¿Cuál es la función del intestino delgado?

¿Cuál es la función del intestino delgado?

Última actualización: 12-01-2019.  

Anatomía del intestino delgado del sistema digestivo humano

El intestino delgado es un órgano que pertenece al sistema digestivo, y conecta al estómago con el intestino grueso. Se ubica debajo del estómago, entre el esfínter pilórico y el ileocecal, que lo comunica con el intestino grueso.

El intestino delgado se encarga de absorber los nutrientes esenciales (proteínas, vitaminas, minerales, hidratos de carbono y grasas) para el cuerpo.

Su anatomía se divide en tres partes: duodeno, yeyuno e íleon.​

Dependiendo de la talla de una persona el intestino delgado de largo mide aproximadamente de 6 a 7 metros.

El yeyuno como el íleon está suspendido por el mesenterio, hecho que permite los movimientos intestinales.

Partes del intestino delgado

Duodeno: es el primer fragmento y la porción más corta y ancha del intestino delgado. Mide 25 centímetros de largo. Es una sección fija.

El duodeno envuelve al páncreas y tiene una posición retroperitoneal.

Yeyuno: se encuentra entre el duodeno y el íleon. Absorbe las sustancias del quimo alimenticio. Mide 2,5 metros de largo aproximadamente.

El jugo intestinal degrada los hidratos de carbono, las proteínas y los lípidos.

Entre las paredes del yeyuno hay vellosidades intestinales que cumplen el rol de hacer llegar al torrente sanguíneo los nutrientes absorbidos.

Íleon: es la parte final del intestino delgado. Mide aproximadamente 3,6 metros.

Concluye en la válvula ileocecal, la cual enlaza con el ciego (primer fragmento del intestino grueso).

También posee vellosidades intestinales que absorben nutrientes y vitaminas para posteriormente transferirlos al torrente sanguíneo.

Funcionamiento del intestino delgado

El 90% de la digestión y absorción de la comida se lleva a cabo en el intestino delgado, el porcentaje restante sucede en el estómago y en el intestino grueso.

Cuando comemos no todos los nutrientes son absorbidos en el mismo lugar, a partir de enzimas específicas cada órgano descompone los alimentos, ya sea al principio o al final del recorrido del sistema digestivo.

Al principio cuando se mastican los alimentos el contacto con la saliva (amilasa) permite la descomposición inicial de lo que ingerimos, como los almidones y los azucares.

Por otra parte, se absorben en poca cantidad algunos nutrientes, como el zinc, vitaminas C, B6, B12 y ácido fólico.

Los alimentos siguen el tránsito intestinal por el esófago, hasta llegar al estómago donde se forma el quimo que es el bolo de alimentos mezclado con el ácido clorhídrico.

En el estómago los alimentos se mezclan con las secreciones biliares y pancreáticas producidas por los movimientos peristálticos, para continuar por el duodeno. El objetivo es deshacer los alimentos.

En el estómago se descomponen los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas. Y se absorben los nutrientes tales como el cobre, flúor, yodo, entre otros.

El tránsito de los alimentos continúa por el intestino delgado. El quimo se convierte en quilo efectuándose la absorción de las sustancias útiles.

El duodeno es el primer lugar donde van los alimentos después de salir del estómago, allí se absorben parte del calcio, hierro y magnesio.

En el yeyuno que es el tramo intermedio del intestino delgado se absorben los hidratos de carbono y vitaminas del grupo B.

Y en el íleon que es el tramo final del intestino delgado se absorben las proteínas, las grasas y la vitamina B12.

Una vez que se descomponen los nutrientes y se absorben por las paredes del intestino delgado (vellosidades y microvellosidades), pasan a las células epiteliales del tracto gastrointestinal y al torrente sanguíneo de todo el cuerpo, hasta llegar al intestino grueso.

Se debe destacar, que hay dos glándulas importantes en la digestión, las cuales son el hígado y el páncreas, que se abren en el duodeno cuando los alimentos llegan a este tramo.

El hígado filtra toda la sangre venosa (nutrientes) que procede del intestino, antes que la misma circule por el resto del organismo.

Asimismo, esta glándula fabrica bilis, que son sales minerales que solubilizan las grasas y se liberan durante la digestión.

El páncreas es una glándula que produce insulina para regular el nivel de azúcar en la sangre y glucagón para regular los hidratos de carbono.

La mayor parte de esta glándula se apertura al tubo digestivo, donde segrega el jugo pancreático.

Enfermedades en el intestino delgado

El intestino delgado es uno de los órganos que más afectaciones sufre a lo largo de la vida de una persona. Diversas causas influyen en el inadecuado funcionamiento del sistema digestivo, entre ellas no cuidarlo bien, o simplemente una enfermedad o infección intestinal.

Las alteraciones que se puedan presentar en las distintas partes del sistema digestivo pueden disminuir la absorción de los nutrientes.

A continuación se mencionarán algunas de estas afectaciones:

Enfermedad celíaca:

Las personas que padecen esta enfermedad no pueden consumir gluten porque dañan su intestino delgado. Es una condición del sistema inmunitario. A veces produce síntomas, como en otras no produce molestias.

Entre los síntomas digestivos se encuentran: hinchazón, dolor y obstrucción abdominal, úlceras o llagas en el estómago, entre otros.

También produce anemia, dolor en huesos y articulaciones, depresión, dolores de cabeza, cansancio, entre otros.

Enfermedad de Crohn

Afecta desde el área de la boca hasta el ano. Generalmente, afecta al íleon. Inflama el sistema digestivo. Entre los síntomas más comunes se menciona dolor en el abdomen, diarrea, obstrucción intestinal, fiebre, pérdida de peso, sangrado rectal, entre otros.

No se tiene conocimiento que produce la enfermedad, parece ser hereditaria. No tiene cura, solo se controla los síntomas.

Infecciones del intestino delgado

Ilustración 3D de las bacterias de Salmonella en fondo azul .

El intestino delgado es susceptible a padecer variables infecciones, sobre todo en climas cálidos, algunas de ellas:

Salmonella entérica: se transmite a través del consumo de agua y alimentos contaminados. Produce una enterotoxina que invade la mucosa del intestino delgado. Entre los síntomas que generan se encuentran deposiciones abundantes, vómitos, fiebre, cefaleas, dolores abdominales difusos, entre otros.

Diarrea por Campylobacter: se transmite por contaminación de alimentos y agua; y de persona a persona. Además del intestino delgado algunas veces afecta el colon invadiéndolo y en algunos casos generando una toxina termoestable. Los aquejados (principalmente niños) padecen los siguientes síntomas: diarrea, fiebre, dolor abdominal, dolor en las articulaciones, entre otros.

Diarrea por Escherichia coli: produce cuadros diarreicos porque las cepas colonizan el intestino delgado, destruyendo las microvellosidades. Las cepas no poseen poder invasivo ni producen toxinas. Suelen enfermar a turistas y viajeros.

Diarrea por Vibrio: la bacteria coloniza el intestino delgado y causa cólera, que es una enfermedad diarreica aguda, producida por las enterotoxigénicas, con escaso dolor abdominal y ausencia de fiebre.

En casos graves de la infección provoca shock hipovolémico, acidosis metabólica, entre otros. Si no se trata puede originar el fallecimiento de la persona o desarrollar insuficiencia renal por necrosis tubular aguda.

Vibrio parahaemolitycus se transmite a través del consumo de pescados y mariscos crudos.

Rotavirus: se transmite fundamentalmente por vía oral. Es el productor de gastroenteritis y de epidemias nosocomiales.  Los virus colonizan el epitelio intestinal y causan un efecto citopático que originan diarreas, náuseas, vómitos, fiebre, entre otras.

Virus Norwalk: es potencialmente contagioso, aparece en las estaciones de otoño e invierno. Es considerado como la causa de gastroenteritis. Se transmite por vía oral y fecal, a través del agua, alimentos y baños. Entre los síntomas de la enfermedad se hallan náuseas, vómitos, cefaleas, y diarreas.

Obstrucción intestinal: sucede cuando las heces no pueden salir del intestino, debido a diversas causas como por ejemplo hernias, cáncer, entre otros. El problema se presenta con inflamación, estreñimiento, gases, hinchazón del vientre, entre otros.

Sangrado: es la pérdida de sangre del tracto gastrointestinal, puede ser leve, aguda o crónica. Entre las causas se mencionan: duodenitis, esofagitis, fisuras del ano, gastritis, hemorroides del recto o el ano, tumores, úlceras de estómagos, entre otras.

Tumores benignos en el intestino delgado

Por lo general los tumores benignos en el intestino delgado no generan síntomas y su diagnóstico se realiza de manera accidental durante una laparotomía o un estudio necrópsico. Es una enfermedad frecuente en edades avanzadas, y en ambos sexos.

Cuando causan síntomas, el individuo padece de obstrucción en el tránsito intestinal, con dolores intermitentes tipo cólico; distensión abdominal; hemorragia digestiva aguda; anemia crónica por pérdida de sangre en las heces; entre otras.

Entre los tumores benignos más frecuentes se pueden mencionar:

Adenomas: se ubica en cualquier parte del tramo del intestino delgado, siendo más frecuente en el duodeno o el íleon.

Leiomiomas: se hallan en cualquier parte del intestino delgado.

Lipomas: se localizan preferentemente en el íleon. Cuando se detecta su tamaño suele ser grande.

Tumores malignos en el intestino delgado

Un tumor maligno es una proliferación exagerada e inútil de células en los órganos y tejidos que terminan afectando las funciones del organismo.

Los tumores  malignos son cancerosos, y son el resultado de alteraciones en los genes que regulan la proliferación y la muerte de las células.

Los tumores malignos más frecuentes son:

Adenocarcinoma: el 90% de este tipo de tumor aparece en el en el duodeno distal y en la parte proximal del yeyuno.

La enfermedad es frecuente en el sexo masculino sexagenario, y en los que padecen enfermedades intestinales hereditarias (síndrome de Lynch, enfermedad de Crohn).

Con frecuencia causa estenosis, ulceración y hemorragias ocultas, entre sus principales síntomas. El tratamiento para el padecimiento es quirúrgico.

El pronóstico es desfavorecedor al momento del diagnóstico.

Linfoma: se origina  en el tejido linfoide de la mucosa y submucosa. Entre los factores de riesgo para desarrollar la enfermedad se encuentra la infección por Helicobacter pylori, la enfermedad inflamatoria intestinal, la enfermedad celíaca, y los estados de inmunosupresión.

Se origina a cualquier edad, por lo general en hombres.

Sarcoma: es una enfermedad de origen diverso. El más frecuente es el tumor del estroma gastrointestinal, con el 86% de los casos. Se caracteriza por ser de gran tamaño.

Se localizan con más frecuencia en la pared del yeyuno y del íleon. Los síntomas que padecen los afectados son dolor, hemorragias, pérdida de peso, masa que se percibe al tacto, entre otros.

Se presentan en ambos sexos, con edades que comprenden desde los cincuenta años.

Tumor carcinoide:

Se originan a partir de las células enterocromafines de las criptas de Lieberkühn. Suele encontrarse en el íleon, apéndice o el recto, así como también en el colon, esófago, estómago, ovario, páncreas y pulmón.

Se caracteriza por su pequeño tamaño, y su agresividad, ya que se infiltra por la pared intestinal.

Ulceras pépticas: es una llaga en la mucosa presente en el estómago o en el duodeno. Los síntomas que presentan los afectados es ardor en el estómago de forma intermitente.

Sucede cuando los ácidos digestivos dañan las paredes del estómago o del duodeno.

¿Cómo podemos contribuir al cuidado del sistema digestivo?

Lavado de verduras en la cocina. limpieza, purificacion, eliminacion de germenes y bacterias

  • Lavar bien los alimentos antes de su ingesta, ya que las sustancias tóxicas también son absorbidas por el intestino delgado.
  • Hervir el agua antes de su consumo, ya que bacterias y parásitos producen infecciones intestinales. Ingerir  BioBacflor es una opción esencial para mantener a raya los patógenos causantes de diarrea.
  • Consumir la cantidad necesaria de alimentos, no abusar, ya que la digestión y la absorción de los mismos dependen de las paredes intestinales. Una alimentación deficiente genera deficiencia de vitaminas, minerales, entre otros.
  • Fortalecer el sistema inmunitario con BioBacflor debido a que contiene  Lactobacillus rhamnosus, una potente bacteria que beneficia el sistema digestivo.
  • Evitar el estrés y controlar las emociones, ya que desencadenan enfermedades en el sistema digestivo.
  • Prescindir del hábito de fumar e ingerir alcohol, no se debe olvidar que el  cuerpo humano es un sistema.
  • Cuando se ingieran medicamentos fuertes de manera continua es indispensables combinarlos con protectores gástricos.
  • Ingerir treinta gramos de fibras al día, ya que contribuye a la defecación.
  • Incluir en nuestra dieta aceites naturales, como el de oliva ya que favorece la función pancreática, aumenta la absorción de minerales y reduce la acidez del estómago. De igual modo, es saludable tomar dos cucharadas en ayunas ya que actúa como laxante.
  • Consumir diariamente frutas y verduras, porque protegen la mucosa intestinal
  • Es importante mantener en nuestra dieta el consumo de leche, por sus efectos calmantes ante el dolor. Sin embargo, deben abstenerse los que sufren de úlcera.
  • Es indispensable tomar dos litros de agua al día, porque previene la indigestión y el estreñimiento.
  • Reducir de nuestra dieta los alimentos grasos como los embutidos, mantecas, quesos curados, tocino, entre otros, esto para aligerar el proceso de la digestión.
  • Es mejor consumir los alimentos a la plancha, al horno, al vapor o a la plancha, para de esta manera evitar el uso de grasas en su preparación. Comer preparando nosotros mismos lo que comemos es lo más sano que puede haber.
  • Se debe evitar el consumo de condimentos fuertes y picantes, así como de bebidas gaseosas, y alimentos con elevadas féculas (coliflor, habichuelas, col, entre otros) ya que producen gases.
  • Masticar bien los alimentos, comer despacio, y tragar con cuidado, para de esta manera evitar la entrada al tracto de aire, ya que contribuyen a la deglución de aire.
  • Hacer ejercicios suaves contribuyen a la movilidad intestinal manteniendo nuestra salud digestiva.

Remedios naturales para el sistema digestivo

Los ingredientes naturales aportan beneficios en el sistema digestivo, los té de anís, hinojo, jengibre, manzanilla y menta, entre otros resultan ideales por sus efectos calmantes y relajantes.

Los mismos ayudan a aliviar los gases, la indigestión y la inflamación del sistema digestivo.

Estas dolencias afectan frecuentemente a las personas a lo largo de su vida, por lo que los remedios naturales siempre resultan una alternativa favorecedora.

Algunos de estos remedios que puedes realizar de manera sencilla son:

Anís: Beber una taza de anís estrellado o en polvo por cinco días seguidos ayuda a aliviar los gases.

Ajo: Tiene propiedades antibióticas y antiparasitarias. Es útil para mejorar la digestión, los gases y las infecciones intestinales.

Diente de león: Beber el té ante de comer facilita la digestión, evita los gases.

Hinojo: Tomar una infusión de hinojo por cinco días seguidos ayuda a aliviar la acidez, diarreas, gases, indigestión e hinchazón abdominal.

Raíz de jengibre: Ingerir como infusión o rayado en las comidas ayuda a controlar los problemas de gases y las infecciones intestinales.

Zumos de limón: El limón tiene propiedades curativas, tomarlo antes y después de cada comida ayuda a aliviar los gases, el dolor abdominal, los cólicos, limpiar las impurezas del intestino, diarrea, entre otros.

Manzanilla: Degustar la infusión antes o después de las comidas relaja el estómago y mejora el proceso de digestión.

Menta: Tomar la infusión antes o después de las comidas ayuda a controlar el mal aliento, alivia los gases y la inflamación y la irritación de la pared intestinal. Cuando se padecen de infecciones estomacales es una excelente alternativa.

Sábila: El jugo de la planta promueve la sanación de la mucosa del colon y promueve la desinflamación del vientre.

Suplementos: Puedes ayudar al organismo con el consumo de BioBacflor ya que crea bacterias saludables y mata las bacterias dañinas.

Vinagre de manzana con miel: Mientras comemos es bueno beber un vaso de agua mezclado con dos cucharadas de vinagre de manzana, ya que ayuda a la eliminación de gases, a la regulación de ácidos del estómago, facilita el tránsito intestinal disminuyendo el estreñimiento.

Yogurt: Por su fuente de probióticos son ideales para mantener regulado el intestino delgado.

También podemos ayudar el organismo con BioBacflor, que contiene diferentes mezclas probióticas (Vitalabs 6-Strain), tales como: Bacillus coagulans, Bifidobacterium bifidum, Lactobacillus acidophilus, entre otros.

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