Alimentos ricos en Antioxidantes

¿Cómo subir nuestras defensas antioxidantes?

¿Cómo subir nuestras defensas antioxidantes?

Última actualización: 20-01-2019. Equipo Nutricioni

Los antioxidantes son  moléculas que al ser consumidas significan salud para el organismo.

Su efecto en defensa del cuerpo humano se verifica porque impiden la acción de los radicales libres, que son los responsables de la aparición de diversas enfermedades, debido a un  desequilibrio entre su creación y su erradicación en el organismo.

Algunas de estas dolencias son la artritis reumatoide, la arterioesclerosis, el síndrome del distrés respiratorio del adulto, el enfisema, o los procesos isquémicos del sistema nervioso central.

También es factible que los radicales libres ejerzan influencia en el desarrollo de patologías como algunos tipos de cáncer, úlcera péptica, las enfermedades fibrosantes, y el envejecimiento, uno de los temas más importantes de la ciencia médica actual.

Como estrés oxidativo se conoce el efecto de los radicales libres en los seres vivos, el cual se refiere a una transformación de la estructura de las moléculas que significará una variación funcional.

Los radicales libres son formados por reacciones químicas que se cumplen en el organismo, o por factores externos perjudiciales que afectan sistemas y estructuras como el pulmón, el corazón, la digestión, el hígado, los ojos y la piel.

Estas mismas áreas del cuerpo son las que mayormente se benefician del consumo de antioxidantes, que sin duda alguna son parte fundamental para disfrutar de una excelente salud.

Muchos médicos reconocen actualmente lo importante que es consumir a través de nuestras dietas o por intermedio de suplementos de alta calidad, estas defensas antioxidantes.

Los mismos ya no solos son valiosos para  los adultos mayores, sino para todos lo que deben proteger su organismo de factores tóxicos.

Nuestra tarea es identificar la forma cómo podemos subir el nivel de antioxidantes para que construyan un frente sólido y activo a favor de la salud.

La prevención también es fundamental en este tema, pues a medida que avanza la edad requerimos mejorar este aspecto.  

Conocer qué son y cómo funcionan es adentrarnos en  un tema potencialmente preventivo para la salud.

Proveer al organismo de los antioxidantes que no produce nos conduce al nivel óptimo de salud que muchos deseamos.

Antioxidantes y radicales libres: lucha por la salud

Nuestro cuerpo hace la distribución interna de varios nutrientes de acuerdo con sus propiedades antioxidantes.  

Es productor de algunos de ellos, pero no de todos. También fabrica enzimas que al igual que los antioxidantes se convierten en las defensas contra  las acciones de los radicales libres.

Para  conocer cómo son los beneficios que aportan los antioxidantes a nuestra salud hay que entender cómo actúan los radicales libres. Estos son una respuesta normal del organismo en ciertos procesos de cambios metabólicos y también ante toxinas ambientales.

Los radicales libres aparecen ante la presencia del humo del cigarrillo, la radiación cósmica, los químicos, la luz solar y son componentes claves en algunos medicamentos.

Como concepto  se empezó a usar desde 1954 por Denham Harman, un biogerontólogo que descubrió los radicales libres cuando investigaba las causas del proceso de envejecimiento.

El cuerpo también produce radicales libres al ejercitarse  o al presentar procesos inflamatorios en alguna parte de sus estructuras. Estas moléculas incompletas son las responsables de la oxidación biológica, pudiendo afectar el ADN y causando importantes efectos.

Si el cuerpo no tiene el nivel defensivo adecuado, los radicales se salen de control.

Estas moléculas están relacionadas con muchas enfermedades diferentes tales como el cáncer, mal de Parkinson, Alzheimer, cataratas y aterosclerosis.

La degradación del tejido de diversos órganos  causada por los radicales libres es lo que coloca en riesgo al organismo. Aquí precisamente en donde entran a jugar papel principal los antioxidantes.

Su accionar es fundamentalmente preventivo. Los antioxidantes rompen las cadenas que arman los radicales libres aportando electrones que detienen su acción nociva. Es la forma natural de defender las células de ataques perjudiciales que ocasionan severos daños.

El estrés oxidativo es uno de estos efectos  nocivos. Para evitar estos padecimientos y sus complicaciones con otras enfermedades ya descritas, hay que contar con un nivel adecuado de antioxidantes que supriman los radicales libres.

Beneficios de los antioxidantes

Disponer diariamente en nuestro organismo de adecuados niveles de antioxidantes  reducirá el riesgo de sufrir enfermedades como Parkinson y Alzheimer. También como hemos visto ayuda a detener el proceso acelerado del envejecimiento.

Otros beneficios también importantes son la reparación de las células dañadas como las del ADN, que fomentan la estabilidad en las posibilidades de salud. También pueden estimular la manifestación de genes y antioxidantes endógenos o defensas naturales.

Los antioxidantes brindan un efecto de protección, un escudo contra los  radicales libres y bloquean las producción de radicales metálicos, procedentes de contaminantes como el mercurio o el arsénico.

Otro de sus beneficios es que pueden llegar a detener  el crecimiento del cáncer obligando a algunas células cancerígenas a autodestruirse.

A la producción natural de antioxidantes que tiene el cuerpo humano se le deben hacer los aportes necesarios a través de la alimentación para poder contar con buena salud y gran bienestar.

Prever las deficiencias es una tarea vital, por lo que  hay que conocer los tipos de antioxidantes que existen para saber cómo y en qué cantidades se deben atender las necesidades existentes en el organismo.

Tipos de antioxidantes

Podemos clasificar los antioxidantes de acuerdo a su composición soluble, enzimática o molecular.

Los solubles pueden ser en lípidos o grasas y también en agua. Ambos son necesarios para proteger las células.

Los solubles en grasas se denominan hidrofóbicos y son las vitaminas A y E, los carotenoides y el ácido lipoico, y se localizan mayormente en las membranas de las células.

Los solubles en agua se conocen como hidrofílicos y se encuentran en la sangre y los fluidos dentro y fuera de las células. Los más populares son el glutatión y la vitamina C.

Las células del cuerpo tienen agua en su interior, así como el fluido entre ellas. Las membranas que las recubren están compuestas mayormente por grasa.

Los radicales libres pueden atacar el contenido graso o acuoso de las células y debido a ello es necesario contar con los 2 tipos de antioxidantes que las protegen. Hay que asegurarse de tener una amplia protección contra el daño oxidativo.

En cuanto a la clasificación de los antioxidantes enzimáticos y no enzimáticos, su apoyo al organismo es fundamental, pues son los encargados de romper las cadenas de los radicales libres e incluso eliminarlos.

Los antioxidantes enzimáticos, además de romper y eliminar los radicales libres, también se ocupan de expulsar los productos oxidativos peligrosos.

Los principales se encuentran en el cuerpo y son apoyados por el selenio, el manganeso,  zinc, hierro y cobre para cumplir sus tareas.

Los antioxidantes no enzimáticos rompen la cadena que construyen los radicales libres. La mayoría de estos se encuentran en los suplementos no enzimáticos y brindan su apoyo complementando a los enzimáticos, evitando que estos se agoten en el cuerpo.

Finalmente, la clasificación molecular depende de su tamaño. Existen los antioxidantes de moléculas chicas  que limpian y neutralizan químicamente las especies tóxicas. Son ellos las vitaminas C y E, glutatión y coenzima Q10, entre otros.

Los antioxidantes de proteína grande protegen las enzimas fundamentales y se sacrifican para que se mantenga el equilibrio en el organismo.

Nuestro cuerpo está maravillosamente equipado para muchas contingencias.

El glutatión: un antioxidante que no hay que perder de vista

polvo de curcuma en recipiente de madera, con cuchara de madera

Todos los antioxidantes son importantes y cumplen tareas fundamentales en el organismo. Sin embargo, hay algunos que principalmente debemos tener en cuenta como el glutatión.

Este antioxidante es conocido como el más poderoso del cuerpo. Es producido por el organismo y se encuentra en cada una de las células humanas. También es llamado el antioxidante maestro, ya que su principal función es aumentar al máximo el desempeño de los demás antioxidantes.

El glutatión se encarga de maximizar el servicio de las vitaminas C y E, CoQ10, así como los contenidos en los vegetales frescos y las frutas que comemos.

Su acción está destinada a proteger las células del daño oxidativo y  los procesos de desintoxicación.

También el llamado antioxidante maestro controla el uso de la energía para prevenir las afecciones que se relacionan con el aumento de la edad.

Se encarga de combatir los efectos dañinos de elementos como la radiación, químicos y la polución ambiental.

El cuerpo, a medida que envejece, puede producir menos cantidad de estos antioxidantes. No obstante, es posible encontrar gran cantidad de glutatión en los lácteos crudos, huevo, carne, cúrcuma y lactosueros de alta calidad.

Para preservar la salud y proteger al cuerpo de enfermedades propias de la edad hay que tener siempre presente este antioxidante.  Se sigue investigando sobre sus efectos para encontrar respuestas anheladas por el hombre sobre el envejecimiento y la eterna juventud.

¿Dónde encontramos los antioxidantes que no producimos?

Los antioxidantes que no pueden ser producidos por el organismo se deben obtener de los alimentos o de los suplementos naturales que los contienen.

Uno que se encuentra en las frutas, uvas, vegetales, el cacao y el vino tinto es el resveratrol, al cual se le atribuyen propiedades de defensa ante las enfermedades propias de la vejez.

Este antioxidante brinda una efectiva protección al cerebro y al sistema nervioso.

Entre otras tareas que desarrolla, además de atacar los radicales libres, inhibe el esparcimiento del cáncer, disminuye la presión arterial, normaliza las acciones antiinflamatorias y mejora la elasticidad de los vasos sanguíneos apoyando la función del corazón.

El color naranja que se encuentra en las naranjas y zanahorias es un pigmento natural llamado carotenoide, que tiene propiedades antioxidantes muy poderosas. Existen 700 carotenoides naturales y al menos 10 de ellos se encuentran en el torrente sanguíneo.

En las zanahorias particularmente se le conoce como betacaroteno, mientras que  también se consigue en los tomates rojos, kiwis, maíz, uva, calabacín, el salmón.

Por cierto, que  dentro de los carotenoides, el salmón constituye una de las fuentes más poderosas de antioxidantes. De acuerdo con las investigaciones, puede combatir  los radicales libres 65 veces con más fuerza que la vitamina C y 14 más que la vitamina E.

Se le atribuyen a los antioxidantes de los carotenoides beneficios como:

  1. Apoyar las respuestas inmunológicas.
  2. Optimizar la salud cardiovascular.
  3. Proteger la vista de dolencias como las cataratas.
  4. Pueden prevenir la demencia y el Alzheimer.
  5. Apoyan en la prevención de algunos tipos de cáncer.
  6. Reducen los procesos inflamatorios de padecimientos como la artritis y el asma.
  7. Suben el colesterol bueno.

Otros se sus beneficios son mejorar la ingestión y el reflujo, apoya el desempeño después de la ejercitación, ayuda a estabilizar el azúcar en sangre y protege los riñones.

También mejoran la fertilidad, evitan enfermedades degenerativas y reducen el daño oxidativo en el ADN.

Espléndidas vitaminas C y E

Una excelente forma de consumir antioxidantes es a través de una buena alimentación que incluya alimentos ricos en vitamina C y E, así como betacarotenos o carotenoides.  

Esta combinación se encarga de neutralizar los radicales libres y procurar bienestar y larga vida.

La vitamina C es conocida como la abuela de los antioxidantes. Se puede encontrar en frutas y vegetales crudos. También puede consumirse a través de suplementos naturistas.

Las potencialidades de esta vitamina son diversas con grandes beneficios para la salud.

Entre sus tareas cumple con el  combate de la oxidación, mantiene el flujo de electrones en las células, protege el colágeno que es fundamental para huesos, vasos sanguíneos, tendones y ligamentos. La vitamina C puede aplicarse también por vía endovenosa.

La vitamina E es un antioxidante  clasificado entre los solubles en grasa y está presente en los alimentos ricos en grasas saludables  y en las hojas verdes. Es conocida como la vitamina de la fertilidad y la juventud.

Fue descubierta en 1922 durante un estudio con ratas donde se observó que curaba los problemas reproductivos de estos animales.

Hoy en día se conocen sus grandes beneficios en la protección de las células contra la oxidación que generan los radicales libres.

Aquellas personas expuestas a la toxicidad del cigarrillo, a la contaminación por diversos agentes como la radiación o la polución ambiental, deben considerar el consumo, bien sea natural o suplementario, de la vitamina E.

En su condición de ayudante de la vitamina K, ayuda a prevenir coágulos y también colabora con la vitamina A procurando mayor bienestar al intestino. Sus sólidos aportes al sistema inmune son muy reconocidos.

La vitamina E se encuentra fundamentalmente en los frutos secos, en los aceites y alimentos con alto contenido de grasa saludables como el aguacate. En el aceite de oliva, las semillas de girasol, maíz soja y germen de trigo entre otras.

En cuanto a las frutas, el mango, los higos, los dátiles, las pasas y el melocotón  tienen mucha vitamina E. Asimismo las almendras, nueces, avellanas y pistachos, y aceites de pescado o hígado de bacalao.

El consumo de vitamina E debe ser consultado con el médico, ya que la dosis  dependerá de algunos factores como por ejemplo, la edad, el clima y las condiciones de embarazo en las mujeres.

El déficit de vitamina E no es muy frecuente pero hay elementos condicionantes como fumar o consumir poca grasa saludable. En tales casos hay que tener en cuenta su importante ingesta,  ante la defensa del organismo contra los ya referidos radicales libres.

Otras fuentes de antioxidantes

Si queremos subir el nivel de defensas antioxidantes del organismo, es necesario revisar los alimentos que las contienen y evaluar cuáles son las que más nos convienen, de acuerdo con su clasificación y efectos defensivos.

Todos los vegetales frescos y orgánicos, sobre todo las hojas verdes, están compuestos por fitoquímicos estupendos que actúan como antioxidantes. Lo ideal es consumirlos crudos para aprovechar al máximo sus nutrientes.

También los jugos naturales o zumos son una excelente opción de aprovechamiento nutricional.

Las semillas como el girasol y germinados como los guisantes, aportan antioxidantes para una salud óptima.

En las hierbas y especies también encontramos una fuente inagotable de antioxidantes.

Algunas de las más recomendadas son el clavo molido, canela en polvo, orégano, cúrcuma, jengibre y ajo crudo, porque es 1.5 veces más efectivo que el ajo seco en polvo.

El té verde hoy en día es una bebida antioxidante considerada por sus grandes aportes.

Los más recientes estudios han señalado que es recomendado para mejorar el desempeño deportivo, control de obesidad y reducción del riesgo cardiaco.

Las infusiones de té verde pueden ayudar a prevenir accidentes cerebrovasculares y enfermedades de la vista como el glaucoma, también el colesterol alto.

Estas hojas  aumentan la oxidación de las grasas y por ello su apoyo en el combate de los radicales libres

El consumo de frutas siempre será oportuno para mantener una buena salud. En el caso de las frutas ricas en antioxidantes se ha descubierto el potencial de las bayas frescas, moras azules, arándanos y frambuesas.

La cetona de la frambuesa ha sido unos de los más recientes descubrimientos usados en fórmulas naturales como Cetolep.

Cetolep contiene la cantidad necesaria de cetonas para combatir los radicales libres producidos por el estrés.

Las frutas como la frambuesa y la fresa aportan altos contenidos de vitamina  C, carotenoides y minerales como el magnesio, zinc, hierro, potasio y calcio.

Los suplementos naturales como Cetolep presentan la opción de ingerir más nutrientes sin el aditivo del azúcar, que consumido en exceso llega a ser nocivo para la salud.

El envejecimiento y el estrés oxidativo

Todavía hay muchas preguntas sin respuesta sobre el origen del envejecimiento. Entendemos que las células acumulan daños producidos por agente nocivos.

El estrés oxidativo es considerado como una alteración que se produce por la excesiva producción de radicales libres, en atención a una insuficiencia de antioxidantes en el cuerpo.

Estas alteraciones afectan frecuentemente al cerebro dando pie a enfermedades como el Alzheimer, Parkinson entre otros trastornos del sistema nervioso central. El estrés oxidativo afecta negativamente las funciones neurológicas.

Tanto para el envejecimiento como en el estrés, es necesario contar con el arsenal de antioxidantes que puedan generar una barrera de contención contra los efectos de  toxinas y contaminantes en nuestro organismo, que merman sus funciones y producen enfermedades.

Los suplementos antioxidantes

Grupo de personas mayores haciendo ejercicios de entrenamiento de espalda en un gimnasio

Numerosas opciones ofrece el mercado mundial en materia de suplementos antioxidantes. Lo ideal siempre será aprovechar estos nutrientes de las fuentes naturales de donde proceden.

Sin embargo, el estilo de vida de muchos países, que se mueve a ritmo vertiginoso, obliga a considerar estas opciones para garantizar suficientes antioxidantes en el sistema humano.

Hoy en día es fundamental tomar suplementos naturales de alta tecnología como Cetolep que contiene los antioxidantes y compuestos necesarios para garantizar una vida saludable.

La idea no es sustituir alimentos nutritivos por formulas naturales, el objetivo como su nombre lo indica es suplementar las carencias existentes en materia de vitaminas, minerales y antioxidantes en general.

A este enfoque moderno hay que adicionar algunas normas para cambiar realmente  el estilo de vida que llevamos y contar con mecanismos saludables que protejan nuestra salud.

Consumir antioxidantes y no cambiar el ritmo de vida  podría ocasionar un menor aprovechamiento de sus bondades.

Por eso, el ejercicio debe ser parte del programa de acciones para mejorar nuestra salud. La ejercitación aumenta la producción natural de antioxidantes.

Básico es considerar la necesidad de dormir suficiente y bien. No se trata simplemente de dormir sino de contar con un sueño reparador y plácido.

El control del estrés es importante para enfocar mejor nuestra vida saludable y evitar la producción de radicales libres.

Otro elemento a considerar es el consumo de azúcar. El excesivo consumo  de azúcar, puede provocar la creación de radicales libres con efectos dañinos en el hígado.

La premisa de lo natural nos aleja de los tóxicos.  Realizar paseos por áreas como playas o montañas, activarse con la naturaleza fortalece el equilibrio y control de la toxicidad en el organismo.  

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