Mujer inyectandose insulina

Conoce qué es la insulina y cuál es su función en nuestro cuerpo

Conoce qué es la insulina y cuál es su función en nuestro cuerpo

Última actualización: 14-01-2019. Equipo Nutricioni

¿Qué es la insulina? Es una pregunta que todo ser humano en conciencia debería saber responder, ya que hace referencia a una de las hormonas más importantes del cuerpo. Es la encargada de regular las concentraciones de glucosa en la sangre, y en tanto que ésta es la fuente de energía principal del organismo, la importancia de la insulina es total.

En condiciones normales, los seres humanos nacemos con ese mecanismo ya instalado, en donde el páncreas, generador de la hormona en cuestión, se encarga de producirla. En este órgano, se ubican los denominados Islotes de Langerhans en donde las células beta fabrican la insulina, hormona cuya función es fundamental para la vida humana.

La insulina, ya como producto fabricado artificialmente, diseñado a partir de la ingeniería genética, se ha obtenido modificando bacterias de la E. Coli.  Esta modificación, en combinación con un gen aislado de la insulina humana, resulta en una sustancia sustituta que es requerida por los que padecen de diabetes.

La insulina, en su carácter de hormona humana, también pudiese presentar deficiencias en su producción. Además, en muchos casos las células encargadas de la transformación del azúcar  en energía, se resisten a su intervención, lo que genera una acumulación de glucosa en sangre.

Los medicamentos para el tratamiento de la diabetes, insuficiencia generada a causa de las fallas de insulina natural, presentan una gran ventaja. Es la de que las células no son capaces de distinguir entre la hormona y la insulina artificial, esta última puede forzar su aprovechamiento ante la resistencia celular.

Esta sustancia, en algunos casos es capaz de inducir la producción de insulina natural ante las fallas en las funciones del páncreas. Recordemos que la administración de los medicamentos para el control de la interacción, glucemia, diabetes e insulina, debe ser supervisada por personal médico calificado.

Nuestra sugerencia va en la idea de incluir en la dieta diaria el  suplemento Azúcar en la Sangre, diseñado especialmente para el control del nivel de azúcar en la sangre. Un complemento alimenticio que por supuesto colabora con la insulina en sus funciones de regulación en cuanto a la glucosa se refiere.

Mujer se inyecta insulina en el abdomen

Más detalles sobre la estructura de la insulina, sus funciones y propiedades

En su estado natural, es decir, en su forma hormonal, la insulina es el mecanismo de nuestro organismo que actúa como regulador de la concentración de glucosa en sangre. Esta concentración, se denomina glucemia y es la que se procesa en las células para la obtención de toda la energía que requiere el sistema integral corporal.

La glucosa, en términos básicos proviene de los alimentos que ingerimos a diario y que al digerirlos, la extraemos por medio de los procesos químicos fisiológicos.

Esta glucosa es un compuesto pero también es un nutriente que contienen la mayoría de estos alimentos, además para mayores detalles, es un tipo de azúcar simple.

La hiperglucemia no es sinónimo de diabetes, aunque la condicionante de esta dolencia, es la presencia de altos niveles de glucosa en sangre, la diabetes tiene otra causa. Cuando el páncreas no funciona en cuanto a la generación y liberación de la insulina, resulta una condición diabética que depende del tipo de falla de insulina.

En condiciones normales, es decir, hablando de una persona sana, la insulina se libera cuando se detecta la hiperglucemia. Esta condición se presenta regularmente cuando hemos terminado de comer y sobre todo cuando se ingieren alimentos ricos en hidratos de carbono y azúcar procesado.

La insulina prácticamente es la llave que abre la puerta de entrada al almacén donde se procesa la glucosa  para su consumo en casi todo el sistema de tejidos del cuerpo. Los músculos dependen de la cantidad y calidad de este consumo de glucosa, así como también el hígado y los tejidos adiposos.

Otra de las funciones de la insulina, se relaciona con el hígado, en donde el ingreso de glucosa en las células hepáticas es fundamental para su funcionamiento. Durante este proceso, la acción de la insulina  impide la liberación de glucosa en sangre además de que facilita la síntesis del glucógeno contenido en él según se requiera.

Las células relacionadas con la musculatura, requieren una cantidad de glucosa que luego de obtenida se consume para extraer energía en forma de ATP. La insulina eleva la cantidad de glucosa transportada al interior de éstas células para facilitar la extracción de esta energía.

Las propiedades de la insulina van todavía más allá

La insulina también actúa sobre la deposición de grasas en el tejido adiposo, pero en forma de triglicéridos. Todo este proceso ocasiona que, la glucemia se normalice en un rango entre los 70 y 100 mg/dl, lo que sucede en ayuno, y es así como la alerta se disipa y se detiene la secreción.

Nuestro organismo dispone de mecanismos de almacenamiento de energías en caso de que fallase o disminuya notablemente la fuente principal. Estas funciones gestionan la acumulación de glucógeno en el hígado y en el tejido adiposo, el almacenamiento de grasas para ser usadas antes de la primera ingesta.

A partir de este mecanismo, el organismo mantiene la glucemia en sus niveles normales de manera constante mientras la que está en proceso se va consumiendo. Es justo mencionar que el trabajo de la insulina en la metabolización de la glucosa, depende íntimamente del trabajo de la hormona denominada glucagón.  

Cuando la insulina deja de regular la concentración de glucosa en sangre, el resultado lógico es que se produce una peligrosa alza de la glucemia. Puede suceder que el páncreas deje de liberar insulina o presente fallas en la secreción, o que el cuerpo, es decir las células no toleren la acción de la misma.

La situación descrita en el párrafo anterior, es denominada por la ciencia de la salud, como diabetes. Se han establecido dos tipos de diabetes, la tipo I y la tipo II. Aquí, la causa de la primera es la destrucción de las células beta en el páncreas por parte del sistema inmune del organismo.

Se ha determinado que la causa de la diabetes  tipo II, está relacionada con la edad adulta y con el desarrollo de una condición de intolerancia a la acción de la insulina.

Por supuesto que cuando las células no permiten la acción de la insulina, ésta se incrementa  ante la presencia de la glucosa, la cual incrementa también su concentración.

Cuando a insulina no es capaz de metabolizar la glucosa para lograr su asimilación, la concentración aumenta tal que los mecanismos del cuerpo no responden a la hormona. Además los niveles de insulina y glucosa no descienden de manera natural, por lo que se necesitará de medicamentos y mucho movimiento corporal sumado a una dieta especial.

Los tipos de insulina y sus características

Existe un tipo de diabetes que es denominada como gestacional, y es que se presenta en él embarazo. Específicamente en este caso, la insulina se comporta de manera de que en el sistema orgánico de la mujer embarazada se desarrolla una resistencia a la acción de esta hormona.  

Cuando nos referimos a los tipos de insulina, estamos hablando de la insulina fabricada de manera artificial, insulina sintética y con el uso de ingeniería genética. No existe una insulina universal que aplique para todos los casos en los que la insulina producida en el páncreas deje de funcionar.

Lo particular de este tipo de diabetes, es que al consumarse el parto, las funciones de la insulina se restablecen. Pero es posible que la mujer, si no cuida todos los factores que inciden sobre la acción de la insulina y como consecuencia sobre el control de la glucosa, en un futuro pueda  padecerla.

Las características de cada clase de insulina que existe en el mercado, nos permiten distinguirlas entre unas y otras, por lo que debemos ser capaces de reconocerlas. La velocidad de respuesta es una de esas características, cuanto puede durar el efecto, es decir, cada cuanto administrarla es otra y la concentración será una más de ellas.

Actualmente se puede contar con una clase de insulina denominada “Insulina rápida”, que al parecer es una de las más conocidas y se absorbe en la sangre casi inmediatamente. Regula los niveles de glucosa altos hasta nivelarlos, además de que es capaz de adquirir el control de la glucemia cuando se presentan las variaciones durante las comidas.

La acción de este tipo de insulina, presenta picos de efectividad, los cuales se comienzan  al alcanzar, de entre los 5 a los 10 minutos de haberla administrado. El pico máximo tiene su efecto al correr las dos horas de las seis totales de efectividad que ofrece el producto en condiciones normales, es decir, sin alteraciones de otra índole.

Más allá de la de acción rápida, contamos con una clase de insulina, denominada regular, y es llamada así ya que se inicia su efecto, de entre 30 a 60 minutos de administrarla.

Mujer inyectandose insulina

Más sobre los tipos de insulina y sus características

El tiempo de efectividad de la insulina de acción regular después de administrada, ronda el término de las 8 horas aproximadamente en condiciones normales. Este rango de efectividad presenta un pico que se refleja a partir de la segunda hora después de su administración y que se prolonga hasta la cuarta hora de trabajo.

Pero también existe otra clase de insulina cuya absorción se produce más lentamente por lo que su acción es considerablemente más prolongada que la de acción rápida. Siempre la escogencia del tipo de insulina depende del caso y del análisis del profesional médico competente.

Las características de la insulina de acción intermedia, incluyen un uso que se destina al control de la concentración de glucosa en sangre, es decir de la glucemia, pero de noche. Hasta se puede prolongar su acción al iniciar la mañana siguiente, ya antes del desayuno, aunque también se recomienda para el control de la glucemia durante las comidas.

Los tipos de insulina denominadas, humana NPH y premezclada se comprenden dentro de la clasificación de las de acción intermedia. La primera, la humana NPH, trabaja hasta 12 horas después de 1 o 2 horas de administrada la dosis, y la segunda, la premezclada, es la combinación de la NPH y la humana regular.

En ciertos casos se requiere de una clase de insulina que trabaje todo el día pero que no actúe de inmediato. Es el caso de la insulina de acción prolongada, ya que sus efectos se pueden sentir alrededor de las dos horas después de la dosis y se pueden extender entre 12  y 24 horas, en tanto que su absorción es lenta.

Veamos más datos relacionados con la insulina como medicamento para el tratamiento de la diabetes en cualquiera de sus formas. La historia de la insulina, revela que en un pasado próximo la gente con diabetes, se trataba con insulina bovina y porcina, es decir, proveniente de la vaca y de los cerdos.

En este artículo, cuando nos referimos a la insulina humana, hacemos alusión a la que se produce con una composición química igual a la que se produce en el páncreas. Ésta insulina humana, es producto de procesos sintéticos donde se realizan modificaciones de las enzimas.

Descubre los secretos mejor guardados de la insulina

Probablemente sin darnos cuenta, el efecto del trabajo que realiza la insulina en nuestro cuerpo, se manifiesta apenas perceptible, por lo que no lo relacionamos con la hormona.

Si tu abdomen se está convirtiendo en un depósito de grasa, o si sientes una disminución de energía que te adormece al terminar de comer, o vas al cine y no eres capaz de parar de comer palomitas de maíz, No dudes de que todo es debido a la acción de la insulina.

Un axioma casi matemático es lo que ocurre cuando en tu organismo, la concentración de la insulina permanece sobre los niveles de alerta. No habrá mecanismo en tu organismo que pueda quemar grasas bajo esas condiciones, es decir,   

En términos de una persona sana, los altos índices de insulina, indican un alto porcentaje de glucosa y el exceso se acumula en el hígado pero su capacidad no es infinita. Lo que sucede es que al agotar la capacidad de almacenamiento, la insulina emite la orden de acumular el exceso de glucosa en forma de grasa, la cual no se podrá quemar.

Aun cuando nuestro organismo dispone de un sistema regulador de la glucosa en sangre, su capacidad de trabajo no es ilimitada. Ante la ingesta exagerada de azúcar simple o en general carbohidratos, la glucemia se dispara, al menos durante el atracón de comida, y lo que muchas personas no saben, es que tal condición genera daños de consideración.

Si la concentración de glucosa es demasiado alta, no pasa desapercibida, los vasos sanguíneos y los órganos sufren daños de consideración, y se puede llegar al coma. Es por esta razón, que la concentración excesiva de glucosa, deberá ser eliminada de la manera más rápida posible.

Además de que la insulina, durante estos procesos, está emitiendo la orden a las células de absorber glucosa, es decir, de engordar cuando a la vez inactiva al glucagón. Esta última acción contradice la anterior ya que el glucagón es la hormona que retira las grasas de manera de usarlas como energías, y no deja que se acumulen.

En cualquier caso, siempre será ventajoso para el buen funcionamiento del organismo, usar el mejor suplemento regulador de glucemia, Azúcar en la Sangre. Un complemento nutriente natural especialmente formulado para este fin.

Insulina y glucagón, dos hermanas trabajando juntas por nuestra energía

La insulina y el glucagón, son dos hormonas que trabajan regulando la concentración de glucosa en la sangre, es decir, la glucemia en sangre. Aunque las funciones de ambas tienen el mismo objetivo, funcionan de manera diferente y contraria ya que el glucagón es la que ordena liberar el glucógeno para compensar la baja  de azúcar en la sangre.

Ya sabemos que la insulina trabaja en el otro lado de la historia, ella se libera para controlar los excesos de glucosa para llevarla a su nivel normalizado. En fin, estas dos hermanas cumplen funciones muy importantes, la una por evitar el exceso y la otra por cubrir la deficiencia.

El glucógeno que se libera ante la falla de glucosa, es la sustancia que se almacena en el hígado para los casos de emergencia, la insulina y el glucagón, provienen del páncreas. La diferencia entre estas dos hormonas hermanas es que la insulina se produce  en las células beta y el glucagón en las alfa.

Para más detalles sobre la insulina, en contraste con el glucagón, ésta es una hormona polipeptídica constituida por 51 aminoácidos y que es fabricada y liberada en el páncreas. Una de las funciones de la insulina, es facilitar los procesos metabólicos de los nutrientes provenientes de los alimentos y en particular los del anabolismo de los glúcidos.

En cambio el glucagón, es una hormona de tipo peptídica, conformada por la unión de 29 aminoácidos, que también se fabrica y libera en el páncreas. A diferencia de la insulina, ésta se encarga más bien de promover y regular la producción de glucosa en el hígado y a partir del glucógeno almacenado, para liberarlo en la sangre.

Es necesario añadir la idea de que cuando el páncreas detecta incrementos en la concentración de azúcar, es decir, de glucosa en la sangre, y libera la insulina en el torrente sanguíneo con el objetivo de que trabaje junto a las células, de tal manera que la glucosa sea almacenada en los músculos, ya sea como glucógeno o en forma de grasas.

De cualquier manera, el equilibrio en todos estos procesos se puede lograr, en condiciones normales, al añadir Azúcar en la Sangre a tu programa alimenticio . Éste último, el suplemento nutriente natural para mantener estables los valores de glucosa en la sangre.

Mujer embarazada con medidor de naranja y glucosa fresca con resultado de nivel de azúcar de medición, concepto de diabetes durante el embarazo

La insulina sintética. Medicamentos para la diabetes

Es necesario hacer la salvedad acerca de la intención de este artículo y en particular de esta sección del mismo. Y es que se trata solamente de suministrar información al respecto de lo relacionado con la insulina como compuesto humano y artificial, funciones y alternativas.

Existen varios medicamentos en el mercado al respecto de los tratamientos aplicables, en los casos en los que la insulina ya no sea capaz de regular los niveles de glucosa. Es así como vamos a mencionar algunos de los más conocidos en razón de informar y hacer valer la consulta médica necesaria para la correcta administración de los mismos.

Esta mención se refiere a la relación entre la ausencia de producción natural de insulina y la diabetes tipo I y II.

Entre los medicamentos de más vieja data para el tratamiento de la diabetes, se puede mencionar la metformina.

Este fármaco, a decir de las mejores guías médicas, es una de las primeras opciones que prescriben los galenos. Además la metformina es recomendable en el tratamiento de los casos de diabetes tipo II, pero también en algunos de tipo I, donde se detecte resistencia del organismo a la acción de la insulina.

La metformina facilita la regulación del colesterol y los triglicéridos, impide el aumento de glucosa en la sangre, aumenta la asimilación de las funciones de la insulina en el cuerpo. Entre algunas otras propiedades de este medicamento se suman la de evadir el riesgo de hipoglucemia al facilitar el equilibrio de los niveles de glucosa en la sangre.

También la metformina es usada en el tratamiento preventivo del síndrome metabólico y una de las presentaciones más comunes conocidas es el glucofage o glucophage.

Para los pacientes que padecen de diabetes tipo I, administrar dosis inyectadas de insulina diaria, es la solución que hasta ahora se ha encontrado. El formato de cantidad, horario,  y número de aplicaciones siempre será responsabilidad del profesional médico tratante.

Afortunadamente se cuenta con varios tipos de insulina sintética para ser inyectada, y la diferencia reside en el tiempo de efectividad, ya sea de corta o larga duración.

Siempre será necesario incluir en cualquier tratamiento relacionado con las fallas de control de glucemia, un complemento que facilite la regulación de ese azúcar en la sangre. Por esto recomendamos Azúcar en la Sangre, un suplementonatural perfecto para lograr el equilibrio de la concentración de glucosa en la sangre.

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