ataque del sistema inmunologico hacia los virus, Linfocitos que atacan a los virus. Ilustración médica 3D sobre inmunidad.

¿Cuál es la principal función del sistema inmunológico?

¿Cuál es la principal función del sistema inmunológico?

Última actualización: 07-03-2019 por Editor Fanny.

Conocer cuál es la principal función del sistema inmunológico nos ayuda a comprender su labor dentro del organismo.

Dentro de sus funciones existen algunas variantes. Pero la principal de todas es defender el cuerpo de bacterias infecciosa o agentes antígenos que provocan enfermedades.

Aunque no todo queda ahí, leamos más al respecto.

Ilustración de la anatomía en el sistema inmunologico de las personas cuando son contagiados por algún virus

Cuando el sistema inmunológico percibe la presencia de un enemigo: reconoce, defiende y  estabiliza.

Reconocer la presencia del enemigo es esencial para poder neutralizarlo; defenderlo  mediante los glóbulos blancos que se desarrollan en la médula ósea, es vital para conservar la salud; y estabilizar, permite que el equilibrio perdido en el organismo vuelva a su normalidad.

Otro aspecto a tener en cuenta es que el sistema inmunológico no sólo defiende al organismo mediante las tres acciones que acabamos de exponer: reconocer, defender y estabilizar; sino que también posee barreras de protección que impiden la entrada de antígenos.

La primera barrera es la piel; la segunda barrera son las mucosas; la tercera barrera son las vías respiratorias; y la última barrera es el ácido estomacal.

Su capacidad de protección es profunda. Este tiene distribuido por todo el cuerpo órganos inmunitarios, o también llamados órganos linfoides primarios y órganos linfoides secundarios. Lo que hace que este  pueda proteger no sólo una zona del cuerpo, sino a todo el organismo.

Un factor que influye bastante en la protección que ejerce el sistema inmunológico son los anticuerpos. Estos son como espadas que al ser usadas, se convierten en armas de protección.

Por otra parte, existen varias opciones para cuidar del sistema inmunológico y mantenerlo fuerte; pero eso lo explicaremos más adelante. Siga leyendo.

¿Cuáles son los órganos que influyen en la funciones del sistema inmunológico?

Como bien ya sabemos, el sistema inmunológico tiene órganos inmunitarios distribuidos por todo el organismo que se encargan de defender el cuerpo.

Estos órganos se dividen en linfoides primarios o primarios centrales y linfoides secundarios o secundarios periféricos.

En los órganos linfoides primarios están dos que son muy importantes: la médula ósea  y el timo.

La médula ósea es un tejido blando que se ubica en gran parte de los huesos del cuerpo, como las caderas, por ejemplo.

Dentro de ella se forman todas las células que están en el torrente sanguíneo y defienden el cuerpo.

Pero cuando la médula no está bien, las células son incapaces de funcionar adecuadamente, y llegan enfermedades como: anemia, leucemia, hemorragias y anomalías.

El timo es órgano blando que se ubica en la zona torácica, específicamente entre el corazón y el esternón.

Su función principal es elaborar linfocitos T, para que estos sean distribuidos en el torrente sanguíneo. La incorrecta función de este órgano puede contribuir al desarrollo de enfermedades como la diabetes.

Con respecto a los órganos linfoides secundarios, existen tres áreas importantes: los ganglios, el bazo y el tejido linfoide.

Los ganglios están distribuidos por todo el cuerpo. Estos se encargan de proteger el organismo de infecciones por medio de la filtración de la sangre y eliminación de agentes dañinos.

El bazo es un órgano que se encuentra por encima del estómago, al lado izquierdo. Se encarga de eliminar células dañadas, filtrar los líquidos del cuerpo y combatir bacterias por medio de los glóbulos blancos.

El tejido linfoide se considera unos de los principales componentes del sistema inmunitario.

Este ayuda a pelear contra las infecciones, y algunos tipos de cáncer. Y se encuentra distribuido por varios lugares del cuerpo.

¿Qué pasa si mi sistema inmunológico no funciona bien?

Cada ser humano cuenta con un sistema inmunológico; pero cuando este falla, es semejante a un bebé recién nacido que no tiene madre, ni nadie que lo proteja. Está totalmente expuesto a sufrir cualquier mal.

En el caso del cuerpo humano, si el sistema inmunológico, - que es el que debe pelear por él-  no se encuentra en buenas condiciones pueden aparecer enfermedades, como:

Anemia perniciosa: está entre tantos factores, puede aparecer por falta de vitamina B12 en la sangre. Esta vitamina se consigue en el queso, carnes, huevos, etc. Y es útil para la producción de  glóbulos rojos.

Suele presentar síntomas como: naúseas, poco apetito, dificultad para respirar, diarrea, alteración en el ritmo cardiaco, mareos y debilidad física.

Esclerodermia: se trata de una acumulación de tejido en las paredes de las arterias. No se conoce aún su causa, pero lo cierto es que daña los tejidos sanos del cuerpo.

Entre sus síntomas, están: manchas rojas, alteraciones en las capas de la piel y inflamaciones en el esófago.

Diabetes tipo1: su causa exacta se desconoce, pero lo que se sabe es que el metabolismo se altera de tal forma que se origina una sobrecarga de azúcar en la sangre.

Por lo general, la azúcar es usada por el cuerpo como fuente de energía, pero en este caso el organismo es incapaz de usarla correctamente, y por ende aparece esta enfermedad.

Entre sus síntomas esta: mucha hambre, mucha sed, dificultad para cicatrizar, piel seca, entre otros.

Lupus: es una enfermedad autoinmune, es decir, el sistema inmunológico agrede por error  las células buenas.

Su presencia puede ser genética, y tiene síntomas como: dolor muscular, dolor en articulaciones, fatiga extrema, fiebre, caída del cabello, entre otros.

Otro aspecto a tener en cuenta es que si usted tiene infecciones constantes, los antibióticos no surten buenos efectos y le cuesta mantener un peso ideal, es necesario que esté muy alerta, porque puede estar presentando deficiencias en el sistema autoinmune.

5 hábitos que protegen al sistema inmunológico

La exposición a hongos, bacterias y demás patógenos que habitan en todo lugar, puede ser peligroso para el sistema inmunológico.

Estos pueden debilitarlo, pero al adoptar algunos hábitos saludables para él, podemos ayudar a prevenir daños. Leamos algunos de ellos:

Duerme las horas necesarias: no dormir las horas necesarias vuelve al sistema inmunológico débil.

Las células diseñadas para defender el cuerpo de enfermedades, se disminuyen y la entrada de virus y bacterias se hace más fácil.

Aliméntate sanamente: unas de las bases más importantes para la salud del sistema inmunológico, es la alimentación.

Gracias a los aportes de energía, minerales, proteínas  y vitaminas, el organismo puede desarrollar todas las armas necesarias para defender el cuerpo de agentes dañinos.

Mantén relaciones sexuales: estudios realizados por la Universidad de Wilkes en Pensilvania de Estados Unidos de América, afirmó que las personas que tienen relaciones sexuales al menos dos veces por semana, tienden a desarrollar mayor cantidad de anticuerpos, que quienes son menos activos.

Practicar ejercicio físico: practicar ejercicio regularmente provoca cambios favorables en los anticuerpos y glóbulos rojos, lo que disminuye la probabilidad de sufrir infecciones.

También ayuda a eliminar  bacterias hospedadas en la zona respiratoria e impide su crecimiento.

Aléjate del estrés: todos hemos experimentado diversos grados de estrés, y no siempre podemos evitarlo. Sin embargo, cuando este se hace muy constante, puede no sólo afectar nuestra salud mental, sino nuestra salud física.

En lo que respecta al sistema inmunológico, los altos niveles de estrés  facilitan la aparición de enfermedades infecciosas, inflamatorias y de otros tipos.

Los anticuerpos y el sistema inmunológico: explicación sencilla

Los anticuerpos son glucoproteínas que circulan por el torrente sanguíneo, y andan en búsqueda de los agentes que representan una amenaza para el cuerpo.

Se caracterizan por ser sustancias pegajosas creadas por medio de los glóbulos blancos, quienes son capaces de crear más de nueve millones de anticuerpos.

Sistema inmune. Anatomía humana. Silueta humana con órganos internos.

Una vez creados por el organismo, los anticuerpos desarrollan cada uno -según su función-  un arma protectora. Esta función es semejante a un grupo de soldados organizados por rango.

Estas armas pueden ser innatas, adquiridas o pasivas. Las armas innatas, son aquellas que son naturalmente propias del cuerpo; las armas adquiridas, se desarrolla en el transcurso de la vida; y las pasivas, sirve para un corto periodo de protección.

Las defensas innatas están desde la formación del cuerpo. Son parte de la primera línea de protección que se necesita el cuerpo para mantenerse saludable.

Las defensas adquiridas, son aquellas que con el pasar del tiempo de desarrollan por medio de vacunas, alimentación e higiene.

Y las defensas pasivas, son usadas durante un corto periodo, y luego se retiran. Por ejemplo las que se producen en la época de la lactancia materna.

Por otro lado, ¿qué ocurre cuando el sistema inmunológico no tiene las defensas necesarias? Pues sabemos que llegan las enfermedades.  

Y esto pasa porque aunque el cuerpo humano tiene muchas capacidades, si no tiene las herramientas necesarias, es incapaz de bloquear el paso a los enemigos y pelear con ellos.

De allí la importancia que alimentar el cuerpo de manera saludable, y practicar los hábitos que expusimos anteriormente, porque estos le darán al sistema inmunológico las fuerzas necesarias para pelear.

El sistema inmunológico en los niños y la leche materna

Sabemos que los niños por estar en sus primeros años de vida necesitan desarrollar inmunidad contra muchas enfermedades. Esto es vital para el crecimiento saludable de su cuerpo.

Al nacer, el sistema inmune de los niños aún está inmaduro, y debe pasar un tiempo antes de que se fortalezca completamente.

En los primeros años de vida, el consumo de la leche materna, como bien se expuso en el tema anterior, es vital para el desarrollo de las defensas pasivas.

Todos los aportes que recibe, -a pesar de ser prestados, porque no le duran muchos años- es útil para ayudar al sistema inmune del niño a madurar.

Esta leche hace fuerte al niño, porque los  anticuerpos desarrollados en el cuerpo de la madre durante toda su vida, son transmitidos.

Cuando una madre decide no dar leche materna a su hijo, - aunque la ciencia ha creado algunas alternativas -, le está quitando nutrientes fundamentales para su desarrollo.

En los componentes de la leche materna están los fundamentos necesarios.  

Las proteínas y todo lo necesario para mantener a los glóbulos blancos, los anticuerpos y todas las funciones del sistema inmunológico en óptimas condiciones, está ahí.

Cuando el niño cumple su primer año, se dice que está preparado para enfrentar algunas enfermedades, porque ha superado sus momentos de mayor  debilidad. Pero cuando llega a esta etapa y no está lo suficientemente fuerte, aparecen los problemas.

Específicamente se ven reflejados tres tipos de trastornos: autoinmunes, adquiridos y hereditarios.

  • Los trastornos autoinmunes son aquellos en el que cuerpo desarrolla anticuerpos que atacan el mismo organismo.
  • Los trastornos adquiridos aparecen desde que el niño está en el vientre materno.
  • Los trastornos hereditarios, vienen en los genes. Se nace con ellos.

El sistema inmunológico y las infecciones en el embarazo

En la etapa del embarazo, el sistema inmunológico se las ingenia para evitar atacar el feto como un agente extraño y dañino.

En este periodo, las mujeres se ven expuestas a cambios hormonales, que específicamente disminuyen la actividad de algunas células y aumenta la posibilidad de desarrollar citoquinas inflamatorias.

También se visualizan algunas respuestas positivas para la protección del feto durante su formación.

Unos de los factores determinantes para las mujeres embarazadas y también para cualquier persona, es la práctica de una alimentación saludable y ejercicios físicos. Pero existe el factor de la higiene, una cuestión fundamental.

Esto es así porque el sistema inmunológico  se vuelve un poco sensible y vulnerable ante infecciones, sobre todo en los primeros tres meses de gestación, en que está en su apogeo la formación de los órganos y otras partes del bebé.

Esto hace fácil que cualquier bacteria, virus o patógeno pueda entrar, enfermar a la madre y traer consecuencias físicas en el bebé, como: malformaciones, ceguera o enfermedades neurológicas.

Afortunadamente si una infección es tratada a tiempo no tiene por qué causar daño ¡No te alarmes!

Para evitar infecciones y bacterias no  deseadas, se recomienda lavar frecuentemente las manos y evitar contacto con utensilios o salivas de otras personas.

Por otra parte, una manera de mantener sano el sistema inmunológico de una mujer embarazada, es realizando una preparación previa.

Es decir, ingerir vitaminas, colocar algunas vacunas y seguir una dieta recomendada antes de salir encinta. Aunque esto por supuesto, no siempre es posible.

Todas son prácticas saludables en cualquier etapa de la vida. Pero nunca se automedique, consulte con su especialista todas y cada una de las recomendaciones.

Recuerde que durante el embarazo están presentes dos vidas. Todo lo que haga puede ser determinante.

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