Cuerpo masculino, hombre rodeado de microbioma nube esférica de bacterias, virus, microbios. Representación 3d Poca población de microbios dispersos

¿Cómo fortalecer nuestro sistema inmunológico?

¿Cómo fortalecer nuestro sistema inmunológico?

Última actualización: 05-10-2018. Equipo Nutricioni

Todas las personas nos vemos afectadas por enfermedades, como la gripe, el asma y alergias, también por infecciones y muchas dolencias más.

Pero tenemos un sistema inmunológico que nos protege, y también debemos cuidar de él.

El sistema inmune, también es conocido como sistema inmunitario o inmunológico, es una red de componentes celulares y solubles que interactúan entre sí.

Este sistema nos resguarda todos los días contra los gérmenes y microorganismos que podemos encontrar en cualquier lugar, ya sea en nuestro hogar o en la calle.

Defienden al cuerpo de agresiones externas o extrañas, e internas o propias; los microorganismos son las principales entidades externas y las internas pueden ser los tumores.

Para que el sistema inmune realice esta tarea ha desarrollado dos mecanismos:

  1. Respuesta inmunitaria inespecífica: es la primera actuación de urgencia de las células fagocitarias (granulocitos o macrófagos) hacia el agente invasor. Esta primera respuesta no requiere un conocimiento previo de la sustancia extraña. Es un tipo de inmunidad que se posee desde el nacimiento, recibiendo, por ello, también la denominación de inmunidad innata.

Existen otros factores que participan en la defensa inespecífica del organismo, como son: las barreras anatómicas (piel y mucosas), el ácido clorhídrico del estómago, los productos de la flora intestinal, etcétera.

En la inmunidad inespecífica los microorganismos se encuentran con células que intentarán detenerlos y destruirlos; esto quiere decir que las células atacan cualquier sustancia, objeto o microorganismo que no sea perteneciente a nuestro cuerpo.

  1. Respuesta inmunitaria específica: este tipo de respuesta sí necesita un conocimiento previo de la sustancia extraña o agente invasor.  En este tipo de respuesta, también conocida como inmunidad adquirida, intervienen linfocitos y macrófagos.

La respuesta específica, también llamada adaptativa, tiene como función prevenir las infecciones contra muchas de las enfermedades que padecemos las personas; esto quiere decir que inmuniza el cuerpo contra futuros ataques de estas enfermedades.

Teniendo como principales a dos tipos celulares que tienen el mismo origen, pero distinta forma de acción y estos son los linfocitos T que son derivados del timo, y los linfocitos B derivados de la médula ósea.

Cabe destacar que los linfocitos son un tipo de célula cuya función es encargarse de la inmunidad específica y adquirida.

Los linfocitos B constituyen el 5-15% de los linfocitos sanguíneos y son desde el punto de vista morfológico, indistinguibles a los linfocitos T.

Estos linfocitos son los que elaboran anticuerpos que se juntan a un antígeno.

El antígeno es una “sustancia ajena que penetran en el organismo y  desencadenan una respuesta inmunitaria”.

Entre los más comunes tipos de antígenos están las proteínas y los polisacáridos, carbohidratos complejos constituidos por cadenas de glucosa y otros azúcares sencillos.

Los linfocitos B se producen principalmente en dos sitios, en el saco vitelino e higiene fetal.

Activados en presencia de antígenos, transformándose en otro tipo de células para circular por el torrente circulatorio y así liberar los anticuerpos, suelen actuar solo con el antígeno que incitó su producción.

Los linfocitos T adquieren repertorios funcionales y aprenden el concepto de lo propio en el timo, también actúan en la destrucción de las células tumorales y logran controlar las respuestas inmunitarias.

El timo logra desarrollar dos tareas, selección positiva y selección negativa. El timo está localizado en la faringe.

Los linfocitos T se dividen en varios tipos de memoria que están preparadas para responder a nuevas exposiciones al mismo microorganismo.

Las células agresoras naturales, también son llamadas Natural killer (NK), se encuentran entre las respuestas inmunes adaptativas y la innata, constituyendo entre el 5 y 30% de los linfocitos de la sangre periférica.

Los linfocitos T actúan de manera que destruyen las células infectadas y las células de memoria ayudando a combatir los antígenos.

La inmunidad específica también es caracterizada por el aprendizaje, la adaptabilidad y la memoria.

Ilustración de un cuerpo humano defendiendose de bacterias

La inmunidad

La ciencia que estudia la inmunidad se denomina inmunología.

Según la Enciclopedia Hispánica la inmunidad es un “fenómeno en función del cual se desarrollan procesos que un organismo pone en juego para protegerse de una infección microbiana (…)”.

La inmunidad no empieza en el interior de nuestros cuerpos, nosotros empezamos a combatir los gérmenes en el momento en el que estos atacan nuestro cuerpo.

Nuestro cuerpo tiene una cantidad innumerable de métodos de defensa para prevenir las infecciones.

Las cejas y pestañas, los vellos de las orejas y fosas nasales detienen a las bacterias provenientes del aire, el suelo, el agua y los alimentos.

Estas bacterias suelen retirarse de nuestro organismo mediante el sudor, las lágrimas y los mocos.

Una de las manifestaciones más notables de los procesos inmunológicos la constituyen las alergias.

Las alergias son provocadas por muchas sustancias, desde el polen de las plantas hasta determinados materiales o fibras, sustancias conocidas como alérgenos.

Nuestra piel vive en constante despojo de su capa superior de células, llevándose consigo las bacterias que se encuentran en la piel.

La boca también es un gran protector de nuestro cuerpo mediante la saliva que segregamos, contiene una enzima llamada lisozima dirigida especialmente a combatir las bacterias.

A cierta edad la inmunidad la adquirimos con una vacuna que es por lo general más eficaz y duradera, y esto se utiliza para prevenir epidemias que puedan afectar a grandes comunidades.

Cuerpo masculino, hombre rodeado de microbioma nube esférica de bacterias, virus, microbios. Representación 3d Poca población de microbios dispersos

¿Qué son las inmunodeficiencias?

Al hablar del sistema inmunológico tenemos que hablar también de todo lo que incluye referente a este, las inmunodeficiencias son un grupo de trastornos diversos por uno o varios defectos de este sistema.

Las inmunodeficiencias son caracterizadas por una mayor susceptibilidad a las infecciones relacionadas con la enfermedad grave, aguda, recurrente o crónica.

Las inmunodeficiencias se consideran en personas con infecciones frecuentes, causadas por un microorganismo inusual o con complicaciones inesperadas o graves.

Los factores internos no solo son los que alteran el funcionamiento del sistema inmune, también están los externos, que cada persona debe cuidar día a día.

Hay factores o actividades que influyen en el deterioro de nuestro sistema inmune:

  • Llevar un estilo de vida con mala alimentación.
  • Adicciones al cigarrillo o estar expuesto directa o indirectamente a este.
  • La contaminación en el trabajo, en el caso de que se trabaje en industrias donde prevalezca la contaminación atmosférica.
  • Tener un alto nivel de estrés.
  • Sedentarismo.
  • Exceso de ejercicios.

Las inmunodeficiencias se clasifican en dos, pueden ser primarias y secundarias.

  • La primaria suele clasificarse en cuatro grupos dependiendo de qué componente del sistema inmunitario sea deficiente, las células B, las células T, las células fagocíticas o el complemento.
  • Las inmunodeficiencias secundarias, pasan cuando una persona sufre el deterioro del sistema inmune debido a una enfermedad y por lo general son reversibles.

Suelen ser más frecuentes que las primarias y aparecen en las personas que están hospitalizadas, ya que la mayoría de las enfermedades graves interfieren con el sistema inmune en algún grado.

Muchos niños recién nacidos, desde el punto de vista inmunológico, tienen de seis a ocho infecciones respiratorias al año, sobre todo cuando son expuestos a hermanos mayores o a otros niños.

Con esto nos referimos a que la mayoría de las inmunodeficiencias suelen producirse por infecciones frecuentes y que suelen comenzar con infecciones respiratorias.

La bronquitis progresa a neumonía, la causa de muerte más frecuente de infecciones respiratorias.

Estas infecciones suelen producirse, aparecer o afectar a personas con déficit de linfocitos T.

Acostumbran presentarse infecciones de la piel y las mucosas, también se observa la periodontitis, conjuntivitis, caída del cabello, entre otras.

Pueden manifestarse, pero con menos frecuencia, en los problemas de inmunodeficiencias, anemia y artritis.

La malnutrición con inmunodeficiencia e infección es la principal causa mundial de muerte de recién nacidos y niños.

Las deficiencias inmunológicas hacen que las personas que la padecen sean susceptibles a las infecciones en mayor o menor grado, y la función de la magnitud de la alteración.

En este sentido, debemos hablar del llamado Síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), en el cual las defensas inmunitarias de la persona se ven gravemente alteradas debido al contagio de tipo viral.

¿Cómo fortalecer el sistema inmune?

El tener una buena alimentación nos lleva a fortalecernos en distintos aspectos, en nuestro día a día nos da energía y vitalidad, ayuda a la concentración y memoria, también a protegernos y combatir enfermedades que nos puedan atacar.

El trabajo depende también de la nutrición del organismo, nadie ignora que no puede haber la resistencia necesaria al cansancio provocado por el trabajo, cuando se está en estado de desnutrición. Nadie puede trabajar con hambre.

Consumir los nutrientes en la medida exacta es la idea para mantenernos sanos, evitando el exceso de grasas.

Muchas dietas que conseguimos en internet, revistas, folletos o hasta recomendadas por un tercero carecen de muchos nutrientes o vitaminas que necesitamos, esto suele afectar a las personas mentalmente.

Grasas, proteínas, carbohidratos, minerales, nutrientes esenciales, vitaminas, todo esto debemos agregarlo a nuestra nutrición y que esta sea compartida en la familia.

Inculcando desde pequeños a nuestros hijos que es importante llevar una buena nutrición para desarrollarnos mejor, no afectará en la adultez ya que la persona tiene conciencia de la alimentación que se debe tener para una buena calidad de vida y prevenir enfermedades.

Una comida bien equilibrada y que produzca efectos agradables a los sentidos, ya que será saboreada con mucho mayor placer y tendrá un gran valor dietético, esto es muy importante.

Es necesario asegurar una buena variedad de alimentos, no en la misma comida, sino de comida a comida y día a día.

También la hora de la comida debe ser de alegría y felicidad, ya que los disgustos, las preocupaciones y las tristezas, son factores que perturban profundamente los mecanismos de la digestión.

La vitamina C también tiene acción anti infecciosa, por esto en los casos de deficiencia de vitamina C, son comunes las infecciones, especialmente las del aparato respiratorio, como la gripe ya mencionada, bronquitis.

Por esto consumir esta vitamina diariamente es esencial para nuestra salud, la podemos encontrar en alimentos como las frutas cítricas, están las naranjas, el limón, la mandarina.

El coliflor, el espárrago, la espinaca, el tomate, la col, la acelga, entre otras, son verduras que contienen mucha vitamina C y otro tipo de frutas como la banana y la guayaba.

Cuando las personas sufren de resfriado se les recomienda tomar una limonada caliente, pero se debe saber que así pierden su valor referente a la vitamina C, por esto suele ser mejor tomarse el jugo recién exprimido o comerse la fruta.

Zumos de frutas con nutrientes para el cuerpo

Las vitaminas del complejo B también son recomendadas para nuestro sistema inmunitario.

Las encontramos en la levadura de cerveza seca, hígado, salvado de trigo y arroz, los cereales, la leche, el queso, los huevos, frutos secos, leguminosas, etcétera.

La falta de niacina impide la formación de enzimas que contribuyen a la respiración de los tejidos, es decir, que si falta esta vitamina las células no pueden respirar el oxígeno, se asfixian y muere”.

La vitamina A, esencial para nuestra vista, la piel, y mientras hay carencia de esta vitamina el aparato respiratorio suele ser afectado por la bronquitis y otras enfermedades de este tipo.

La zanahoria, la mantequilla, el queso, el hígado de los peces, la alfalfa, el coliflor, entre otras, son fuentes de vitamina A.

Minerales como el calcio y el fósforo son importantes también, el repollo, la lechuga y el brócoli son ricos en calcio, aparte de la leche y el queso.

La vitamina E también es muy buena para nuestro cerebro. La falta de esta vitamina causa una alteración en la médula ósea y función cerebral;  la encontramos en alimentos como: aceites vegetales, frutos secos, como el maní, nueces, avellanas, almendras.

También la encontramos en vegetales como el brócoli, espinacas, acelgas, col o repollo, perejil, se encuentra en el aguacate, y en la fruta papaya o lechosa.

Siempre agregarle frutas y verduras a nuestra alimentación es muy beneficioso.

Para nuestra agilidad mental y física es importante realizar ejercicios, una rutina diaria de por lo menos 45 minutos de caminata al aire libre mejora la salud.

Tengamos en cuenta que debemos de cuidar nuestro sistema inmunológico para prevenir enfermedades futuras y tener obviamente una excelente calidad de vida.

Referencia:

Dr. Antonio A. De Miranda. Nutrición y vigor. Ediciones Interamericanas.

Enciclopedia Hispánica. Volumen 8. Por Barsa International Publishers, Inc.

Compendio de Fiosología Para Ciencias de la Salud. Interamericana. McGraw-Hill.

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