Cuerpos Cetónicos en la Orina: ¿Cómo Prevenirlos?

Cuerpos Cetónicos en la Orina: ¿Cómo Prevenirlos?

Última actualización: 21-11-2018 por Editor Roselis.

Los cuerpos cetónicos son ácidos que pueden alterar de forma significativa a nuestro organismo, ya que al acumularse considerablemente pueden desencadenar efectos de toxicidad en el cuerpo, trayendo con ello indeseables consecuencias para nuestra integridad física y poniéndonos en último término, en peligro de muerte.

Son producidos por medio de la degradación de la grasa dentro del organismo, siendo expulsados los excesos mediante la orina.

Las sustancias que se encuentra relacionadas con los cuerpos cetónicos llevan por nombre, acetona, ácido acetil acético y ácido betahidroxibutírico.

Cetoacidosis

Clínicamente se puede destacar que cuando existe una concentración moderada de cuerpos cetónicos en el organismo esto produce una patología que lleva por nombre cetoacidosis.

La cetoacidosis es la concentración de los cuerpos cetónicos en la sangre, que se produce a partir de los ácidos grasos libres y la desaminación de los aminoácidos

Por lo general suele vincularse a los cuerpos cetónicos con la diabetes ya que estos vienen por el resultado del déficit total de insulina dentro del organismo, originando con ello una situación de hiperglucemia.

No obstante, es un proceso delicado que puede presentar el paciente, por lo que es necesario identificarle a prontitud para así evitar consecuencias graves, que pueden llegar a afectar la salud de una persona de manera considerable.

Cabe señalar que ante la imposibilidad de quemar la glucosa por ausencia de la hormona imprescindible para tal fin, el cuerpo se ve en la necesidad apremiante de recurrir a las grasas contenidas en el tejido adiposo de nuestro cuerpo.

De esta forma la grasa quemada deja indicios que son retenidos en nuestras venas y arterias, los cuales van luego a parar a la orina en forma de trazas de cetonas o cuerpos cetónicos.

Elementos tales como el sedentarismo, dietas inadecuadas, alimentos cargados de proteínas y grasas, pueden afectar considerablemente nuestro organismo, causando ciertas enfermedades graves.

Ayunos prolongados o anomalías metabólicas. El uso normal que nuestro organismo hace de los azúcares y proteínas pueden dar  lugar a la presencia en nuestra orina de los llamados cuerpos cetónicos, condición conocida como cetonuria.

El Hígado

De color marrón rojizo oscuro y con un peso que ronda los 1.500 gramos, con una forma triangular, el hígado se halla ubicado en el costado derecho del cuerpo humano, en el abdomen, debajo del diafragma y de las costillas.

La Vena Porta es una de las encargadas de llevar sangre hasta él, la cual llega poco oxigenada pero rica en nutrientes; a su vez, la sangre oxigenada es conducida a este órgano por la Arteria Hepática.

Entre las muchas funciones del hígado podemos mencionar algunas de las más importantes como son: servir como productor de enzimas digestivas, filtro de toxinas y redistribuidor de  nutrientes.

También aporta al proceso digestivo la bilis esencial en la digestión de grasas, se encarga de la síntesis de proteínas plasmáticas y cumple una función desintoxicante al filtrar toxinas presentes en la sangre que por él pasa.

Además, sirve de fuente de reserva de energía para el organismo puesto que, junto a los músculos, almacena glucógeno o cadenas de glucosa. De todos nuestros órganos, es el hígado el de mayor tamaño; sin él o sin las múltiples funciones que lleva a cabo, la vida sería inconcebible.

El Páncreas

El páncreas es una glándula encerrada “entre el estómago, el intestino delgado, el hígado, el bazo, y la vesícula biliar”. De forma como de pera aplanada, algo cónica, llega a medir unos 15 cm de largo, contando con un extremo más ancho que el otro; se divide en cuatro partes conocidas como cabeza, cuello, cuerpo y cola.

A diferencia del hígado, el páncreas realiza dos funciones: una exocrina, en la cual sus excreciones desembocan en el intestino delgado para descomponer los alimentos y extraer de ellos los tan necesario nutrientes y otra endocrina, en la que las enzimas generadas pasan de forma directa a la sangre; de esta manera, el páncreas interviene en el proceso digestivo.

También actúa como regulador de los niveles de azúcar en la sangre. Para la segunda función mencionada, el órgano que nos ocupa produce dos hormonas: insulina y glucagón que, en conjunto, se ocupan de mantener en perfecto equilibrio los niveles de glucosa sanguínea.

Dado lo expuesto, pudiéramos considerar que páncreas e hígado se complementan.

Cetonas en la Orina

Existen variables que tienden a romper esta armonía. Como ya se mencionó, dietas incorrectas, enfermedades a veces de carácter grave, medicinas prescritas o no, privación de alimentos por ayunos o por otras razones, mal funcionamiento del sistema metabólico, entre otros.

Pueden inducir a la presencia de alta concentraciones de cetonas tanto en la sangre como en la orina. Una de las causas más comunes para que ello ocurra es que la persona sufra de diabetes en cualquiera de sus grados.

El hígado junto al páncreas son capaces de conservar en el torrente sanguíneo los niveles más adecuados del azúcar exigida para la generación de energía; de esta manera, nuestro organismo se nutre de las calorías necesarias para su debido funcionamiento, sin excedentes ni carencias.

En la diabetes tipo 1, también conocida como diabetes mellitus, el páncreas está imposibilitado de producir insulina; esta enfermedad ataca principalmente a niños y jóvenes, pero es posible observarla en personas de más edad.

En tanto que la diabetes tipo 2, la más común, se desarrolla generalmente en personas de tercera edad, en personas de mucho peso corporal y también en personas obesas; así mismo, es posible encontrar este tipo de diabetes en sujetos que aunque delgados, son de edad avanzada.

La diabetes tipo 2 responde más a factores que tienen que ver con la ingesta de comidas y bebidas indebidas, con antecedentes familiares, así como con factores genéticos.

Síntomas

Hay síntomas que se tornan en inequívocos signos de la existencia en nuestro organismo de niveles indebidos de cuerpos cetónicos. Cuando esto ocurre, es común perder la conciencia o respirar acelerada y profundamente.

Podemos llegar a sentir resequedad tanto de boca como de piel; se produce enrojecimiento de la cara o nos obliga a una micción frecuente; sentimos sed permanente; nuestro aliento exhala olor a frutas; sentimos dolores de cabeza que en ocasiones pueden ser muy agudos; somos atacados por dolores y/o rigidez muscular, náuseas, vómitos y hasta dolor estomacal.

Algunos de estos síntomas llegan a confundir a quienes nos rodean, porque son muy similares a los de una persona con una alta ingesta de alcohol.

Consecuencias

Ciertamente la comprobación de la existencia de cetonas en la sangre o en la orina en bajos niveles no comporta un riesgo en sí misma; no implica a corto plazo mayores peligros para nuestra salud o integridad física.

Tampoco es signo eminente y probatorio de que la persona que los presente sufra de diabetes; pero sí es un indicador de ciertas anomalías que hay que tomar muy en cuenta para hacer las correcciones requeridas si queremos realmente mantenernos saludables.

Resultados positivos a la hora de un análisis clínico pueden deberse a factores que tienen que ver más con una nutrición anormal, que con disfunciones de hígado o de páncreas.  También podrían incidir en resultados clínicos positivos el padecimiento de enfermedades o de quemaduras graves, los períodos de gestación en el caso de las mujeres.

Por otra parte, se encuentra dentro del ciclo sintomatológico padecimiento de fiebres altas, hipertiroidismo, los períodos de lactancia y las infecciones posquirúrgicas. La ausencia o cambio de las condiciones antes mencionadas pueden conducir a la desaparición de los cuerpos cetónicos en nuestra sangre, sin necesidad de ningún tipo de tratamiento.

¿Qué Hacer?

En la búsqueda de información acerca de vitaminas o suplementos alimenticios que nos permitan erradicar de nuestro organismo los cuerpos cetónicos o la cetonuria, siempre nos vamos a encontrar con alusiones a los distintos tipos de diabetes y dietas recomendadas para personas que los sufren.

Y es que la condición de niveles altos de esta sustancia en la sangre está íntimamente ligada, generalmente, al sufrimiento de esa enfermedad. Como se ha expuesto párrafos arriba, en ciertos momentos y como consecuencia de factores circunstanciales, una persona puede ver alteradas las cotas de los ácidos grasos en su torrente sanguíneo.

Sin embargo, ello no implica que dicha persona ya sea diabética o que corra  peligro inmediato de volverse tal. Hemos de advertir que la condición de diabético es irreversible; no hay cura para la diabetes.

No hay medidas correctivas dependientes de medicinas, complementos alimenticios o vitaminas; aunque en los últimos años se ha hablado y se han llevado a cabo trasplantes de páncreas como solución radical al sufrimiento de la diabetes.

En consecuencia, la mejor forma de evitar la presencia de cuerpos cetónicos en nuestra sangre y en nuestra orina es recurriendo a medidas preventivas.

Evitar el Consumo del Tabaco y Alcohol

No está demás la práctica de costumbres sanas en nuestra vida diaria, como evitar el consumo de alcohol y tabaco, con las pesadas y, en muchas ocasiones, dolorosas consecuencias que dejan en el organismo.

El consumo indiscriminado de alcohol puede generar en la persona lo que se conoce como cetoacidosis alcohólica, esta sintomatología afecta mayormente a las personas que padecen de grado de desnutrición moderado.

Por ende es recomendable evitar el consumo de bebidas alcohólicas a su máxima expresión.

Dieta Balanceada

Existe un refrán muy conocido, “por la boca muere el pez”. Esto aplica en los casos en donde la persona no es consciente del daño que puede generarle al organismo al mantener una dieta desbalanceada y lejos de ser nutritiva.

Hay que tomar en cuenta el consumo correcto de grasas y proteínas, puesto que la práctica contraria alienta el aumento de la producción de cuerpos cetónicos o cetonuria y consecuencialmente.

El aumento de azúcar en la sangre amenaza a mediano o a largo plazo las posibilidades de que la persona pueda padecer de diabetes en cualquiera de sus tipos. Por ello impera en estos casos el consumo de una variedad de alimentos que conformen una dieta plenamente balanceada, dieta que desestimula e impida altos niveles de ácidos grasos en nuestro organismo.

Reposo Físico

En situaciones en las que afrontemos un aumento en los niveles de ácidos grasos es altamente conveniente una alimentación con base en carbohidratos. En esta misma situación es aconsejable el reposo físico, ya que mientras más actividad despleguemos en nuestro día a día, mayor será el riesgo de llegar a sufrir una descompensación que afecte en gran medida  nuestro organismo.

Es lógico concluir que todas las actividades deportivas deben suspenderse ante la presencia de cetonas en orina. Es provechoso en estos casos el consumo de mucha agua y de bebidas bajas en azúcares o carentes de ellos.

En todo caso, hay propuestas populares de alternativas orientadas a poner remedio a la presencia de cetona en niños y adultos, con la advertencia, eso sí, de estar dirigidas a personas no diabéticas.

Por su naturaleza y condición dichas propuestas nos parecerían un tanto extrañas; no obstante, cabe recordar que el origen y presencia en sangre y orina de ácidos grasos está determinado más por excesos en el consumo de grasas y proteínas que de carbohidratos.

Bajar el Consumo de Bebidas Azucaradas

La primera de las indicaciones para bajar la cantidad de cuerpos cetónicos en nuestro organismo tiene que ver con el consumo de una bebida muy popular de cola negra. Se recomiendan en este caso el consumo a sorbos, cada diez minutos, de un cuarto de taza de cola sin gas.

También la misma cantidad de alguna bebida con bastante azúcar añadida. Aunque habla de diez minutos, no especifica durante cuánto tiempo ha de tomarse la bebida. La segunda de las indicaciones está orientada a consumir un yogur al cual se le ha añadido media cucharadita de azúcar, se acompaña el yogur con unas galletas o una cucharadita de almíbar.

Incurre en el defecto, en este caso, de no especificar qué tipo de galletas, si dulces o saladas, ni qué cantidad de ellas ha de consumirse. Además, detalla que ha de procederse a esta alternativa después de haber pasado por capítulos de vómitos acetonémicos.

Finalmente, como recomendaciones, señalan evitar que la persona asuma dietas o ayunos rigurosos, mantenerla en ambiente fresco, no abrigarse demasiado, evitar los esfuerzos físicos y por último, evitar que consuma grasas, especias o condimentos.

En el Caso de Cetosis Simple

Es necesario tomar en cuenta que en el caso de cetosis simple se debe tomar agua en pequeñas cantidades y de manera constante, evitar el consumo de grasa, es necesario guardar reposo si la persona estila en su vida ejercitarse frecuentemente.

Aportar hidratos de carbono fácilmente asimilables cada 2-3 horas, aplicar a su vez la cantidad de insulina necesaria cada 4 horas en hasta lograr corregir los niveles de cetosis en el organismo.

En el Caso de Cetosis Aguda

Se debe tomar en cuenta la reposición hídrica, la administración endovenosa de suero fisiológico, aporte de hidratos de carbono con suero glucosado endovenoso, aplicación de una perfusión continua endovenosa de insulina hasta que se normalice el pH de la sangre y por último se deben controlar los niveles de potasio en sangre.

El uso incorrecto o errores a la hora de aplicar la insulina pueden acarrear como consecuencia la formación de cuerpo cetónicos en el organismo debido a que esta es una de las principales causas de dichas formaciones. Hay que estar atentos con la calidad de la insulina y prever si no se encuentra en mal estado.

Dieta Baja en Carbohidratos

En cuanto a la alimentación sugieren evitar inicialmente los carbohidratos si la glucemia es superior a 250 mg/dl. “Sólo se administrarán líquidos sin azúcar (agua, bebidas light, caldo desgrasado...)”. Pero si la glucemia no pasa de 250 mg/dl, el paciente puede ser hidratado con  leche desnatada, zumos, etc., en cantidades de una o dos raciones por hora, con el cuidado de administrar la insulina proporcional a esos hidratos de carbono.

Se sugiere, además, reposo y control de la cetosis haciendo determinaciones de la cantidad “de glucemia cada hora y de cuerpos cetónicos cada dos horas”.

Como se deja ver, estas últimas indicaciones van dirigidas a personas que sufren de diabetes, en las que, con el objeto de metabolizar en forma rápida la glucosa, no hay nada mejor que la inyección de insulina.

Sin embargo, será tu médico tratante el más capacitado para orientarte en cuanto a la dosis y el tipo de insulina a aplicar dependiendo de los niveles de cetona en tu sangre.

Podemos concluir que los cuerpos cetónicos formulan un problema en nuestro organismo cuando se presenta de forma moderada en el organismo, produciendo con ello niveles tóxicos en el cuerpo y enfermedades  graves

Por otra parte los cuerpos cetónicos pueden ser de gran ayuda para las personas debido a su carácter ácido es empleado para quemar grasa especialmente por los fisicoculturistas y pesistas mediante una dieta en donde la colina o vitamina B7 no está presente.

Si bien muchos están empleando el concepto de  cuerpos cetónicos para lograr un beneficio estético, son de cuidado ya que, las personas que emplean la dieta, en donde los hidratos brillan por su ausencia suele presentar efectos secundarios que van desde mareos, dolores de cabeza, náuseas, mal aliento.

El olor en la orina tiende a ser fuerte y de color oscuro, produce a su vez halitosis, falta de apetito y con ello un posible cuadro de desnutrición dependiendo del caso, en muchos casos puede causar también fatiga e irritabilidad.

En cualquiera de los dos casos es muy importante estar bajo un estricto control especializado, no es cualquier cosa cuidar de nuestra salud, al menor síntoma que se presente es un alerta que se debe tomar en cuenta. La salud es uno de los pilares fundamentales de la vida y por sí sola no puede mantenerse sólida.

Ten en cuenta también que “la salud no es simplemente física, sino un estado de bienestar físico, mental y social, y no meramente la ausencia de enfermedad”. Así lo ha definida la Organización Mundial de la Salud (OMS).

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