Conociendo qué es y cómo se aplica el ácido hialurónico

Conociendo qué es y cómo se aplica el ácido hialurónico

Última actualización: 12-05-2019. Equipo Nutricioni

Uno de los productos de mayor uso actual para el cuidado de la piel es el ácido hialurónico. Es importante saber la manera correcta cómo se aplica para aprovechar al máximo sus beneficios.

Este compuesto químico es un carbohidrato complejo perteneciente al grupo de los mucopolisacáridos, es decir, que es una molécula muy grande compuesta por cientos de moléculas de azúcares simples enlazadas entre sí por puentes de hidrógeno.

Esta estructura le confiere un alto poder hidrofílico, lo que significa que puede atrapar una gran cantidad de moléculas de agua en su estructura, lo que le confiere su extraordinaria acción hidratante.

El ácido hialurónico (HA, por sus siglas en inglés) es un componente esencial de todos nuestros tejidos orgánicos, en proporciones variables de acuerdo a las condiciones de hidratación, consistencia y elasticidad que cada uno de ellos necesita.

Podemos decir que este compuesto actúa como una especie de esponja que mantiene a los tejidos hidratados, lo cual es indispensable para su buen funcionamiento y estructura.

Como el tiempo de vida útil de esta molécula es relativamente corto, nuestro organismo debe reponer periódicamente el HA que se va degradando, para mantener los tejidos hidratados, turgentes y funcionales.

Pero con el paso de los años, la velocidad con la que el HA se sintetiza va disminuyendo, y los tejidos empiezan a manifestar deficiencias funcionales por la falta de hidratación.

Descubierto y aislado en 1.938, su uso comercial fue inicialmente para fines de repostería, y se le comienza a dar uso cosmético a mediados de los 90.

En las últimas tres décadas, se ha profundizado el conocimiento de la importancia de esta sustancia en nuestro cuerpo, y de los beneficios de su suministro por diferentes vías a los tejidos más afectados por la disminución progresiva de sus niveles óptimos.

Importancia vital del ácido hialurónico para la hidratación y lozanía de la piel

Siendo la piel el órgano más grande de nuestro cuerpo, (representa cerca de un 15% de nuestra masa corporal), requiere de una gran cantidad de ácido hialurónico tanto para la cohesión de sus propias células como para los tejidos conectivos que le permiten mantenerse adherida al resto de los órganos que envuelve.

Por otra parte, es un tejido que requiere de una gran elasticidad, para adaptarse a los movimientos de todas las partes del cuerpo sin perder su firmeza y tono.

Además, necesita ser constantemente rehidratada, pues ella se encuentra en contacto con el medio ambiente y expuesto a los factores climáticos, como la radiación solar y el viento.

Por estas razones podemos entender que la piel, o sistema tegumentario, es el órgano que concentra la mayor proporción de ácido hialurónico en nuestro cuerpo: cerca del 50% del total contenido en él.

Por otra parte, la piel requiere modificar constantemente su contenido de humedad para afrontar los cambios climáticos, por lo que las moléculas del HA están sometidas a una gran exigencia y se desnaturalizan rápidamente, debiendo ser sustituidas con mayor regularidad.

Es lógico suponer que cuando los niveles corporales de HA descienden drásticamente con la edad, sea la piel el órgano que presente síntomas más notorios de esta deficiencia.

A medida que envejecemos, nuestra piel se va haciendo menos turgente, voluminosa y elástica, por lo que empiezan a aparecer arrugas y flacidez en las zonas de mayor movimiento y exposición a los elementos.

Una de las principales causas de estos síntomas es la baja disponibilidad de ácido hialurónico sintetizado por el organismo, por lo que resulta lógico buscar alternativas para suministrar esta sustancia desde el exterior.

Distintos métodos para suministrar el ácido hialurónico a nuestro organismo

Existen distintas maneras como podemos suministrar ácido hialurónico a nuestro organismo en forma natural o sintética. Revisemos las más populares:

Entre los tratamientos estéticos que suministran HA desde afuera hacia adentro del organismo, están las microinyecciones cutáneas, las mascarillas faciales y las cremas humectantes.

Las aplicaciones de HA mediante microinyecciones han tenido gran aceptación en los últimos años por sus rápidos y visibles resultados. Su aplicación es rápida e indolora cuando es realizada por un profesional competente, y sus resultados son localizados

Se suele limitar a rellenar surcos en la comisura de los labios, la frente, cerca de los ojos y a los lados de la nariz, así como para dar volumen a los labios y levantar los pómulos. Existen también tratamientos para los glúteos.

Entre sus desventajas se menciona la acción focalizada, el costo del tratamiento y la corta duración de los resultados, que obliga a realizar retoques demasiado pronto.

Las mascarillas ofrecen igualmente resultados rápidos pero poco duraderos, y las cremas humectantes mantienen su efecto mientras se continúe el tratamiento, pero suelen ser costosas.

El suministro de HA por vía digestiva es conveniente  porque la acción de adentro hacia afuera tiende a ser más efectiva y permanente, además de que el organismo puede llevar el HA a cualquier parte u órgano donde sea requerido.

Este suministro puede ser por alimentos ricos en ácido hialurónico, alimentos que propician su síntesis por el organismo y mediante el uso de suplementos alimenticios multifuncionales.

Los alimentos que suministran HA son casi en su totalidad de origen animal. Son muy populares la aleta de tiburón y el hígado de bacalao, mientras que los alimentos ricos en vitamina A (retinol) y magnesio, tales como ciertos vegetales, verduras y frutas favorecen su síntesis orgánica.

Los suplementos nutricionales como Piel Perfecta son una gran alternativa para aportar ácido hialurónico, así como otros nutrientes que favorecen su producción y aportar otros beneficios nutritivos de manera controlada.

Ilustración del buen funcionamiento de los cartilagos con los huesos

¿Dónde se encuentra el ácido hialurónico en el organismo en mayor proporción?

Todos nuestros tejidos contienen ácido hialurónico, pero algunos requieren de una mayor concentración para cumplir sus funciones, y por ello manifiestan de manera más patente el descenso en su nivel ideal. Veamos cuales son:

  • Huesos y cartílagos. El Ha es indispensable para que estos tejidos mantengan su firmeza con cierto grado de elasticidad, pues de lo contrario se fracturan fácilmente.

Su concentración es más elevada en los llamados cartílagos hialinos, que encontramos en el tabique nasal, la unión de las costillas al esternón, en la laringe y en la tráquea.

  • En el líquido sinovial. Este líquido se encuentra en la cápsula sinovial de nuestras articulaciones móviles, y actúa como lubricante para evitar la fricción entre los huesos a los que ésta une. Está compuesto casi en su totalidad de ácido hialurónico.
  • Tejido conectivo, tendones y ligamentos. El tejido conectivo se encarga de mantener en contacto los distintos órganos del cuerpo, permitiendo mantener su forma y agregación sin perder su individualidad.

Esto ocurre en muchos tejidos que se interconectan, por ejemplo entre la capa muscular y dérmica de los labios, el cuero cabelludo y  los folículos pilosos y los dientes y el hueso alveolar en las encías.

Un tipo especial de tejido conectivo son los tendones y ligamentos, que unen los músculos a los huesos y a estos entre sí. En ambas es importante la elasticidad, que les proporciona el HA en unión con las fibras colágeno y elastina.

  • Ojos. Concentrado principalmente en el humor vítreo, que está compuesto casi totalmente de ácido hialurónico.
  • Matriz extracelular. es la sustancia fundamental que une a las células entre sí, tal como el cemento que une a los ladrillos. Se compone esencialmente de HA, colágeno y elastina.
  • Piel. Mencionada al final justamente por la importancia del HA para este órgano, lo cual amerita ser  expuesto y analizado como un tema aparte.

Variedad de beneficios para la piel consumiendo un solo producto natural

Existe una inmensa variedad de tratamientos para el cuidado de la piel, pero pocos pueden ofrecer la variedad de beneficios que Piel Perfecta puede proporcionar a quien lo consuma.

La innovadora fórmula de Piel Perfecta consigue reunir una serie de extractos naturales que  aportan directamente ácido hialurónico y colágeno, los dos polisacáridos más importantes para la firmeza, elasticidad, hidratación y tono de la piel.

Pero la acción benéfica del producto no se queda aquí, sino que además aporta un importante grupo de nutrientes necesarios para estimular la producción tanto del colágeno como del ácido hialurónico por el propio organismo.

Entre los valiosos ingredientes de Piel Perfecta se cuentan los extractos naturales de la uva y de sus semillas, del Polygonum cuspidatum o hierba nudosa japonesa (Japanese knotweed), las hojas de Aloe vera y de té verde, los granos de café verde, la  raíz de cúrcuma y la gelatina bovina.

Dichos ingredientes aseguran un balanceado aporte de vitaminas A (retinol), C y E, Glutatión (desintoxicante y antioxidante), resveratrol (un potente antioxidante), ácido alfa lipoico (desinflamatorio, favorece la microcirculación, protege contra los radicales libres y los rayos UV) y L-glicina (aminoácido esencial en la molécula del colágeno).

El significativo aporte de colágeno y ácido hialurónico a la digestión, unido al fomento de su síntesis orgánica asegura beneficios de mayor permanencia en la piel que otros tratamientos externos, así como una distribución generalizada en toda la piel, en lugar de una acción restringida a los puntos de aplicación.

Además estos dos importantes compuestos mejoran otros aspectos de la salud y la estética que suelen presentar deterioro con la edad, entre los que podemos mencionar:

La flexibilidad de articulaciones, tendones, ligamentos, cartílagos y huesos, pérdida de cabello, piezas dentales, agudeza visual y habilidades cognitivas, funcionamiento de sistema digestivo, respiratorio y circulatorio entre muchos otros.

Todo esto con un suplemento totalmente natural, de fácil asimilación y riesgos prácticamente nulos de producir efectos secundarios negativos en las dosis recomendadas.

La apariencia de nuestra piel no es solo una cuestión de estética

Es muy frecuente que los seres humanos se ocupen de recuperar el tono, elasticidad, firmeza y lozanía de la piel para tener una mejor apariencia externa, y de allí que los tratamientos cosméticos se concentren casi en su totalidad en mejorar ese aspecto.

Pero nos conviene recordar que la piel no es más que el reflejo exterior del funcionamiento de todos nuestros tejidos orgánicos, por lo que la pérdida gradual de su apariencia nos debe servir de señal de otros factores internos que comienzan a mostrar los signos de la edad.

Ciertamente es importante cuidar la apariencia externa de nuestra piel, no sólo por el valor estético de una piel lozana, radiante, firme y de aspecto juvenil, sino también por la importancia de conservar en óptimo funcionamiento nuestro órgano más grande, y nuestro medio de contacto con el entorno.

Pero de igual o mayor importancia es el conocimiento de que las mismas sustancias que garantizan esa apariencia sana y juvenil de la piel, el colágeno y el ácido hialurónico, son indispensables para el buen funcionamiento de todos nuestros tejidos y sistemas orgánicos.

No basta entonces con tratar de recuperar el aspecto de nuestra piel en la edad juvenil, sino en prestar mayor atención al funcionamiento de todo nuestro cuerpo.

La idea no es ser alarmista, sino más bien preventivo, y entender las señales que nuestra piel nos envía de que deben extremarse los cuidados y revisiones de otros órganos y sistemas que tienden a mostrar signos de deterioro por la disminución de los niveles ideales de estos importantes compuestos.

Nos conviene aumentar la frecuencia de los controles médicos y exámenes evaluativos de nuestra salud en general, para descartar la aparición de dolencias y enfermedades cuyo riesgo de aparición se incrementa con la edad, tales como las cardiovasculares, digestivas, reumáticas, respiratorias y visuales.

ardor en la cara, Mujer sorprendida por la extensión de la quemadura solar. Mujer muy bronceada

Acciones complementarias para preservar la salud y apariencia de tu piel

La agitada vida moderna somete a tu piel a exigencias que pueden llevarla a un envejecimiento prematuro, lo que puedes notar fácilmente al ver personas que viven una vida rural, sencilla y poco agitada que conservan un aspecto juvenil por mucho más tiempo.

Pero existen algunas prácticas que pueden ayudarte a minimizar los efectos de tu actual forma de vida en la salud y apariencia de tu piel. He aquí un grupo aconsejable de acciones preventivas:

  • Evita en lo posible la exposición excesiva a los rayos del sol, y utiliza cremas con un buen factor de protección solar.
  • Asegura una buena hidratación de tu piel con el uso de jabones y cremas humectantes.
  • Cuida el aseo de tu piel, lo recomendable son al menos dos lavados profundos diarios.
  • Mantén una dieta sana y balanceada, evitando en lo posible las golosinas, las comidas muy abundantes o demasiado condimentadas y la “comida chatarra”.
  • Complementa tu dieta con productos nutritivos para la salud de todo tu organismo, tales como Piel Perfecta u otros similares.
  • Evita abusar en el consumo de sustancias dañinas para la salud cuando se ingieren en exceso, como los fármacos, el alcohol, el tabaco y el café.
  • Realiza ejercicios y actividades al aire libre, pero cuidándote adecuadamente de la exposición a los elementos climáticos.
  • Descansa lo suficiente y en las horas adecuadas, esto es esencial para recuperar energías y renovar los tejidos del deterioro natural de tu jornada.
  • Consume una buena cantidad de agua y/o bebidas que permitan la rehidratación de la piel desde adentro hacia afuera.
  • Recuerda que tu piel respira, ¡permítele hacerlo! Usa prendas holgadas y acordes con las condiciones climáticas imperantes.
  • Evita seguir dietas que te produzcan disminuciones o incrementos drásticos de peso, pues esto afecta a la larga la capacidad elástica de la piel.
  • Reduce en lo posible las situaciones que te generen ansiedad o estrés, y dedica tiempo a actividades recreativas y relajantes.

Recuerda que mientras menores sean las exigencias a las que sometes tu piel, mayores serán las probabilidades de conservar su salud y apariencia con el paso de los años.

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