cuchara con capsulas que representan las vitamians y minerales

¿Cómo los compuestos químicos orgánicos influyen nuestra vida?

¿Cómo los compuestos químicos orgánicos influyen nuestra vida?

Última actualización: 04-01-2019. Equipo Nutricioni

Probablemente al leer o escuchar las palabras compuestos químicos orgánicos, les viene a la mente la imagen lejana de la tabla periódica, esa que estudiaron en la secundaria.

Y precisamente lejana es la palabra clave, pues a menos que hayan especializado sus estudios en la ciencia, de seguro olvidaron los elementos y todo aquello que la relacionara.

Sin percatarse siquiera, que en la vida diaria se encuentran muchos de ellos.

De hecho, en varios aspectos de la cotidianidad, se necesitan y utilizan varios compuestos químicos, que hacen más fácil algunas tareas.

Por definición básica, un compuesto orgánico, o la llamada molécula orgánica, es una sustancia química, constituida principalmente por el elemento químico Carbono (C), que puede formar enlaces como carbono (C) y carbono (C), o carbono (C) e hidrógeno (H).

Es usual encontrar también, otros elementos como fósforo (F), oxígeno (O), nitrógeno (N), cloro (CL) y yodo (I), exceptuando el anhídrido carbónico, los cianuros y los carbonatos.    

Siendo la característica básica y común de estos compuestos, que se tratan de composiciones combustibles, es decir, que pueden ser quemados y arder.

Aunque la mayoría de ellos se adquieren de una manera artificial, procedentes de una síntesis química, en ciertos casos pueden ser extraídos de fuentes naturales.

Teniendo entonces, compuestos orgánicos artificiales o sustancias que no existen en la naturaleza, por lo cual sólo podemos encontrarlas de manera sintetizada por el hombre.

Un claro ejemplo de ello es el plástico, mientras que los compuestos naturales son los sintetizados por los seres vivientes, como las biomoléculas.  

La rama de la química, que se especializa en la investigación de estos tipos de compuestos, es la química orgánica.

Precisemos que el término orgánico, comenzó a utilizarse en química alrededor del siglo I D.C., cuando los alquimistas trataron de especificar los compuestos que condensaban.

En estas primeras eras, lograban sintetizar los elementos reconocidos como aristotélicos, a saber, fuego, aire, agua y tierra, con la intervención de la fuerza vital presente en los orgánicos vivos.

Toda esta concepción ha evolucionado, y actualmente los compuestos orgánicos están desvinculados, de su estricta relación con los organismos vivos.

Complejo de vitaminas y minerales

Generalidades de los compuestos químicos

Los compuestos químicos son investigados por la bioquímica, y la gran mayoría de ellos proceden del petróleo.

Pese a que hoy en día, un compuesto orgánico ya no se mantiene en disputa con los organismos vivos, la vida tal como la entendemos, se basa totalmente en compuestos de carbono (C) y agua (H2O).

Derivándose de esto, que la mancomunidad conceptual de los organismos vivos y los compuestos orgánicos, prevalezca tan firme hasta ahora.

Sin embargo, pueden encontrarse explicaciones más exactas para explicar los compuestos con actividad biológica, ejemplarizando la biomolécula.

Aunque esta palabra abarca nada más, compuestos constitutivos de organismos vivos,  tanto los orgánicos como también los inorgánicos.

Como ya dijimos, los compuestos químicos son elementos formados por 2 o más sustancias relacionadas entre sí, que originan otra sustancia completamente diferente y nueva.

Según sea el patrón de los átomos que conforman estos compuestos, se habla entonces de los compuestos inorgánicos u orgánicos.

Así, los que sólo presentan enlaces covalentes entre átomos no metálicos, con muy pocos elementos, por lo general tienen de 2 a 5, presentando gran diversidad.

De éstos pueden existir, más o menos 10 millones de compuestos, que originan la vida, y son producidos por los seres vivos.

A diferencia de los compuestos inorgánicos, que por lo general no incluyen átomos de carbono (C), ni enlaces de carbono (C) – hidrógeno (H), muy típico de los hidrocarburos.

Pues sus átomos pueden vincularse, a través de enlaces iónicos con átomos metálicos y no metálicos, o con enlaces covalentes.

Siendo éstos enlaces, la fusión entre dos átomos que comparten 2 o más electrones ubicados en su capa externa, con la intención de crear una molécula más estable.

Las sustancias resultantes, suelen tener complejos elementos provenientes de cualquier sección de la tabla periódica, siendo realmente buenos conductores de electricidad.

Los compuestos inorgánicos

Para hacerse una mejor idea de lo que trata, comenzamos por recordar que no todos estos cuentan con carbono (C), para entrelazarse con hidrógeno (H), al contrario de los compuestos orgánicos.

En realidad, su formación ocupa distintas sustancias, podría decirse que casi el total de elementos conocidos, tanto químicos como físicos, pero la más abundante es el agua.

Un compuesto inorgánico presenta altos puntos de ebullición y fusión, pues su enlace iónico es bien estructurado y fuerte.

A diferencia de los compuestos orgánicos, formados naturalmente en vegetales y animales, los inorgánicos se configuran ordinariamente, por las tareas de fuerzas diversas.

Tales como la electrólisis, potencias químicas, físicas y fusión, aunque ciertos agentes intervienen también: el oxígeno, o la energía solar.    

Como ya sabemos, algunos compuestos inorgánicos tienen carbono (C), pero no enlaces carbono (C) - carbono (C) pese a que sus propiedades son semejantes, como el dióxido de carbono (CO2), y el monóxido de carbono (CO).

Puede ejemplarizarse este tipo de compuestos, con el agua (H2O), el monóxido de nitrógeno (NO), el cloruro de sodio (NaCl), o el ácido clorhídrico (HCl).

Al igual que los compuestos orgánicos, los inorgánicos nos rodean de diferentes maneras.

Tal es el caso del anhídrido carbónico CO2, presente en la atmósfera en su estado gaseoso, eliminado por todos los seres vivos a través de la respiración, y los vegetales lo utilizan en el proceso de fotosíntesis, para elaborar la glucosa.

Cabe señalar, que pese a contener carbono (C), no es un compuesto orgánico, pues carece de hidrógeno (H).

La sal común, con la cual condimentamos nuestros alimentos, es el compuesto inorgánico cloruro de sodio (NaCl).

El ácido clorhídrico (HCl) que ya mencionamos, es uno de los ácidos más poderosos, empleado por nuestro estómago para poder deglutir las comidas.

Otro popular compuesto, es el bicarbonato de sodio (NaHCO3), encontrado en muchos productos medicinales, dietéticos, en extintores de incendios, y hasta en la gastronomía.

Las famosas sales de baño, son sulfato de magnesio (MgSO4), también usado en forma de sal de epsom al agregarlo al agua, muy requerido en el ámbito médico, especialmente a nivel muscular.

Ejemplos de compuestos orgánicos: los carbohidratos

Seguramente conocen los carbohidratos, que en su inmensa mayoría están constituidos por carbono (C), hidrógeno (H) y oxígeno (O).

No obstante, en ciertas ocasiones pueden encontrarse átomos de azufre (S), nitrógeno (N) y fósforo (P).

Estos son biomoléculas que contienen un gran valor energético y estructural, siendo los más abundantes en la madre tierra.

Así un hidrocarburo no es hidrolizable, es decir, no puede descomponerse o romperse en agua, para obtener componentes más sencillos, como los monosacáridos

Entre los más conocidos tenemos la glucosa, encontrada por ejemplo, en la savia de las plantas, o en la sangre humana  (azúcar en sangre).

También está en muchos alimentos, como cereales integrales, granos enteros, pastas, legumbres, pan integral, la miel, uvas y lácteos, entre otros.

En lo relativo a sus aplicaciones, la glucosa se utiliza en la manufactura de alimentos, para endulzar refrescos, mermeladas o chicles.

Siendo muy útil además para la elaboración de jugos, conservas de frutas, vinos y licores, debido a que no encubre el gusto u olor.

Por sus propiedades, permite que se reduzca el punto de congelación de los helados, incrementando su rudeza, es decir, a la glucosa debemos su consistencia.

Cuando se metaboliza, aporta al cuerpo humano una importantísima cantidad de energía.

La fructosa es otro carbohidrato encontrado en las verduras, frutas, en sus jugos, en el jarabe de maíz y la miel.

Por su parte, la lactosa se usa principalmente en la fabricación de reemplazos de la leche para bebés, como conductor para aumentar el cuerpo del pan, y otorgarle su particular corteza marrón – dorada.

Otras de sus ocupaciones, es la fabricación de leche condensada, chocolate, galletas, productos cárnicos, helados, productos para diabéticos y dulces.

No puede obviarse el almidón, dentro de los carbohidratos más conocidos.

Mismo que se obtiene de las zanahorias, papas, maíz, batatas, nabos, las calabazas de invierno y los guisantes.

El almidón es bastante empleado en varios sectores industriales, como el de los textiles, adhesivos, papeles y el agroalimentario.

Dentro de este último, los almidones y sus derivados tienden a ser ingredientes, componentes esenciales o aditivos en bajas dosis para optimizar la fabricación, exposición o el almacenamiento de los alimentos.

Los temidos pero necesarios lípidos

Las biomoléculas grasosas, mejor conocidas como lípidos, están formadas por carbono (C) e hidrógeno (H), y oxígeno (O) en menor cantidad.

Representan un conjunto de múltiples compuestos orgánicos, dentro del cual se hallan las grasas, divididas a su vez en saturadas e insaturadas.

Variando sus propiedades, estructura química y funciones, según su contenido de ácidos.

Se trata de moléculas muy variadas, en lo que refiere a su función biológica y estructura química.

La calificación de  aceites y grasas, les viene dada a su condición física, si es líquida o sólida.

En el ámbito alimenticio, se encuentran tres clases de lípidos: las grasas o aceites, conocidos como triglicéridos, los fosfolípidos y los ésteres de colesterol.

Siendo éstos últimos los que presentan un elemento común, los ácidos grasos, subdivididos a su vez, en ácidos grasos saturados, ácidos grasos poliinsaturados, y los monoinsaturados.

De allí se deriva la clasificación de alimentos, como ricos en ácidos grasos saturados: la mantequilla, carne magra, el aceite de coco, el tocino, manteca, yema de huevo, la leche, y la nata.

Los que tienen abundantes ácidos grasos poliinsaturados: el omega 3 de los pescados y sus aceites, la grasa animal con omega 6 y aceites de girasol, maíz. Así como semillas de uva y soya enriquecidos con este omega, algas, lácteos y aceites vegetales potencializados con omega 3.

Entre los alimentos con cuantiosas dosis de ácidos grasos monoinsaturados están los aceites con omega 9 provenientes de semillas o los de oliva, el aguacate o frutos secos.

Además existen los ricos en fosfolípidos, como los huevos y carnes, así como los de alto colesterol: el riñón y el hígado de cerdo, la carne o los sesos de ternera y la yema de huevo.

En general, los lípidos cumplen funciones muy variadas, destacándose su trabajo energético por encima de la energía proporcionada por los glúcidos.

Sirven para transportar las vitaminas liposolubles, ayudando a su absorción por parte de los intestinos, intervienen en la regulación del calcio, además de conformar las membranas biológicas.

Igualmente, permiten apreciar el aroma y gusto de las comidas, dando además la sensación de saciedad luego de ingerirlas.

Las proteínas, componentes químicos orgánicos por excelencia

Las famosas proteínas son biopolímeros conformados por numerosas unidades estructurales, repetitivas y sencillas, conocidas como aminoácidos, las cuales están vinculadas por enlaces peptídicos.   

Representan las biomoléculas más numerosas y cambiantes, indispensables para el desarrollo del organismo.

Ellas se clasifican, según sus propiedades fisicoquímicas, en proteínas simples, proteínas derivadas y proteínas conjugadas.

Pero sin importar su tipología, son vitales para la existencia de muchos seres vivos, por su utilidad biorreguladora, plástica y de defensa, entre otras.

Los animales necesitan concentrar estas sustancias, mediante su alimentación, al contrario de las plantas, que pueden sintetizarlas directamente del nitrógeno inorgánico.

En el caso de los humanos, al ingerir un alimento con valor proteínico, nuestro organismo lo desfigura y destroza en aminoácidos, para luego fabricar sus propias proteínas.

Claros ejemplos de estas nuevas proteínas, son ciertas moléculas trascendentales en nuestro cuerpo: hormonas, enzimas y anticuerpos.

Según de donde provengan, las proteínas pueden ser de origen animal, como las carnes rojas, de pescado, del huevo, la leche o sus derivados.

Así como de origen vegetal, encontradas por ejemplo, en todas las leguminosas, frutos secos, cacahuates, soya o en la harina de trigo.

Entre sus grandes beneficios, encontramos que las proteínas, minimizan las posibilidades de padecer ciertas enfermedades, contribuyen a dar textura a los alimentos.

Sobretodo por sus propiedades emulsionantes, espumantes y gelificantes, que actúan al preparar flanes, merengues o mayonesas.

Por su relevancia en el funcionamiento y bienestar de nuestro cuerpo, conocer las características de las proteínas que conforman nuestra dieta. Representa una extraordinaria ventaja a la hora de comprender y tratar las alergias alimentarias, nuestra nutrición, la calidad de los alimentos y nuestra salud en general.

Una vez vistos algunos ejemplos de compuestos orgánicos: carbohidratos, lípidos y proteínas, queda de manifiesto la relevancia y cotidianidad que ellos presentan para la vida misma.  

Dieta dietética seca con suplementos nutricionales en polvo, incluidas las hierbas utilizadas como supresores del apetito, legumbres, café, semillas y nueces. Alto en omega 3, antioxidantes y fibra.

Un compuesto químico orgánico con muchos beneficios

Ya establecida la importancia de estos elementos en nuestro diario vivir, encontramos una manera altamente eficaz de obtener sus beneficios, para aprovecharlos al máximo.

Se trata de un suplemento que consideramos, tiene una fórmula novedosa, para presentar sus ingredientes, y sobretodo para combinarlos en pro de acceder a sus utilidades.

Es por ello que analizamos Verde Salud, a través de algunos de sus componentes, y respectivas propiedades.

Comenzamos por los múltiples favores que la alfalfa, planta sumamente nutritiva, brinda al cuerpo humano, por ser rica en nutrientes, vitaminas A, B, C y E. Muchas proteínas vegetales y los minerales calcio, hierro, magnesio, cobre, zinc, cromo, y selenio.

Sus principios activos, pasan por los fitoesteroles, fitoestrógenos: isoflavonas y lignanos, flavonoides, saponinas, enzimas digestivas, cumarinas, saponinas y tirotropina.

Por todos ello, no sólo se le considera una valiosa fuente nutricional, sino que se reconocen sus aportes a nivel medicinal, como antiinflamatoria, antibacteriana, antipirética, diurética.

Esto, sólo por nombrar algunos de sus tantos favores a nuestra salud.

El brócoli orgánico también se encuentra en la fórmula de Verde Salud, por sus abundantes dosis de vitamina C, E, K, A, del complejo B, minerales, proteína vegetal, fitonutrientes y fibra.

Puede adoptarse, como un aliado excepcional para luchar contra los signos del envejecimiento, causados por la natural oxidación del cuerpo.

Además de antioxidante, el brócoli es desintoxicante de toxinas como el ácido úrico, por su acción directa sobre el hígado.

Su presencia permite que al ingerir [P20a], podamos prevenir varios problemas oculares, como la degeneración macular, asociada a la edad avanzada, así como tratar la diabetes.

Por otro lado, este producto contiene buenos niveles de carbohidratos, gracias a la presencia de la raíz de remolacha orgánica.

Conocida por sus altas cantidades de carbohidratos y nutrientes, permite controlar la presión arterial, posiblemente por sus nitratos naturales, que se convierten en óxido nítrico.

La remolacha puede combatir la inflamación, impulsar la estamina, desintoxicar el metabolismo, aporta valiosas fibras y nutrientes y tiene efectos anticancerígenos.

Y esto es sólo una ínfima muestra, de lo que Verde Salud puede aportar a nuestra salud, comprobando que todos los elementos procesados o no por el hombre, pueden ser empleados para nuestro bienestar.

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