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Cólicos premenstruales: dolor pélvico que trastorna nuestros días

Cólicos premenstruales: dolor pélvico que trastorna nuestros días

Última actualización: 26-01-2019. Equipo Nutricioni

Un importante número de féminas padecen de cólicos abdominales o premenstruales justo 1 a 2 días antes de la llegada de su período.

Las dolencias típicas menstruales se definen como dolor intermitente característico de las vísceras huecas ocasionado por la contractura del músculo liso uterino.

En otras palabras, la ausencia de embrión por falta de fecundación ovular determina la descamación del endometrio.

Este fino revestimiento cubre el interior de la cavidad uterina para convertirse más adelante en el recubrimiento placentario en caso de ocurrir gestación.

De no suceder, el organismo libera dicho tejido a partir de la producción de prostaglandinas generadoras de contracciones uterinas a repetición.

Éstas comienzan a presentarse como anticipo antes del período durante la etapa premenstrual.

Médicamente, los cólicos percibidos reciben el nombre de dismenorrea y pueden ser tan severos que suprimen el aporte de oxígeno al músculo uterino, lo cual acentúa el dolor.

Según su origen, el surgimiento de dismenorrea obedece a causas primarias o secundarias.

La dismenorrea primaria guarda relación con los eventos fisiológicos previamente descritos en ausencia de patologías subyacentes.

Por otra parte, la dismenorrea secundaria se debe a endometriosis, una condición médica consistente en la implantación de tejido endometrial fuera del útero.

Las mujeres en edad reproductiva de entre 12 y los 24 años son quienes con frecuencia padecen cólicos premenstruales.

En algunas ocasiones, el dolor es tan limitante que impide la ejecución de actividades cotidianas tales como trabajar o estudiar, obligando su permanencia en casa.

Es un síntoma usual en 54% de las mujeres, aunque su intensidad varía según el umbral de tolerancia de cada una.

Se consideran anormales si aumentan progresivamente sin remisión a la normalidad o se acompañan de sangrado irregular.

Son también motivo de preocupación si requieren de múltiples dosificaciones analgésicas, si se acompañan de infertilidad o cursan con alguna anomalía estructural.

En cualquier caso, consultar al médico es la mejor opción, especialmente por tratarse de eventos regulados hormonalmente tal y como veremos a continuación.

La regulación de la menstruación está determinada hormonalmente

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La menstruación femenina está determinada hormonalmente a través de un complejo sistema de señalización entre los ovarios y la hipófisis.

El objetivo de estos cambios es crear el ambiente necesario para albergar un embrión y garantizar la reproducción.

Por ello, incluye el desarrollo de los óvulos y su proceso de maduración. Se trata de un proceso muy complejo en el cual participan las siguientes hormonas:

  • Estrógenos: promueve la producción del endometrio.
  • Progestágenos: facilitan la preparación del endometrio para el alojamiento del óvulo, por lo tanto, ocurre descamación del endometrio cuando sus niveles decrecen.
  • Folículo estimulante: favorece la maduración del folículo.
  • Luteinizante: induce la fase ovulatoria.

Gracias a la participación de cada una de ellas se produce la menstruación durante el día 1 al 5 del ciclo.

En este momento, el descenso de progestágenos induce el desprendimiento del óvulo no fecundado y del endometrio.

Luego, del día 5 al 14 se genera elevación progresiva de la cantidad de hormona folículo estimulante y por ende, formación endometrial y maduración ovular.

Ello conduce al desarrollo folicular, lo cual conlleva a la generación de estradiol que también interviene en la formación del endometrio.

Por último, sólo uno de los folículos alcanza la madurez necesaria para ser liberado desde el ovario hasta el útero, donde sufre fecundación en caso de haber mantenido relaciones.

Este período de fertilidad se extiende del día 14 al 17. En caso de no haber alcanzado la fecundación, se produce atrofia del cuerpo lúteo con reducción de la progesterona.

La caída de esta última hormona, determina el desprendimiento del endometrio de modo cíclico, lo cual se repite una y otra vez a lo largo de la etapa fértil femenina.

De manera que se trata de un proceso finamente regulado por descargas hormonales que en su justa concentración desencadenan esta serie de complejos eventos.

Desde luego, cada mujer es diferente. El intervalo de días es variable para cada una, tanto como sucede con la cantidad de flujo menstrual y la intensidad del dolor.

Pero, ¿por qué ocurren estos incómodos cólicos? Continúa leyendo y lo aprenderás.

¿A qué se deben los cólicos pélvicos en la etapa premenstrual?

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Tal y como hemos descrito previamente, la menstruación es un proceso finamente orquestado por descargas hormonales.

Se estima que dichas descargas conllevan a un promedio de 500 menstruaciones a lo largo de la vida de una mujer.

Suelen comenzar alrededor de los 12 años y terminan aproximadamente a los 50 años. Durante este intervalo de tiempo pueden acompañarse de dolor e incomodidad.

Usualmente, los cólicos son tolerables aunque pueden llegar a ser severos para algunas mujeres quienes deben consultar al médico en busca de endometriosis.

Investigaciones sugieren que hasta 70% de las mujeres en edad fértil utilizan analgésicos reducir el dolor.

De este porcentaje 50% afirma que el dolor limita severamente su vida inclusive antes de la llegada del sangrado menstrual.

El cólico premenstrual es provocado por la influencia de sustancias promotoras de la inflamación llamadas prostaglandinas.

Dichas sustancias ocasionan contracciones uterinas semejantes a las provocadas durante el parto.

Aunque siempre están presentes con el fin de promover la liberación  del endometrio, las contracciones pélvicas pueden pasar desapercibidas para algunas mujeres.

Cada contracción reduce el riego sanguíneo del tejido uterino como consecuencia de la compresión de los vasos sanguíneos.

Ello genera deprivación de oxígeno y la consecuente liberación de compuestos químicos causantes del dolor.

Aunque en raras ocasiones el dolor premenstrual es indicio de alguna enfermedad, su aumento progresivo  amerita visitar a un especialista en el área para estudiar el caso.

El ciclo menstrual es parte fundamental de la fertilidad femenina, mientras que el dolor es un efecto secundario.

Por regla general, si el dolor ha estado presente desde el inicio del desarrollo no hay mucho que indagar.

Pero si se intensifica progresivamente es necesario solicitar ayuda y precisar la presencia de miomas, enfermedad inflamatoria pélvica o infecciones vaginales.

En el siguiente segmento ahondaremos en el origen de la dismenorrea secundaria. Léelo con atención y profundiza en el tema.

Los cólicos pélvicos tienen diferentes orígenes

Los calambres menstruales o dismenorrea suelen aparecer poco tiempo antes de la aparición de sangrado vaginal.

El riesgo de padecer cólicos menstruales se acentúa al tener menos de 30 años o si tuviste tu primera menstruación antes de los 11 años.

Igualmente, es frecuente en quienes padecen períodos abundantes, sangrado menstrual irregular, antecedentes familiares de dismenorrea y hábitos tabáquicos.

Los cólicos premenstruales se caracterizan por tratarse de dolores de víscera hueca que se localizan en la parte inferior del abdomen, pudiendo irradiarse hacia la espalda.

La intensidad del dolor es variable. Algunas perciben una leve molestia, mientras que para otras mujeres los cólicos son altamente limitantes.

En ocasiones, el dolor premenstrual y menstrual propiamente dicho disminuyen progresivamente con el paso del tiempo y después del parto.

Su aparición puede ser la consecuencia de endometriosis o fibromatosis uterina e inclusive presentarse ocasionalmente sin tener sustrato patológico.

Tal y como hemos descrito con anterioridad, la contracción uterina promueve la expulsión del revestimiento endometrial y la ruptura de las arterias espiraladas.

Cuando dicho revestimiento se extiende a otras áreas del abdomen como las trompas de Falopio, los ovarios u otras estructuras aparece la endometriosis.

Adicionalmente, el crecimiento tumoral benigno causante de sangrado intenso o los fibromas uterinos son causantes de dolor.

Otras causas de cólicos premenstruales incluyen la adenomatosis. Ésta genera crecimiento del tejido de revestimiento de las paredes musculares del útero.

También produce dolor la enfermedad inflamatoria pélvica ocasionada por la presencia de agentes infecciosos en el interior de los órganos reproductores femeninos.

Algunas mujeres presentan estenosis cervical, una dolorosa condición en la cual se estrecha la abertura el cuello uterino impidiendo la salida del flujo menstrual.

Dadas las diferentes etiologías, es importante acudir a evaluación médica y recibir orientación respecto a tu caso.

La analgesia temprana y el oportuno tratamiento suelen ser suficientes para conseguir alivio del malestar.

No obstante, en algunas oportunidades es necesario recurrir a métodos quirúrgicos para garantizar la total resolución del problema.

El dolor premenstrual puede acompañarse de otros síntomas

Mujer que reposa en cama con bolsa de agua caliente sobre su vientre. Menstruación.

Afortunadamente, hay algunas mujeres que se jactan de experimentar su período sin siquiera notarlo.

No obstante, para otras la menstruación representa una experiencia dolorosa que aparece inevitablemente mes a mes.

Las  molestias pélvicas pueden ser leves, moderadas o severas. En este último caso, las limitaciones son acentuadas, obligando a permanecer en casa mientras dure el período.

El dolor premenstrual tipo cólico es punzante y se localiza en la parte baja del abdomen, iniciando 1 a 2 días antes del período y alcanzando su máxima expresión a las 24 horas.

Además del típico cólico pélvico, el cólico premenstrual puede cursar con síntomas adicionales de intensidad variable.

Hay quienes perciben dolor de cabeza, caderas y espalda, mareos, náuseas, vómitos y diarrea.

Debido a su localización anatómica, el útero se relaciona anteriormente con la vejiga y posteriormente con el recto.

Ello explica la razón por la cual repetidas contracciones uterinas determinan el deseo de orinar frecuentemente antes y durante la menstruación.

Del mismo modo, los dolores tipo cólico generados en el útero desencadenan contracciones rectales y por ende, heces más pastosas respecto a las habituales.

Más adelante, debido a la pérdida sanguínea generada desde el inicio de la menstruación, es frecuente evidenciar fatiga y debilitamiento generalizado.

Ello deriva de la disminución de la hemoglobina, una proteína sanguínea que encargada de la oxigenación de los tejidos.

Su descenso ocasiona intenso dolor de cabeza que inicia durante el período premenstrual y se acentúa luego del sangrado.

Adicionalmente, algunas mujeres padecen variaciones del humor caracterizadas por alteraciones del estado de ánimo que fluctúan entre irritabilidad y depresión.

Aunque son síntomas muy floridos suelen revertirse progresivamente hasta su total erradicación.

Alivia tus síntomas premenstruales naturalmente

Nada más desagradable que padecer mes a mes las terribles consecuencias provocadas por cólicos menstruales.

Aunado al dolor pélvico, la sensación de fatiga producida por la pérdida de sangre es altamente desgastante.

Con frecuencia se experimenta el deseo de permanecer en casa como resultado del agotamiento físico.

Por tal motivo, es importante reponer energía de forma natural a fin de lograr la total incorporación a las actividades cotidianas.

Con el objetivo de lograrlo, SupraEnergía representa una excelente opción para obtener a la brevedad posible la vitalidad requerida durante estos días.

Este completo suplemento te permitirá conducirte con buena actitud, enfrentando las variaciones de ánimo que ocurren inclusive desde el período premenstrual.

SupraEnergía es un producto que requiere de breves intervalos de dosificación para ejercer sus efectos.

Sus elementos naturales incluyen Panax ginseng, una hierba proveniente de Asia encargada de reforzar el desempeño y el funcionamiento del sistema inmunológico .

Conjuntamente, cuenta con Eleutherococcus senticosus, planta relajante y excelente adaptógeno frente a situaciones de estrés.

Además de ello, contribuye a la disminución de los valores de azúcar sanguíneo, lo cual eleva la esperanza de vida y reduce el riesgo de enfermar.

También contiene extracto de cerecita, un potenciador de la energía que previene la aparición de fatiga crónica.

SupraEnergía incluye raíz de Ashwagandha, la cual promueve la actividad cerebral, incluyendo la potenciación del deseo sexual posterior al período menstrual.

La presencia de Rhodiola rosea ayuda a mejorar el estado de ánimo apartando la depresión y la fatiga.

En su justa medida, el regaliz participa en la regulación de la producción hormonal promovida por las glándulas suprarrenales durante eventos estresantes.

Así que no dudes en probar SupraEnergía, una completa alternativa para sentirte feliz aún en esos días.

Olvídate de los lamentos e incorpórate a tus actividades libre de cansancio. Consigue la energía que necesitas de forma natural. ¡El momento ha llegado!

Estimada mujer, siéntete satisfecha en tu propia piel. ¡Lo mereces!

¿Qué hacer para reducir el dolor premenstrual?

Si quieres reducir la intensidad del dolor premenstrual debes poner en práctica algunas sencillas alternativas.

Tomar té caliente de hierbas naturales como manzanilla y canela ayuda a reducir el dolor pélvico durante estos días.

Al igual que la canela, la manzanilla es una potente opción contra los cólicos menstruales; ambas aportan su acción analgésica, antiinflamatoria y antiespasmódica.

Igualmente es importante realizar ejercicios con el objetivo de disminuir los cólicos relacionados con la llegada de la menstruación.

Aunque te sientas cansada, procura dedicar parte de tu tiempo para ejercitar regularmente.

En caso de que el dolor se haya instaurado, emplea compresas calientes justo sobre tu vientre para ayudar a la relajación de las fibras musculares uterinas.

Aplicándolas durante 15 minutos notarás reducción del dolor y mejoría en el flujo sanguíneo una vez que se inicie formalmente tu período.

Puedes acompañar la utilización de calor con masajes. Recuéstate en tu cama y aplica presión leve en el abdomen bajo y la espalda.

Adicionalmente, puedes comer brócoli. Se trata de un alimento rico en glucosinolatos, un estimulante que facilita la depuración de toxinas y sustancias proinflamatorias.

Evita los alimentos ricos en azúcares como el pan, los pasteles y los dulces. Aunque proporcionan energía inmediata, ésta decae rápidamente.

Elige alimentos integrales y consume fibras para mantener un fluido tránsito intestinal que te ayude a evitar la sensación de pesadez.

Mantener relaciones sexuales, previo a los días menstruales, ayuda a liberar endorfinas, un eficaz analgésico natural útil para mantener el dolor a raya.

Estas increíbles hormonas actúan como potentes opiáceos capaces de reducir los cólicos y generar una intensa sensación de bienestar.

Así que ya sabes. Aplica estas sencillas recomendaciones y haz de estos días una experiencia llevadera. ¡Anímate mujer!

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