Ilustración de mujer mostrando la anatomía completa del cuerpo humano

¿Como regenerar cartílago y fortalecer las articulaciones?

¿Como regenerar cartílago y fortalecer las articulaciones?

Última actualización: 01-11-2018. Equipo Nutricioni

El cuerpo del ser humano tiene una estructura constituida por el aparato locomotor. Los huesos y músculos se combinan de manera precisa para forman cada una de las partes que contienen los sistemas orgánicos.

Ilustración de mujer mostrando la anatomía completa del cuerpo humano

Poder nutrir los huesos, cuidar los músculos y regenerar cartílago depende de los hábitos que asumas.

La unión de todos los huesos es también conocido como sistema óseo o aparato osteoarticular compuesto de huesos, articulaciones, ligamentos y tendones. La condición de movilidad depende de la conexión que tienen los músculos y las articulaciones con el sistema nervioso.

El cerebro se conecta al aparato locomotor para enviar estímulos que respondan a las condiciones externas que viva el cuerpo.

Ilustración de las conexiones neurologicas

Las funciones que cumple el sistema locomotor lo revisten de importancia. Es responsable de dar movimiento y estabilidad al cuerpo.

En segundo lugar, es el contenedor que mantiene los órganos internos estructurados, fijos en un solo lugar. Se encarga de unir o interconectar los tejidos del cuerpo.

También cumple la función de proteger los sistemas que dan vida al ser humano y, por último, son la fuente de absorción de calcio y fósforo.

Los huesos conectados conforman el esqueleto, encargado de soportar los órganos y tejidos blandos. En ellos se almacenan minerales y lípidos. La estructura ósea participa activamente en la generación de glóbulos rojos y glóbulos blancos.

Los huesos se forman a partir de un proceso que sucede en la etapa embrionaria llamado osificación. Estructuralmente tienen un exterior sólido y una parte interna de características similares a una esponja.

Además de los huesos, otro elemento que se integra en el sistema locomotor son las articulaciones. Estas son responsables de conectar todos los huesos entre sí y participan en la función de estabilidad y de movimiento.

Los tendones conectan músculosy huesos, y los ligamentos unen huesos con otros huesos, los cartílagos se presentan en los extremos de los huesos donde ellos se articulan.

Por su parte, los músculos esqueléticos sostienen los tejidos blandos y mantienen la temperatura corporal. Asimismo, usan la propiedad de contracción y estiramiento para mover el esqueleto.

Ilustración en 3D de la anatomía del cuerpo humano

Finalmente, los nervios, completan el sistema locomotor. Recibiendo información de los estímulos sensoriales y procesando respuestas que activan a los músculos y huesos.

Cualquier patología que afecte al sistema locomotor provoca fallas que trastornan el desarrollo normal de la vida cotidiana. La alimentación es culpable de la mayoría de las enfermedades que afectan a los huesos y músculos.

Por lo general se confunden los síntomas con dolencias de órganos pertenecientes a otros sistemas.

Los avances tecnológicos han ingeniado prótesis y mecanismos sustitutos para abordar las lesiones y enfermedades óseas, además de complementos que ayudan a regenerar cartílago y mejorar las articulaciones.

En definitiva, el sistema locomotor es muy importante ya que soporta el cuerpo, le proporciona firmeza y resistencia, protege los órganos blandos.

Asimismo, es el responsable del movimiento, es el almacén de energía al almacenar grasas en la médula amarilla, regula la temperatura corporal y mantiene la estructura interna organizada.

Los huesos

Son estructuras sólidas que conforman el esqueleto cuando se combinan. En ellos existen diferentes tipos de tejido, el óseo, el cartilaginoso y el hematopoyético.

Cada uno de estos tejidos cumple funciones específicas que hacen de los huesos estructuras de gran importancia en el cuerpo humano. Los huesos cuentan con una red de vasos sanguíneos y nervios que actúan sobre ellos.

A pesar de su aspecto los huesos son órganos vivos contenedores de oxígeno y nutrientes. El esqueleto está en constante proceso de remodelación, crece y se hace más grueso en su camino hacia la madurez.

Medico mujer midiendo la estatura de un niño

Tienen capacidad de autoregeneración debido a la acción de hormonas como la calcitonina, la parathormona y la hormona del crecimiento. Su cualidad de dureza se debe a la presencia en el exterior de cristales de fosfato cálcico.

Los huesos están formados por varios elementos. En los largos la parte central se llama diáfisis y los extremos son las epífisis.

El periostio es la membrana de tejido conectivo que recubre el exterior mientras que, el endostio forra las paredes internas de los huesos.

La arteria nutricia lleva oxígeno y nutrientes transportados en la sangre que llega hasta los huesos. La cavidad medular está en la zona central del hueso y en ella se encuentra la médula ósea amarilla y la roja.

En los extremos de los huesos el cuerpo humano cuenta con un tejido que permite la articulación con otra estructura ósea, este es el cartílago. Su nutrición es responsabilidad del líquido sinovial y su estructura está conformada por células llamadas condrocitos compuestas de colágeno. Los huesos se clasifican según su forma en huesos largos, cortos, planos e irregulares.Ilustración del movimiento de las articulaciones en la rodilla

Los huesos están formados por un tejido que se compone a su vez de células y de sustancia extracelular conocida como matriz ósea. Entre las células se diferencian cuatro tipos, las osteoprogenitoras, los osteoblastos, los osteocitos y los osteoclastos.

La matriz ósea está formada por calcio y fósforo (70%) y materia orgánica, mayormente fibras de colágeno (30%). La superposición de estos componentes dota de gran resistencia al hueso.

El sistema endocrino está compuesto por aquellas glándulas que secretan hormonas que afectan la actividad de otros órganos. En el caso de los huesos muchas de ellas afectan su salud, las más importantes son:

  • Hormona del crecimiento, estimula el crecimiento del hueso.
  • Hormona tiroidea, aumenta el crecimiento óseo y su composición mineral.
  • Calcitonina, hace más lenta la absorción de calcio por parte de los huesos.
  • Parathormona, acelera la absorción de calcio por parte de los huesos.
  • Insulina, activa la síntesis de la matriz ósea.
  • Andrógenos, aumentan la densidad de los huesos.
  • Estrógenos, estimulan la regeneración ósea.

Funciones del esqueleto

El esqueleto cumple funciones mecánicas, metabólicas y de síntesis. Esta última se refiere a la hematopoyesis que sucede en la médula ósea roja y es responsable de la formación de las células sanguíneas.

Este proceso depende de factores genéticos y ambientales y no solamente se lleva a cabo en los huesos también se desarrolla en el hígado, el bazo, los ganglios linfáticos y el timo.

Los huesos protegen a los órganos vitales de golpes y caídas, sostienen los tejidos blandos y sistemas orgánicos internos y se unen a los músculos para realizar movimientos. Estas representan las funciones mecánicas del esqueleto.

En el oído medio se encuentra la cadena de huesecillos que cumple una función mecánica particular ya que se encarga de traslucir el sonido durante el proceso de audición.

Los huesos también cumplen funciones metabólicas. Estos se encargan de almacenar el calcio y el fósforo para después liberarlo en el torrente sanguíneo según los requerimientos orgánicos.

En la médula ósea amarilla se almacenan las grasas representando energía acumulada. Los osteocitos y osteoblastos secretan el factor de crecimiento fibroblástico que controla la absorción de fosfato por parte de los riñones.

Asimismo, la osteocalcina aumenta la producción de insulina en el páncreas y disminuye el nivel de glucosa en la sangre.

Los huesos se forman durante la octava semana de embarazo y sufren constantes remodelaciones. Se calcula científicamente que cada veinte años el esqueleto se renueva totalmente.

Este proceso se lleva a cabo hasta los treinta años, en ese momento el esqueleto contiene la mayor cantidad de masa ósea posible.

La densidad ósea se mantiene estable hasta los cincuenta años de edad. Luego comienza a reducirse por lo cual en las personas de setenta años o más se producen fracturas de los huesos con facilidad.

Su recuperación es mucho más lenta y en la mayoría de los casos no es posible, por esto es importante asumir hábitos para regenerar cartílago y proteger los huesos.

Los cartílagos

Los cartílagos forman parte del aparato locomotor, se encuentran en las articulaciones, en las uniones entre el esternón y las costillas. Como estructura de refuerzo están en los bronquios y la tráquea, la nariz y el oído externo.

Según su estructura puede definirse como un tejido conectivo elástico que no contiene vasos sanguíneos y se compone de una matriz extracelular y el pericondrio. Allí se encuentran los condrocitos que lo forman.

Un dato curioso es que durante la etapa embrionaria los cartílagos son parte del páncreas.

Existen tres tipos de cartílagos que se diferencia de manera evidente por sus características estructurales.

El primero es el Hialino, de color blanco azulado, tiene condrocitos agrupados rodeados de matriz territorial que está formada por colágeno y es el tipo de cartílago que más abunda en el cuerpo humano.

El fibrocartílago está conformado de fibroblastos y condrocitos cubiertos de fibras de colágeno. Se encuentra en los meniscos, las mandíbulas y los discos intervertebrales.

El tercer tipo de cartílago se denomina elástico. Su nombre se debe a que los condrocitos, cubiertos o colágeno interaccionan con fibras elásticas, es amarillento y mucho más flexible que los otros dos.

A esta última clase pertenecen la epiglotis, las trompas de Eustaquio y el pabellón de la oreja.

La importancia de los cartílagos dentro del aparato locomotor se debe a que se encargan de cubrir los extremos de los huesos.

Aportando la amortiguación necesaria durante los movimientos cotidianos o repentinos, caminar o saltar podría ser desastroso para los huesos si no se logra regenerar cartílago.

Otra de las misiones que tienen estas estructuras es participar en el equilibrio postural. Esto porque, cuando una persona permanece en una posición durante largos períodos de tiempo el peso corporal se distribuye de determinada manera. Esto ocasiona que los cartílagos trabajen para equilibrar el peso para evitar daños.

Los condrocitos son el tipo de células que conforman los cartílagos. Estas se caracterizan por tener gran cantidad de vesículas, estar compuestos por vimentina y contener alto índice de glucógeno y sustancias lipídicas.

Los condrocitos se reúnen y forman la matriz, donde se combinan colágeno, queratina sulfato y condritis que le dan su propiedad de elasticidad.

El cartílago que recubre los extremos de los huesos se involucra en las articulaciones y por esto es denominado cartílago articular. Por lo general su aspecto es azulado y el grosor no supera los 4 milímetros.

La función específica que cumple es la de amortiguar el peso. Así como permitir que los huesos interactúen entre sí sin que suceda el roce entre ellos, porque de lo contrario el desgaste acabaría con los huesos del cuerpo humano.

Enfermedades de los cartílagos

Durante la vida los cartílagos funcionan de manera permanente, solamente durante los primeros tres meses de vida el peso corporal no es un problema.

Pero una vez que el bebé se incorpora y asume la posición de sentado el riesgo de lesiones aparece afectando la salud del sistema óseo en general.

Las lesiones que pueden afectar a los cartílagos pueden ser de origen traumática, condromalacias o infecciosas,

Obviamente, como su nombre lo indica las lesiones traumáticas son producto de golpes o caídas que producen la pérdida de un fragmento del tejido cartilaginoso.

Las llamadas concromalácicas se producen cuando dos huesos pierden su alineación y comienzan a sufrir roces que afectan al cartílago. Este tipo de dolencias sucede casi siempre en la rodilla y es producto de una lesión degenerativa.

Ilustración de las articulaciones al verse desgastadas

Por último, están las lesiones de origen infeccioso que atacan directamente a la estructura articular y afectan la condición de elasticidad del cartílago. Esto provoca graves problemas con el pasar del tiempo.

La mayoría de estas dolencias, sí son diagnosticadas a tiempo, pueden revertirse o al menos pueden aliviarse sus consecuencias.

A continuación, se presenta una lista de algunas de las afecciones que pueden alterar la salud del cartílago articular:

Osteoartritis: el cartílago desaparece y los huesos conectados rozan directamente causando la erosión de este. Causa dolor intenso e inmovilización paulatina.

La ciencia hoy en día ofrece la opción de la artroplastia que consiste en el reemplazo quirúrgico de la estructura articular por una aleación de acero inoxidable y polietileno.

Costocondritis: se refiere a la inflamación de los tejidos cartilaginosos de las costillas y se reconoce por un fuerte dolor en el pecho. Con tratamiento antiinflamatorio cede por lo general.

Prolapso hernia: ocurre cuando los cartílagos que se encuentran entre las vértebras, debido algún movimiento o contracción muscular, pisan los nervios y estos quedan aprisionados ocasionando fuertes dolencias. Por lo general requiere cirugía para su cura, sin embargo, se inicia con sesiones de fisioterapia para buscar la reacomodación del cartílago.

Acondroplasia: se refiere a la pérdida de la capacidad de producción de condrocitos lo que ocasiona que los huesos no se desarrollen correctamente ocasionando resultados como el enanismo.

Tumores: a pesar de que son muy extraños, existe la posibilidad de desarrollar tumores benignos no cancerígenos en los cartílagos. Son muy difíciles de diagnosticar y de inesperado desarrollo.

Los especialistas en el estudio de los huesos y músculos hacen el diagnóstico de la mayoría de las enfermedades basados en el historial médico del paciente.

Pero se apoyan también en procedimientos médicos que aportan importante información para determinar con mayor precisión las causas de las enfermedades.

En cuanto a los exámenes de sangre se realizan pruebas acerca de la velocidad de sedimentación de los glóbulos rojos, los niveles de creatinquinasa.

Los estudios imagenológicos que revisan las anomalías de los huesos, se usan rayos X simples, densitometría ósea que determina la densidad o fortaleza de los huesos.

También se analizan los resultados de tomografías computarizadas y resonancias magnéticas. Estas permiten observar la estructura interna de un hueso específico y ubicar la lesión.

Otro tipo de examen realizado cuando se estudian las causas de lesiones articulares es la artrocentesis. Consiste en la extracción de líquido sinovial de la articulación afectada y su análisis para evidenciar la existencia de algún tipo de infección o patología metabólica.

La artroscopia se realiza introduciendo un visor diminuto de fibra óptica en el espacio articular para revisar mediante video el funcionamiento del mecanismo.

Hábitos para mejorar la salud articular

Los huesos son muy importantes para lograr un óptimo estado de salud. Evidentemente el consumo de una dieta balanceada ayudará al fortalecimiento de los huesos y al correcto funcionamiento de las articulaciones.

Para que esto sea posible debemos ingerir adecuadas cantidades de vitaminas y minerales que hidratan los componentes del sistema óseo.

La lisina tiene la propiedad de facilitar la recuperación de daños de los tejidos orgánicos evitando la fatiga corporal. Este aminoácido está contenido dentro de la estructura molecular de las proteínas.

Algunos alimentos que la tienen son las legumbres, las carnes rojas, el queso, los huevos, los frutos secos y la levadura de cerveza.

Alimentos que contienen vitamina B encima de mesón blanco

La vitamina C por su parte produce colágeno que es el componente principal de los huesos y cartílagos además de ayudar a mejorar la circulación. Los alimentos ricos en esta vitamina son las naranjas, los tomates, las piñas, melocotones, fresas, cebollas, pimientos, uvas y moras.

Para mejorar la movilidad de las articulaciones y poder regenerar cartílago el cuerpo necesita de la vitamina D.

Puede tomarse a través de la exposición de los rayos solares o incluyendo en la dieta leche, pescados azules, cereales integrales y pan integral.

    La proteína que sirve de estructura para los cartílagos, tendones y huesos es el colágeno que es esencial en el proceso de regeneración del cartílago articular. El alimento que aporta mayor cantidad de colágeno al organismo es la gelatina.

Los ácidos grasos también conocidos como Omega 3 ayudan en el tratamiento de las patologías óseas ayudando a la desinflamación de las articulaciones. Los mariscos, el atún, las semillas de chía, calabaza y cáñamo, así como las espinacas y acelgas contienen altos niveles de este tipo de grasa saturada.

Alimentos que contienen omega 3

El aceite de hígado de bacalao resulta la mejor opción cuando se requiere de manera urgente la desinflamación de estructuras óseas.

Además de los cambios que deben hacerse en la alimentación es importante asumir hábitos que faciliten el funcionamiento del sistema articular.

Hacer ejercicios de manera interdiaria, caminar todos los días, realizar estiramientos y masajes en piernas, hombros y caderas. Asimismo, tener cuidado al levantar grandes pesos y con  el desplazamiento cotidiano para evitar caídas son algunas de las sugerencias que disminuyen el riesgo de daños a las articulaciones.

Suplementos naturales para los cartílagos

En los laboratorios avanzados de bioquímica se sintetizan productos. Estos han sido diseñados para aportar al organismo humano las propiedades que contienen algunas especies vegetales.

Estos principios activos se combinan con compuestos químicos sintéticos además de vitaminas y minerales que mejoran el funcionamiento de los sistemas orgánicos.

En el caso de los huesos, articulaciones y cartílagos los suplementos naturales como Articagos están conformados por vitaminas A, C, E, B1, B2, B6 y B12. Estas vitaminas equilibran el metabolismo.

Los minerales son elementos naturales que el cuerpo utiliza para la ejecución de funciones vitales. El zinc, el cobre, el manganeso, el cromo y el selenio son efectivos para regenerar cartílago, fortalecer huesos y aportar flexibilidad a las articulaciones.

En la actualidad el sulfato de glucosamina y el sulfato de condroitina se combinan en varios productos naturales similares a Articagos.

Los suplementos como Articagos buscan detener los efectos del envejecimiento celular, ayudar en la desinflamación de las articulaciones y acelerar la regeneración cartilaginosa.

Algunas plantas como la alfalfa y la garra del diablo ayudan en los trastornos óseos estabilizando la presión arterial o equilibrando los procesos metabólicos.

En el caso de suplementos naturales como Articagos se incluyen extractos de órganos de especies animales. Como es el caso del mejillón verde de Nueva Zelanda que aporta gran cantidad de colágeno.

La salud de las articulaciones y el buen estado de los cartílagos depende fundamentalmente de la atención que prestes a los síntomas que se presentan.

Suaves molestias durante el movimiento, inflamación visible en las zonas afectadas y limitaciones mecánicas deben ser vigiladas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *