Crisis de angustia: situación crítica que tiene solución

Crisis de angustia: situación crítica que tiene solución

Última actualización: 20-11-2018. Equipo Nutricioni

Síntomas como dolor en el pecho, sensación de ahogo, ganas de ir al baño, visión borrosa y hormigueo en las manos, es la respuesta emocional y fisiológica del organismo ante un estímulo interno o externo que suele durar poco tiempo.Mujer anciana sostiendo el hombro de un hombre que acaba de sufrir algun dolor en el pecho

Quienes han sufrido estas crisis de angustia o de pánico manifiestan que todos estos síntomas son molestos, incontrolables y en la mayoría de los casos llegan a pensar que van a morir súbitamente. Se trata de episodios súbitos donde la persona experimenta un miedo incontrolable y un intenso malestar, que desencadena sensación de desesperación.

En general los episodios comienzan como eventos de angustia poco frecuentes, pero si estos se repiten habitualmente puede derivarse en una crisis de pánico.

Es por ello que ante la aparición de los primeros episodios, se recomienda que acuda a un especialista para una exploración de las causas y un tratamiento efectivo.

Las crisis de pánico pueden aparecer sin motivo aparente; sin embargo la acumulación de una serie de eventos aumenta la probabilidad de sufrir crisis de pánico.

Estas crisis pueden aparecer en cualquier lugar y en cualquier situación. Podemos estar caminando, trabajando, conduciendo, haciendo compras, etc.

Ante la mínima señal de la aparición de la crisis la persona tratara de evitarlo, sin embargo esto puede empeorar la situación clínica, conduciendo al desarrollo de la agarofobia.

La duración de la crisis de angustia es corta. Suelen durar alrededor de 10 minutos y algunos de los síntomas pueden extenderse hasta 20 minutos, tiempo necesario para que el organismo se recupere y se restablezcan las reacciones fisiológicas.

Es un trastorno incapacitante, pero tiene solución

Los ataques de pánico pueden llegar al punto de ser incapacitantes para quien lo sufre. Si la persona dedica gran parte de su tiempo a evitar las situaciones que considera como peligro, o que le puedan desencadenar la crisis, se cerrará a la disfrutar de la vida.

De esa forma solo logrará aislarse de todas aquellas actividades agradables, de compartir con amigos y familiares e incluso estaría incapacitada para trabajar.

Para evitar que los pensamientos de miedo nos dominen debemos tratar de calmarnos y centrar nuestra mente en actividades que disminuya la tensión.

Las crisis de pánico se desarrollan en parte por la interpretación que le damos a algunos síntomas menores de nuestro organismo. Pongamos un ejemplo, supongamos que tenemos distensión abdominal debido a los gases producidos luego de comer leguminosas.

Hay dos pensamientos posibles, pensar que se debe a la infección de un órgano vital, o analizar qué alimento ingerimos y buscar solución al problema. De acuerdo con la interpretación personal, ocurrirá con mayor frecuencia la aparición de la crisis.

Factores que promueven las crisis de angustia

Nerviosismo: Las personas nerviosas son más propensas a sufrir ataques de angustia. El nerviosismo permanente y la preocupación desmesurada por el estado de salud incrementan la probabilidad de enfermarse.

Esto ocurre debido al estímulo sobre el sistema nervioso, el induce la supresión del sistema inmune. El consumo frecuente de SupraEnergía disminuye eficazmente el nerviosismo.

Sexo: Las crisis de angustia son más frecuentes en las mujeres que en los hombres. Esto ha sido bien descrito por expertos en Psicología y señalan que la presión social, las exigencias hacia el ''sexo débil'' produce gran estado de tensión y angustia. Al igual que las múltiples responsabilidades a las que se enfrentan las mujeres en la vida moderna, como atender la familia, atender un empleo, etc.

Síntomas de las crisis de pánico

Ya habíamos mencionado que una crisis de pánico de desarrolla en cuestión de minutos, durante ese corto período de tiempo aparecen dos grupos de síntomas  relacionados con el cuerpo y la mente.

A continuación mencionamos los síntomas más frecuentes, sin embargo, no todos pueden coincidir durante la crisis. Incluso los síntomas pueden variar en cada evento de crisis de angustia.

Síntomas corporales

  • Fuertes palpitaciones y aceleración del ritmo cardíaco.
  • Sudoración u oleadas repentinas de calor.

Mujer se seca el sudor con una servilleta

  • Temblores, espasmos o sacudidas.
  • Resequedad de la boca.
  • Dificultad para respirar.
  • Sensación de ahogo, como si los pulmones estuvieran llenos de aire.
  • Hiperventilación (la respiración es acelerada pero no ingresa suficiente oxígeno).
  • Fuerte dolor en el pecho, dolor de cabeza y en otras partes del cuerpo.
  • Náuseas, estómago revuelto.
  • Ganas de vomitar.
  • Hormigueo o entumecimiento en las extremidades.

Síntomas psicológicos

  • Sensación de mareo, desvanecimiento, de que no podemos mantenernos en pie.
  • Desrealización, es la sensación de que los objetos son irreales, incluso visiones de objetos irreales.

Alucinación Aletargada

  • Sensación de no estar presente en el lugar.
  • Miedo a perder el control o perder el conocimiento por el desvanecimiento.
  • Miedo a perder la vida.

Qué debemos descartar para diagnosticar una crisis de angustia

Ante la aparición de las primeras crisis de angustia debemos descartar su origen. No solo los factores externos del entorno son causas de éstas.

Algunas condiciones patológicas pueden desencadenar problemas hormonales y respuestas nerviosas, ejemplo de ello:

  • Hipertiroisismo.
  • Hiperparatiroidismo.
  • Trastornos del sistema vestibular.
  • Epilepsia
  • Asma
  • Enfermedad obstructiva crónica.
  • Enfermedades cardíacas.
  • Cocaína
  • Anfetaminas.
  • Cannabis
  • Cafeína
  • Alcohol
  • Barbitúricos

Los trastornos de ansiedad más frecuentes

Estos son los trastornos más comunes descritos por los especialistas. La identificación del tipo de patología facilita enormemente encontrar el mejor tratamiento.

Fobia social: Se caracteriza por miedo intenso al estar en presencia de personas ajenas a su núcleo de familiares y amigos.

El temor a ser humillados o avergonzados domina a la persona ya que temen ser juzgados negativamente o que acciones no serán aprobadas. Los sentimientos de inferioridad son frecuentes en este tipo de trastorno.

Agarofobia: Quienes sufren de agarofobia temen a estar en determinados lugares o situaciones. Esto se debe a la sensación de no poder escapar o recibir auxilio en casos de tener una crisis.

Ansiedad generalizada: Quien sufre de ansiedad se caracteriza por estar continuamente preocupada por cualquier. Este trastorno se hace crónico porque la persona suele estar preocupada la mayor parte del tiempo y se puede prolongar por meses.

La inquietud, tensión muscular, insomnio y falta de concentración acompañan en la mayoría de los casos este trastorno. Un tratamiento natural coadyuvante para disminuir las causas de este trastorno es el consumo de suplementos relajantes como SupraEnergía.

Trastorno obsesivo compulsivo: Se presentan pensamientos recurrentes y persistentes sobre situaciones  las que se le temen, y es lo que se llama obsesión. Por otro lado se manifiestan comportamientos repetitivos utilizados como recursos para controlar la obsesión, y es lo que se denomina compulsión.

Estrés postraumático: Este trastorno de ansiedad sobreviene luego de algún acontecimiento traumático, generalmente relacionado a daños físicos graves donde la vida y la integridad de la persona han estado en peligro.

¿Qué hacer ante una crisis de angustia o pánico?

Es muy probable que las personas que sufren de trastornos de pánico no deseen estar solos, porque el miedo a no poder recuperarse o morir los domina. Sin embargo, la ocurrencia de estas crisis es impredecible, y no hay manera de saber si va a estar acompañado o no.

En definitiva, la mejor respuesta ante una crisis de pánico es no luchar contra ella. Aunque parezca difícil de lograr, lo mejor es reconocer que se está pasando por la crisis y dejar que transcurra sin empeorar la situación.

El luchar contra la crisis o contra la angustia que se siente no hará que esta transcurra más rápido. No trate de aplicar técnicas de relajación durante la crisis,  ya que el fracaso de éstas solo provocará más angustia y frustración.

Tenga en mente que aunque tenga sensación de desvanecimiento o ahogo, usted no se va a morir. Y que tras los primeros 5 minutos, que son los momentos más críticos, los síntomas disminuirán y se sentirá mucho mejor.

Disminuyendo  el estrés y la ansiedad de nuestras vidas

Ya habíamos mencionado que factores externos como el estrés y la tensión afectan negativamente nuestra salud.

Los períodos de mucha tensión causados por las relaciones laborales, problemas familiares, problemas financieros, etc. son factores que inician crisis de angustia. Un período de tensión puede hacer que el nivel de ansiedad llegue hasta niveles de activación emocional muy elevado.

Si la tensión no persiste, la ansiedad disminuye, pero si la tensión se hace prolongada o es lo suficientemente intensa, le provocarán respuestas lo suficientemente agudas como para provocarle una crisis de angustia.

Entonces, ¿qué debemos hacer ante esta realidad?La respuesta está al alcance de nuestras manos. En ocasiones pensamos que la disminución de los factores estresando no depende de nosotros, sin embargo sin darnos cuenta contamos con herramientas cotidianas para lograrlo.

Cambios en los hábitos alimenticios hacia una dieta más saludable mejorará el funcionamiento de todas las células de nuestro cuerpo. La ingesta de alimentos frescos con menos cantidad de preservantes, sales, grasas y azúcares difíciles de digerir favorece la liberación de toxinas a través de la orina, heces y sudor.

En la actualidad, debido al agotamiento del suelo por la agroexplotación, podríamos encontrarnos con alimentos que contengan menor cantidad de vitaminas y minerales que antes.

Pero esto no es motivo de preocupación. El suplemento SupraEnergía posee las concentraciones adecuadas de vitamina C y B-6, para suplir las necesidades celulares.

La prevención de las crisis. Anticipándonos al evento

Control mediante psicoterapia. La Psicoterapia se centra en la identificación de los síntomas de ansiedad en uno mismo, y de las situaciones y lugares que desencadenan la crisis. Una vez identificados estos elementos, a través de este tipo de terapia se puede aprender a controlar  los ataques de pánicos, enfrentando de manera progresiva las situaciones.

La relajación y meditación. Existen una innumerable cantidad de métodos de relajación que usted puede practicar de forma rutinaria para evitar el estrés, la tensión y alejar pensamientos que puedan desencadenar la crisis de ansiedad.

Usted puede apoyarse en grupos de yoga o meditación, el acompañamiento en su condición también es importante para su mejoría.

Un beneficio adicional de la práctica de ejercicios de relajación es que usted aprenderá a respirar mejor. Conocer cómo lograr una respiración relajada lo ayudará durante las crisis de angustia.

La distracción. Podemos intentar controlar los pensamientos negativos que provocan la ansiedad encontrando distracción  en cualquier cosa a nuestro alrededor. Es necesario ocupar y centrar la mente en otra cosa que no sea las situaciones que nos causan temor.

Existen muchas maneras de distraerse. Puede comenzar por concentrarse en contar las inhalaciones de su respiración por pocos minutos, o los latidos de su corazón.

También puede encontrar distracción en identificar objetos de un solo color a su alrededor, contar los adoquines de la acera, en fin, en tantas cosas que aparte su mente de pensamientos negativos.

Los pensamientos agradables evitarán la recurrencia de aquellos que disparen señales de peligro y que lo hagan caer en una indeseable crisis de angustia.

El ejercicio potente tratamiento contra  la angustia

Realizar una actividad física mejora considerablemente el estado de salud físico y mental. Está demostrado científicamente que el ejercicio disminuye los niveles de las hormonas responsables del miedo y la ansiedad.

Esta sana práctica puede acompañarse de SupraEnergía para el fortalecimiento del sistema inmunológico.

Se recomienda realizar actividades deportivas al aire libre a modo de tratamiento preventivo. El aumento del oxígeno y la circulación sanguínea son favorables para la eliminación de toxinas y radicales libres que inducen el estrés celular y la acumulación de tensión en el cuerpo. Familia corriendo en un campo para lograr volar una cometa

Las actividades grupales son ideales ya que favorecen las interrelaciones y el apoyo en los momentos en los que sintamos riesgo de tener los síntomas de las crisis.

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