Una ilustración de gota de anatomía humana médica

Código de guerra. Al combate del ácido úrico elevado

Código de guerra. Al combate del ácido úrico elevado

Última actualización: 26-12-2018. Equipo Nutricioni

No existe zona mejor cuidada que un organismo sano, los sensores de alerta cuales sondas militares, monitorean cada rincón del cuerpo buscando, corrigiendo e informando sobre cualquier estado anormal.

Aunque pareciera impenetrable, siempre hay modo de vulnerar la pasividad del cuerpo y activar un código de guerra de proporciones considerables.

El organismo interactúa con su medio ambiente hostil, quien siempre está cargado de bacterias, virus y todo tipo de contaminación que puede dañarlo, aun así de aprender a lidiar con las señales nocivas y prosperar.

De este medio ambiente obtiene sus suministros y es aquí donde se encuentra su punto de vulnerabilidad, justamente en lo que comemos.

Existen alimentos que pueden desestabilizar nuestro sistema interno, más si los consumimos con regularidad.

El organismo tiene rígidos parámetros que son flexibles hasta cierto punto, cuando ya no se pueden lidiar con los excesos, estos activan una alarma de guerra para defender la salud integral del sistema.

Las purinas son compuestos dentro de la composición de muchos alimentos, igualmente el cuerpo a partir de sustancia base puede construir estas estructuras químicas que luego ser quemadas en los procesos metabólicos.

ácido urico, ilustración de pie humano, mostrando el hueso en una malformación

Es en ese proceso cuando las purinas por acción de la enzima xantina oxidasa se descomponen liberando su energía y un producto desecho denominado ácido úrico.

El ácido úrico no es un enemigo del cuerpo, tiene visa para permanecer en él hasta cierto grado de concentración en la sangre entre 2,4 y 6 mg/dL en las mujeres y entre 3,4 y 7 mg/dL en los hombres.

Generalmente el cuerpo tiene un sistema para regular esa ola migratoria de ácido úrico y les da boleto de extradición junto con la orina.

Cuando los sistemas fallan por diversas causas y se empieza a acumular el ácido úrico, este pasa a ser un compuesto hostil que debe ser reducido inmediatamente a los niveles de control.

Si se no se logra controlar este problema, la guerra puede dejar serias daños colaterales a punto de no poder firmar con tus propias manos el tratado de paz, o simplemente otro describa la historia de esa guerra en tu propio funeral.

Alerta el enemigo se acerca

El cuerpo humano está dotado de una serie de sensores que le permiten evaluar y corregir sus sistemas de forma automática. Si existe un problema existen una serie de alarmas que se encienden, para evitar condicionar al cuerpo a un estado de recuperación.

Estas alarmas las conocemos como síntomas, que son los mecanismos de defensa del cuerpo actuando en conjunto para resolver el problema bélico interno.

Cuando el ácido úrico se convierte en un agente hostil desencadena una serie de afecciones que son indicativos de que algo anda mal y hay que actuar.

Cuando el ácido úrico se concentra en la sangre este se deposita en ciertas zonas del cuerpo en forma de cristales, lo que puede causar los siguientes síntomas:

Dolores en las articulaciones: Estos cristales son depositados por el organismo lejos de los órganos vitales, viniendo a parar a las articulaciones.

Los dedos pulgares de los pies y las rodillas suelen ser los primeros afectados, también puede aparecer enrojecimiento, hinchazón y calor en la zona atacada.

El dolor puede ser insoportable para algunas personas y dura algunos días y desaparecen sin dejar rastro después de controlada la situación. Si no se tiene control del ácido úrico estos episodios pueden repetirse de manera continua.

Fiebre y escalofríos: Estos son los indicativos más comunes cuando el cuerpo está siendo atacado de alguna manera, así el cuerpo nos avisa que debemos activar mecanismos para ayudarlo a combatir al enemigo.

Taquicardias: Este síntoma no afecta a todas las personas por el igual, es exclusivo de ciertos organismos que al verse afectados entren en estado de estrés, complicando aún más el combate.

La descarga hormonal que genera el estrés favorece la acumulación de ácido úrico en las articulaciones.

Problemas para orinar: Los riñones son los encargados de eliminar los excesos de ácido úrico a través de la orina, cuando esta forma cristales y se deposita en el órgano pueden llegar a formar cálculos renales.

Estas piedras pueden causar malestar al orinar, como fuertes dolores por obstrucción de las vías urinarias.

Como un misil teledirigido Prevurín que contiene changa piedra se pueden disipar el problema renal en potencia y al mismo tiempo atacar como artillería los depósitos de ácido úrico en las articulaciones, cortando los suministros bélicos.

Las causas del conflicto

Las alarmas ya han sido dadas con varios síntomas, el conflicto se ha iniciado y aunque quizás el organismo no tenga conciencia de lo que ocurre, sus sistemas automáticos están operando de forma defensiva para evitar las fallas.

El exceso de ácido úrico en la sangre se llama hiperuricemia, esta alta concentración de ácido puede tener efectos negativos sobre órganos vitales del organismo.

Es por ello que el cuerpo lleva la guerra a las extremidades del cuerpo, como las manos, los pies y otras articulaciones donde el ácido se atrinchera, quema, causando inflamaciones y dolor en las zonas afectadas.

Entre las causas más comunes que generan el aumento de ácido úrico en la sangre, se pueden describir:

Alimentación inadecuada: Es un factor muy importante, pues a través de los alimentos obtenemos la mayoría de los nutrientes y también los componentes que dan paso a la formación de ácido úrico en el organismo.

Consumir alimentos ricos en purinas de manera constante y sin control, le proporcionan recursos al enemigo para ganar la guerra de la hiperuricemia.

Los alimentos ricos en azúcares también pueden aumentar los niveles de ácido úrico, la fructosa y la sacarosa pueden convertirse en purina en el organismo, es por ello que en tiempos de guerra se debe evitar su consumo.  

Consumo de alcohol: La concentración de alcohol en la sangre produce problemas de metabolización hepática del ácido úrico, esto hace que tanto el alcohol como el ácido se acumulen en el cuerpo.

La cerveza además del aporte de su grado de alcohol, también tiene una considerable carga de purinas que definitivamente darán aliento al enemigo para acabar con tus articulaciones.  

Medicamentos: Ciertos medicamentos también pueden ocasionar que el metabolismo se descontrole y se acumule el ácido úrico en la sangre.

Los diuréticos son uno de ellos, aumentando la producción de orina, lo que provoca que los riñones eliminen más fluidos de lo normal y luego no consigan como eliminar los nuevos excesos de ácido úrico que se formen.

La obesidad: El peso también influye en la retención de ácido úrico en el cuerpo, dándole facilidad de acumularse en las articulaciones.

Atacando la causa se pueden disminuir los niveles de ácido úrico, un arma secreta para ganar la guerra es Prevurín un ayudante natural diseñado infiltrarse en el campo enemigo y hacerlo salir de tu organismo.

Diseñando el contraataque

Cuando se posee altos niveles de ácido úrico en la sangre se deben limitar los alimentos ricos en purinas para no abastecer el frente enemigo.

Es momento entonces de diseñar una dieta que nos permita mantenernos nutridos y al mismo tiempo mermar al ácido úrico.

Principalmente la hidratación, se debe ingerir cerca de 1, a 2 litros de agua por día y se debe aumentar el consumo de alimentos con vitamina C, ya que estos ayudan a los riñones a procesar mejor el ácido úrico para su desecho junto con la orina.

Pirigrás ácido cítrico que puede ser utilizado como arma en el diseño de plan de ataque a los altos niveles de ácido úrico.

Dentro del plan de guerra se pueden tomar entonces las siguientes consideraciones:

-Consumir diariamente la cantidad de agua necesaria para producir orina.

-Consumir frutas y vegetales dentro  de la dieta diaria, ricos en fibra, vitaminas, fitonutrientes y minerales.

Arco iris de frutas y verduras de verano

-Moderar la cantidad de carnes y pescado, ya que son fuente de purinas para el organismo, puedes combinar con proteínas de origen vegetal.

-Reducir el consumo de productos procesados y ricos en azúcar como refrescos, jugos o dulces.

Existen alimentos ideales para ser incluidos en la dieta diaria que ayudan a combatir de forma eficiente los niveles exagerados de ácido úrico. Estos son:

Las alcachofas: Cuentan con una gran cantidad de minerales, vitaminas y antioxidantes, son rica en fibras y proteínas. Tiene propiedades diuréticas, que ayuda a eliminar ciertas toxinas aparte del ácido úrico.

Las cebollas: Nunca pueden faltar, cuando se trata de enfermedades, la cebolla. Siempre tiene algo que ofrecer para ayudarnos en el combate. Su consumo es como una granada disipadora de ácido úrico en las articulaciones.  

La calabaza: Es un alimento muy versátil que se puede preparar en infinidades de recetas. Tiene propiedades diuréticas y desintoxicantes del organismo.

Las manzanas: Es una rica fruta y una manera de eliminar ácido úrico y toxinas del torrente sanguíneo.

La zanahoria: Su alto contenido vitamínico ayuda a contrarrestar los efectos de los ataques del ácido úrico.

El pollo: A falta de carnes rojas, el pollo puede sustituir su puesto en las comidas y produce en el organismo el efecto contrario, reduciendo las concentraciones de ácido úrico casi milagrosamente.  

Cortando las líneas de suministro

La única manera de vencer al enemigo es conociéndolo y logrando cortar sus líneas de abastecimiento, con esto se puede mermar y controlar su desaforado ataque al organismo. Es importante conocer las razones que causan la hiperuricemia de esta forma podemos combatirla inteligentemente.

Modificar la dieta para mejorar los niveles de ácido úrico es la principal manera de atacar, no solo es incluir alimentos favorables sino también eliminar o reducir algunos realmente perjudiciales.

Se deben evitar o reducir los alimentos ricos en purinas como: vísceras, patés, carnes rojas, mariscos, embutidos, pescado azul, legumbres, coliflor, espárragos, espinacas y setas.  

Para mermar enormemente el suministro a las líneas enemigas, se puede considerar:

  1. Eliminar totalmente el alcohol y la ingesta de cerveza.
  2. Realizar ejercicios y mantener el peso ideal, debido a que a mayor peso, mayor cantidad de ácido úrico se produce.
  3. Moderar el consumo de sal o eliminarla por completo para aumentar la diuresis.
  4. Asegurar la ingesta de calcio para evitar la formación de piedras en los riñones por ácido úrico.
  5. Evitar los ayunos y repartir bien las comidas durante el día.
  6. No abusar con el consumo de frutas, ya que la fructosa se transforma en xantina, un componente en la reacción productora de ácido úrico.
  7. Es importante saber cocinar los alimentos, las purinas son solubles en agua, cortar los alimentos en piezas pequeñas, remojarlos y hervirlos, aseguran que su gran contenido de purinas se pierda en solución.
  8. Las infusiones y aguas carbonatadas naturales son opciones para mantener el cuerpo hidratado y favorecer la micción.

También se puede considerar ingerir suplementos que te ayuden a controlar los niveles de ácido úrico de manera más rápida. Prevurín es un arma natural que puede ser usada en el combate contra el ácido úrico, con sus componentes activos puede asegurarse una victoria sobre tu enemigo.

La gota que derramó el vaso

No siempre somos buenos en identificar al enemigo y seguir las reglas de combate para ganarle la guerra. Cuando esto sucede la ventaja se vierte sobre el lado contrario y el cuerpo sufre consecuencias dolorosas.

La gota es una enfermedad que produce episodios de artritis en las articulaciones, causando inflamación debido al depósito de los cristales de urea en ellas.

Una ilustración de gota de anatomía humana médica

Estos cristales se forman por el excesivo nivel de ácido úrico en la sangre y el cuerpo lo confina a esas áreas para evitar daños en sus órganos vitales.

Esta enfermedad es prácticamente una monoartritis, es decir, que afecta solo a una articulación del cuerpo en cada episodio. Las más vulnerables son las articulaciones del dedo pulgar del pie y las rodillas.

La gota es tan dolorosa que algunas personas no pueden llegar a calzarse un zapato o a doblar la rodilla inflamada.

La zona afectada se enrojece, se inflama y se calienta; en algunos casos puede producir fiebre y escalofríos, simulando un cuadro infeccioso.

Si no se siguen las indicaciones y estos ataques del ácido úrico se repiten con regularidad, con el pasar de los años la gota no tratada puede formar tofos en las articulaciones.

Los tofos pueden producir deformaciones en la articulación causando un daño degenerativo irreversible, llamado gota tofácea.

Los organismos más vulnerables y propenso a desarrollar la gota durante los ataques de ácido úrico son los hombres de entre 35 y 45 años y las mujeres después de la menopausia.

Esta es una guerra que se puede ganar fácilmente, un descuido puede llevarte a consecuencias graves como la muerte, siendo esta la verdadera gota que derramó el vaso.

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