Ilustración de esqueleto humano en frente, perfil y espalda. Fondo blanco.

Conoce el sistema esquelético humano

Conoce el sistema esquelético humano

Última actualización: 27-11-2018. Equipo Nutricioni

El sistema locomotor del ser humano es el que le permite moverse a voluntad. La combinación de la estructura ósea y el intrincado conjunto de músculos se articulan entre sí para darle forma al cuerpo humano.Ilustración de esqueleto humano en frente, perfil y espalda. Fondo blanco.

El sistema esquelético humano es conocido como el conjunto de huesos que desde el nacimiento sostienen y protegen a los demás sistemas de órganos blandos. El esqueleto cumple una serie de funciones que lo hacen importante para la vida. Entre ellas se encuentran las siguientes:

  • Función de sostenimiento y mantenimiento postural, al ser una estructura rígida mantiene la forma y permite la posición bípeda.
  • Función mecánica, a través de articulaciones, ligamentos y tendones hace posible que el cuerpo se mueva.
  • Función protectora, por su fortaleza se encarga de cuidar los órganos internos, así como las vías sanguíneas y nerviosas.
  • Función metabólica, regula la concentración de sales de calcio y fosfato.
  • Función hematopoyética, en su médula ósea roja se producen células sanguíneas.

Para su estudio el esqueleto se divide comúnmente en esqueleto axial y esqueleto apendicular. La estructura axial está formada por el cráneo, la columna, las costillas y el esternón creando un eje central del cual se ramifican las otras estructuras óseas.

El esqueleto apendicular, por otra parte, está compuesto de los huesos que forman las extremidades superiores (brazos) y las extremidades inferiores (piernas). En este grupo se incluyen los andamios que soportan las extremidades, en el caso superior clavículas y omóplatos y en el inferior la cadera.

Datos importantes sobre los huesos

Al nacer, el sistema esquelético humano todavía se encuentra en formación. Muchas articulaciones aún no se han formado y los huesos continúan siendo blandos en algunos casos debido a que no se ha completado el proceso de osificación.Ilustración del icono ortopédico y esquelético de los huesos humanos fondo blanco

Desde la infancia hasta la adolescencia los huesos se regeneran a través de su metabolismo interno. Asimismo aumenta su longitud permitiendo a las personas adultas alcanzar la estatura que tendrán en definitiva durante el resto de su vida.

En el esqueleto de un niño existen huesos como, las vértebras sacras que están separadas (5 unidades) pero al llegar a la madurez se unen al hueso sacro.

De esta forma cuando se concluye el estiramiento y crecimiento de los huesos el ser humano alcanza un total de doscientas ocho (208) piezas óseas en su esqueleto.

Acontinuación, vamos a especificar el conjunto de huesos que se agrupan en el esqueleto axial y apendicular nombrados con anterioridad.

El esqueleto axial se divide en tres grupos según su ubicación y función, la cabeza, la columna vertebral y el tórax sumando un total aproximado de ochenta (80) huesos. La cabeza reúne veintinueve (29) de este total haciendo énfasis en que el cráneo protege al cerebro con su combinación de huesos planos.

En la cara doce (12) huesos de menor tamaño dan forma al rostro y cuidad la compleja red nerviosa y de órganos blandos que dan vida a los órganos de los sentidos. Entre ellos podemos nombrar los maxilares, el nasal y la cadena de huesecillos que permanecen dentro del sistema auditivo, martillo, yunque y estribo.

En el cuello un solo hueso de la estructura, soporte y unión entre la cabeza y el torso, el hueso hioides.

Al llegar a la columna vertebral veinte y seis (26) huesos se conectan para servir de sostén y soporte del ser humano. Las vértebras están unidas por articulaciones de movilidad restringida que aportan flexibilidad al torso.

En orden descendente, las vértebras se agrupan en cervicales (7), dorsales (12), lumbares (5) y el sacro y el coxis. Todos estos huesos cumplen la importante función de servir de canal sólido que protege a la médula espinal.

En el tórax están el esternón y las costillas que observados en sus posiciones asemejan una caja que contiene diversos órganos blandos de jerarquía como el corazón y los pulmones. Los seres humanos adultos tenemos veinticuatro (24) costillas, entre las verdaderas, las falsas y las flotantes.

En el esqueleto apendicular se concentran los brazos y las piernas y los mecanismos que los unen con el esqueleto axial. Los brazos se unen a la llamada cintura escapular que está formada por dos clavículas y dos omóplatos que engranan con el húmero de cada lado.

A su vez, por medio de la articulación del codo da entrada al cúbito y al radio. Desde estos dos huesos surge la muñeca y la mano con su compleja red de diminutos huesos que totalizan veintisiete (27) en cada mano.

Las extremidades inferiores se unen al esqueleto axial por medio de la cintura pélvica formada por el hueso coxal.

En sus laterales se aloja el fémur de cada pierna que se combina con la tibia y el peroné a través de la enorme articulación conocida como rodilla.

Finalmente llegamos a la combinación de huesos que soportan todo el peso del cuerpo humano.

Los pies, con sus cincuenta y dos (52) huesos en total son responsables del equilibrio y control de la dirección del desplazamiento de cada individuo.

El tejido óseo y sus células

Con el nombre de tejido óseo se conoce la suma de todo el tejido conectivo del cuerpo rígido y resistente que conforma los huesos. Entre las funciones que cumple esta estructura biológica se pueden resumir en tres objetivos, proteger órganos, metabolizar el calcio y producir células sanguíneas.

En cuanto a su estructura, el tejido óseo se compone de tres tipos diferentes de células, los osteoblastos, los osteocitos y los osteoclastos. La matriz ósea que puede ser orgánica o no calcificada e inorgánica o calcificada.

Según se conforme el tejido óseo los huesos pueden dividirse por su aspecto microscópico diferenciando entre aquellos que son inmaduros o primarios. Los huesos secundarios que ya culminaron la osificación y han recibido presión obteniendo una estructura esponjosa y compacta. Cada uno de los tipos de células de las que se compone el tejido celular, tienen características y funciones diferentes.

Los osteoblastos sintetizan el osteoide, secretan colágeno y proteínas que nutren al hueso tienen forma poliédrica.

Los osteocitos, ubicados en los espacios internos del hueso se encargan de regular la cantidad de calcio y fósforo presente en el hueso. También mantiene el proceso de síntesis y absorción de sustancias que actúan en la regeneración ósea.

Por último, los osteoclastos tienen múltiples núcleos y trabajan en el proceso de reabsorción y nutrición celular de los huesos.

Cuando se estudia el tejido óseo puede hacerse una diferenciación de los tipos de huesos según como sea su estructura. Los huesos largos tienen mayor longitud que grosor y crecen porque su parte central se alarga manteniendo sus extremos con pequeños cambios; entre ellos se encuentran el fémur, la tibia y las falanges.

Los huesos planos de muy poco grosor, forman cavidades donde se alojan órganos blandos como es el caso del cráneo y las costillas, en ellos se lleva a cabo la hematopoyesis. Los huesos irregulares no tienen forma definida como las vértebras y el coxis.

Los huesos largos cuentan con partes diferenciadas para su estudio, la diáfisis es la zona central cilíndrica con tejido óseo cortical. A sus lados está la metáfisis llamada zona de crecimiento porque es la que modifica su longitud desde la infancia hasta la madurez; formado por tejido óseo esponjoso.

La epífisis está formada por los dos extremos, está cubierta del cartílago articular y se forma con tejido óseo esponjoso.

Las dos membranas que tienen los huesos son el periostio y el endostio que como lo indican sus nombres, cubren el exterior y el interior del hueso respectivamente.

Cuando se dice que el endostio forra el interior del hueso se refiere a que la cavidad central que resguarda la médula ósea amarilla tiene sus paredes protegidas por esta delgada membrana.

En cuanto a la anatomía nerviosa del sistema esquelético humano y la circulación sanguínea.

Hacia los huesos se dirige el diez por ciento del total de la sangre del cuerpo. La sangre llega al esqueleto a través de las arterias nutricias y los sistemas nutricios y epifisiario y el camino que recorre es del interior hacia el exterior de la estructura ósea.

En cuanto al tejido óseo que forma la médula roja y la médula amarilla ambas están formadas por agua, tejido adiposo y proteínas. Sin embargo, la diferencia entre ellas consiste en que la roja cuenta con un (40% de agua.

Mientras que la médula amarilla cuenta con 80% de tejido adiposo en el cual se almacena la energía necesaria para el movimiento del esqueleto. En la médula ósea roja se producen los glóbulos rojos y los glóbulos blancos.

El otro tipo de tejido presente en el sistema esquelético humano es el tejido conectivo que forma los cartílagos. Estas estructuras no cuentan con vasos sanguíneos y se ubican en los extremos de los huesos sobre la epífisis.

Los cartílagos, tendones y ligamentos

El esqueleto humano se compone de diversos elementos que interactúan entre sí para facilitar los movimientos y proteger a los huesos. Por una parte, los cartílagos con su condición de superficie lisa y deslizante, amortigua golpes y caídas, transmite fuerza a los huesos y permite una correcta movilidad del esqueleto.

El componente principal de los cartílagos son los condrocitos, la matriz extracelular (con colágeno y elastina) y agua. El agua amortigua los impactos, lubrica y cumple la función de bloquear las enzimas que destruyen la estructura articular.

La degeneración del tejido articular atraviesa cuatro etapas y se debe fundamentalmente a la falta de equilibrio en la distribución del peso corporal. Durante la primera fase no hay síntomas y solo es visible el edema del cartílago a través de estudios microscópicos.

Durante la segunda fase llamada fibrilación el cartílago toma la forma de un cepillo y el deslizamiento en la articulación comienza a interponerse.

La tercera etapa consiste en la aparición de grandes vacíos en el cartílago y se llama fisuración. Culminando el proceso, la fase de ulceración consiste en la desaparición total del cartílago.

Los tendones se encargan de conectar los huesos con los músculos. Están formados por fibras de colágeno listas para ser tensadas y liberadas. Cumplen la función de aportar fuerza a todo el esqueleto. En los puntos donde los tendones tropiezan los huesos al moverse se encuentran las vainas tendinosas que están llenas de líquido y evitan el roce de los tendones con los tejidos cerca.Ilustración descriptiva de un tendón tendinitis del bíceps, sobre fondo blanco y rojo.

En la conexión entre dos huesos se encuentran las articulaciones y los elementos que les dan estabilidad a éstas son los ligamentos que están unidos a los dos huesos involucrados.

Los ligamentos están hechos de tejido conjuntivo y se caracterizan por ser poco elásticos. Esto trae como consecuencia que se desgarran cuando se estiran de manera excesiva.

Las torsiones, desgarros y roturas son las posibles lesiones en los ligamentos que se caracterizan por venir acompañados de inmovilidad, dolor, inflamación y posible derrame sanguíneo.

Cómo se regeneran los huesos

El sistema esquelético humano se enfrenta cotidianamente a condiciones adversas, y requiere de su permanente renovación. Apoyada básicamente en la práctica de actividades físicas diarias y una dieta balanceada que aporte los nutrientes necesarios.

El cuerpo está formado por piezas duras y resistentes (huesos) compuestos por tejido conectivo y elementos extracelulares calcificados (vasos y nervios). Dentro del organismo cohabitan treinta y cinco millones de unidades multicelulares y cada año surgen tres o cuatro millones más, esto significa que cada diez años la estructura ósea se renueva en su totalidad.

El mecanismo biológico que funciona en este proceso de regeneración ósea es sencillo de explicar: los osteoclastos reabsorben los huesos deteriorados y los osteoblastos les siguen construyendo nuevos huesos.

Los efectos de este proceso son inmediatos, se libera calcio y fósforo en la sangre y se modifican los huesos permanentemente.

Cuando se produce una fractura la regeneración sucede de manera distinta. Se inicia con la formación de un callo que consiste en la unión de los fragmentos de la fractura con un tejido fibroso.

Alrededor de la fractura se forma un hematoma y se inflaman los vasos. Los extremos de las fracciones rotas reabsorben la parte muerta por medio de los osteoclastos. Después de tres semanas el callo se ha transformado en un tejido cartilaginoso que se va materializando y endureciendo.

Cuatro meses después el callo se vuelve rígido y forma un bulto más grueso que el hueso original. Durante meses o años se remodela esta estructura hasta recuperar su forma original; esto explica por qué después de una fractura debe tenerse cuidado extremo con el uso y abuso del hueso involucrado.

Enfermedades que afectan el sistema esquelético humano

La cotidianidad plantea riesgos para el esqueleto. Son muchos los factores que pueden ocasionar enfermedades óseas. Entre las causas más comunes de enfermedades en los huesos están las siguientes:

  • Déficit nutricional, cuando la dieta diaria no incluye cantidades suficientes de vitamina D, calcio y fósforo.
  • Alteraciones genéticas, cuando la predisposición hereditaria aumenta el riesgo de enfermedades como la osteoporosis y la osteogénesis.
  • Medicamentos y otras sustancias, que amplios estudios han revelado como causantes de fallas en el esqueleto.
  • Trastornos hormonales, las secreciones glandulares alteradas afectan el metabolismo óseo.

Las enfermedades más comunes a nivel mundial que afectan el sistema esquelético humano se encuentran las siguientes.

Osteoporosis: afecta al veinte por ciento (20%) de la población mundial mayor de cincuenta años. Se refiere a la reducción de la masa ósea aumentando la fragilidad de los huesos.

Enfermedad de Paget: también es llamada osteítis deformante y consiste en alteraciones que resultan en deformidades por la regeneración acelerada de los huesos.

Tumores óseos: ocasionados generalmente por el proceso de metástasis cuando un órgano blando cercano sufre de tumores, bien sea malignos o benignos. La consecuencia inmediata es la destrucción de la masa ósea.

Osteogénesis imperfecta: relacionada con las alteraciones en la producción de colágeno. Aumenta considerablemente la fragilidad de los huesos.

Osteomalacia: Causada por el déficit de vitamina D, muy común en los países que tienen pocas horas de luz solar durante el año.

Osteodistrofia renal: causada por la insuficiencia renal crónica. Produce la ralentización en el proceso de mineralización del hueso.

Osteomielitis: causada por una infección bacteriana, consiste en la inflamación del tejido óseo.

Dieta balanceada para cuidar el esqueleto

La nutrición es un importante aspecto de la salud ósea. Al igual que todos los sistemas orgánicos los nutrientes necesarios para el mantenimiento de los huesos ingresan al organismo a través de los alimentos.

Buscando prevenir las enfermedades y fortalecer huesos, cartílagos, tendones y ligamentos te ofrecemos una lista de elementos que debes incluir en tu dieta cotidiana.

El yogurt es uno de los alimentos importantes para la salud ósea, sin importar que sea casero o de producción industrial. Cincuenta gramos diarios de queso darán a tu cuerpo los beneficios de la leche.

Las sardinas al igual que otros pescados azules pueden ser combinadas con otros elementos para el fortalecimiento de los huesos. Es importante que la preparación no se haga en frituras ya que perjudica otros sistemas orgánicos.Pescado crudo de lubina sin cocer con verduras, granos, hierbas y especias en tajadera sobre fondo de madera rústica

El huevo además de optimizar el funcionamiento del sistema circulatorio trae grandes beneficios al esqueleto siempre y cuando se consuma inmediatamente. También debe ser preparado con la menor cantidad de grasa posible. Las hortalizas y vegetales de hoja verde aportan gran cantidad de vitaminas y minerales que favorecen el tratamiento de enfermedades óseas.

Además de estas sugerencias nutricionales es bueno tomar en cuenta que deben ingerirse al menos setecientos miligramos de calcio diario.

Tomar baños de sol dos o tres veces a la semana y reducir al mínimo el consumo de tabaco y alcohol, también ayuda.

Otra de las medidas favorables para la salud ósea es la práctica de actividades físicas al menos dos veces por semana con abundantes ejercicios de estiramiento y movimiento articular.

Suplementos naturales para el fortalecimiento del sistema esquelético humano

Los suplementos naturales han sido creados por la industria farmacéutica para aportar al organismo los principios activos necesarios que garanticen el equilibrio físico y mental del individuo.

Diariamente aparecen en el mercado diversas opciones que ofrecen diferentes combinaciones entre vitaminas, minerales, sustancias químicas y extractos de especies vegetales y animales.

Estos de alguna manera activan o desaceleran procesos orgánicos vitales.

En el caso de los huesos, suplementos naturales como Osteo Vigor se encargan de ofrecerte la cantidad precisa de las vitaminas que favorecen al sistema esquelético humano. Facilitando de esta forma la ingesta de estos nutrientes ante la agitada vida moderna que, en ocasiones afecta la alimentación.

La vitamina A se disuelve en los lípidos y participa activamente en la formación y regeneración de membranas, tejidos blandos y huesos.

Dentro del complejo B las vitaminas B5 y B6 benefician los procesos desinflamatorios que, en ocasiones, son causa o efecto de las alteraciones de la salud ósea.

Otra de las vitaminas liposolubles es la vitamina K que actúa sobre el sistema circulatorio en todo lo relacionado con el proceso de coagulación. Además, fortalece la masa ósea ofreciendo mayor rigidez y densidad a los huesos.

Por último, la vitamina D se considera indispensable para mantener huesos sanos ya que sin su presencia en el organismo es imposible que el calcio pueda ser absorbido por los huesos. El sol proporciona grandes cantidades de esta sustancia en las rutinas diarias de las personas adultas.Mujer y hombre joven toman un poco de sol, ideal para conseguir Vitamina D

El sistema esquelético humano también requiere de la ingesta de minerales que conjuntamente con el calcio favorezcan la salud de los huesos. Es por esto que suplementos como Osteo Vigor contienen gran cantidad de magnesio, zinc, cobre, potasio y boro. Además de contrarrestar el proceso de envejecimiento celular regulan el metabolismo óseo.

Muchas recetas médicas usadas como base en la síntesis de productos complementarios para la nutrición toman sus ingredientes de las antiguas prácticas de la medicina asiática.

En Japón, Hawai y Taiwán durante siglos fue usada la piña como parte de tratamientos contra las infecciones, heridas e inflamaciones. La bromelina está compuesta de una variedad enzimática que existe de forma natural en las piñas.

La bromelina es beneficiosa cuando se tratan los dolores en las articulaciones ya que posee propiedades analgésicas y antiinflamatorias. En productos naturales como Osteo Vigor funcionan para prevención y tratamiento de diferentes tipos de artritis. Los efectos inmediatos de la ingesta de bromelina se observan cuando aumenta la movilidad que estaba reducida.

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