El ajo aislado (Allium sativum) tiene muchas propiedades medicinales y puede usarse como ingrediente alimenticio. en el fondo blanco y el camino de recortes.

Conozca el uso medicinal del ajo y sus beneficios

Conozca el uso medicinal del ajo y sus beneficios

Última actualización: 26-11-2018. Equipo Nutricioni

El ajo, señor de las cocinas de todo el mundo, es una planta que pertenece al género Allium, al igual que su compañera la cebolla, y unas 300 variedades más, menos conocidas para la mayoría de las personas.

El nombre botánico del ajo es Allium sativum, de la familia de las Liliáceas. La planta cuenta con unos 30 a 40 cm de altura, hojas muy estrechas y pequeñas flores blancas.

El ajo aislado (Allium sativum) tiene muchas propiedades medicinales y puede usarse como ingrediente alimenticio. en el fondo blanco y el camino de recortes.La denominación de “allium” dada a la planta de ajo, proviene del latín “oloroso”, y es que su aroma es una característica que lo ha hecho muy popular como condimento, a lo largo de la historia de la humanidad.

El ajo en la historia

Se cree que la planta del ajo proviene de Siberia y fue llevada a Egipto por tribus nómadas.

El Codex Ebers, un antiguo tratado médico egipcio escrito en papiro, que data del año 1500 aC, lo menciona como ingrediente en 22 de sus 800 fórmulas terapéuticas, efectivo para cardiopatías, parasitosis, mordeduras y tumores.

Los arqueólogos descubrieron evidencias de que los constructores y los trabajadores de las pirámides egipcias, lo tomaban como suplemento para fortalecerse en sus arduas tareas.

Y los futuros ocupantes de ellas, también lo llevaban consigo, pues el ajo era un ingrediente del proceso de momificación.

Antiguos caudillos, como Alejandro Magno, Atila y Gengis Khan, ayudaron a propagar el ajo por toda Europa y Asia.

Tenían buenas razones para ello, su pequeño tamaño, su durabilidad y el hecho de que era un excelente conservante para carnes y pescados, lo hacía imprescindible en la cocina de los campamentos.

Los griegos y luego los romanos lo cultivaban y pasó a formar parte de la dieta de civiles y soldados, extendiéndose por Europa y Africa.

Durante el medioevo también era considerado medicinal y protector ante muchas enfermedades. Se le utilizó incluso para combatir la peste.

Su consumo estaba muy extendido sobre todo entre las clases bajas, ya que debido a la pungencia de su aroma, no era aceptado entre los más pudientes, al menos crudo.

Seguramente llegó a América junto con los conquistadores españoles, donde no tardó en adueñarse de las cocinas, gracias a que confiere exquisito sabor y olor a casi cualquier platillo.

En la actualidad, aparte de ser el ingrediente número uno de buena parte de los platillos más exquisitos, ha cobrado relevancia su utilización con fines terapeúticos. Y es que el ajo contiene sustancias realmente valiosas para la salud.

En este artículo, le vamos a contar acerca del uso medicinal del ajo y por que ocupa un lugar relevante en  Verde Salud.

Verde Salud es el suplemento compuesto de las verduras orgánicas más beneficiosas para la salud, y cuyas ventajas se pueden aprovechar de una manera rápida, fácil y segura.

Seguramente usted conoce las bondades de una dieta con verduras, y quiere consumirlas a diario.

Cuando no le sea posible, ya sea por el estilo de vida, o la disponibilidad de las verduras en un momento dado,  Verde Salud las pone siempre a su alcance.

Mientras más vamos conociendo sobre el ajo, más evidente se hacen sus usos medicinales, aprendamos por qué:

Desde el ajo blanco hasta el ajo negro

Comercialmente, se ha clasificado al ajo en dos grupos: los ajos nobles y los ajos comunes, según la forma del bulbo y el número de bulbillos, es decir, los dientes de ajo.

Los ajos comunes tienen más de 15 dientes pequeños, con menor valor culinario, mientras que los ajos nobles, tienen menos de 15 dientes medianos y grandes, de con gran valor culinario.

De acuerdo al color de de las túnicas o pieles exteriores de los dientes y de la cabeza del ajo, existen variedades blancas, violetas, rosadas, moradas, coloradas y castañas.

A cada uno de estas variedades,  se le denomina tipo comercial.

Cada tipo comercial difiere en tamaño, textura, olor y sabor, así como el tiempo de conservación, el uso culinario y la época en que aparece en el mercado.

El tradicional ajo blanco, envuelto en una túnica plateada, es el más común, se conserva bien y su sabor es suave, como el del ajo castaño o ajo ruso, mientras que los ajos colorados y rosados tienen un sabor más fuerte

En los ajos morados, las túnicas son blancas y el color del diente es violáceo, de menor tamaño que en el ajo blanco. Imagen en primer plano de cabeza de ajos. En fondo de madera

La variedad conocida como ajo negro es el ajo común, fermentado bajo ciertas condiciones de temperatura y humedad, durante un mes aproximadamente.

Transcurrido este lapso, los dientes de ajo ya han adquirido un color completamente negro por dentro, pero aún falta para que adquieran el sabor afrutado característico de este alimento.

Para ello, se deja oxidar por un mes y medio más, adquiriendo un dulzor parecido al de la ciruela y una textura pastosa, muy adecuada para untar.

El olor típico del ajo fresco ha desaparecido por completo, por lo que no deja mal aliento.

El ajo negro es una variante que cuenta con las ventajas de los alimentos probióticos, alimentos cuyo fermento contiene microorganismos beneficiosos para el organismo.

Los componentes nutricionales del ajo y su aroma característico

Veamos qué contiene el ajo, que lo hace tan excelente para la salud.

En principio, el ajo crudo contiene carbohidratos, proteínas y pocos lípidos, es decir, es bajo en grasas. Contiene también minerales, entre los que destaca el selenio, conocido antioxidante  y además vitaminas.

Los componentes activos son los componentes azufrados, mayormente la aliina, un aminoácido azufrado, además, azúcares reducidos, fructanos, garlicina, alicina y aceite esencial.

Y son justamente estos componentes azufrados, los que le brindan al ajo su olor y sabor característico. Un poco de química nos ayuda a entender el por qué.

Todo comienza con la aliina, el principal componente activo del ajo.

La aliina es inodora, mientras  que el bulbo esté intacto y almacenado a baja temperatura, pero al machacar y triturar el diente, la aliina, que es inestable, se transforma en alicina y otros compuestos, gracias a la enzima alinasa.Imagen en primer plano de ajo en polvo en un recipiente de madera

Estos compuestos son a su vez inestables y se transforman rápidamente en sustancias organosulfuradas volátiles, que desprenden el olor característico y que además son los responsables de sus propiedades farmacológicas.

Antioxidante y anticancerígeno

Tanto fresco como en preparados, la alicina contenida en el ajo, es un efectivo antioxidante.

La alicina inhibe la formación de los radicales libres, y aumenta las enzimas antioxidantes propias del organismo, como la superóxido dismutasa, el glutatión, y la catalasa.

Ayudan a evitar la oxidación de las lipoproteínas presentes en la piel y otros órganos, e inhibe el factor kappa-B, un complejo proteico del organismo, que regula muchas funciones celulares.

Si el factor kappa-B está hiperactivo, puede ocasionar inflamaciones, asma, trastornos autoinmunes y hasta contribuir al desarrollo de células cancerosas.

Disminuye los niveles de colesterol malo

El ajo es excelente para disminuir los niveles de colesterol, tanto los niveles de colesterol total, como los del LDL, conocido como  “colesterol malo”; porque es capaz de causar enfermedades arteriales.

Los compuestos azufrados del ajo, inhiben la actividad de enzimas que ayudan a producir este tipo de colesterol, así como tambioén a evitar qie el exceso se acumule en las arterias.

El exceso de colesterol acumulado en las arterias, ocasiona su oclusión, causa problemas al flujo de sangre al corazón y aumenta el riesgo de infarto.

Antimicrobiano y antifúngico

Ya lo sabían los antiguos médicos y herbolarios egipcios, cuando incorporaron el ajo en los procesos de momificación.

La alicina, los ajoenos y el trisulfuro de dialilo, los famosos compuestos organosulfurados, tienen acción contra las bacterias grampositivas y gramnegativas.

Además, el ajo es efectivo contra la Candida albicans y otros hongos que comúnmente tratan de invadir a los humanos, comparable al clotrimazol, uno de los antifúngicos más empleados, sobre todo en los casos de candidiasis oral.

Disminuye la presión arterial y fortalece la circulación

Existen numerosos estudios que avalan la acción hipotensora del ajo. Esto se debe a que el ajo es vasodilatador.

En experimentos con ratones, se verificó que el extracto de ajo macerado, tenía respuesta hipotensora similar a la del captopril, debida a la acción de los compuestos organosulfurados, si bien esto depende del tiempo de maceración.

Sin embargo, se hace necesaria una mayor experimentación.

Comprobar la eficacia de este beneficio es muy sencillo. Basta con macerar ajos en aceite de oliva, como mínimo tres semanas y luego utilizar este aceite para las ensaladas y las comidas.

El ajo también tiene actividad antiagregante, por lo tanto inhibe la agregación plaquetaria y evita la formación de trombos o coágulos en la sangre. Responsables de ello son la alicina y los ajoenos.

Fortalece al sistema inmune

El ajo aumenta la actividad de las células NK (natural killer), así como estimula la proliferación de linfocitos y promueve la fagocitosis, el proceso mediante el cual las células especializadas del sistema inmune devoran a los patógenos.

De allí que el ajo sea muy útil para prevenir la aparición de resfriados, cuyos síntomas es capaz de aliviar, al igual que su pariente la cebolla.

Reduce la fatiga

Los atletas olímpicos de la Grecia antigua y los gladiadores del circo romano, lo utilizaban para aumentar su rendimiento y combatir la fatiga, hechos avalados por alguno estudios. Sin embargo, se requieren más estudios al respecto.

Ayuda a desintoxicar al organismo

Estudios realizados al personal de una fábrica de baterías para autos, revelaron que el consumo de elevadas dosis de ajo disminuía los niveles de plomo en sangre hasta en un 19%, así como los síntomas de la toxicidad.

No todos estamos permanentemente en contacto con el plomo, uno de los elementos pesados que interviene en la fabricación de las baterías, pero es un hecho que los elementos pesados forman parte de la contaminación ambiental.

Suelen ser nocivos para la salud y el cuerpo no los metaboliza, por eso es preciso eliminarlos del organismo y esto puede hacerse a través de compuestos quelantes.

Estos compuestos reaccionan con los metales pesados y crean compuestos no tóxicos, que pueden eliminarse fácilmente a través de la orina.

La alicina es uno de estos compuestos quelantes, y como sabemos, está presente en el ajo.

Efectos secundarios y contraindicaciones

El ajo no es tóxico en las proporciones utilizadas culinariamente. Tampoco lo es en suplemento, no obstante algunas personas podrían presentar síntomas digestivos, como gases y flatulencias, si lo consumen crudo.

Y es que el ajo crudo es el que retiene la mayor parte de los compuestos activos, que se pierden en buena parte durante la cocción.

Unas pocas personas son alérgicas al ajo y en general, a las plantas del género de las liliáceas, como la cebolla y el puerro. Entonces, lógicamente deberán evitar su ingesta.

El principal problema con el ajo, que a todos nos viene a la mente, es el mal aliento y el olor que deja en la piel, incluso al consumirlo en cantidades moderadas.

Algunas pocas personas no tienen ese problema, mientras que a la mayoría se les nota mucho, y por eso, se abstienen de comerlo crudo.

Si usted consume ajos y luego siente el olor en todo el cuerpo, es que los compuestos organosulfurados están siendo eliminados a través de la piel y los pulmones. El olor eventualmente desaparecerá con el tiempo.

En cuanto a la halitosis o mal aliento de la boca, masticar perejil, menta, albahaca o yerbabuena ayudan a eliminar el olor, así mismo los granos de café y la leche.

Puede que de todas formas, usted crea que sigue oliendo a ajos.

La solución está en Verde Salud, con ellas usted aprovecha los beneficios del ajo y los de la mejor mezcla de orgánicos, verdes, frutas y verduras, para que a su dieta no le falte ningún nutriente.

Con Verde Salud, tendrá todos los beneficios que el ajo tiene para ofrecer para la salud, sin que el aliento sea un problema.

Por lo que toca a las precauciones que debe seguir si consume ajo, recuerde que al reducir la agregación plaquetaria, responsable de la coagulación de la sangre, aumenta el riesgo de sangrado.

Por eso evite los suplementos de ajo antes de una cirugía, durante el embarazo o si toma anticoagulantes.

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