ser paciente e ir renovando el deseo sexual a medida que vuelve el equilibrio hormonal de la mujer.

Otra forma de recobrar el deseo sexual femenino es el consumo de suplementos naturales. LibiActiv Mujer es un complejo de extractos naturales que aumenta tanto la energía y vitalidad como el deseo sexual femenino.

El estrés también es un factor que afecta la sexualidad de mujeres. En especial causa falta de atención y concentración durante el acto sexual, bien sea al comienzo, en el transcurso o al final. De allí que es aconsejable recurrir a técnicas de relajación, juegos eróticos, y formas de compenetración con el hombre.

Tanto para hombres como para mujeres existen múltiples formas de subir la libido y tener un saludable deseo sexual.

Hábitos para mejorar el deseo sexual

Hay muchas formas de superar los trastornos sexuales que afectan la libido de hombres y mujeres y disminuye su deseo sexual.

Existen distintos hábitos para mejorar el deseo sexual en la pareja. Uno de ellos es el consumo de complementos que mejoren nuestra respuesta sexual. Para las mujeres el consumo de LibiActiv Mujer es altamente beneficioso porque ayuda a aumentar la vitalidad física. Además, tiene un efecto directo en el deseo sexual, aumentando naturalmente el proceso que le da sustento.

Mujer joven sosteniendo una capsula mientras sonríe y tiene un vaso de agua

Otro hábito aconsejable es buscar momento para compartir en pareja fuera de la rutina. Los masajes mutuos son una forma de compenetración importante y que puede ayudar a despertar el deseo sexual de la pareja.

Disfrutar de momentos eróticos y conversar sobre fantasías, o recordar momento placenteros es otra vía para avivar el deseo sexual y coordinar el mismo tanto en el hombre como en la mujer.

Utilizar los sentidos para momentos de intimidad es una buena técnica. Vestirse de manera agradable para el otro, utilizar perfumes gratos, jugar con la vista, son posibilidades que darán buenos resultados.

Buscar ayuda terapéutica con psicólogos o sexólogos es una vía prudente cuando se han intentado soluciones y no han dado resultados.

El ejercicio compartido o leer en conjunto libros eróticos para experimentar nuestras sensaciones son soluciones felices cuando las parejas experimentan alguna disminución de la libido.

Alimentación y deseo sexual

Otro elemento que debemos considerar es la alimentación. Existen alimentos que pueden hacer disminuir nuestro deseo sexual y otros que son afrodisíacos naturales.

El alcohol en exceso y las drogas son altamente perjudiciales para la libido, pudiendo causar bajas en el deseo sexual. Igualmente el consumo abrumador de refinados, enlatados y lácteos podría incidir en una baja de la energía sexual.

Por el contrario una copa de vino rojo podría ser un gran estimulante. El chocolate también es considerado un alimento afrodisíaco. La jalea real estimula el sistema nervioso y los genitales, y por ser natural no tiene efectos secundarios en su uso prolongado.

Frutas como la frambuesa suavizan la piel de los genitales y las coloca en buen tono para el estímulo sexual.

Frambuesas con las hojas aisladas en un fondo blanco

Los mariscos y pescados también ayudan a aumentar el deseo sexual al aumentar el nivel circulatorio del cuerpo. Añadir miel a ciertas comidas como las frutas también es una combinación saludable para cultivar el deseo sexual.

Como complemento de la dieta podemos agregar suplementos naturales. En el caso de las mujeres LibiActiv Mujer es de gran ayuda, puesto que tiene una incidencia directa en el aumento de la libido. Su consumo traerá grandes beneficios para la pareja.

La importancia del deseo sexual

El deseo sexual o energía de la libido es de gran importancia para las personas. Siempre que se cultive con responsabilidad la satisfacción de nuestro deseo sexual traerá grandes beneficios para nuestra salud integral.

No es casual que una buena relación sexual en las parejas y personas también impacte positivamente en la salud emocional haciendo a las personas más felices. Si bien no podemos reducir la felicidad o la vida de pareja al deseo sexual, su satisfacción es una de las necesidades que debemos atender.

En el caso del hombre siempre es recomendable hacer ejercicios de relajación y compenetración, des estímulo y búsqueda para encontrar el deseo sexual y sus móviles más profundos.

En el caso de las mujeres debemos eliminar tabúes sociales y ser más comprensivos con los procesos hormonales. En ambos casos siempre habrá elementos y hábitos a los cuales recurrir. El consumo de LibiActiv Mujer le brinda a las mujeres una opción excelente para aumentar su deseo sexual de forma natural y segura.

No cabe duda de que el cultivo del deseo sexual es un imperativo para la salud integral.

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