Célula cancerosa hecha en software 3d, fondo computarizado

Condrosarcoma: tumor en los cartílagos

Condrosarcoma: tumor en los cartílagos

Última actualización: 17-12-2018. Equipo Nutricioni

El condrosarcoma es un tumor benigno que se produce en los cartílagos, estos son los tejidos blandos que protegen a las articulaciones del roce de los huesos.

Es el segundo tumor más frecuente en esta área. Por lo general se trata de un tumor maligno. Este tipo de tumor no distingue sexo, es decir no solo afecta a los hombres sino también a las mujeres.

Este tipo de cáncer se hace presente en los hombros, la cadera y la pelvis y en menor frecuencia puede llegar a afectar la base del cráneo.

Cuando el tumor maligno es extirpado completamente el riesgo a que se riegue a otras partes del hueso es mínimo.

Sin embargo, este tipo de cáncer se puede desarrollar de manera muy rápida y extenderse por otras partes del cuerpo si el mismo no se extirpa en su totalidad.

Los condrosarcomas se presentan en 4 tipos. Tumores de grado I o grado bajo, que no tienen muchas probabilidades de crecer o reproducirse. Es decir, tiene pocas probabilidades de convertirse en metástasis.

También están los tumores de grado II o de grado intermedio, tienen el 50% de las probabilidades de crecer y reproducirse. Son más agresivos y pueden convertirse en metástasis si no se trata a tiempo.

Por otra parte están los tumores de grado III o grado alto. Tienen más del 50% de probabilidades de crecer y reproducirse. Por lo general termina convertido en metástasis así haya sido tratado a tiempo. Y por último está el más peligroso, el condrosarcoma desdiferenciado.

Este condrosarcoma es poco frecuente y cuando aparece por lo general ataca a personas con edades comprendidas entre 50 y 60 años.

Estos tumores son una especie extraña de cáncer ya que aunque es benigno sus diagnósticos son los peores.

Los tumores  ocasionados por condrosarcoma se desarrollan directamente en las células de los cartílagos y se presenta con una sustancia algo amarillenta que se mantiene en la zona afectada.

Síntomas de la presencia de estos tumores

Representación de cáncer de hueso y tratamiento de células madre, fondo de cielo soleado.

Uno de los síntomas de este tipo de cáncer es la presencia de dolores fuertes en la zona afectada, muy especialmente por las noches.

Los dolores suelen ser intermitentes. Muchas veces son leves pero cuando vuelven a aparecer se presentan con mayor intensidad.

Poco descanso. Esto se debe a que los dolores causados por este tipo de tumores no permiten que la persona logre un verdadero descanso y se mantenga en vigilia.

Los dolores suelen ir aumentando a través del tiempo hasta volverse insoportables.

Por lo general estos dolores reaccionan con el consumo de antiinflamatorios como el consumo de LibiActiv Mujer pero no disminuyen con reposo.

También se observa un bulto en el cartílago que está afectado, esto se debe a que la masa ósea se inflama y produce un levantamiento que se refleja hacia el exterior del lugar afectado.

Se presenta movimientos muy limitados en la zona afectada. Es decir, el afectado evita realizar movimientos que afecten más los dolores que le produce el cáncer.

Los síntomas pueden durar años sin causar mayor dificultad en la persona ya que se trata de un tipo de tumor que desarrolla lentamente, haciendo así que sus síntomas no llamen la atención del afectado.

Si el tumor está localizado muy cerca de las articulaciones, lo más probable es que la presione y le produzca mucho más malestar del que causa normalmente.

El hueso afectado o el más cercano puede mostrar cierta fractura o debilidad de dicho hueso. Sin embargo, puede mejorarse con el consumo de LibiActiv Mujer.

Si este tumor se encuentra cerca de la médula espinal, se comienza a presentar cierta debilidad general en el cuerpo.

En la zona afectada se siente una especie de presión producida por la masa ósea que se encuentra inflamada.

Posibles causas que lo producen y diagnóstico

Ilustración de una imagen enseñando la placa de un cartilago

Los cartílagos son una especie de cojín o pequeñas almohadas que permiten amortiguar el peso y la presión que ejercen los huesos sobre las articulaciones.

Por lo tanto, cualquier afección o enfermedad en los cartílagos puede dar entrada a este tipo de cáncer. Por lo general su mayor causante son los factores genéticos.

Por tratarse de un tipo de cáncer de crecimiento lento, su diagnóstico no es rápido, por lo general se procede a realizarse algunas pruebas cuando ya aparecen varios de sus síntomas.

La primera prueba es la de diagnósticos por imágenes. Entre estas pruebas existen varias opciones:

La radiografía. Permite visualizar el hueso que está afectado para poder realizar otras pruebas. Este examen es realizado por un especialista en rayos X.

El paciente debe colocar el hueso afectado  sobre una mesa y el aparato de rayos X tomará varias imágenes en posiciones diferentes para poder dar con un diagnóstico.

Resonancia magnética. Es un aparato que se coloca en el hueso y va emitiendo ondas que permite dar con la gravedad del tumor.

Tomografía computarizada. Es una prueba que utiliza una computadora conectada a un tomógrafo para poder ver las imágenes de los huesos que están afectados.

Por otro lado están las pruebas realizadas a través de una biopsia, esta consiste en tomar una muestra de la zona afectada, ya sea  con una aguja, extrayendo un poco del líquido de la zona o con un bisturí con un pequeño corte se extrae una pequeña muestra del tumor.

Una vez que se el especialista toma la muestra la envía al patólogo que es quien se encarga de realizar las evaluaciones correspondientes.

Por lo general se procede a realizar más de una prueba para evitar un mal diagnóstico de la enfermedad.

¿Cómo se trata la enfermedad?

Guantes quirurgicos sosteniendo tijera para empezar una operación de hernia

La opción más directa de atacar el condrosarcoma es a través de la cirugía. Esto consiste en extirpar el tumor y parte del tejido que lo rodea, con la finalidad de evitar su posible reproducción en zonas cercanas a su ubicación.

Además, se busca sustituir el hueso o cartílago afectado para eliminar en su totalidad cualquier secuela dejada por el tumor.

Uno de los tratamientos es la radiación. Por lo general se aplica cuando el tumor está en un lugar difícil de extirpar como es el caso de la base del cráneo. En este caso se procede a la radiación para ir eliminando poco a poco a través de la radioterapia.

Es una de las técnicas más utilizada en algunos tipos de cáncer donde la cirugía no es la mejor opción. Consiste en aplicar una cantidad de rayos ionizados o rayos X.

Se puede aplicar de manera exclusiva, cuando es el único tratamiento que el paciente recibe o de manera adyuvante, cuando es un complemento de algún otro tratamiento, muy especialmente de alguna cirugía.

También se puede tratar de una radioterapia radical o curativa, donde se aplica una dosis alta de radiación para eliminar el tumor, y la radioterapia paliativa donde se aplica una dosis leve de radiación solo para disminuir los síntomas del tumor.

Otro tratamiento es la quimioterapia. Esto se trata de un tipo de fármacos que ayudan a destruir las células cancerosas par así exterminar al tumor que está afectando. Las células cancerosas crecen y se dividen más rápido que las células normales.

La quimioterapia paraliza y evita el crecimiento y la reproducción de las mismas. Los médicos utilizan la quimioterapia muchas veces antes de alguna cirugía de extirpación del tumor o radioterapia para reducirlo antes de ser sometido a cirugía.

También se aplica después de la cirugía o la radioterapia para evitar la reproducción de las células cancerígenas.

En ocasiones cuando el cáncer vuelve a aparecer los médicos aplican esta terapia para eliminar nuevamente el tumor que apareció. Por lo general se aplica en un tiempo más o menos prolongado de 6 meses a un año.

Aprendamos sobre los huesos

Ilustración del icono ortopédico y esquelético de los huesos humanos fondo blanco

El esqueleto humano está formado por 206 huesos sin incluir los dientes. Estos le permiten al cuerpo tener forma y soporte.

Además, permite proteger los órganos internos de cualquier lesión. Funcionan como una especie de caja protectora de los órganos internos.

También se encargan de permitir el movimiento del cuerpo ya que trabajan en conjunto con los músculos. Cada hueso tiene una función diferente y cuando trabaja en conjunto con otros huesos u otros tejidos blandos realizan otras funciones.

Los huesos son protegidos por las articulaciones, estas son las que logran la unión entre un hueso y otro y protegen los músculos de los movimientos que realizan los huesos para así evitar que estos sean rasgados o dañados con el roce de los huesos.

Las articulaciones están formadas por los cartílagos, estos permiten un mejor desplazamiento y movilidad de los huesos que están unos por las articulaciones.

Los cartílagos son mucho más flexibles que un hueso normal, de esta manera permite mayor flexibilidad de las articulaciones y funciona como una especie de cojín o almohada que permite un soporte del peso o la presión que deben soportar las articulaciones.

En estos huesos más flexibles, se produce el colágeno. Siendo esta una sustancia de color amarillo claro que se presenta en forma de gelatina y funciona como una especie de lubricante para los huesos y las articulaciones.

Por otra parte están los tendones, son una especie de cuerda que permite la unión entre huesos cercanos para facilitar el movimiento de flexión y extensión de los mismos.

También se encuentran los músculos. Son los encargados de proporcionarle movimiento al cuerpo. Estos tiran del hueso para lograr que el cuerpo se mueva. Si ellos, sería imposible el movimiento del cuerpo. Además, se encargan de proteger a los huesos de alguna fractura producto de accidentes.

Como podrás notar, el cuerpo humano cumple con un excelente juego armonioso que se logra con el equipo que forma cada uno de los miembros que lo compone. Un órgano depende del otro y así cada uno en compañía del otro cumple con la función que le corresponde.

Otros tipos de cáncer en los huesos

El cáncer en los huesos ocurre cuando las células se convierten en células cancerígenas. Este tipo de cáncer no es muy frecuente pero cuando aparece se puede propagar de manera muy rápida si no se trata correctamente.

Existen los tumores óseos no cancerosos. Estos tumores son benignos, no suelen propagarse hacia otras partes del cuerpo y son fáciles de eliminar. También está la metástasis de los huesos. Cuando se habla de este tipo de cáncer es porque ha sido formado en los huesos pero procede de otra parte del cuerpo, es decir, su origen no es el hueso.

Cáncer en la sangre. También tiene que ver con el cáncer en los huesos. Por lo general se forma en las células productoras de la sangre directamente de la médula ósea. En este caso se habla de la leucemia que también afecta los huesos.

Cáncer de huesos. Son los que se han originado directamente en los huesos o en las cartílagos, entre estos están los sarcomas. Se trata de tumores malignos que se forman ya sea en el hueso, en los tejidos blandos o en los músculos.

También están los tumores malignos. Al mencionar la palabra maligno ya sabemos que se trata de un tipo de cáncer que daña al organismo y es de fácil reproducción. Entre ellos están los osteosarcomas. Es el cáncer de huesos más común.

Afecta a personas entre 10 y 30 años de edad. Se origina directamente en las células de los huesos. Es más común en hombres que en mujeres y se desarrolla por lo general en los huesos de la pelvis, los brazos y las piernas.

También están los condrosarcomas. Es el segundo tipo de cáncer de huesos más común y se origina en las células de los cartílagos. Lo padecen personas mayores de 20 años. Se pueden originar en cualquier parte que tenga cartílagos.

Tanto los cartílagos como los huesos se pueden fortalecer con el consumo de LibiActiv Mujer.

Existen más tumores en los huesos

Nódulos linfáticos sanos normales (izquierda) y arquitectura de ganglios linfáticos borrados por linfoma (derecha) con láminas de células cancerosas.

Tumor de Ewing, es el tercer tipo de cáncer de huesos más común, por lo general ataca a niños, adolescentes y jóvenes. Se desarrolla en los huesos pero también se puede originar en otros tejidos y órganos del cuerpo.

Fibrohistiocitoma maligno. Por lo general se produce en los tejidos blandos como tendones, ligamentos, grasa y músculos. Cuando se produce en los huesos, afecta directamente las rodillas y los brazos.

Es un tipo de tumor que aunque se produce en un lugar determinado se puede extender hacia otro lado del organismo, muy especialmente los pulmones.

Fibrosarcoma. Por lo general se desarrolla en los tejidos blandos, sin embargo, se puede producir en algunos huesos como los de las piernas, los brazos y la mandíbula.

Tumor de hueso de células gigantes. Este tipo de tumor puede ser tanto benigno como maligno. Siendo más común el benigno. Este afecta muy especialmente a las rodillas y los brazos.

Cordoma. Se presenta en la base del cráneo y en los huesos de la columna vertebral. Es más frecuente en hombres mayores de 30 años que en mujeres. Para mejorarlo, se puede consumir LibiActiv Mujer ya que se encarga de fortalecer los huesos en general.

Linfomas no Hodgkin. Se desarrolla en los ganglios linfáticos pero también en los huesos. Cuando se desarrolla en los huesos afecta a varios huesos.

Mielomas múltiples. Casi siempre se forma en los huesos pero procede de las células de la médula ósea. Se encarga de destruir los huesos. Por lo general se inicia en un solo hueso pero se expande dañando a más de un hueso.

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