Mujer jóven se rasca producto de una erupción en la parte de la espalda

¿Cómo curar y evitar las erupciones cutáneas por estrés?

¿Cómo curar y evitar las erupciones cutáneas por estrés?

Última actualización: 17-01-2019. Equipo Nutricioni

Nuestro cuerpo, magistralmente constituido, tiene mecanismos de defensa que nos alertan ante situaciones complicadas. Por ejemplo, cuando aparecen erupciones cutáneas de manera casi inexplicables, pueden ser causados por estrés como signos de alerta.

Esto se debe a que el estrés, como otra afecciones tales como la ansiedad o depresión tienen relación con el sistema inmunológico y el sistema metabólico. El resultado es que aparecen síntomas y enfermedades de la piel, la digestión, las hormonas y la circulación.

Nuestro cuerpo, al no poder con las exigencias físicas y mentales que le imponemos reacciona implementando un mecanismo de alerta como un instrumento de defensa. Es a esto a lo que llamamos estrés.

Éste, es un grito de auxilio que se manifiesta en diversos síntomas como erupciones o sarpullidos generados porque el sistema inmune ha sido debilitado. Normalmente, el metabolismo y la circulación sufren alteraciones que afectan la inmunidad.

Así, todos estos proceso se encadenan produciendo dolencias, infecciones o enfermedades que pueden llevar a daños más graves.

Cuando las erupciones en la piel aparecen, puede que se hubiesen presentado otros síntomas que no percibimos o a los que no le hicimos caso. Por ejemplo, una mala digestión o una reacción ante una comida puede generar una alergia o intoxicación.

De manera parecida, si el sistema metabólico no puede cumplir bien su función afectará otros procesos como la circulación que se pueden reflejar en infecciones cutáneas. La dermis o piel corresponde a nuestro sistema inmunológico el cual ha sido alterado.

Sí nuestro ritmo de vida es muy acelerado, o hay mucho desánimo o mucha actividad sin resolver por diversos motivos laborales o familiares, esto termina produciendo estrés. Las pérdidas, sean económicas o por muerte de seres queridos también lo causan.

Sí el estrés en nuestro caso, se refleja en erupciones cutáneas o de otro tipo debemos acudir al médico quien considerará qué medidas aplicar. Sin embargo, podemos cuidarnos del estrés y prevenir estas afecciones con una alimentación sana y ejercicio relajante.

También podemos buscar alguna forma de distracción o esparcimiento que nos ayude a despejarnos de las inquietudes y los problemas que nos agobian.

Mujer jóven se rasca producto de una erupción en la parte de la espalda

¿Qué debemos tomar en cuenta al presentar erupciones en la piel por estrés?

Debemos ocuparnos en resolver la situación, acudir al médico, buscar información y tomar las medidas sugeridas en la brevedad posible. Preocuparnos no soluciona problemas pero si los empeora, actuar es lo que da resultados positivos.

Una vez que el especialista nos ha dado un diagnóstico y colocado un tratamiento lo que resta es cumplirlo al pie de la letra. Sin embargo, al informarnos correctamente sobre lo que podemos hacer hallaremos que debemos forjar cambios en nuestra alimentación.

También en nuestra higiene y actividades personales y laborales, como hacer ejercicios suaves y descansos apropiados, esparcirnos y dormir bien. Cada uno de estos aspectos son cruciales a la hora de corregir y evitar los síntomas del estrés.

Nuestra alimentación. Desempeña un papel importante debido a que todos nuestros órganos se nutren y funcionan gracias a lo que comemos. Comenzando por la digestión que además afecta al metabolismo redundará en que nuestro cuerpo se recupere pronto.

Si nuestro metabolismo no funciona bien por cualquier motivo, falta de descanso, sedentarismo prolongado o mucha presión emocional, repercutirá en nuestra salud.

Si fortalecemos nuestro sistema metabólico mejorará nuestra condición y sanaremos. Una ayuda oportuna es el suplemento SupraEnergía que satisface este requerimiento.

La higiene. Es algo que no debe darse por sentado, puede que el médico nos haya prescrito un jabón particular, quizás un bactericida para evitar o curar infecciones cutáneas. Quizás pensemos que tenemos nuestro propio jabón y es bueno, pero no estaríamos obedeciendo.

El cumplimiento a cabalidad de los tratamientos no solo nos dan rápidos y favorables resultados, también fortalecen nuestro cuerpo para futuras situaciones.

Las actividades diarias. Permitirán o no, el progreso del tratamiento indicado y la pronta recuperación y curación del estrés y sus molestos síntomas.

El descanso por las noches debe ser desde temprano entre las 9:30 p.m. y las 10:00 p.m. para que sea reparador. Primero descansan nuestro cerebro y nuestra mente, luego sigue descansando el resto del cuerpo y los demás órganos.

El hacer ejercicios de estiramiento o calentamiento como trotar o caminar a ritmo de marcha durante media hora, mejora el descanso.

¿Qué implica una buena alimentación para contrarrestar el estrés?

Una buena alimentación estará orientada hacia una buena digestión, equilibrar el metabolismo y acondicionar o reforzar nuestro sistema inmune. Para ello debemos incluir en nuestra ingesta diaria las fibras, vitaminas y minerales que favorezcan estas funciones.

Es fundamental el que hagamos de nuestra dieta diaria una fuente de nutrientes que nos ayuden a aliviar, corregir y erradicar las causas de estrés. Y como hemos mencionado, es de gran importancia el comenzar por mejorar los procesos digestivos.

Si nos alimentamos sanamente, tendremos buena salud y buen ánimo. Por el contrario, si nuestra alimentación no es significativamente nutricional, nuestro organismo funcionará mal.

El estrés no debería ser malo, pero es el exceso el que ocasiona síntomas como los que tratamos hoy en este artículo. El estrés debería ser solo un estado de alerta que nos prepara para situaciones difíciles de manejar.

Sin embargo, en la actualidad no se maneja el estrés de esa manera, éste se presenta como una enfermedad que aflige y deteriora el funcionamiento vital. Muchas veces debido a estados emocionales intensos, presiones laborales, familiares y económicas.

Por lo general comienzan afectando nuestro sistema digestivo y/o el sistema nervioso, aún sin darnos cuenta, puede que sintamos acidez, irritación o cansancio. Esto avanzará provocando daños mayores en otros sistemas como el metabólico y circulatorio.

Pueden aparecer enfermedades como hipertensión arterial, úlceras gástricas, bajas de glucosa, cansancio y desánimo. Esto lo podemos detener, y aliviar sus síntomas tan pronto como empecemos a corregir y fortalecer la dieta.

Las fibras. Por ejemplo, ayudan a la digestión de varias formas, al estimular los movimientos intestinales y favorecer la absorción de nutrientes. Esto a su vez suaviza y regula la función del metabolismo y mantiene la energía del cuerpo por más tiempo.

Las fibras ayudan a limpiar los intestinos y evitar la intoxicación lo que mejoran las funciones digestivas. Además, contribuye al fortalecimiento del sistema inmunitario evitándole trabajo innecesario y proveyéndole los recursos que necesite.

Las fibras no solubles en agua la absorben aumentando su volumen dando satisfacción y llenura, mientras que las solubles en agua se convierte en gel y favorece la digestión.

Frutas citricas ricas en vitaminas C

Las vitaminas que ayudan a evitar el estrés y sus síntomas

Las vitaminas. Juegan un papel esencial en estas funciones debido a que facilitan la absorción de energía a las células, participan en las funciones inmunitarias, en la protección y la sanación de la piel, en la síntesis de las enzimas y otros procesos vitales.

Estas funciones y procesos tienen requerimiento que obtienen mediante la alimentación, por lo que es de suma importancia que vigilemos nuestra nutrición diaria. Las vitaminas más recomendadas son la vitamina A, B, C y E, porque contribuyen con el sistema inmunológico.

La vitamina A. No sólo nos ayuda a protegernos de enfermedades, también contribuye con regular los estados de ánimo y favorece la recuperación de energía. Esto lo hace por su desempeño en la producción de los glóbulos rojos evitando la anemia y el agotamiento.

Esta vitamina también participa en la formación y mantenimiento de las células epiteliales mejorando el estado y las funciones de la piel y las mucosas. Además, favorece la visión, en especial mejora la visión nocturna, y participa en la resistencia a las infecciones, entre otras.

Estos factores tienen incidencias favorables que evitan la formación de erupciones o sarpullidos en la piel por lo que es recomendable incluirla en la dieta diaria.

La vitamina A la podemos hallar en alimentos de origen animal en los hígados de res, de cerdo, de pescados y de aves, en los lácteos, en las anguilas y las almejas. De origen vegetal los hallamos en zanahoria, tomates, lechugas verdes, brócolis, col y espinaca.

Las vitaminas del grupo B. Participan en funciones vitales por lo que normalmente es aconsejable consumirlas en a diario, incluso por suplementos vitamínicos. Estas vitaminas intervienen en el metabolismo de los alimentos y en especial los carbohidratos.

Además, contribuyen a mantener estables los procesos químicos del cerebro, por lo que favorece los estados de ánimo, la buena memoria y se recomienda contra el estrés. Así como la vitamina A, también favorece la producción de glóbulos rojos y sus funciones.

La vitamina B se encuentra en ostras, sardinas, los hígados, carnes rojas, pollos, huevo, panes integrales, germen de trigo, soya, coliflor, plátanos, berros, zanahorias, pepinos.

Otras vitaminas fundamentales para fortalecer nuestro sistema inmune

La vitamina C. Es un antioxidante indispensable para el organismo debido a que fortalece nuestro sistema inmunológico y participa en otras funciones vitales. Favorece la producción de glóbulos blancos que nos protegen contra cualquier tipo de infección, virus o bacterias.

A la vitamina C también se le atribuye la intervención en los estados de ánimo, esto se debe a que ayuda a las glándulas suprarrenales a producir hormonas que regulan el estrés. Al estimular la producción de interferón acondiciona favorablemente al sistema inmune.

Esta proteína, el interferón, protege de virus, bacterias e infecciones, informa a otras células de la presencia de estos invasores y estimula la creación de nuevas células ya advertidas. Estos procesos contribuyen en buena medida a mantener sano nuestro organismo.

Como se puede apreciar, la vitamina C ayuda de varias formas a evitar y contrarrestar los síntomas y estados de estrés. Por estas razones y por ser soluble en agua hacemos bien en incluirla en nuestra dieta diaria en una buena medida.

Podemos conseguirla en la papaya, kiwi, melón, fresas, guayabas, naranjas, limón, pimientos, los coles, brócolis, hojas verdes, coliflor, perejil y tomates. También otros vegetales son ricos en vitamina C como la acerola, la mandarina y las uvas.

La vitamina E. Es un antioxidante que beneficia el buen estado de las células, y más particularmente las relacionadas con la piel. Tiene incidencia en la síntesis de la hemoglobina y en la protección de las glándulas suprarrenales.

Esto convierte a la vitamina E en necesaria para el buen funcionamiento general de nuestro organismo debido a que favorece las funciones sanguíneas y renales. Por no ser soluble en agua sino en grasas se recomienda una ingesta regular pero no diaria.

La vitamina E está presente en espinacas, cacahuetes, albaricoques, almendras, brócolis, pistachos, avellanas, nueces, almendras, germen de trigo y espárragos.

También en la levadura de cerveza y en las semillas de calabazas, de soya, de girasol, de sésamo y sus aceites.

Si tu vida es muy ajetreada podrías ayudarte con suplementos naturales como SupraEnergía que es un buen apoyo para disminuir el estrés y estimular el sistema inmune.

Los minerales que deben estar en tu dieta para prevenir y calmar el estrés

Cuando presentamos síntomas de estrés, se deben incluirse en nuestra dieta las vitaminas antes mencionadas y los minerales que se recomiendan a continuación. Estos nutrientes llegan a ser esenciales para minimizar los síntomas y contrarrestarlos los daños colaterales.

Recordemos que una cosa lleva a la otra, puede comenzar con una simple acidez y terminar en una úlcera gástrica. O puede aparecer un simple sarpullido y luego erupciones cutáneas que podemos evitar con un tratamiento oportuna y una dieta apropiada.

Los minerales. Que contrarrestan los síntomas del estrés como infecciones y erupciones cutáneas son el selenio, el zinc, el hierro, el potasio y el magnesio. Estos ayudan a proteger y conservar sanas la piel en el exterior e internamente las células.

El selenio. Es un mineral con importantes beneficios para las funciones orgánicas, debido a que es un micronutriente que estimula el sistema inmunológico. Además, participa en el funcionamiento de las glándulas tiroideas que también forman parte del sistema inmune.  

Contribuye a neutralizar los radicales libres e influye en la apoptosis, función necesaria para la eliminación de células dañadas y por consiguiente para evitar la aparición del cáncer.

Los alimentos ricos en selenio son: las nueces, las avellanas, las semillas de calabaza, de hinojo, la soya, los espárragos, la lechuga, la espinaca, el coliflor y los champiñones.

También en la levadura de cerveza, el pepino, el ajo, la avena, la ortiga, el hígado, el pollo, el pavo, los mariscos y los crustáceos como el cangrejo.

El zinc. Es un mineral esencial que estimula y participa en la síntesis de muchas enzimas, por lo que todos los órganos de nuestro cuerpo se benefician de su presencia. Favorece el funcionamiento del sistema inmunológico y es necesario para la cicatrización de las heridas.

El zinc participa en la sensibilidad del gusto y el olfato, está presente en la insulina, cerebro, músculos, huesos, riñones y el hígado. Por todo esto, este mineral es vital y tiene efectos positivos para evitar y aliviar el estrés.

Lo podemos hallar en ostras, germen de trigo, salvado de trigo, hígados, semillas de girasol, de calabaza, soya, almejas y lácteos.

La importancia del hierro, el potasio y el magnesio para aliviar el estrés

El hierro. Un antioxidante esencial debido a que favorece la formación de glóbulos rojos, quienes cumplen la importante función de transportar oxígeno a las células. Esto lo hace indispensable para el perfecto funcionamiento del cerebro, los músculos y la piel.

El hierro lo podemos hallar en las carnes rojas, los hígados, pescados y mariscos como almejas, ostras, sardinas, atún, salmón, semillas de girasol, garbanzo y almendras. En las espinacas, la acelga, las alcachofas, las remolachas, las lentejas, la soya o tofu.

El potasio. Es fundamental para el balance del agua en nuestro cuerpo, contribuye en el mantenimiento de los músculos y en los mecanismos de contracción y relajación.

En general nos ayuda a sentirnos sanos y fuertes porque además, estabiliza la estructura de las células y regula la tensión arterial.

Este mineral se consigue en tomates, plátanos, granos, lentejas, patatas, uvas pasas, pollo, naranja, huevos, pimiento, soya, acelga, repollo, los coles, los aguacates y las espinacas.

El magnesio. Es un mineral necesario para la desintoxicación natural del organismo, participa en procesos metabólicos. También favorece los estados emocionales como la depresión y el estrés, y estados físicos como la fatiga.

El magnesio contribuye en la absorción de calcio de los huesos y dientes, además, de ayudar a mantener el balance de la flora intestinal. Colabora en la desintoxicación del organismo y equilibra los movimientos intestinales evitando el estreñimiento.

Se puede conseguir este mineral en los plátanos, soya, cacao, espinacas, las semillas de calabaza, de sésamo, los piñones, las almendras, las nueces, el salmón y los langostinos. También en el cilantro, el cebollín y las semillas de girasol.

Como se puede observar, nuestra alimentación para colaborar con la recuperación de estados afectados por el estrés y su distintos síntomas está en nuestra mano. Podemos ser equilibrados y procurar consumir regularmente algunos de estos alimentos.

También podemos recurrir a los suplementos naturales con la previa consulta del médico en caso de que nuestro tiempo no nos permita conseguir estos nutrientes.

Aquí te recomendamos el SupraEnergía, que es un suplemento que tiene la particular características que disminuye el estrés y apoya el sistema inmune.

Limon y rama de ginseng fusionados en un té

Plantas medicinales que nos ayudan a disminuir el estrés y sus síntomas

Recordemos que las erupciones cutáneas son consecuencias de infecciones o desórdenes hormonales, metabólicos y de otras funciones. En el caso que estamos tratando, es el estrés el que ocasiona todos estos trastornos por lo que es la causa a tratar.

Esto nos lleva al sistema inmunológico, el cual está siendo descontrolado y no puede defenderse ni protegernos tal y como es su función. Entonces, debemos colaborar con estos sistemas y procesos que tanto necesitamos para nuestro bienestar.

Hemos considerado las vitaminas y los minerales, ahora trataremos sobre las plantas y hierbas que particularmente favorecen nuestro sistema inmune y lo fortalecen.

Para que éste se pueda defender de los síntomas del estrés debemos descansar suficiente lo que incluye e implica el buen dormir. Lo cierto es que el estrés y la ansiedad perturban el sueño reparador produciendo insomnio y falta de energía.

Para contrarrestar y tener bajo control este síntoma tenemos el romero, valeriana, pasiflora, manzanilla, ginseng, la albahaca, muérdago, astrágalo y equinácea. Estas plantas favorecen el sistema nervioso y otros órganos que nos facilitan el sueño.

También se puede acudir a suplementos naturales como SupraEnergía porque fortalece el sistema inmune y disminuye el estrés.

El romero. Tiene propiedades sedantes, calmantes y antiinflamatorias lo que la hace idónea para evitar el estrés y la ansiedad mientras nos ayuda a conseguir un sueño reparador.

La valeriana. De manera similar calma y relaja los nervios.

La pasiflora. Es conocida por sus propiedades calmantes, ansiolíticas y antiestrés, también favorece el descanso y el sueño.

La manzanilla y la albahaca. Alivian los nervios del estómago ayudando a relajarse y controlar así el nerviosismo.

El ginseng y el astrágalo. Combaten los síntomas del estrés mejorando el ánimo y el equilibrio emocional mientras refuerzan el sistema inmune. El muérdago y la equinácea son muy específicos para reforzar los sistemas inmunológico, respiratorio y circulatorio.

La equinácea. Además es antibiótica y antiinflamatoria lo que ayuda a sanar en el caso de las erupciones cutáneas.

Si logramos un balance entre estas plantas, las vitaminas y los minerales lograremos una pronta recuperación. Nuestro cuerpo podrá defenderse nuevamente y adiós al estrés.

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