Pareja sonriendo mientras la chica sostiene unos globos

Coito: entendiendo el origen del placer y la reproducción

Coito: entendiendo el origen del placer y la reproducción

Última actualización: 09-01-2019. Equipo Nutricioni

El ejercicio de la sexualidad implica múltiples aristas que incluyen componentes biológicos, conductuales y culturales.

De éstos, el coito, presente en la mayoría de los seres vivos, representa, en sí mismo, la interacción de los genitales externos.

La palabra coito deriva del latín “coitus” que significa unión estrecha entre 2 órganos sexuales. Su definición implica acoplamiento.

En parejas heterosexuales, consiste en la introducción del pene en la vagina o el ano con fines reproductivos o recreativos.

Su durabilidad depende de la pareja, pudiendo extenderse de 120 segundos hasta más de cuarenta minutos.

Partiendo de sus implicaciones, la sexualidad no debe restringirse al coito. Cualquier parte del cuerpo puede despertar interés sexual.

De esta forma, es posible tener una visión más amplia de la sexualidad que va más allá de la genitalidad.

En este sentido, el cerebro forma un papel fundamental, pues controla la respuesta a estímulos sexuales y envía las señales necesarias para su procesamiento y  expresión.

Los estímulos sexuales corporales son múltiples; al contactar con ellos se genera excitación y deseos de sentir placer sexual.

La piel, el cuello, los labios, la lengua, la espalda, los dedos, las orejas y la cara interna de los muslos son áreas que, sin ser explícitamente sexuales, son zonas erógenas.

La estimulación de estas zonas y más concretamente, de los órganos sexuales, generan ansias de satisfacción y deseos de llegar al coito.

Con el coito, se produce fricción y placer en ambos sentidos. Finalmente, el punto álgido de la excitación sexual conduce a la consecución del orgasmo.

Desde el punto de vista reproductivo, la eyaculación masculina libera el líquido seminal necesario para la fecundación ovular y consiguiente gestación.

Este comportamiento suele ser repetitivo y forma parte del conjunto de conductas de gratificación del ser humano.

Comprender las distintas etapas de la sexualidad, permite entender el ritmo que marcan nuestros cuerpos y  la finalidad con la que encaminamos el deseo.

Ilustración del sistema reproductor masculino

Conociendo nuestros cuerpos: órganos implicados en el coito

Frecuentemente, suelen confundirse los conceptos de sexo y sexualidad. Sin embargo, es posible establecer distinción entre ambos.

Por un lado, el sexo es una condición biológica que expresa si somos varones o hembras.

La anatomía sexual incluye la vulva, la vagina y el pene; estos órganos están implicados en la cópula o el coito.

Por otra parte, la sexualidad es la interacción del sexo, la identidad sexual y los gustos personales; su fin último es obtener placer.

En lo biológico, la concentración de las terminales nerviosas cerca de la vagina y en la periferia del glande, suele producir sensaciones altamente placenteras.

En la mujer, la vulva es un órgano sexual primario externo que a través de su vestíbulo conduce a la vagina.

La vagina es un conducto elástico de tejido fibromuscular cuya longitud oscila entre 8 a 10 centímetros.

Esta estructura está revestida por una capa mucosa; durante la excitación, las secreciones generadas en las glándulas del vestíbulo vaginal facilitan la penetración.

El pene es un órgano tubular masculino por el cual discurren vasos sanguíneos, los cuerpos cavernosos y el cuerpo esponjoso.

Gracias a los efectos de la testosterona y de potentes vasodilatadores orgánicos, entre ellos el óxido nítrico, se genera aumento del flujo sanguíneo a los cuerpos cavernosos.

Con esta intensa irrigación, se producen las condiciones propicias para facilitar la penetración a partir de la erección del pene.

Con el mal funcionamiento de estos mecanismos de respuesta y otros asociados al componente psicológico, sobrevienen las disfunciones eréctiles.

De manera que, los genitales son los principales órganos implicados en el coito; su interacción y roce produce en los involucrados, estimulación y placer.

No obstante, las prácticas sexuales no deben restringirse a esta etapa. Disfrutar de principio a fin, es justo y necesario.

Los abrazos, las caricias y las palabras amorosas también forman parte fundamental del proceso.

Tomar en consideración los aspectos estructurales que conforman nuestra anatomía, facilita de tarea de explorar el propio cuerpo y el de nuestras parejas.

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En la variedad está el gusto: existen diferentes tipos de coito

Como hemos visto, el coito o cópula forma parte de las relaciones sexuales humanas y consiste en la inserción del pene en la vagina o ano. En este sentido, se distinguen el coito vaginal y el coito anal.

Por una parte, el coito vaginal es una práctica en la que ocurre introducción del pene en la vagina.

Es una práctica heterosexual que puede resultar en embarazo o bien, en la transferencia de infecciones transmitidas sexualmente.

Para lograr la interacción entre pene y vagina, se cuenta, como hemos visto, con un sistema de lubricación.

De esta forma, ambas estructuras se acoplan perfectamente para dar origen al placer sexual.

Por otro lado, el coito anal consiste en la penetración a través del ano. A diferencia de la vagina, esta estructura no posee lubricación, lo cual aumenta la irritación de la mucosa.

Con la exposición de la mucosa anal, sobreviene mayor riesgo de contraer infecciones sexuales.

En cualquier caso, las relaciones sexuales engloban un conjunto de comportamientos ejecutado por dos personas con el fin de dar y recibir placer.

Con tal fin, pueden incluir otras prácticas como el sexo oral, al igual que otras tantas que deben resultar del mutuo acuerdo y que varían según los distintos gustos.

Parejas heterosexuales en edad fértil, tienen altas probabilidades de lograr embarazos, dando un matiz reproductivo al acto sexual.

A través del orgasmo se produce una descarga de tensión sexual acumulada caracterizada por contracciones musculares rítmicas del piso pélvico.

Estas contracciones resultan de la estimulación del el clítoris en la mujer y del pene en el hombre; en éste último, el orgasmo puede ir acompañado de la eyaculación.

Se estima que la eyaculación masculina contiene entre 300 a 450 millones de espermatozoides que siendo móviles y funcionales, concretan la fecundación.

Identifica la finalidad de la interacción sexual e involúcrate en el acto de conocer tus gustos y los de tu pareja.

Vive sanamente y ejerce una sexualidad responsable y consciente.

Entonces, ¿cuál es la  finalidad de las relaciones sexuales?

Las relaciones sexuales han sido diseñadas con dos fines puntuales: obtener placer y garantizar la reproducción de la especie.

Desde lo recreativo, tener relaciones sexuales van más allá del coito. Implica desde el preámbulo a la interacción de los órganos sexuales. Este preludio acentúa la intensidad del deseo sexual y hace más placentera la penetración.

El apetito sexual detona una descarga neurológica y hormonal que genera agitación y deseo de vincularse con la otra persona.

En este proceso, dopamina, oxitocina, adrenalina y noradrenalina potencian las sensaciones.

Una vez iniciada la relación sexual, el ambiente y la estimulación de las zonas erógenas corporales producen erección del pene y lubricación vaginal.

Estos últimos aspectos también están determinados por factores psicológicos y culturales que conducen al deseo de aproximación genital.

Esta aproximación conduce al coito; en él, la fricción generada por el pene en la mucosa vaginal provoca placer.

Con el alcance del clímax, se crean las condiciones propicias la eyaculación; el líquido seminal es expulsado para garantizar de forma exitosa la fecundación del óvulo.

Los óvulos están disponibles entre los días 14 al 17 del ciclo menstrual femenino, por lo que tener relaciones sexuales en este rango de días aumenta la posibilidad de embarazo.

Con el embarazo, un nuevo ser humano llega al mundo prolongando el ciclo vital y garantizando la existencia de la raza humana.

Según sea la intención, es importante definir con la pareja el objetivo de la actividad sexual.

Bien sea para obtener placer o para conseguir embarazos, ser responsable sexualmente te brindará una inigualable sensación de control y autonomía.

La testosterona, la hormona sexual masculina (andrógeno) molécula. Fórmula esquelética.

El coito y su relación con los niveles sanguíneos de testosterona

Innumerables estudios han demostrado que el deseo sexual es consecuencia de los niveles sanguíneos de testosterona.

Muchos tienen el concepto erróneo de que se pierden nutrientes y testosterona durante las relaciones sexuales.

Resulta interesante que la testosterona tiene un efecto detonador, pero al mismo tiempo parece alimentar la producción de más testosterona luego del acto íntimo.

Contrario a la creencia popular, tener relaciones sexuales genera un incremento en los  niveles sanguíneos de testosterona.

El constante deseo, las eyaculaciones regulares y la actividad sexual son beneficiosas para la salud masculina.

Eyacular de 15 a 20 veces mensuales estimula la producción de testosterona, al tiempo que las conductas gratificantes, mejoran las respuestas inmunológicas.

De manera que tener coito como parte de las relaciones sexuales y obtener placer a partir de él, aumenta significativamente los niveles de testosterona.

En las mujeres, también se elevan los niveles de testosterona luego de tener actividad sexual.

Este aumento favorece la libido, estimula la producción de tejido muscular y ayuda a reducir la grasa corporal.

Adicionalmente, estudios científicos han comprobado que altos niveles de testosterona aumentan la intensidad de los orgasmos.

En definitiva, tener una vida sexual activa eleva los niveles de testosterona tanto en hombres como en mujeres.

Tener relaciones sexuales con toda la experiencia sensorial que ellas acarrean desde el inicio al fin es, sin duda, una práctica beneficiosa para la salud.

Sentir placer provoca el deseo de repetir la conducta gratificante, por lo que querrás hacerlo una y otra vez.

Además, para nadie es un secreto que tener relaciones sexuales, incluyendo la etapa del coito, es una actividad física altamente demandante.

Practicarla desde la novedad y la variación de posturas cómodas y creativas, incrementará el consumo de calorías y favorecerá una mejor salud cardiovascular.

Utiliza las relaciones sexuales como un estimulante natural y produce testosterona por doquier.

Haz lo necesario para convertirte en un hombre sano en términos recreativos y reproductivos.

El secreto para tener coitos naturalmente satisfactorios

Hasta ahora hemos ahondado en los innumerables beneficios que las relaciones sexuales  y el coito aportan a la vida diaria.

Partiendo de este principio, todo cuanto estimule el deseo sexual pasará a convertirse en un aliado para sentirse sano.

En este orden de ideas, elementos hallados en la naturaleza nos brindan saludables opciones al alcance de la mano para potenciar el desempeño sexual.

Ser un hombre determinado con posibilidades de conseguir erecciones prolongadas constituye un desafío de gran repercusión en el coito.

Las Plantas incluidas en Extralib Hombre tienen efecto afrodisíaco, por lo que elevan los niveles de testosterona y promueven el apetito sexual.

Extralib Hombre tiene además propiedades vasodilatadoras. Su contenido de Cnidium Monnieri, mejora la calidad de las erecciones haciéndolas más firmes y duraderas.

Con este importante logro, tu pareja disfrutará el placer de experimentar penetraciones inolvidables.

El extracto de Mucuna Pruriens de Extralib Hombre, restablece las concentraciones espermáticas con lo que mejora la fertilidad.

Un conteo espermático elevado mejora la posibilidad de contar con mayor número de espermatozoides funcionales dotados de la habilidad necesaria para fecundar al óvulo.

La maca andina por su parte, incrementa la energía y proporciona mayor vigor sexual. En conjunto con la L-arginina, ayuda a lograr mejor circulación sanguínea hacia el pene.

Gracias a sus propiedades, constituyen herramientas ideales para tratar la disfunción eréctil de modo natural y no sintético.

Finalmente, posee Tribulus Terrestris, una popular hierba de la medicina tradicional. Esta planta aporta energía y resistencia, estimula la libido y mejora la fertilidad masculina.

Tribulus Terrestris aumentar la movilidad de los espermatozoides y los hace más hábiles para lograr la fecundación.

Actúa a nivel central, activando la producción de testosterona, siendo efectiva para el desarrollo de la masa muscular.

Con el desarrollo del tejido muscular, no sólo ganarás capacidades físicas que redundarán en tu desempeño; también elevarás tu autoestima con una mejor apariencia.

Toma el control de tus días y disfruta de los beneficios que la naturaleza te regala.

Por todo esto y más, prueba Extralib Hombre y conviértete en el hombre naturalmente vigoroso que tu pareja necesita.

La autoestima como herramienta para mejorar la intimidad

Ejercitar la sexualidad  es un hábito saludable que abre un mundo cargado de beneficios  a lo largo de nuestras vidas.

La autoestima no escapa de ellos, pues cuando nos percibimos como seres sexuales comprendemos el alcance de nuestros cuerpos.

Experimentar deseo sexual, aún sin concretar el hecho, nos da pistas de un sistema hormonal y neurológico eficiente.

Estar consciente de ello, nos hace sentir sanos y en condiciones para compartir nuestra anatomía con la potencial pareja.

Una vez generado el acercamiento, se liberan endorfinas que nos brindan la sensación de euforia y bienestar.

Junto a esto, la actividad física que se produce al mantener relaciones sexuales, tonifica la musculatura, reduce la grasa y nos hace sentir más fuertes.

El crecimiento muscular también se ve favorecido por niveles crecientes de testosterona, con lo cual mejoraremos la percepción de nuestros cuerpos.

Una autoimagen saludable y respetuosa es el secreto para lograr seguridad en el desempeño, al mismo tiempo que nos permite definir nuestros gustos.

Aunque parece una tarea mecánica, desinhibirse requiere de estima personal; amarse a uno mismo facilita el disfrute propio y el de la pareja.

Así que, de ahora en adelante, quiérete y valora quien eres; tu confianza mejorará el rendimiento y potenciará las sensaciones.

Sin dejar atrás la precaución, ser responsables de nuestras experiencias sexuales y la finalidad con la cual las ejecutamos, forma parte del disfrute.

Conócete, ámate, mantente firme en tus objetivos y refuerza el agrado de desear y sentirse deseado.

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