Imagen de diferentes tipos de panes de vista superior

Carbohidratos: ¿sabes cómo se dividen?

Carbohidratos: ¿sabes cómo se dividen?

Última actualización: 27-05-2019. Equipo Nutricioni

La mayor parte de la carga energética que necesita nuestro organismo la obtiene de los carbohidratos, los cuales se pueden conseguir prácticamente en los vegetales, frutas y granos. Por este motivo, su consumo es necesario y además son fáciles de conseguir y son económicos. Por esta razón, es importante conocer cómo se dividen, es decir, cuáles son los tipos que existen y cuáles son sus funciones.

En términos generales, la mayoría de las personas, considera a los carbohidratos como enemigos que engordan. De hecho, en los países desarrollados su consumo ha mermado de manera drástica y la publicidad de evitarlos, ha aumentado exponencialmente.

En este grupo, solo los carbohidratos conformados por seis y cinco carbonos y sus polímeros, son los considerados nutricionalmente importantes.

Estos compuestos tienen variadas funciones en el cuerpo. Ejemplos de ellos, son los polisacáridos, como los almidones y el glucógeno, que son los encargados de almacenar la energía.

Desde el punto de vista alimentario, la expresión carbohidrato es utilizado para definir cualquier alimento que contenga almidones de hidratos de carbono complejos. Un ejemplo de ellos son los cereales, los productos de panificación y las pastas. Por otra parte, se encuentran los carbohidratos simples, siendo el principal integrante, el azúcar.

Desde el punto de vista nutricional, se pueden separar los carbohidratos en sencillos y complejos. Esto va a depender de su forma, configuración, estructura y tiempo de metabolización y absorción a través de la digestión.

Existen alimentos que están constituidos principalmente por carbohidratos sencillos, como lo son las frutas y algunos vegetales, la leche y sus derivados, al igual que los azúcares y algunos productos refinados.

Por otra parte, existe una amplia gama de carbohidratos complejos, los cuales se encuentran mayormente en granos, vegetales, panes, almidones y productos integrales.

Como vimos anteriormente, lo mejor de todo, es que este tipo de compuestos se pueden encontrar en múltiples comidas de nuestra dieta cotidiana. Basado en esto, es importante saber que existen tres tipos, que se diferencian según su estructura en: monosacáridos, disacáridos y polisacáridos.

Imagen de diferentes tipos de panes de vista superior

Monosacáridos

Este tipo son los más sencillos, ya que están estructurados solo por una molécula. Por esta razón, son considerados como la principal fuente energética del cuerpo permitiendo llevar a cabo todas las funciones metabólicas. Gracias ellos, es posible obtener todos los componentes celulares que permiten el funcionamiento corporal.

Por otra parte, existe otro grupo que forma parte de la estructura de los genes del ADN. Cuando el cuerpo posee exceso de ellos o considera que no son necesarios en determinados momentos, el organismo los transforma en polisacáridos, actuando como reserva energética.

Dentro de los monosacáridos, los más conocidos son la fructosa, la glucosa y la galactosa.

Fructosa: es el azúcar que contienen las frutas y presenta una estructura similar a la glucosa. Es considerado uno de los monosacáridos más dulce. Es ampliamente utilizado en la galletería, en alimentos nutritivos y en bebidas, sobre todo de calorías reducidas.

Glucosa: forma parte de los más conocidos dentro de este grupo. También se conoce como dextrosa. Su principal función, es que al ser metabolizado, puede formar energía y calor. También interviene en el proceso de expiración, en la formación del dióxido de carbono.

Se puede obtener del maíz, arroz, trigo, miel, chocolate, pastas, panes, lácteos, frutos secos, entre otras. Es considerado el combustible favorito para muchos órganos y tejidos, sobre todo del cerebro.

Galactosa: este es un carbohidrato que está formado por seis átomos de carbono. Su diferencia con la glucosa, es su especial interacción solo con las células del hígado.

El acople de esta molécula con una de glucosa, produce la lactosa, la cual es el azúcar de la leche y los productos lácteos. Por este motivo, debe ser evitada por personas intolerantes a la leche y sus derivados, ya que puede desencadenar graves problemas de salud.

Disacáridos

Este es el tipo de carbohidrato, que están constituidos por la unión de dos monosacáridos. Cuando el cuerpo necesite, puede utilizar este tipo de hidratos, metabolizarlo y romperlo para obtener moléculas de azúcar sencillas, para absorberlo y aprovecharlo por el tracto gastrointestinal. Por su estructura, se absorben de manera más lenta en comparación de los monosacáridos.

Dentro de este grupo, los más conocidos son la sacarosa, la maltosa y la lactosa.

Sacarosa: es el disacárido más conocido y abundante. Se encuentra principalmente en las frutas y vegetales, específicamente la caña de azúcar y la remolacha, los cuales son las principales fuentes de extracción. Puede presentar varias coloraciones que van del blanco, que son los azúcares más refinados, pasando por el rubio hasta llegar al marrón.

Está estructurado por dos azúcares simples, que son la fructosa y la glucosa, y esta unión es conocida como sacarosa o comúnmente como azúcar de mesa. Este tipo de azúcares, debe consumirse de manera controlada, ya que puede afectar gravemente la salud.

Maltosa: este tipo se puede encontrar en las semillas, granos o cereales. Se conoce comúnmente como azúcar de malta.

Es ampliamente utilizado en la fabricación de cerveza y en los procesos fermentativos donde se necesita la obtención de etanol y dióxido de carbono. Este tipo de azúcares, se obtiene de la metabolización y la ruptura del almidón.

Lactosa: es el principal carbohidrato en la leche y sus derivados. Está constituida por una molécula de glucosa y una de galactosa, los cuales son dos monosacáridos, que el organismo utiliza como carga energética. Para aprovecharla, el cuerpo utiliza la enzima lactasa, para lograr su ruptura y así poder utilizar sus azúcares simples.

Polisacáridos

Los polisacáridos son uniones de varios monosacáridos, cuyas principales funciones son estructurales o de almacenamiento. Un ejemplo de este tipo es el almidón, el glucógeno y la celulosa.

Existen dos tipos que son los homopolisacáridos y heteropolisacáridos. El primero se produce por enlaces entre monosacáridos iguales y el segundo por azúcares simples de características distintas.

Uno de atributos característicos de este tipo de carbohidratos es que no poseen sabor dulce y no son solubles, aunque existen excepciones como lo son los almidones que forman coloides. Además de su función estructural y energética, también se encarga de proteger al organismo ante diferentes actividades.

Los polisacáridos de reserva energética, está conformado principalmente por almidones, los cuales se encargan también de:

  • Mejorar ampliamente la función de la insulina en el organismo y de esta forma reducir satisfactoriamente los niveles de glucosa en el sistema sanguíneo.
  • Ayudar en los problemas del tracto gastrointestinal.
  • Eliminar lípidos en el organismo y esos kilos que se tienen demás, por lo que ayuda a reducir medidas.
  • Estimular la fabricación de grasas buenas.

Por otra parte, las frutas y sobre todo los vegetales son ricos en fibra dietética. Conformados principalmente por celulosa, los cuales son hidratos de carbono complejos, que se encuentran en la pared celular y no pueden ser absorbidos por el tracto gastrointestinal. Los vegetales contienen hasta un 25% de fibra y, junto con los cereales, conforman la fuente principal de ingesta.

Estos componentes poseen atributos de prevención al sobrepeso, a la diabetes, constipación y algunos tipos de cáncer asociados al sistema gástrico. También ayuda a los problemas de colesterol.

En base a esto, su función depende de la estructura de este tipo de componentes, de la cantidad de carbonos asociados y del tipo de enlace. Cada estructura y sus diferencias, aportan distintos atributos, según su nivel de complejidad.

Vegetales y Legumbres

Función de los carbohidratos

En este punto podemos resumir las dos funciones principales relacionadas con la parte energética y con la estructura celular, sobre todo en el caso de los polisacáridos.

Estos últimos son los encargados de crear estructuras de resistencia y además de formar parte de otras macromoléculas como lo son las proteínas, lípidos y ácidos nucleicos. El beneficio de este tipo de componentes es que pueden ser sintetizadas en la parte externa del organismo y ser utilizadas para elaborar tejidos, plásticos y algunas otras estructuras sintéticas.

Como se nombró anteriormente, los hidratos de carbono son la principal fuente energética para el cuerpo.

Desde el punto de vista nutricional, los carbohidratos se dividen en sencillos y complejos. Ambos se diferencian al considerar la forma y el tiempo en que el organismo tiene la capacidad de absorber los hidratos de carbono.

Es bueno saber, que los carbohidratos sencillos se encuentran en los alimentos que están constituidos por fructosa, que son los carbohidratos contenidos en las frutas y vegetales.

Dentro de esta división, los hidratos de carbono complejos se localizan en la leche y sus derivados, como es el caso de la lactosa. Por otra parte, la maltosa se puede conseguir en algunos vegetales y en la cerveza. La sacarosa, por su lado, la podemos encontrar en el azúcar común.

Todos estos componentes, es importante obtenerlos de la forma más natural posible. Esto se debe a que el organismo, no los produce por sí mismo y por esta razón, se debe saber de dónde puede obtenerse.

La forma más recomendable de consumo es a través de los productos naturales como lo son las frutas, vegetales y legumbres y de granos enteros o productos poco refinados e industrializados. Basado en esto es necesario evitar estos últimos, dentro de los cuales se encuentran las harinas blancas, refrescos, entre otros, para evitar problemas en la salud.

Evitar los excesos con los carbohidratos

A pesar de los múltiples beneficios que generan este tipo de compuestos, cuando se consumen en exceso, también pueden traer graves daños al organismo. Entre ellos se encuentran:

  • A pesar de la gran contribución energética que los carbohidratos pueden aportar, desafortunadamente cuando provienen de almidones refinados, esa energía se mantiene por muy poco tiempo. Esto trae como consecuencia, sensaciones de debilidad y fatiga, una vez ha pasado su efecto.
  • Los hidratos de carbono, son capaces de producir insulina y nivelar las cantidades de glucosa sanguínea. Por este motivo, los carbohidratos, que pueden estar en exceso en el organismo, se transforman en azúcares que se pueden almacenar en los tejidos musculares y en el hígado.

Cuando estos azúcares llegan al músculo, este los utiliza de manera instantánea, para su funcionamiento o los almacena en forma de glucógeno. Sin embargo, cuando el cuerpo presenta una cantidad de energía suficiente y las reservas son adecuadas, la glucosa no entra al músculo, sino que se aloja en el tejido adiposo. Esto puede provocar una ganancia de peso, lo cual puede desencadenar en problemas de obesidad.

Por otra parte, si el exceso se acumula en el hígado, se comienza a formar grasa en su interior, provocando lo que comúnmente se conoce como hígado graso.

  • En el momento en que el nivel de glucosa en sangre comienza a desequilibrarse por un exceso de consumo, se pueden originar distintas condiciones. Esta sintomatología, se puede manifestar como molestias en el organismo y a su vez se reflejan como desniveles en el estado anímico.

Más excesos a controlar, pero cuidado con las deficiencias

  • Los excesos de azúcar y glucosa, se dirigen inmediatamente al sistema sanguíneo. Este mecanismo puede desencadenar problemas o enfermedades graves como lo es la diabetes, por la falta de insulina que puede generar el organismo. También pueden desarrollarse problemas hepáticos por el sobre trabajo que debe realizar para la producción insulínica.

Si no se puede controlar la cantidad de glucosa en la sangre, se puede provocar daños en los vasos sanguíneos, lo que puede originar enfermedades cardiacas, accidentes cerebrovasculares, problemas renales, en la vista y/o neurológicos.

  • La alta producción de insulina, puede provocar cambios anímicos, haciéndose presente el malhumor.
  • La cantidad de grasa o lípidos pueden aparecer en mayor cantidad, a pesar de se reduzca el consumo calórico.

Si bien, por un lado, hemos observado que los excesos pueden ser perjudiciales, los déficits también. Por esta razón, es importante plantear un equilibrio de consumo. Algunos de los problemas que se pueden presentar por deficiencias son los siguientes:

  • Se puede perder más agua que lípidos, ya que las reservas de agua que se originan por la producción de glucógeno, no se van a formar por la deficiencia de las mismas. Esto puede traer consigo problemas de deshidratación y por esta razón, la pérdida de peso no es eficiente. Además, por la falta del vital líquido, se puede sufrir de trastornos gastrointestinales asociados con el estreñimiento.
  • Al no tener cantidades adecuadas de carbohidratos, tampoco las tendremos de energía, y por ende el organismo y especialmente el cerebro puede padecer de problemas en su funcionamiento. Esto puede desencadenar fatiga, malestar y dolencias.
  • Si se realizan prácticas físicas o ejercicios diarios, la falta de combustible hará que se reduzca la fuerza y fortaleza, para llevar a cabo dichas actividades, provocando fatiga y debilidad.

Enzimas suplementarias

Además, de los problemas observados anteriormente, las deficiencias de carbohidratos pueden generar más inconvenientes, menos perjudiciales, pero igual de molestos. Entre ellos se encuentra: el mal aliento, sequedad bucal, problemas para conciliar el sueño, olor intenso en la orina y en el sudor y náuseas y mareos. Debido a todos estos problemas, es conveniente mantener un control en el nivel de obtención y absorción de carbohidratos, por parte del organismo.

En los casos en los que tenemos un consumo adecuado de carbohidratos, es importante asegurar su absorción.

Esto se puede lograr promoviendo una buena síntesis y metabolización de los mismos, a través del consumo de suplementos enzimáticos. Este tipo de productos, como el Enzi Activ, se encarga de ayudar a la digestión, mejorando la permeabilidad de los glúcidos.

En este caso en particular, Enzi Activ se encarga de estimular todo el proceso de digestión, digiriendo todos los alimentos consumidos. Cada pastilla de Enzi Activ, se encarga de la metabolización de 30 gramos de carbohidratos, haciendo eficiente su aprovechamiento.

Algunas de las enzimas que se encuentra en Enzi Activ y ayudan a la digestión de los carbohidratos son:

  • Alfa-galactosidasa: digiere granos y vegetales.
  • Amilasa: se encarga de la digestión de los almidones.
  • Beta-Glucanasa: metaboliza los hidratos de carbono más complejos, como lo son las fibras y los contenidos en las leguminosas.
  • Lactasa: metaboliza los azúcares de la leche y sus derivados.

Este producto está constituido, por una amplia variedad de enzimas, que permiten consumir comidas sin dificultades ni problemas posteriores, y asegurando su mejor absorción y metabolización.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *