Ilustración de mujer mostrando la anatomía completa del cuerpo humano

¿Cómo estimular la renovación celular? Tan simple como respirar

¿Cómo estimular la renovación celular? Tan simple como respirar

Última actualización: 30-01-2019. Equipo Nutricioni

Todos los órganos del cuerpo poseen células que son capaces de renovarse; es decir, que tienen la facultad de reproducirse y producir nuevas células genéticamente idénticas, que sustituyen funcional y fisiológicamente a las células madre.

A este proceso se le conoce como renovación celular. Gracias a esta constante regeneración, nuestras células pueden conservarse; algunas de ellas cuentan con un potencial de reposición más elevado que otras.  

La carga genética representa un factor determinante para el buen funcionamiento de la renovación celular.

La calidad de vida, la cual incluye una adecuada alimentación, hábitos saludables como el ejercicio y la eliminación de tabaco y alcohol, y la prevención de enfermedades, contribuyen en gran medida con la renovación celular.

La piel, las mucosas de los órganos, la sangre y hasta los huesos, están en constante renovación. Si no se produce en el organismo una perfecta renovación celular, el cuerpo muere.

El tiempo de renovación varía de un tejido a otro; es decir, cada tejido tiene su propio tiempo de renovarse, el cual va a depender del trabajo desempeñado por sus células.

Mientras más especializado sea el órgano, menor será su capacidad de renovación celular.

Las células que recubren el estómago, por ejemplo, viven tan solo 5 días.

Las de los glóbulos rojos, después de haber realizado un recorrido de casi 1.500 kilómetros a través del sistema circulatorio, duran aproximadamente 120 días antes de ser enviadas, ya muertas, al bazo.

El hígado, encargado de desintoxicar todo lo que consumimos, tiene un tiempo de renovación calculado entre 300 y 500 días.

Existen otros tejidos cuyo tiempo de vida se mide en años y no en días; pero distan mucho de ser perpetuos. Hasta los huesos se renuevan continuamente; el esqueleto de un adulto se reemplaza celularmente en menos de 10 años.

Por su parte, las células de la piel se renuevan cada 20 a 28 días, aproximadamente. Estas células nacen en la dermis, luego suben hasta la epidermis, donde mueren y se eliminan naturalmente.

Este es un proceso vital para que nuestra piel luzca saludable y llena de vida.

Ya sea que se renueve nuestro cabello, se desprenda la piel muerta o nazcan nuevas células en los pulmones o el hígado, nuestro organismo se encuentra en un proceso de continua transformación.

Algunas partes del cuerpo se regeneran más rápidamente que otras. La piel, por ejemplo, siendo la capa externa protectora del cuerpo, experimenta gran desgaste, por lo que se regenera cada 2 semanas aproximadamente.

El hígado, se regenera cada 300 a 500 días. las células que recubren el estómago y los intestinos se renuevan cada 5 días, mientras que el proceso de regeneración celular de todo el esqueleto tarda 10 años.

¿Cómo favorecer la regeneración celular de la piel?

El órgano más largo del cuerpo es la piel, y está formado por 3 capas, la epidermis (la más superficial), la dermis y el tejido subcutáneo, que es la capa más interna.

En la epidermis es donde se cambian constantemente las células sin vida. Cuando nos lavamos las manos, exfoliamos nuestra piel, e incluso, de manera natural, estas células muertas se reemplazan por otras nuevas. Este ciclo dura aproximadamente unos 28 días.

Aunque no nos demos cuenta, nuestro cuerpo está en una constante regeneración celular; varios estudios demuestran que durante la noche se duplica su actividad, lo que supone que, entre sueño y sueño, se eliminan más toxinas y se repara el daño celular de la piel.

Por esta razón, es recomendable dormir al menos 8 horas, para que la piel consiga sus mejores resultados, pueda lucir fresca, con un aspecto más luminoso y descansado.

Otros de los factores importantes para cuidar nuestra piel, que solemos olvidar con bastante facilidad, son la hidratación y la alimentación.

Frutas como la naranja, las fresas o el melón, que tanto apetecen durante la época de calor, son ideales para hidratar y regenerar la piel por su alto contenido en vitaminas y agua.

Si a esto le sumamos la proteína de origen animal que encontramos en los huevos o los lácteos, y el efecto antioxidante de los frutos secos, el aceite de soja y de oliva, o los mariscos, conseguiremos una piel sana y radiante.

Además, el ejercicio físico facilita la liberación de endorfinas y favorece el flujo sanguíneo, lo que hace que las células de la piel también estén bien alimentadas y consigan tener un mejor aspecto.

Sin embargo, hábitos como fumar o consumir alcohol en exceso, deshidratan la piel y le proporcionan toxinas, desmejorando notablemente su aspecto.

El excelente balance de los ingredientes de ProEnergía, hace de este producto un recurso indispensable para mantener saludables las células de tejidos como la piel, el cabello y las uñas.

Factores que frenan el proceso de regeneración de la piel

Factores tanto endógenos como exógenos, pueden afectar significativamente la salud de la piel.

  1. Factores endógenos

Entre los factores endógenos se encuentra la predisposición genética a tener un determinado tipo de piel, así como, la predisposición a padecer alguna enfermedad.

Ilustración de piel seca en mujer joven

A diferencia del envejecimiento prematuro de la piel, ocasionado por factores exógenos, el envejecimiento biológico, viene determinado genéticamente, y se caracteriza por:

  • Una reducida capacidad de regeneración celular.
  • Reducción de la secreción de las glándulas sudoríparas.
  • Disminución de la capacidad de retención de agua y endurecimiento del tejido conectivo.
  • Una degeneración de las fibras elásticas.

Algunas personas pueden reaccionar también ante determinadas situaciones de estrés, presentando alteraciones en el estado de su piel.

  1. Factores exógenos

Por su parte, los factores exógenos suelen estar relacionados con el medio ambiente y entre ellos se encuentran los siguientes:

  • La formación de radicales libres, sobre todo por medio de la exposición a la radiación ultravioleta, la contaminación atmosférica, los medicamentos, los productos tóxicos, el ozono, ciertos alimentos, el tabaco o el consumo de alcohol.

Los radicales libres se forman en la epidermis y son altamente agresivos. Son los agentes responsables del proceso de oxidación en los tejidos corporales que dan lugar a daños, tanto en el interior de las células como en la membrana celular.

Una exposición solar descuidada durante años da lugar a lesiones crónicas y con ello a un envejecimiento prematuro de la piel.

ProEnergía contiene ácido pantoténico, efectivo en ciertas afecciones de la piel, incluidas las reacciones cutáneas a la acción de la radioterapia.

  • La exposición a sustancias agresivas, como los agentes alcalinos.

El uso constante de productos para el cuidado de la piel, con un pH neutro o alcalino, puede producir una sobrecarga de la capacidad de neutralización alcalina de la piel; como resultado, la piel puede volverse seca y susceptible a las infecciones cutáneas.

Ducharse frecuente y prolongadamente con agua caliente, conduce a la pérdida de hidratación de la piel y de los lípidos, y por consiguiente la piel se reseca y se vuelve áspera.

  • La temperatura ambiental y la humedad del aire.

Cuando la piel es sometida a bajas temperaturas, su primera reacción es la constricción de los vasos sanguíneos, con el fin de prevenir una alta pérdida de calor corporal. El frío constante reduce la secreción de las glándulas sebáceas ocasionando la sequedad de la piel.

En zonas climatizadas o en saunas, las glándulas sudoríparas aumentan la secreción de sudor, el cual se evapora rápidamente por el calor del ambiente, lo que genera también sequedad de la piel.

¿Cómo funciona el proceso de envejecimiento?

La teoría más aceptada entre la comunidad científica es la de los telómeros. Un grupo de investigadores españoles ha constatado que los telómeros cortos son la principal fuente del daño causante del envejecimiento del organismo humano.

Los telómeros son unas estructuras que ejercen la función de determinar la capacidad de división celular. Con cada división, el telómero se va acortando, por lo que después de 40 o 50 divisiones, la célula ya no puede dividirse más y fallece.

Alimentos y dulces rico en Magnesio

A medida que las células se dividen para dar paso a otras nuevas, transmiten una cantidad más reducida de ADN, debido a la pérdida progresiva de telómeros.

Cuando estos telómeros se acortan por debajo de una longitud mínima, las células interrumpen su ciclo y dejan de regenerar los tejidos, ocasionando así el envejecimiento de todo el organismo.

Con el paso de los años, y sobre todo desde que se llega a la edad de 50 años, los telómeros comienzan un proceso de agotamiento.

No obstante, ProEnergía contiene óxido de magnesio, que actúa retardando los síntomas del envejecimiento prematuro que pueda sufrir la piel.

Aunque el cuerpo humano está diseñado para durar 120 años, lo que impide que se llegue a esta edad está relacionado con dos factores: uno genético y otro ambiental.

El factor genético influye solamente en un 30%, mientras que el 70% restante son factores ambientales; por lo que se deduce que ese desgaste antes de tiempo está relacionado en gran medida con el estilo de vida, el tipo de trabajo y la alimentación.

En este sentido, la alimentación juega un papel importante en la aceleración o desaceleración del proceso de envejecimiento; por lo que debemos incorporar pautas saludables a nuestra dieta diaria.

Las sustancias antioxidantes, que se encuentran de forma natural en los alimentos, tienen la importante función de bloquear el efecto perjudicial de los radicales libres que emana el cuerpo por medio de su natural funcionamiento y que oxidan los tejidos del organismo.

Una persona que fuma, come abundantes frituras y azúcares refinados, bebe en exceso y no duerme suficiente, requerirá más energía y más células para mantener su cuerpo limpio, llevando las células a un desgaste prematuro.

Papel de la alimentación en el cuidado celular

Es evidente el papel que juega la alimentación en el cuidado de nuestro organismo, así como su papel protector ante el envejecimiento.

Por ello, se debe hacer una selección de alimentos enfocada en una dieta regenerativa que incluya los nutrientes y antioxidantes necesarios.

  1. El agua: aunque muchos no lo contemplen como un alimento en sí mismo, el agua es el primero que debe incluirse en esta lista.

El agua a consumir debe estar depurada. Se puede optar por ingerir agua mineral o adquirir algún método de filtrado del agua para su purificación.

  1. El brócoli: es rico en antioxidantes, sobre todo los derivados de las vitaminas C y E. La vitamina C produce colágeno y mantiene la piel sana y flexible, mientras que la vitamina E protege las células de la piel y defiende contra el daño por radiación de rayos UVA.
  2. Las avellanas: son una de las mejores fuentes alimenticias de vitamina E. Al ser un alimento tan denso en nutrientes y en energía, unos 25 gramos al día son suficientes para proveerse de sus beneficios de manera equilibrada.
  3. Las zanahorias: destacan sobre el resto de hortalizas por su riqueza en betacaroteno, el antioxidante que se convierte en vitamina A dentro del cuerpo y ayuda a reparar los tejidos.
  4. Las semillas de calabaza: su riqueza en zinc las convierte en protectoras de las membranas celulares que ayudan a mantener el colágeno y promueven la renovación de la piel.
  5. El pescado azul: a pesar de la precaución que hay que tener con los metales pesados presentes en los pescados azules, sus beneficios superan los riesgos. Es más favorable optar por los pequeños como las anchoas, las sardinas, el verdel y el chicharro.

Contienen altos niveles de grasas omega 3, que permiten una mayor permeabilidad de las membranas y, en consecuencia, un mejor funcionamiento celular.

  1. Cereales integrales: la avena, el germen de trigo y el arroz, son ricos en vitamina B6. La deficiencia de esta vitamina disminuye la respuesta del sistema inmunitario.

El suplemento moderado de cantidades que permitan nivelar la deficiencia de vitamina B6, restaura el funcionamiento del sistema inmune.

ProEnergía es eficaz como promotor del sistema inmunológico, gracias a su función estimuladora de la actividad de células de defensa y la producción de anticuerpos que actúan contra virus y bacterias.

  1. Frutas tropicales: la vitamina C es importante para la formación de proteínas que se usan en la piel, los tendones, los ligamentos y los vasos sanguíneos. También ayuda a la cicatrización de heridas y a la reparación de cartílagos, huesos y dientes.

Especies como la guayaba, la papaya y el mango, superan con creces el contenido en vitamina C y antioxidantes que ofrecen el resto de las frutas.

  1. Moluscos: estos animales marinos contienen zinc, un elemento esencial para las células del sistema inmunitario.

Cuando en el cuerpo humano existe una deficiencia de este mineral, las células T (o linfocitos), que coordinan la respuesta inmune celular, dejan de funcionar correctamente.

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