Causas del estrés: ¿son factores de riesgo para la salud?

Causas del estrés: ¿son factores de riesgo para la salud?

Última actualización: 22-11-2018. Equipo Nutricioni

Actualmente el estrés se ha convertido en una de las mayores preocupaciones para la sociedad. Entonces, surge la necesidad de reconsiderar las causas del estrés y buscar las soluciones para que el resultado final, de todo lo que hacemos, sea óptimo y no termine siendo un desastre para la salud.

Los seres humanos, cuando enfrentamos situaciones de riesgo y/o presiones de cualquier tipo, tenemos la tendencia a desarrollar una respuesta psicológica y fisiológica llamada estrés.

Este estrés brota cuando una persona enfrenta un desajuste entre sí y el medio ambiente que lo rodea.

Cuando la persona considera que la situación está por encima de sus capacidades, puede ser víctima de un bloqueo que le impida o dificulte responder de manera adecuada.

El estrés y las causas del estrés, son un tema de interés y preocupación para muchos especialistas en el estudio de la conducta humana.

Y esto se debe a que los efectos del estrés tienen incidencia directa tanto en la salud mental como en la física, así como, en el rendimiento general de la persona.

El estrés provoca en la persona angustia y preocupación, y la hace susceptible a trastornos personales, desarreglos en la familia e incluso en el aspecto social.

El problema se radicaliza debido a las exigencias de la vida moderna, que obliga a las personas a concentrarse en la obtención de resultados sin medir las consecuencias.

Que pueden afectar considerablemente su calidad de vida y, más allá de eso, su salud mental y física.

Todos debemos obtener los conocimientos y desarrollar las competencias necesarias para aprender a prevenir y controlar el estrés.

Quienes no lo logran, están en riesgo de poner en peligro su tranquilidad y, por ende, su salud y calidad de vida.

Quienes sí lo logren, pueden alcanzar y disfrutar de un estilo de vida satisfactorio y saludable.

El estrés, no está relacionado únicamente a la persona y al medio ambiente que lo rodea, tampoco es una respuesta o un estímulo.

Más bien, el estrés, es una relación simbiótica entre la persona que lo padece y el medio ambiente en el cual se desenvuelve.

El estrés, no necesariamente es negativo, pues también, puede ser un estímulo positivo, todo depende de las capacidades del ser humano para afrontarlo.

Entonces, SupraEnergía es útil para limitar el estrés ya que, ayuda a restaurar la pérdida de energía, fortalecer el sistema inmunológico del cuerpo y mejorar la circulación.

Pero ¿de dónde sale el término estrés?

Definitivamente el estrés no es un concepto inventado en esta era moderna, esto se debe a que él mismo ha estado presente desde la antigüedad.

Por ejemplo, en el siglo XIV, el término fue extraído del latín stringere, que significa, provocar tensión, para hacer referencia a la opresión, la adversidad y la dificultad.

Más adelante, en el siglo XV, fue utilizado por los físicos, para referirse a la fuerza o presión que es ejercida sobre estructuras para provocar un estado de tensión y deformarla.

Luego, en el siglo XVII, el término lo adoptan la ingeniería y la arquitectura, para después, en el siglo XIX, ser considerado por la fisiología como un mecanismo de autorregulación.

Mecanismo que permite a las personas mantener estable su yo interior ante cualquier presión ejercida por el medio ambiente.

Posteriormente, en el año 1914, nuevamente la fisiología redefine el estrés como un síndrome de lucha-huida que poseen la mayoría de los seres vivos.

Síndrome que le permite mantener un equilibrio fisiológico entre la mente, el cuerpo y el medio ambiente que lo rodea.

Incluso la endocrinología, en el año 1936, se refirió al estrés como una respuesta no específica, respuesta fisiológica, de los seres vivos a algún tipo de amenaza.

Y en la década de los 80, como resultado de muchos estudios, se concluye que no solo es una respuesta fisiológica, sino que también es una respuesta psicológica.

Entonces, el estrés, toma en cuenta un sinfín de acontecimientos vitales, factores y características del medio ambiente y, por supuesto, valores personales como, concepto de sí mismo y la capacidad de evaluar y afrontar la situación.

Todos estos elementos, pueden actuar como estresores, o en su defecto como reguladores de los efectos negativos o positivos del estrés sobre la salud y la calidad de vida.

Finalmente, en las últimas décadas, el concepto de estrés ha traspasado las fronteras de todas estas ciencias y se ha convertido en tema de interés y preocupación.

Tanto así, que la biología, la psicología y la sociología han continuado realizando investigaciones sobre el estrés.

Incluso son temas de desarrollo e interés de muchos autores de literatura popular y tema de referencia de teóricos de la autoayuda.

Y, ¿qué es el estrés?

A pesar de ser uno de los términos más utilizados en el mundo moderno y en las sociedades de la actualidad, existe mucha imprecisión sobre la definición de estrés.

En este sentido, se pudiese definir el estrés, como el conjunto de respuestas físicas y mentales de los seres vivos ante cualquier tipo de amenaza.

Pero citando a los especialistas, el estrés, es un conjunto de procesos y respuestas neuroendocrinas, inmunológicas, emocionales y conductuales de los seres vivos.

Que surgen como respuesta ante situaciones que sugieren una mayor demanda de adaptación a lo que habitualmente está acostumbrado.

Y estas situaciones, son percibidas por el individuo como una amenaza o peligro, que puede afectar su integridad física o mental.

Por supuesto, que esta percepción, puede estar determinada por factores individuales como las predisposiciones, la motivación, las actitudes y aptitudes, incluso la experiencia.

Todos estos, son elementos claves, que utiliza el individuo para determinar la percepción y valoración sobre distintas situaciones y de allí, las diferentes maneras de afrontarlas de cada individuo.

Sin embargo, la respuesta de cada individuo al estrés, no es dañina o patológica por sí misma.

De hecho, muchos especialistas afirman que, si bien es cierto que es difícil vivir con estrés, también es difícil vivir sin él.

Ahora bien, los seres vivos responden a estas situaciones a través del aumento de neurotransmisores, del ritmo cardiaco y la presión sanguínea.

Todos estos elementos fisiológicos, le ayudan a hacer frente a la situación, así cómo, le ayudan a regular su medio interno.

En caso contrario, sobreproducir todos estos elementos fisiológicos, puede desencadenar en determinadas patologías como la diabetes, hipertensión, cáncer, enfermedades cardiovasculares y hasta vitíligo.

Entonces tanto las exigencias del medio ambiente como las apreciaciones de cada individuo, los esfuerzos y las respuestas emocionales, afectan el modo de percibir y responder a los cambios.

En resumidas cuentas, el estrés no es más que una respuesta física y psicológica normal a los acontecimientos que hacen que una persona se sienta amenazada.

O en su defecto, a la alteración del equilibrio de su sistema de vida, organización o zona de confort.

¿Cuáles son las causas del estrés?

Como ya sabemos, el estrés es la forma como reacciona el cuerpo ante situaciones fuera de lo común, ya sean reales o producto de la percepción.

Cuando nos sentimos amenazados, nuestro organismo produce una reacción química que nos permite actuar de manera tal que evitemos salir lastimados.

Esta reacción química, es lo que se conoce como estrés, producto de la respuesta al estrés, aumenta la frecuencia cardiaca, se acelera la respiración, aumenta la presión arterial y se tensan los músculos.

En ese momento, cuando están en proceso todas esas reacciones del organismo, es cuando usted está preparado para actuar ante la causa del estrés.

Las situaciones de riesgo y/o presiones que causan el estrés son conocidas como factores estresantes o factores de riesgo.

Tenemos la tendencia a creer que todos estos factores son negativos, como, por ejemplo, tener una relación difícil, problemas financieros o económicos, un horario de trabajo muy exigente, etc.

No obstante, cualquier actividad o situación muy exigente, o que nos obligue a hacer cambios o ajustes, pueden ser factores generadores de estrés.

Incluso pueden ser factores de estrés situaciones positivas como el matrimonio, adquirir una vivienda, cursar estudios universitarios, ser ascendido en el trabajo.

Claro que no todo el estrés es generado o causado por factores externos, también puede ser generado por factores internos o autogenerado.

Tener pensamientos irracionales o pesimistas sobre la vida, preocuparse excesivamente, ser obsesivo, son generadores internos de estrés.

En conclusión, lo que causa el estrés está directamente relacionado con nuestra percepción de las cosas, al menos en parte.

Una situación que puede ser estresante para usted, puede no serlo para otra persona, incluso puede ser satisfactorio para esta última.

Salir de viaje puede ser una causa de estrés para algunas personas, la posibilidad de llegar tarde y perder el vuelo o el bus, puede causar ansiedad.

Sin embargo, para otras personas, salir de viaje puede ser un momento de relax ya que se concentran en el fin del viaje, ya que son más previsivos y salen con mayor ventaja de tiempo.

Ahora veamos las causas internas y externas más comunes de estrés.

Causas internas y externas del estrés

El estrés implica una reacción física y emocional compleja, en la que se identifican tres fases.

Primero, se da una reacción de alarma en respuesta a un factor de tensión que activa el sistema nervioso autónomo.

Seguidamente ocurre la fase de resistencia, mientras el cuerpo se aclimata y ajusta al factor de estrés.

Finalmente ocurre la fase de fatiga, es cuando la tensión persiste por mucho tiempo y se combina con otros factores que pueden llevar a la enfermedad.

Lo anterior se refleja por ejemplo en la tensión muscular, es necesaria cierta tensión en los músculos para poder moverse.

Pero si la tensión muscular perdura o aumenta inútilmente, causa dolor y perjudica el bienestar.

Para ser más específicos, algunas de las principales causas internas de estrés pueden ser las siguientes.

  • Expectativas demasiado altas respecto de sí mismo y de los demás.
  • Escasa autovaloración, baja autoestima.
  • Sentimientos de culpabilidad y de vergüenza.
  • Temor de pérdida.
  • Falta del sentido de la vida y desesperanza.
  • Desorientación y dudas internas.
  • Falta de capacitación o habilidad para hacer algo.
  • Falta de habilidad para administrar el tiempo.
  • Incapacidad física.
  • Incapacidad para conciliar el sueño.

Ahora, algunas de las causas externas más comunes de estrés pueden ser las siguientes.

  • Estrechez del espacio vital.
  • Trabajo nocturno excesivo, cambios de turno.
  • Ruido excesivo.
  • Inseguridad económica.
  • Hogar inestable.
  • Muerte de un familiar o amigo.
  • Falta de calor humano.
  • Cambios en el sistema de vida: domicilio, trabajo, ambiente, tecnología.
  • Procesos de cambio.

Para contrarrestar algunas de estas causas del estrés podemos contar con SupraEnergía, su contenido de vitaminas, aminoácidos y hierbas, ayuda a mejorar los niveles de energía, a superar los trastornos del sueño y aumentar la memoria, incluso a superar estados de depresión.

¿Cuáles son los síntomas del estrés?

Son muchas las enfermedades producidas por el estrés o que son desencadenadas o agravadas por el mismo.

Sin embargo, es indudable su acción sobre enfermedades digestivas como úlceras, diarreas y estreñimiento, nutricionales y metabólicas, trastornos articulares y musculares, sexuales e incluso ginecológicos.

El estrés puede ser un agente desencadenante de trastornos psíquicos, lo cual lleva a la depresión.

Cuando el estrés llega a niveles agudos, se pueden producir úlceras hemorrágicas de estómago, así como problemas cardiovasculares.

Por otro lado, el estrés puede incluso provocar un infarto en personas con factores de riesgo altos.

Estas patologías suelen avanzar de manera silenciosa, pues quien padece estrés, somatiza de diversas maneras y en diferentes áreas del cuerpo de acuerdo a sus propias características.

Muchas veces, sin que se lleguen a dar cuenta, son síntomas o factores del estrés.

Ahora bien, los síntomas físicos del estrés pueden ser los siguientes.

  • Tensiones musculares, especialmente en la región de la nuca, cuello, escapular y dorsal.
  • Dolores articulatorios.
  • Astenia (disminución de la fuerza vital).
  • Insomnio.
  • Jaquecas y mareos.
  • Calambres.
  • Bajas defensas y propensión a la enfermedad.
  • Sofocos, ahogos, opresiones.
  • Sudores repentinos.
  • Sensación de opresión en la garganta.
  • Contracciones faciales o tics.

Por otro lado, los síntomas psicológicos del estrés pueden verse reflejados de la siguiente manera.

  • Mayor susceptibilidad general (cambios de estado de ánimo y mal humor).
  • Impaciencia injustificada.
  • Propensión al llanto (sensibilidad exagerada).
  • Depresión.
  • Aislamiento, sensación de soledad.
  • Exasperación.
  • Propensión a las adicciones: comida, nicotina, bebidas alcohólicas, drogas, etc.
  • Temores: agorafobia, vértigo, temor a las relaciones humanas.
  • Inseguridad para la toma de decisiones.
  • Trastornos sexuales.

Otros síntomas del estrés pueden ser los siguientes.

  • Concentración débil.
  • Falta de creatividad.
  • Pensamiento obsesivo.
  • Inquietud, ansiedad, angustia.
  • Perfeccionismo.
  • Ritualismo.
  • Bloqueos y falta de memoria.
  • Temor de hacerse daño.

SupraEnergía, ayuda a superar el síndrome de fatiga crónica que puede ser uno de los síntomas del estrés, así como, la pérdida de peso, los trastornos del sueño y la pérdida de la memoria.

Control y manejo del estrés: ¿cómo canalizarlo?

El estrés variará de acuerdo a las personas, de su percepción y de la forma en que interpretan las consecuencias de una situación determinada.

Algunas personas pueden enfrentar la misma situación con estrés positivo y otras con estrés negativo.

Como consecuencia del estrés, podemos padecer de ansiedad, enfado o ira, irritabilidad, tristeza-depresión, y otras reacciones emocionales, que también son fáciles reconocer.

Además de estas reacciones, podemos identificar otros síntomas como son el agotamiento físico, la falta de rendimiento, etc.

Sin embargo, no todo estrés es malo, lo importante es cómo canalizarlo y utilizarlo de manera provechosa para alcanzar los objetivos deseados.

El estrés es parte de la vida de los seres humanos, “los ayuda a sobrevivir, a mantenerse alerta ante amenazas y peligros”.

Una actividad deseada, agradable y placentera produce estrés positivo o eustrés, mientras que una actividad no deseada, desagradable o poco placentera produce estrés negativo o distrés.

Si una persona compra un disco compacto de música que le gusta podría generarle un estrés que le va a ayudar a mantener un equilibrio en el área mental.

Este equilibrio le permitirá tener una disposición más favorable, incluso para las actividades cotidianas, como el trabajo y las relaciones personales.

El estrés positivo también puede favorecer la armonía en las áreas biológica, psicológica y social.

Esto ocasiona que la persona esté más en sus cinco sentidos, con ganas de vivir, ya que las actividades que realiza son placenteras y le dan sentido a su vida.

El estrés también ayuda al ser humano a superar una situación amenazante, evaluada como tal o que pone a la defensiva ante un peligro, y ayuda al ser humano a sobrevivir.

Aprendamos a controlar positivamente el estrés

Existen algunas pautas a seguir para convertir nuestro estrés en ese que nos beneficia.

¿Qué nos estresa?. Debes identificar al enemigo y saber cuáles son las situaciones que nos producen estrés: me bloqueo, me produce ganas de llorar, me enfado por cualquier cosa.

Priorizar. En casos de carga de trabajo, debemos aprender a distribuir prioridades y a distinguir lo urgente de lo importante para, así, establecer nuestra agenda.

Nuestra actitud. Debemos enfrentarnos a los problemas con una actitud positiva ya que, de lo contrario, estaremos mermando nuestras capacidades.

Debemos estimularnos con frases como “¡voy a lograrlo!” o “¡que bien lo hago!”.

Atreverse a tomar decisiones. no dejar que las situaciones de estrés nos bloqueen y nos paralicen, hay que dar pasos y pasar a la acción.

Aceptar los posibles errores. Debemos aceptar que somos capaces de cometer errores y de fallar en lo que hacemos.

Pero eso no debe desanimarnos ni desmoralizarnos, sino que debe servirnos de motivación para hacerlo mejor la próxima vez.

Relajarse. O, lo que es lo mismo, saber pisar el freno. No todo hay que hacerlo rápidamente, no debemos estresarnos por situaciones que no dependen directamente de nosotros.

Aprender a pedir ayuda. Habitualmente creemos que aquel que pide ayuda es más débil o no es capaz de gestionar adecuadamente.

Sin embargo, todo es más sencillo si uno sabe delegar, pedir ayuda o pedir opinión. Dos cabezas siempre piensan mejor que una.

Aprender a decir no. La mayoría de la gente no sabe decir que no. Tenemos tanto derecho a decir que sí como a decir no, esto nos ayuda a poner límites, tanto propios como ajenos.

Reírnos más. Reírnos de nosotros mismos, de nuestros agobios y de las situaciones de estrés puede sernos de gran utilidad para liberar tensiones y valorar los problemas en su justa medida.

Cuidarnos físicamente. Descansar correctamente, dormir bien, hacer ejercicio, aprender técnicas de relajación, comer bien pese a estar fuera de casa, son algunas de las recomendaciones que nos ayudarán a canalizar ese estrés nocivo.

Poner estos ejercicios en práctica puede ser de gran ayuda en nuestra cotidianidad para controlar el estrés.

Mantener el equilibrio mental, a través de ejercicios y concentración es una forma de ayudarnos a hacer frente a las situaciones que nos puedan generar estrés.

Otra manera de ayudar a controlar el estrés puede ser a través del consumo de suplementos como SupraEnergía, debido a su contenido de vitaminas, hierbas y aminoácidos, es un aliado en la disminución de los niveles de estrés.

En resumidas cuentas, si queremos mantener nuestra calidad de vida y salud en niveles óptimos, debemos aprender a controlar y utilizar el estrés para nuestro bien.

Pongamos en práctica todos estos conocimientos y ayudemos a nuestro cuerpo, sintámonos mejor, elevemos nuestra calidad de vida y la de nuestra familia.

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