¿Cómo podemos fortalecer el sistema inmunológico humano?

¿Cómo podemos fortalecer el sistema inmunológico humano?

Última actualización: 04-09-2018. Equipo Nutricioni

El sistema inmunológico está constituido por un compendio de órganos y células que juntos se orquestan para proteger el cuerpo de agentes invasores dañinos. Saber cómo fortalecer este sistema será un gran beneficio para el disfrute de la vida con toda su diversidad.

Algunos de nuestros órganos quedan de alguna manera expuestos a agentes patógenos que gracias a la función de los antígenos se les protege de estos agresores.

Desde las adenoides y las amígdalas, todo el revestimiento de nuestro cuerpo (la piel) y los fluidos linfáticos se forman en línea de batalla para defendernos.

A nuestro organismo entran bacterias, gérmenes, virus e infecciones a través de los alimentos, el aire que respiramos y el contacto con el medio ambiente y otros seres vivos.

Es por esta razón que nuestro sistema inmune debe estar alerta, sano y fuerte para hacer frente a la hostilidad diaria que se le presenta.

Para lograr el objetivo en cuestión, necesitamos conocer los alimentos que favorecen el sistema inmunitario, lo que incluye vitaminas, minerales y otros nutrientes.

Saber qué cantidad de estos debemos ingerir y dónde podemos encontrarlos nos dará la ventaja que necesitamos.

Las frutas, vegetales, legumbres, verduras, granos, hierbas y plantas, además de los alimentos de origen animal que contienen los nutrimentos que fortalecen este sistema.

La naturaleza está dotada de todo lo que la humanidad necesita y aún así, vivir en armonía con ésta, mediante el uso de los recursos renovables para nuestro beneficio.

Entre los beneficios que encontramos en la biosfera de nuestro planeta Tierra se encuentran los elementos sanadores y estimulantes de la regeneración celular.

Estos procesos naturales del organismo humano se replican en otras especies vivas y plantas que nos suministran los requerimientos para fortalecer el sistema inmune.

Comencemos haciendo un análisis honesto de estos y dónde encontrarlos.

Vitaminas que fortalecen el sistema inmunitario

Las vitaminas juegan un papel muy importante en el fortalecimiento de nuestro sistema inmune, principalmente, por sus propiedades antioxidantes.

La falta de estos en nuestro organismo resulta en una proliferación de radicales libres que terminan produciendo enfermedades.

Los antioxidantes cumplen la noble misión de neutralizar los radicales libres cediéndoles un electrón por medio de sacrificarse ellos mediante la oxidación.

Las vitaminas antioxidantes como otros minerales, contribuyen enormemente en el equilibrio del sistema inmunológico al mantener sanas las células.

La vitamina A. Fortalece el sistema inmune al colaborar en la producción de glóbulos blancos, los cuales son los encargados de eliminar los virus, bacterias y gérmenes.

Tiene también la propiedad de contribuir en mantener en buen estado la superficie de las mucosas.

Estas mucosas son una barrera natural que protegen las células impidiendo la entrada de microorganismos que producen infecciones.

La vitamina A es además muy necesaria para otros órganos tales como los ojos, intestinos, vías respiratorias y vías urinarias.

La vitamina B. Es todo un compendio, a tal grado, que se le conoce como complejo vitamínico B. Todas las vitaminas de este grupo son necesarias para el buen funcionamiento de nuestro organismo.

Principalmente la vitamina B6 promueve la producción de células T, o linfocitos T, que cumplen con la función de protegernos de infecciones y enfermedades.

Además, la vitamina B6 junto a el ácido fólico o vitamina B9 favorece la producción de leucocitos o anticuerpos que resultan en inmunidad para las células.

El suplemento Diurherbal tiene la vitamina B6 y está pensado para impulsar el sistema inmune.

La vitamina C. Es un excelente apoyo para el sistema inmunológico debido a que aumenta la actividad de las células inmunitarias. Porque interviene en la formación de colágeno, ayuda a mantener sanos los tejidos conectivos que son los que permiten que las células esten unidas.

De este modo, fortalecen la estructura de huesos, dientes y el revestimiento de los vasos sanguíneos.

Otras vitaminas esenciales para el sistema inmune

La vitamina D. La produce de manera natural nuestro organismo al exponernos directamente al sol (en horas tempranas o atardeceres) cuando éste no esté en su máximo resplandor.

Esta vitamina es precursora de la hormona calcitriol la cual inhibe el crecimiento y favorece la función celular. También regula el sistema inmune y es antiinflamatorio debido a que tiene la propiedad de inhibir el crecimiento.

La vitamina E. Es esencial para el sistema inmunológico ya que mantiene la inmunidad celular y favorece su supervivencia.

Esto lo logra por su capacidad de proteger las membranas de las células de los efectos dañinos de los radicales libres.

Los beneficios antioxidantes de la vitamina E contribuyen a la conservación de órganos tales como el corazón, hígado y cerebro los cuales tienen actividad permanentemente.

En realidad todo el organismo se beneficia debido a que mejora la salud de los músculos, el sistema nervioso, el sistema inmune y los órganos reproductores.

Se considera que la vitamina E es verdaderamente saludable para el corazón y las arterias, debido a que mejora la circulación al participar en eliminar el colesterol malo. También ayuda a conservar los omega 3 que tienen propiedades antiinflamatorias.

Estas vitaminas que hemos considerado son particularmente antioxidantes dadas sus propiedades, sin embargo, todas las vitaminas son beneficiosas y se complementan.

La vitamina A no puede hacer bien sus funciones si no trabaja junto a la vitamina D, y viceversa.

La vitamina E fortalece las acciones de otras vitaminas, entre ellas la vitamina A. Esta relación interna o interdependencia entre ellas nos deja claro lo importante que es el que nos aseguremos de que nuestra ingesta diaria sea balancead.

Todas las vitaminas deben estar presentes en nuestra alimentación, aunque haya ocasiones en las que es comprensible que requerimos de unas más que de otra.

Alimentos ricos en vitaminas antioxidantes

Cuando comprendemos cómo trabajan las vitaminas en nuestro organismo entendemos que todas son necesarias debido a su interdependencia. Además de colaborar entre sí para hacer bien sus funciones también se fortalecen las unas a las otras para durar más tiempo activas.

La vitamina A. Se encuentra en los hígados, en especial el hígado de pavo, también las patatas dulces, la zanahoria, albaricoque, lechuga y melón.

Las verduras de hojas verdes como el col verde, hojas de mostaza y hojas de diente de león contienen abundante vitamina A. Las hierbas secas como el perejil y la albahaca son las más ricas en esta vitamina.

La vitamina B. Se concentra en alimentos en la gran mayoría de los alimentos de origen vegetal tales como verduras, frutos secos, cereales, frutas frescas y legumbres.

En los de origen animal como los productos lácteos, huevos, carnes, hígado, pescados y mariscos, y en las verduras de hojas verdes.

La vitamina C. Está presente en las frutas cítricas como kiwi, naranjas, limones, fresas, guayabas y mangos, en vegetales como tomates, pimientos, patatas, coliflor y brócolis.

También está presente en las verduras de hojas verdes, lechugas y los coles en su diversidad, ajíes. En toronjas, mandarinas y en papaya a pesar de ser una fruta dulce.

La vitamina D. Como ya se ha mencionado la produce nuestro propio organismo al exponernos al sol directamente, cuidando de excedernos.

También debemos consumirlo en alimentos ricos en esta vitamina como los pescados grasos, hígado, huevos, hongos y productos lácteos.

La vitamina E. La hallamos en los pescados grasos como el salmón, el atún, sardinas y otros, en los mariscos como calamares, langostas y gambas, y en la yema del huevo. Los aceites de grano o semillas como el de germen de trigo, girasol, maíz, oliva y soja o soya.

También las frutas como los mangos, aguacate, melocotones y albaricoque poseen alto contenido de vitamina E.

Los minerales que fortalecen el sistema inmunológico

El zinc. Se considera un antioxidante esencial debido a que interviene en la producción de linfocitos que son los principales trabajadores del sistema inmune.

También favorece la producción de prostaglandina y colágeno, las cuales ayudan al metabolismo a distribuir la vitamina A.

El zinc junto con la vitamina A se les considera un poderoso antioxidante que previene el cáncer.

El selenio. De forma parecida al zinc es un antioxidante muy poderoso que potencia al sistema inmunológico a tal grado que ayuda a prevenir diversas formas de cáncer.

El selenio se halla presente en nuestro sistema inmune más que otras partes del cuerpo en forma de selenoproteínas.

Para mantener los niveles apropiados de este mineral en nuestro organismo se recomienda el consumo de alimentos  e incluso suplementos que lo contengan.

Esto se debe a que el selenio mejora la actividad de las células asesinas naturales las cuales eliminan los agentes patógenos que nos enferman.

El hierro. Está presente en nuestra sangre en la hemoglobina como una proteína que cumple la función vital de transportar oxígeno a las células.

Un nivel apropiado de hierro en nuestro organismo favorece la función del sistema inmunológico, mientras que su deficiencia produce anemia y lo debilita.

El cobre. Ayuda en el metabolismo, por ejemplo, en la absorción del hierro, al sistema inmunológico y como antioxidante cumple con la función de neutralizar los radicales libres.

Respecto al sistema inmune apoya fortaleciendo los vasos y los tejidos, especialmente de la garganta.

El manganeso. Es imprescindible para que nuestro cuerpo nos proporcione energía e interviene en la producción de ácido nucleico fortaleciendo la inmunidad. También favorece la elaboración de proteínas y la creación de urea.

¿Le parece familiar la expresión: “De polvo somos y al polvo vamos”?. Seguramente sí.

Todos los minerales que poseemos en nuestro cuerpo están presente en el suelo, y, mientras más rico es éste en minerales más podrán absorber los alimentos que allí se cultiven.

Alimentos ricos en minerales antioxidantes

El zinc. Lo podemos conseguir en alimentos vegetales como frijoles, cereales integrales, y frutos secos como nueces, maní y otros granos y semillas.

En los alimentos animales tales como pescados, mariscos, ostras, carnes y los productos lácteos.

El selenio. Lo hallamos en los alimentos ricos en proteínas como el atún, mariscos y carnes. En legumbres, cereales integrales, soja o soya, maíz, avena, los champiñones blancos, hojas de ortiga, y en poco cantidad en las espinacas y espárragos, pepino y ajo.

También en las frutas como uvas, fresas, melocotones, melones y peras.

El hierro. Se halla en abundancia en los alimentos de origen animal como las carnes, hígados, pescados, camarones, ostras, la yema de huevo y riñones.

Entre los alimentos de tipo vegetal que los contienen podemos mencionar los cereales, las habas, las lentejas, las hojas verdes, espinacas, coliflor, rábanos y frutos secos.

El cobre. Es un mineral que se pueden conseguir principalmente en los vegetales de hojas verdes, mariscos, carnes, huevos, vísceras y cereales, especias, tomates y hortalizas.

También los podemos hallar en frutas, frutos secos como almendras, cacahuetes, arándanos, pistachos, nueces y avellanas.

El manganeso. Está presente en los frutos secos y semillas como ajonjolí, nueces y arándanos, en verduras de hojas verdes como la espinaca cruda, y la acelga.

Pescados como la caballa, rodaballo, hipogloso y atún poseen un buen contenido de este mineral, también los garbanzos, las lentejas, la soya y otros granos y semillas.

Como se puede apreciar, tenemos a la mano una gran variedad de alimentos ricos en estos minerales esenciales, especialmente los antioxidantes porque ayudan al sistema inmune.

Si manejamos un dieta balanceada incluiremos estos, junto a los alimentos que también contienen vitaminas antioxidantes.

¿Qué más podemos hacer para apoyar al sistema inmunológico?

El sistema inmune o inmunitario está distribuido por todo nuestro cuerpo protegiéndonos de todo aquello que pueda afectarnos y enfermarnos.

Como ya hemos aprendido podemos ayudarlo alimentándonos con vitaminas y minerales principalmente, ricos en antioxidantes.

También es importante apoyar nuestra alimentación con suplementos como Diurherbal por favorecer sustancialmente nuestro sistema inmune.  

Sin embargo, necesitamos algo más que alimentarnos ya que la biología humana tiene ciclos que armonizan con las demás funciones vitales.

Por ejemplo, si no dormimos suficiente, o si no ejercitamos porque tendemos al sedentarismo, o si tenemos mal carácter o somos pesimistas.

A continuación analizaremos varias facetas en las que podemos trabajar para sentirnos constantemente bien y favorecer el óptimo funcionamiento de nuestro sistema inmune.

La alimentación. Alimentarse no es sólo comer, para que los nutrientes sean digeridos y metabolizados apropiadamente se requieren que se cumpla con otros ciclos fisio-biológicos.

Por ejemplo, se debe masticar bien los alimentos ya que mientras son triturados se segrega suficiente saliva la cual cumple la función de preparar los nutrientes para la digestión.

En realidad, la digestión comienza en la boca con el proceso de masticar ya que la saliva ayuda a descomponer los alimentos con una enzima llamada ptialina.

Así que, mientras más se mastica, más saliva se segrega y mejor se preparan y lubrican los nutrientes para ser digeridos y metabolizados.

Cuando no masticamos bien, la mayoría de los alimentos no son procesados apropiadamente por el estómago ni metabolizados bien por el páncreas y el hígado.  

A la vez que le dan más trabajo a estos órganos, se tardan más en cumplir con su función y por consiguiente no se nutren bien ni el sistema inmune ni el endocrino.

Podemos ayudar el sistema inmunológico con el suplemento Diurherbal el cual le da el impulso que necesita.

¿Verdad que no es solo comer y ya?. Toma ahora en cuenta, que también se debe reposar al menos media hora, lo recomendable son dos horas.

Este tiempo sirve para que los procesos iniciales de descomposición y distribución de nutrientes se cumpla y los demás sistemas sigan con su parte.

Dormir en las noches y reposar las comidas es más que descansar

El descanso. De nuevo, no es solo dormir, implican la hora, la posición y los lugares apropiados para ello.

Dormir tiene un efecto directo e indirecto con otros sistemas entre ellos el sistema inmunológico.

Esto se debe a que durante el sueño se produce una sustancia química llamada melatonina que reduce la producción de estrógenos y elimina los radicales libres

Cuando no dormimos lo suficiente, o, a las horas que apropiadas, los ciclos biológicos de nuestros órganos se descontrolan y confunden, de modo que no funcionan correctamente.

La mencionada melatonina que se produce durante el sueño funciona estrechamente con el ritmo circadiano que tiene la función de regular los ciclos fisio-biológicos.

Con respecto al descanso, tanto cuando dormimos como cuando reposamos después de las comidas, también interviene el ritmo o ciclo circadiano. De modo que éste prepara a los órganos involucrados a comenzar sus funciones o a terminarlas.

Cuando no somos regulares en los horarios de comida y descanso, por ejemplo, el ciclo circadiano no sabe qué instrucción dar y los resultados no son sanos.

Otros aspectos que debemos mencionar es la posición en que dormimos, y aquí hay mucho que decir, así que solo diremos que es muy importante acostarse tumbado en línea recta.

Dormir sentado no permite el perfecto descanso ni a la estructura corporal ni a los órganos que reconocen una determinada posición para cumplir con sus ciclos biológicos.

Por otra parte, si no tenemos horas fijas para dormir, o dormimos durante el día y pasamos muchas horas de la noche ocupados, afectamos estos ciclos descontrolandolos.

Y si comemos y salimos de una vez a trabajar, a jugar o estudiar, lo que incluye el uso de computadores, celulares y televisión.

Las actividades que hacemos tanto durante la comida como después de ella intervienen terminantemente en el ciclo o ritmo circadiano. Esto deja ver lo importante que es reposar y dormir adecuadamente.

En conclusión, al dormir a las horas que la naturaleza nos enseña que son las apropiadas y durante el tiempo que nuestro cuerpo requiere, estamos más que descansando.

Estamos apoyando a nuestro cuerpo, lo que incluye el sistema inmunológico a cumplir con su función de protegernos y mantenernos sanos.

Ejercitarse para favorecer el rendimiento de nuestro sistema inmune

Los ejercicios cumplen con generosas funciones de nuestro cuerpo, fortaleciendo los músculos, los huesos y otros órganos como los pulmones y el corazón.

El ejercitarse apropiadamente favorece a la circulación y por consiguiente el sistema cardiovascular, el sistema inmunológico y el metabolismo.

Respecto al sistema inmunitario, debemos acotar que se beneficia de diversas formas cuando nos ejercitamos regularmente, más no exageradamente.

La actividad física regular impulsa el sistema inmune a un mejor rendimiento porque se renuevan células constantemente.

Al haber una mejor circulación, va más oxígeno a las células y al cerebro lo que resulta en mayor energía tanto mental como física y por ende un mejor rendimiento.

Los órganos del sistema inmunológico cumplen sus funciones adecuadamente al recibir las cantidades convenientes de proteína y oxígeno.

Cuando tomamos suplementos como Diurherbal colaboramos con el sistema inmune dándole el impulso apropiado.

Por otra parte, el sistema linfático, que es parte del sistema inmunitario, se beneficia de los ejercicios porque estos favorecen la circulación de los fluidos linfáticos.

Recordemos que este sistema no tiene un órgano que le bombee (como el corazón que bombea la sangre), así que depende de la contracción muscular.

Con la ayuda de válvulas, presión gravitatoria y gracias a los ejercicios, estos fluidos cumplen su función con poco esfuerzo irrigando los ganglios, conductos y vasos linfáticos.

Estos órganos se encargan de producir y transportar el linfa desde los tejidos donde se forman hasta el torrente sanguíneo.

Todo lo que tenemos que hacer es solamente lo que hacemos normalmente, pero ahora más conscientemente para que equilibremos nuestros hábitos con nuestras necesidades.

Todos los días dormimos, comemos y desarrollamos actividades físicas que ejercitan nuestro cuerpo y favorecen las funciones motoras.

Ahora podemos hacer todas estas cosas pensando cómo mejorarlas para proporcionar un entorno más apropiado al sistema inmunológico.

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