Ilustración 3d útero

Ciclo de fertilidad de la mujer: ¿Qué es y cómo potenciarlo?

Ciclo de fertilidad de la mujer: ¿Qué es y cómo potenciarlo?

Última actualización: 17-03-2019. Equipo Nutricioni

El ciclo de fertilidad de la mujer es la base fundamental que garantiza una fecundación exitosa.

Cuando la pareja desea concebir debe saber qué es, cómo funciona y qué hacer para potenciarlo es uno de los pasos que debe seguir para lograr su descendencia.

No es una tarea difícil, como quizás muchos piensan. El aparato reproductor femenino está maravillosamente creado para albergar vida y traerla al mundo sin ningún contratiempo.

Cuando no existen problemas de salud en la mujer que impidan este propósito, la concepción de un nuevo ser humano se convierte en una de los regalos más hermosos de la Creación.

Ser madre es la realización propia de toda mujer y existen muchas técnicas que contribuyen a ello.

La futura mamá puede hacer mucho por sí misma para ayudar a su cuerpo a prepararse para el nuevo rol que le tocará desempeñar en el futuro próximo.

En este artículo te enseñaremos lo que puedes hacer para lograr la fecundación que tanto anhelas.

Lo mejor de todo, es que se trata de técnicas completamente naturales, para nada invasivas, que además de ayudarte a dar vida te harán ser una mujer más bella y saludable.

Como por ejemplo, una dieta equilibrada y el consumo de suplementos vitamínicos adecuados.

El producto VicMujer ha sido creado específicamente para cubrir los requerimientos nutricionales de la mujer. Desde este punto debes partir para crear las condiciones idóneas que te llevarán a ser mamá.

Míralo como uno de los viajes más excitantes y placenteros que podrás realizar a lo largo de tu vida, del que sin duda guardarás los mejores recuerdos.

Por supuesto, es una dulce misión que podrás compartir con tu pareja y que creará sólidas bases para tu nueva familia.

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¿Qué se entiende por ciclo de fertilidad de la mujer?

Comencemos por definir qué es el ciclo de fertilidad de la mujer. Según la ciencia médica, son los días fértiles después de la menstruación. Es el período en que el óvulo se encuentra totalmente maduro y listo para ser fecundado.

El ciclo menstrual de la mujer dura 28 días, pudiendo presentar variables entre una mujer y otra. Hay ciclos cortos de 25 días, más largos de 30 días e incluso de 35.

El primer día del ciclo es el día 1 de la menstruación, la cual dura de 5 a 8 días.

Luego viene un período infértil de 5 días, en que los órganos reproductores se recuperan del sangrado para recibir al nuevo óvulo ya maduro.

El día 11 del ciclo menstrual sería el inicio del ciclo de fertilidad de la mujer, que dura aproximadamente de 5 a 7 días.

Esta es la etapa en la que la mujer puede quedar embarazada si las condiciones son idóneas. Los 11 días restantes hasta el comienzo de otra menstruación son días infértiles.

Durante este proceso ocurre lo que se denomina ovulación, que consiste en la liberación del óvulo maduro. Una estructura llamada folículo que alberga al óvulo se rompe en un punto llamado estigma, por donde sale el óvulo.

Este va acompañado de algunas células foliculares y parte del líquido que contenía el folículo.

Todo ello, junto con una pequeña cantidad de sangre que ha manado al romperse el estigma, llega hasta la trompa uterina e inicia su recorrido hasta el útero.

Es la molestia (dolor de vientre) y pequeño sangrado que la mayoría de las mujeres observan entre una menstruación y otra, y que sólo dura de 1 a 3 días.

Es el indicativo de que se está ovulando y es el momento propicio para concebir.

El aparato genital femenino: Su estructura y función

El aparato genital femenino está situado en el abdomen, en la parte inferior de la cavidad pelviana.

Los constituyen, fundamentalmente, dos importantes glándulas llamadas ovarios o gónadas femeninas (equivalentes a los testículos del varón).

Así mismo, una serie de órganos huecos y tubulares que forman un conducto continuo, llamado conducto genital. Este conjunto de órganos se extiende desde cada ovario hasta el exterior del cuerpo, desembocando debajo del pubis.

El primer tramo, que recibe el nombre de trompa de Falopio u oviducto, comunica cada ovario con el útero, órgano fundamental de la gestación.

El útero aloja al embrión (óvulo fecundado) desde el comienzo del embarazo hasta el parto.

Los folículos son cápsulas o pequeñas cavidades del ovario que contienen, entre otras células, una de mayor tamaño que es el óvulo.

A continuación del útero se encuentra la vagina, órgano del acoplamiento cuya función es recoger al órgano masculino o pene, y recibir, por lo tanto, el líquido fecundante o esperma.

La vagina es un conducto de constitución muscular muy elástico.

Su otra función es dejar pasar al feto durante el parto. Su porción más externa se llama vestíbulo y está rodeada de varias glándulas accesorias. Además, la conforman los labios menores, los labios mayores, el himen y el clítoris.

Los ovarios, junto con la mayor parte del conducto genital, constituyen los órganos genitales internos. Los restantes órganos genitales reciben el nombre de genitales externos.

Por lo general, se da el nombre de genitales externos femeninos sólo al conjunto de órganos que rodean el vestíbulo de la vagina, conjunto llamado también vulva o pudendo femenino.

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El útero: El alojamiento perfecto de la nueva vida

El útero está ubicado detrás de la vejiga urinaria y delante del último tramo del intestino grueso o recto. Por su parte inferior desemboca en la vagina, a la que se une mediante una inserción especial llamada cuello uterino.

La estructura del útero es muscular, y su principal función es alojar al huevo fecundado hasta que, tras los nueve meses de gestación, se produzca el parto.

Una vez llegado este momento, las enérgicas contracciones del útero colaboran hasta el final en el nacimiento del nuevo ser.

La forma de este órgano puede compararse a la de una pera invertida. La parte superior, más ancha y aplastada, se llama cuerpo del útero. La inferior, más estrecha y cilíndrica, recibe el nombre de cuello del útero.

De tamaño reducido antes de la pubertad y después de la menopausia, el útero es mucho más voluminoso durante el período de actividad sexual.

Sus dimensiones varían también de una mujer a otra, y en una misma mujer según la cantidad de embarazos que haya tenido.

Como promedio, el útero de una mujer adulta mide unos 7 centímetros de longitud, 5 de ancho y 3 de espesor.

En el punto en que se une a la vagina, el cuello del útero sobresale dentro de la vagina misma, formando una especie de rodete que recibe el nombre de hocico de tenca.

En el centro de éste está el orificio que comunica con el interior del útero.

Es frecuente en las mujeres sanas que este orificio esté tapado por un pequeño grumo de mucosidad densa llamada moco cervical.

El endometrio y el ciclo de fertilidad de la mujer

Dado que el endometrio es el revestimiento interno del útero, le corresponde la misión de alojar y fijar el óvulo fecundado.

A fin de preparar el ambiente favorable para la gestación, el endometrio comienza a modificarse desde antes de la llegada del óvulo.

Tras haberse ésta producido, la fase preparatoria continúa durante unos 10 días, hasta que el óvulo se haya radicado firmemente en el útero. Llegado este momento, se inicia la formación de la placenta.

Si, por el contrario, la fecundación no ha tenido lugar, todo el trabajo preparatorio del endometrio deja de tener sentido. Por lo tanto, el organismo se libera de los elementos ya innecesarios mediante la menstruación.

El flujo sanguíneo que caracteriza a la menstruación, arrastra consigo tanto el óvulo sin fecundar, como las secreciones y formaciones celulares que el endometrio había preparado.

Apenas concluye la menstruación, el endometrio recomienza su trabajo preparatorio, a fin de acoger en condiciones óptimas el próximo huevo. Este trabajo de preparación y expulsión constituye el ciclo uterino o ciclo menstrual.

Se repite periódicamente durante toda la vida sexualmente activa de la mujer, interrumpiéndose en forma provisoria sólo durante los embarazos. Concluye definitivamente al llegar la edad crítica del climaterio o menopausia.

A lo largo de todo este ciclo, la mujer suele experimentar diversos cambios corporales, tales como retención de líquidos, inflamación generalizada, cefaleas y dolor de vientre.

También, alteraciones en el carácter y cambios de ánimo, volviéndose irascible y deprimida.

Todos estos malestares son normales y típicos de la mujer. La buena noticia es que son fácilmente prevenibles y tratables con medicina alternativa y una dieta equilibrada.

Ya no hay por qué sufrir eternamente del llamado síndrome premenstrual, de los achaques de la menopausia o de desequilibrios en el ciclo de fertilidad de  la mujer.

Aprovecha los dones que nos brinda la Naturaleza y disfruta de una vida plena y feliz.

Es posible potenciar el ciclo de fertilidad de la mujer

El cuerpo humano es considerado como un instrumento complejo. Su tarea es desarrollar  las funciones de las cuales depende la continuación de la vida.

Así mismo, el estado de salud de la persona dependerá de cuán sano esté su cuerpo.

Muchas de estas funciones se efectúan sin que se tenga conciencia de ello. La circulación de la sangre, por ejemplo, y la renovación de las innumerables células que forman los distintos tejidos del cuerpo humano, son algunas de ellas.

Cuando el desarrollo de estas funciones es alterado por cierta clase de acontecimientos (enfermedad, trauma, condiciones ambientales adversas, etc.) el estado de salud no es satisfactorio.

Sentimos entonces desazón o sufrimiento, tenemos conciencia de que no estamos bien y, generalmente, tomamos algún tipo de precaución para tratar de poner fin a los trastornos que nos aquejan.

Cuando, en cambio, se desarrollan normalmente aquellas funciones fisiológicas, es señal de que nuestro cuerpo está sano. En consecuencia, experimentamos el tan ansiado bienestar.

Muchas de las funciones de nuestro cuerpo dependen, en mayor o menor grado, de nuestra voluntad. Así, por ejemplo, el individuo sano controla y coordina muchas de las funciones relacionadas con la alimentación y con la excreción.

Si bien algunas funciones son involuntarias, podemos hacer mucho para optimizarlas y ayudar al cuerpo a funcionar de manera perfecta.

En la mujer, sucede el acto biológico más importante de la creación: Dar vida y albergar a un nuevo ser.

En cierta medida, estas son funciones involuntarias, pero que cada mujer puede optimizar gracias a una alimentación saludable y a la ingesta de los nutrientes adecuados.

El producto VicMujer es el complemento vitamínico ideal que toda mujer debe consumir diariamente, incluso aquellas en etapa menopáusica, para optimizar su organismo.

Las mujeres en edad fértil potenciarán satisfactoriamente su ciclo femenino de forma segura y natural.

Frutas y vegetales ricas en vitamina C

Vitaminas ideales que protegen y embellecen a la mujer

En la Naturaleza existen diversos nutrientes que protegen y embellecen el cuerpo de la mujer. Son vitaminas cuyos efectos mejoran las funciones relacionadas con el sistema hormonal femenino.

Las vitaminas A, B, C, D y E constituyen este grupo de nutrientes específicos para mejorar las funciones femeninas, sobre todo las que tienen que ver con la fertilidad.

El producto VicMujer contiene en su formulación este importante compendio de vitaminas.

La vitamina A es fundamental para la buena salud de la piel y las hormonas que la regulan.

La renovación celular se estimula con la ingesta de esta vitamina, por ende, está indicada para reponer los órganos reproductores luego de la menstruación.

Por su parte, el Complejo B es beneficioso en todas las vitaminas que lo componen. Regula los sistemas nervioso y muscular, por lo que ayuda a tonificar el útero y a sintetizar las hormonas sexuales.

La vitamina C es el reforzador del sistema inmune por excelencia, de modo que es la vitamina indicada para crear las condiciones óptimas que darán la bienvenida al nuevo ser.

Igualmente, ayuda a la mujer a reponerse rápidamente del síndrome pre y post menstrual.

La vitamina D protege el sistema óseo y muscular de la mujer, además de prevenir enfermedades propias de la tercera edad, como la hipertensión y la diabetes. Además, previene el cáncer de mama y el envejecimiento de las células.

La vitamina E es la mejor aliada de la mujer, pues se le considera la vitamina de la belleza. Se recomienda durante la perimenopausia por sus efectos rejuvenecedores.

Es fundamental para vencer los radicales libres y para regular las funciones de las hormonas femeninas, mejorando notablemente el ciclo de fertilidad.

Aporta a la mujer lozanía y frescura en su piel y cabello, aumenta el deseo sexual y optimiza el aparato reproductor.

Minerales para un aparato reproductor femenino saludable

Existen ciertos minerales presentes en la Naturaleza que son beneficiosos para la salud de la mujer. Son ellos el calcio, el fósforo, el magnesio, el  zinc, el selenio, el cobre, el manganeso, el cromo y el potasio.

Estos minerales se pueden encontrar en casi todos los alimentos que consumimos a diario, en especial en los productos lácteos, el pescado y los mariscos. Estos proveen al organismo de calcio, fósforo, zinc y potasio.

El magnesio es otro de los minerales indispensables para el buen funcionamiento del aparato reproductor femenino, ya que fortalece el sistema inmune. La principales fuentes de magnesio son el cacao, las nueces, el plátano y el maní.

El zinc está indicado para prevenir y tratar las enfermedades producidas por las bacterias y los hongos, los cuales tienden a colonizar en los genitales externos e internos de la mujer.

La humedad y el alto consumo de azúcar crean las condiciones propicias para su proliferación.

El selenio es uno de los mejores antioxidantes que podemos suministrarle a nuestro cuerpo. Los médicos lo recomiendan para propiciar la regeneración celular, por lo que es excelente para ayudar a los ovarios a producir óvulos.

El atún, el bacalao, las carnes rojas y blancas, la cebolla y el germen de trigo son los alimentos con mayor cantidad de selenio.

El cobre, el manganeso, el cromo y el potasio no pueden faltar en la dieta equilibrada, sobre todo si lo que se desea es potenciar la fertilidad de la mujer.

Estos minerales regulan las funciones de las hormonas femeninas, contribuyendo a la concepción.

Los cereales, el plátano, las semillas, las legumbres, las espinacas y el pavo son ricos en estos nutrientes.

Todos estos minerales están presentes en la formulación del producto VicMujer, que puede ser consumido para complementar los beneficios de la dieta equilibrada.

Frutas, verduras y hierbas para la buena salud femenina

Una dosis diaria de VicMujer, aunada a la ingesta apropiada de alimentos, ayudará a la mujer a gozar de un sistema reproductor saludable y a que éste realice todos sus ciclos.

Dichos ciclos se resumen en cinco períodos imprescindibles, a saber:

* Reposo: Las células del endometrio son todas del mismo tipo y forman en el útero un delgado tapiz interno.

* Proliferación: Dura 14 días, en los cuales las células del endometrio se multiplican, aumentando el espesor del endometrio.

* Premenstrual: Dura 7 días, en los cuales el endometrio se hincha aumentando la irrigación sanguínea.

* Menstrual: Se produce la ruptura del endometrio con el consecuente sangrado. La gruesa capa, junto con el óvulo no fecundado, son expulsados al exterior. Dura de 5 a 8 días.

* Regeneración: Durante los 3 o 4 días siguientes a la menstruación, vuelve a formarse la fina capa celular del endometrio, iniciando nuevamente el ciclo menstrual.

No podíamos dejar por fuera los grandes beneficios que representa consumir a diario frutas, verduras y hierbas, máxime cuando se trata de conservar la buena salud femenina.

Pero no sólo es importante consumirlas a diario, sino complementarlas con un multivitamínico de calidad, como el producto VicMujer

Sabemos que los nutrientes tienden a excretarse rápidamente del cuerpo, por eso es importante ayudarlo con la medicina alternativa natural.

Para el caso de la mujer, todas las vitaminas están presentes en las frutas, las verduras y las hierbas indicadas para la fertilidad de su aparato reproductor.

Así mismo, combaten los síntomas provocados por los desequilibrios hormonales, sobre todo en la menopausia.

Cereza, manzana, frambuesa, brócoli, zanahoria, remolacha, espirulina, té verde, perejil, apio y diente de león, son algunas de las opciones que debes consumir diariamente.

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