hombre hablando sus problemas con el psicologo, Tratamiento psicológico. Profesional apuesto psicólogo que ayuda a su paciente mientras tiene una sesión con él.

Busca ayuda, toma acción y sacúdete la ansiedad

Busca ayuda, toma acción y sacúdete la ansiedad

Última actualización: 28-02-2019. Equipo Nutricioni

Paola se acostaba y se despertaba cada día con la misma sensación de angustia y desesperación.

La noche era el peor momento, porque el silencio propio de esas horas daba mayor cabida a todos los pensamientos que la atormentaban. Y así podía pasarse en vela hasta el clarear de la mañana.

Los sonidos matutinos de los autos pasando y los gritos de los niños que van a la escuela, la arrullaban un poco y la hacían sentir menos sola; entonces podía dormir un poco para salir a enfrentar el día.

Muchas veces Paola se preguntaba qué era lo que en realidad la ponía en ese estado; era como un fantasma que nunca se ha visto, pero que se presiente y te persigue.

Mujer joven se da masaje en la cien ya que no puede dormir

Esta situación afectó su rendimiento laboral y el cumplimiento de sus responsabilidades en el hogar.

Ante este cuadro, Paola tomó la decisión de hacer algo en su beneficio: acudió a un médico.

Al poco tiempo fue diagnosticada con un trastorno de ansiedad y allí comenzó su retorno a su propia vida.

La ansiedad es un trastorno que muchos viven en silencio

Así como Paola, hay millones de personas en el mundo que padecen ansiedad; pero, no toman acción para superarla porque no son capaces de reconocer que este no es un estado normal.

Incluso se podría decir que hoy en día la mayoría de las personas sufre de ansiedad, debido al estrés cotidiano propio de modelos de vida competitivos que exigen respuestas inmediatas y un estado de alerta constante.

Todo a nuestro alrededor invita a andar “corriendo”.

Llegar a tiempo para tomar el tren o el autobús para el trabajo; ayudar a los niños con las tareas; ganar dinero suficiente para llevar una vida cómoda; la preocupación por un futuro que puede parecer incierto.

Se estima que 6 de cada 10 personas en el mundo padecen de ansiedad, esto ha ido aumentando con el paso de los años.

Los adolescentes viven preocupados por sus estudios, exámenes difíciles, elecciones de carreras universitarias y pensamientos de su vida a futuro, así como la necesidad de encajar en los estereotipos impuestos por los grupos o por los medios de comunicación.

Los adultos preocupados por cuentas, cargas familiares, y enfermedades.

En términos psicológicos, la ansiedad se contempla como una respuesta a factores ambientales de estrés, tales como la ruptura de una relación significativa o la exposición a un suceso que se supone peligro de la vida o de la integridad emocional.

La ansiedad suele presentarse con síntomas físicos aparte de los mentales, dolores en la espalda, cuello, hasta en pies y manos.

Todas las personas han tenido estas experiencias, el miedo, una respuesta emocional, fisiológica y conductual frente a una amenaza exterior conocida.

La ansiedad, es un estado emocional displacentero cuyas causas resultan menos claras.

Conforme aumenta la ansiedad se incrementa proporcionalmente la capacidad de la psiquis de enfrentar sus embates.

Los trastornos de ansiedad son más frecuentes que cualquier otro tipo de alteración psiquiátrica. No obstante mayormente pasan desapercibidos y por tanto no se tratan.

Pueden aparecer repentinamente, como en las crisis de angustia, o gradualmente a lo largo de varios minutos, horas o incluso días.

Esta ansiedad puede persistir desde unos cuantos segundos hasta varios años, cuando dura mucho tiempo suele considerarse como un trastorno de ansiedad.

“La intensidad del síntoma ansioso oscila desde un sentimiento apenas perceptible hasta la angustia plena, en su forma más extrema y puede dar lugar a la depresión”, argumentan los expertos.

Definir en qué momento la ansiedad es tan grave que constituye un trastorno depende de diversas variables, de forma que puede ser diagnosticada de forma diferente por los médicos.

Cuando la ansiedad es muy molesta, interfiere con las actividades del individuo y no cesa espontáneamente en unos cuantos días, es claro que se requiere tratamiento.

Los antecedentes familiares de trastornos de ansiedad contribuyen a establecer el diagnóstico, ya que muchos pacientes parecen tener cierta predisposición a padecer los mismos trastornos que sus familiares, y una susceptibilidad general a otros trastornos mentales.

Los especialistas suelen ser meticulosos a la hora de diferenciar los trastornos de ansiedad de la angustia que puede darse en otros muchos cuadros psiquiátricos, ya que responden a tratamientos diferentes, tanto desde el punto de vista farmacológico como terapéutico.

¿Qué síntomas físicos provoca la ansiedad?

La ansiedad presenta síntomas tanto físicos como mentales, entre ellos se pueden describir varios, tales como:

  • Preocupación excesiva: la preocupación en exceso suele ser el principal síntoma de la ansiedad según varios estudios, un miedo y una preocupación excesivos.

En este caso, se considera una preocupación excesiva si tienes pensamientos angustiosos la mayoría de los días de la semana durante más de seis meses.

Además, son pensamientos que interfieren de alguna forma con tu día a día habitual y que pueden ocasionar otros problemas, como estrés o fatiga.

La clave está en saber diferenciar si esa preocupación te está causando sufrimiento y problemas para llevar una vida normal o no.

  • Problemas para dormir: tener problemas para conciliar el sueño es un problema a veces sin importancia, cuando ocurre solo ocasionalmente, por ejemplo antes de un evento importante.

Pero, en caso de que esto pase a menudo, el que no puedes dormir tranquilo o no conciliar el sueño en absoluto por sentirse nervioso, pasarte la noche dando vueltas en la cama y pensando demasiado, puede que sea una señal de ansiedad.

Esto también suele diagnosticarse si al despertarse ya se siente angustiado, con su cabeza dando muchas vueltas sin poderse controlar.

  • Miedos irracionales: sentir un miedo desproporcionado a una situación normal, como coger un ascensor o algo esporádico como encontrar a una serpiente, puede ser un síntoma de que padezcas ansiedad.

Un miedo paralizante, que eres incapaz de superar y que no está a la altura del riesgo que supone esa situación, en principio mucho menor.

  • Tensión muscular: a menudo los trastornos de ansiedad van acompañados de tics musculares como apretar los puños o las mandíbulas, tan interiorizados que la persona que la padece puede no darse cuenta de que lo está haciendo.

Hacer ejercicio es una buena forma de desahogar esa tensión y mantener los músculos bajo control.

Algunas personas con ansiedad necesitan utilizar protectores dentales por las noches, porque una vez dormidos vuelven a apretar las mandíbulas sin darse cuenta, y pueden llegar a causar problemas graves en su dentadura.

  • Indigestión frecuente: las personas con ansiedad suelen tener problemas digestivos, siendo algunos de los más habituales: malestar, náuseas, gases, estreñimiento o diarrea.

A menudo ambos problemas se retroalimentan: el malestar digestivo produce ansiedad y cuanta más ansiedad, mayores problemas digestivos.

  • Miedo escénico: la mayoría de las personas podemos sufrir miedo escénico, pero se dice que cuando el miedo es muy intenso o la preocupación sobre su presentación en público le quita el hambre y el sueño suele decirse que padece de una ansiedad.

Y si este es el caso, este miedo no va a desaparecer después de haber hecho su presentación en público o una intervención u otra cosa, la persona con ansiedad pasa quizás días pensando en esto.

Mujer cabíz bajo debido que la señalan, el miedo a fracasar

Aunque en algunos casos pensar luego de nuestras presentaciones suele estar bien, pero no se debe tener miedo o angustia por esto, la respuesta normal después de la presentación es la relajación al disminuir los niveles de las hormonas adrenalina y cortisol.

  • Problemas de inseguridad: un trastorno de ansiedad social, que es uno de los tipos de ansiedad, no se manifiesta solamente cuando el afectado debe hablar en público: a menudo cualquier interacción social, como hablar con una persona desconocida en una fiesta, se convierte en una fuente de ansiedad debido a la inseguridad.

Esta ansiedad puede transformarse en temblores, náuseas, enrojecimiento de la cara o sudores.

Esto puede dificultar o impedir el mantener relaciones sociales normales, conocer gente nueva o progresar tanto en los estudios o en el trabajo.

  • Nerviosismo e inquietud: normalmente inexplicable, pues no se sabe bien por qué ocurre.

Pero sí notamos que nuestro cuerpo empieza a sentirse más agitado debido a que nuestras glándulas suprarrenales empiezan a liberar cortisol y adrenalina en las situaciones de peligro.

Recuerda siempre cómo se siente nuestro cuerpo ante un susto. Es algo similar.

  • Taquicardia: dado que el cuerpo ha aumentado la frecuencia y la fuerza de los latidos del corazón, con el objetivo de que puedas atacar o huir de la situación que está provocando dicho estado de ansiedad.
  • Mareo: el mareo siempre suele estar presente en las personas con ansiedad; la tensión en los músculos por las zonas cervicales disminuye el aporte de sangre a la cabeza, y por eso podemos sentiros mareados.
  • Opresión en el pecho: la opresión o el dolor en el pecho son causados por la tensión de los músculos que rodean la parte de los pulmones, por tener más oxígeno del necesario.

Esta situación puede incluso causar alarma en el paciente que piensa que va a sufrir un infarto.

  • Falta de aire: porque tu cuerpo respira más cantidad de aire y más deprisa, al tener más oxígeno en sangre hace que notes muchas de las sensaciones internas que estamos explicando.

La sensación será de falta de aire aunque normalmente lo que ocurre es todo lo contrario, tenemos un exceso de oxígeno, es lo que se conoce como hiperventilación.

La hiperventilación, o los efectos de respirar demasiado rápido, se produce porque tomamos más oxígeno del que gastamos.

Puede provocar síntomas muy desagradables, como visión borrosa, sensación de irrealidad, sensación de atragantamiento, etc.

  • Sudoración, calor, sofocos y escalofríos: en cierta etapa de la ansiedad aumenta la temperatura en zonas corporales importantes activándose el mecanismo del sudor.

Suele cambiar de temperatura cada cierto tiempo, sudar sus manos, sentir frío y/o escalofríos.

  • Náuseas y molestias digestivas: las náuseas son efectos normales que provoca la misma activación del organismo en el sistema digestivo cuando siente la presencia de ansiedad en las personas.

Suele ser normal para estas personas por ya estar acostumbradas a esto y no está bien. Se debe acudir a un médico.

  • Tensión y rigidez muscular: en la ansiedad este síntoma es causado por la tensión muscular excesiva, cuando estamos ansiosos solemos encogerse de hombros, apretar los puños, en fin, endurecer el cuerpo, causando una tensión muscular.
  • Cansancio y agotamiento: debido a que muchas veces, después de haber dormido las 8 horas o más que son suficientes para nuestro organismo, las personas que tienen ansiedad despiertan con la misma sensación de agotamiento que tenían antes de dormir.

La tensión muscular exagerada e involuntaria o la dificultad para conciliar un sueño profundo, pueden ser las causas.

  • Hormigueo en brazos y piernas: este síntoma es común aunque más desconocido y causa sensación de extrañeza en quienes ocurre, no asociándolo normalmente a la ansiedad.

Sin embargo, el hormigueo aparece cuando tenemos ansiedad porque al activarse la zona de alarma, el cuerpo dispone de mayor cantidad de sangre en los lugares donde puede ser más necesaria.

Dejando el resto del cuerpo con un riego menor, al tratarse de un mecanismo de supervivencia; de este modo, si fueses herido serías menos propenso a desangrarte”.

¡Sacúdete la ansiedad!

Aunque muchas veces cosas sentimos que los problemas nos arropan y es mucha carga para nosotros, debemos pensar que sí podemos. Es el mensaje que hay que darle a nuestro cerebro.

Tener hábitos saludables como dormir siempre a la misma hora, hacer siestas cortas, tener una alimentación balanceada con todos los nutrientes necesarios, puede ir abriendo el camino a la recuperación.

También tener buenas relaciones en nuestra vida nos ayudará a fortalecernos, leer un buen libro, estudiar lo que nos apasiona, hace el trabajo que nos gusta, luchar por nuestras metas y sueños son cosas que nos alejan de la ansiedad.

Compartir con nuestros hijos, pareja, padres, es algo muy reconfortante; preparar una buena comida saludable para todos y hacerlo rutina, una buena rutina, le quitará espacio a todo lo que te angustia.

Practicar algún tipo de deporte o salir a caminar, tomar un poco de sol nunca está demás. Hay que saber llevar una mejor calidad de vida.

Los tratamientos contra la ansiedad pueden ser acompañados de terapias con vitaminas importantes, extractos herbales y  minerales naturales.

SupraEnergía con vitamina C, vitamina B6, diferentes raíces como la ashwagandha,  viene a cumplir ese propósito.

La ashwagandha es una planta que favorece el sueño y combate las enfermedades del sistema nervioso; la raíz de rhodiola rosea combate la depresión, mejora la inmunidad, eleva la capacidad para hacer ejercicio, mejora la memoria, ayuda a la reducción de peso, aumenta la función sexual y mejora los niveles de energía.

SupraEnergía es recomendado para uso a corto plazo, ya que está indicado para apoyar las glándulas suprarrenales ante estados propios de fatiga adrenal producto de estar expuesto al estrés de manera progresiva.

Los pacientes de Alzheimer y otras demencias, así como el trastorno de pánico o el cansancio crónico, también se han visto beneficiados y han mostrado patente mejoría.

pareja con alzheimer, Un hombre mayor visita a su esposa con enfermedad de Alzheimer en la casa de reposo

Este producto también contiene raíz de regaliz, que viene a complementar la acción de este suplemento como soporte de la memoria.

El regaliz también mejora el funcionamiento del aparato digestivo (uno de los más exigidos por los procesos ansiosos), protege el hígado, alivia algunas enfermedades respiratorias, refuerza el sistema inmunológico, entre otros beneficios.

Los efectos de SupraEnergía comienzan a verse en breve tiempo, por lo que te permitirá mejorar tu estado de ánimo y comenzar a implementar, tanto las recomendaciones médicas como la puesta en práctica de acciones que requieren de tu disposición.

Contempla la naturaleza, los árboles que se mecen con la brisa, las aves que buscan sus alimentos mientras sus crías esperan impacientes en el nido, el mar que descansa una y otra vez en la orilla de la playa.

Las tempestades siempre vendrán, pero igual pasarán; la naturaleza en su sabiduría se recupera de sus embates, y los animales comienzan a asomarse con los primeros rayos de sol.

Los seres humanos somos parte de ese ambiente, también nos pertenece, y así como nuestro cuerpo tiene los recursos para enfrentar los peligros o amenazas, también los tiene para volver a la normalidad y vivir en paz.

Toma esos recursos, respira lentamente, piensa positivo, disfruta el aroma de las flores o los bellos colores de un atardecer. Pronto estarás bien.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *