¿Cómo saber si tengo depresión? Señales de alerta

¿Cómo saber si tengo depresión? Señales de alerta

Última actualización: 29-11-2018 por Editor Roselis.

Lo primero que se puede destacar en el tema de la depresión es que la persona que adolece de esta enfermedad se ve envuelta en una serie de trastornos  emocionales e incluso mentales, llegando a afectar considerablemente  su desenvolvimiento social e interpersonal dependiendo del caso y desarrollo de dicha enfermedad.

La depresión puede notarse claramente en una persona por medio de la permanencia en un estado de tristeza, esta característica suele formarse debido a situaciones que impactan de forma negativa al individuo, no se trata de edad o género, cualquiera puede padecer de esta enfermedad.

Hay que tomar en cuenta que tristeza no es lo mismo que depresión. La tristeza viene como producto de un evento aislado que vive la persona, la depresión es considerada como el  trastorno mental y emocional producto del impacto de esa tristeza, que desencadena una serie de síntomas propios, siendo estos muchas veces imperceptibles a simplicidad.

Por ende suele afectar el enfoque cognitivo de la persona bloqueando con ello la posibilidad y deseo de sobreponerse al estado progresivo de la depresión.

Indudablemente todos en  algún momento hemos sido víctimas de alguno de los síntomas de la depresión, sin padecer necesariamente de esta enfermedad.

Es necesario tener claro que la depresión es un conjunto sintomatológico, el hecho de que presentemos una de sus características no quiere decir que estemos enfermos por depresión.

Ahora bien, los síntomas a considerar son los siguientes:

  • Tristeza constante.
  • Disminución de desempeño en actividades cotidianas.
  • Baja autoestima.
  • Irritabilidad.
  • Frustración e impotencia.
  • Sentimientos de abandono.
  • Decaimiento.
  • Sentido de persecución.
  • Pensamientos de suicidio
  • Descontrol en el sueño, entre otros.

Estas son las características más notorias dentro del cuadro depresivo de una persona, lo que nos lleva a formularnos la siguiente pregunta: ¿cómo podemos identificar si estamos deprimidos?

Esta es una pregunta que mayormente no solemos hacernos, el hecho es que muy pocas veces aceptamos que podemos estar padeciendo de algún tipo de afección y en especial si se encuentra relacionada a nuestras emociones.

Como seres intelectuales y racionales tenemos muchas maneras de solucionar nuestros conflictos, no es  una fórmula matemática pero suelen presentarse patrones sociales, culturales y propios, a los que recurrimos en determinadas situaciones.

Nuestra capacidad de razonar y reaccionar es tan amplia como compleja, pero que en resumidas cuentas está sujeta a esquemas.

No obstante podemos estar deprimidos sin saberlo, hay ciertas señales que podemos considerar para descartar si ciertamente estamos bajo la presencia de un cuadro depresivo o no, haciendo la salvedad de que lo más recomendable es asistir a un médico especialista para que realice el diagnóstico adecuado.

A continuación tomaremos en cuenta alguna de esas características que pueden ir desde las más simples hasta las más complejas de identificar.

El aislamiento

Algunas personas al sentirse afectados emocionalmente suelen aislarse y apartarse de su entorno. Sienten que no encajan o que los demás no están en la capacidad de entender lo que están viviendo en ese momento.

Esto forma parte de una de las características propias de la depresión (disminución de desempeño en actividades cotidianas).

Poco a poco la persona va dejando atrás su entorno social para acomodarse a un ambiente que le genere “confort”,  creando un estado de negación y con ello la imposibilidad de encarar la realidad que está viviendo.

Las personas que recurren al aislamiento pueden hacerlo de distintas maneras, en una podríamos nombrar una vida alterna y por otra parte sentimiento de abandono.

Vida alterna a la real. Los medios de comunicación y las redes sociales pueden ser un medio de aislamiento para las personas que están pasando por una pérdida significativa en sus vidas, creando con ello un desapego considerable con su entorno.

Estas personas suelen, en su mayoría, sentir que todo está bien pero lo cierto es que solo tratan de reducir a su mayor expresión el sentimiento de pérdida. Suelen tener conductas de irritabilidad y poca tolerancia con las personas que quieren ayudarles a salir de su vida alterna.

Sentimiento de abandono. A pesar de que en su patrón depresivo estas personas suelen aislarse a sí mismos, mantienen con frecuencia el criterio de que son ellos los que han sido abandonados. Viven en una constante queja y enojo con las personas que conforman su círculo social, en especial con los que interpretan que deben estar más cerca de ellos, pero sin notar que son ellos los que han puesto una barrera.

Niño aislado viendo como otros niños juegan basquet

Adicciones

Cuando se hace referencia al tema de las adicciones podemos pensar automáticamente que se trata de sustancias ilegales o sicotrópicas, esto no está lejos de la realidad. Lo cierto del caso es que una persona con síntomas depresivos puede tomar como adicción cualquier cosa con tal de suplir ese vacío que se ha generado en su interior.

Hay personas que pueden generar un impulso compulsivo por consumir algún tipo de comida en especial y más si tiene relación con la persona que ha causado el luto o con la que ha tenido una ruptura amorosa. La situación es que logran “ocupar” el espacio y su tiempo generando un hábito compulsivo.

Otro ejemplo de ello lo podemos ver en las personas que suelen acumular objetos, esto es conocido como: “síndrome de acaparador compulsivo”, si bien entra dentro de las enfermedades de trastornos mentales en muchas de las personas que la han padecido ha sido luego de un episodio impactante en su vida, entre ellas una pérdida que los llevó a la depresión.

Los casos más frecuentes de adicción como producto de la depresión son los ligados al tabaquismo o a la ingesta compulsiva de algún tipo de licor. Las personas creen que es un pasatiempo y en algunas culturas suele pasar por debajo de la mesa dicha conducta.

Cuando se va al fondo de la situación la persona puede notar que esa conducta está direccionada por alguna de las características de la depresión, producto del dolor causado se entregan a un consolador silencioso que no juzga ni confronta la realidad presente sino momentáneamente, le ayuda a olvidar los eventos ocurridos aunque sea por poco tiempo.

Muchas de estas personas están conscientes de que toman o fuman porque se sienten abatidos emocionalmente pero no logran visualizar la totalidad del daño emocional que le aqueja.

Hombre preocupado ingiriendo alcohol

Pérdida de la perspectiva

Muchas veces la depresión puede venir como consecuencia de metas no alcanzadas, va estrechamente relacionada con las expectativas de vida y planteamientos que se hacen las personas como metas a corto, mediano y largo plazo, al no ver materializado sus sueños suelen desplomarse en silencio.

No es habitual que una persona llena de “éxitos” padezca de depresión, sin embargo no siempre se puede tener lo que se quiere, es en ese punto en donde una gran cantidad de individuos pueden sufrir de depresión sin notarlo, el enfoque de la persona o su cultura juega un papel muy importante.

Julieta Garay López de la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México, en su tesis titulada “Niveles de depresión, autoestima y estrés” muestra que las mujeres que se dedican mayormente a ser amas de hogar pueden sufrir en mayor porcentaje de depresión en comparación con aquellas que son económicamente independiente.

Basados en esto podemos graficar que la depresión va de la mano muchas veces no con lo que podamos estar viviendo, sino con lo que creemos que es culturalmente un beneficio o lo que puede representar potencialmente un problema.

Es necesario reajustar las expectativas de vida, no es dejar morir los sueños, es saber dar pasos firmes en las pequeñas metas para alcanzar las grandes. Si estás desenfocado (a) lo más seguro es que te encuentres dentro de un cuadro depresivo.

Estado de negación

Muchas personas pueden verse envueltas en círculos depresivos por eventos que han marcado su vida. La pérdida de un ser importante, la ruptura de una relación, hasta la venta de algún bien material preciado puede servir de detonante para padecer de depresión.

Muchas veces no es el medio lo que genera esta condición sino el aferrarse emocionalmente a los eventos, personas u objetos. Es necesario soltar y aceptar  lo que ya no forma parte de nuestras vidas para poder avanzar.

Si la persona suele invertir mayor tiempo en recordar lo que perdieron en vez de hacer del tiempo un medio productivo para sanar, esta persona está bajo un cuadro de negación y de depresión que le imposibilita seguir adelante con su presente.

Hoy día es muy frecuente las visitas al psicólogo o al psiquiatra, las ventas de libros relacionados con temas de autoayuda crece cada vez más. Y es que, la necesidad de entender, conocer o superar ciertas situaciones de la vida es fundamental para la salud emocional de una persona.

Tenemos que recordar que el sentirse tristes es un hecho normal en la persona, viene como consecuencia de un hecho doloroso, ahora la estadía o prolongamiento de la tristeza no es normal, es una enfermedad.

Mujer joven triste mirando hacia el vacio

Deseo de superación en “0”

Esto va de la mano con la característica de la depresión de frustración e impotencia. No es normal que una persona no tenga ganas de superarse o que las haya perdido en el camino. El deseo de superación en el hombre es innato, va desde el momento de la concepción, somos competitivos y nos gusta alcanzar los lugares de altura.

Cuando esta motivación no está presente sin duda alguna es señal de problemas, de hecho es así.

Es necesario señalar que la persona está siendo víctima de un abatimiento emocional, se encuentra en lucha y conflicto consigo mismo pero sus fuerzas son mínimas, las personas con depresión siempre están listas para darse por vencidas.

En un principio las personas sin ánimos de superarse suelen ser pesimistas producto de la baja autoestima desarrollada en medio de un fracaso emocional o el colapso por una pérdida importante.

No podemos encajonar la depresión solamente a un fracaso emocional, la pérdida de un pequeño o gran proyecto puede llevar a la persona a niveles insospechables de impotencia que conlleva a la depresión.

Problemas en el ciclo del sueño

Una de las señales propias de los problemas referente a la pérdida del sueño es la depresión, debido a que la persona afectada por esta enfermedad pierde la capacidad de relajación, es decir, no logra dar descanso a sus pensamientos, por lo contrario sufre de embates constantes de tristeza y de recuerdos que solo logran acrecentar los niveles de angustia que llevan a la depresión.

Esto trae como consecuencia el no poder acceder como el resto de las personas a retomar el sueño de forma rápida, la hora de descanso se convierte en un ciclo intermitente causando un estado de insatisfacción y cansancio.

Ahora bien, tenemos el caso de exceso de sueño por depresión.

No todas las personas reaccionan de la misma forma ante las situaciones. Bien sabemos que el sueño viene como producto del deseo de dormir debido a la faena diaria presente en las personas. Al dormir nuestro cuerpo se recupera considerablemente reponiendo fuerzas y vigor para enfrentar lo mejor posible el nuevo día.

Pero no es este el caso de la depresión, el mayor esfuerzo que una persona puede realizar no es el físico sino el mental, cuando una persona está deprimida es como que si estuviera en un campo de batalla pero en la mente, no logra dejar de pensar en lo que le afecta y esto ocasiona debilidad física-mental y como uno de los métodos de defensa que tienen las personas en estado de depresión es el aislamiento encuentran en su habitación un estado de seguridad.

Tanto como el que suele refugiarse en algún tipo de vicio la persona deprimida que opta por dormir de más siente que así el dolor o la situación que le aqueja pasará de forma más rápida.

Pérdida del placer o anhedonia

Si bien hemos hecho referencia a que una de las características que acompañan la depresión es la pérdida de interés por algunas cosas, cabe señalar entonces que la anhedonia es la pérdida parcial o total de la capacidad de disfrute en la persona.

Este padecimiento va desde la pérdida del disfrute por las comidas, interés por rutinas deportivas habituales en la persona hasta mostrar desinterés por la actividad de carácter sexual.

La presencia de este padecimiento en sí no representa la raíz del problema, esta funciona como un alerta o indicativo de que se puede estar en presencia de una enfermedad o trastorno grave.

En el caso de la depresión podríamos señalar que es uno de los indicativos más directos para certificar que se está bajo presencia de un estado depresivo grave.

Pérdida de peso

Como en el caso de la anhedonia, la pérdida de peso puede llegar a ser un indicativo de depresión. Cuando la persona pierde el interés por comer bien, el cuerpo deja de percibir los nutrientes y vitaminas necesarios para mantener la masa muscular y las grasas necesarias en el cuerpo.

Las personas con depresión severa pueden llegar a sufrir de bulimia o anorexia.

Mal humor como síntoma de depresión

Las personas que padecen de depresión pueden llegar a mostrar altos rasgos de irritabilidad debido a la frustración presente y el cambiante estado anímico que pueden padecer.

No solo la tristeza es símbolo o señal de esta enfermedad, los cambios bruscos en el carácter de la persona pueden ser porque están deprimidos y no logran identificar su estado, esto suele traer de la mano mucha frustración, impaciencia y fatiga emocional, en pocas palabras es una bomba de tiempo lista para explotar a primeras de cambio.

Mujer joven de perfil gritando

Esperanza

En cualquiera de los casos el apoyo familiar, el respeto a la condición humana y el reconocimiento de la depresión como enfermedad, pueden hacer la diferencia para salvar la vida y tener una existencia productiva y exitosa dentro de los parámetros personales.

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