Aumentar la libido, una decisión que genera bienestar

Aumentar la libido, una decisión que genera bienestar

Última actualización: 20-08-2018. Equipo Nutricioni

Actualmente, desde el punto de vista médico, la libido se relaciona directamente con el deseo sexual. La libido baja o disminuida es considerada, por los psiquiatras, como una patología causada por algún trastorno emocional. Aun así es posible aumentar la libido y generar experiencias sexuales satisfactorias y placenteras.

Freud, padre del psicoanálisis, definió la libido como la energía de pulsión, cuyo objetivo sería sexual, que dirige la conducta humana.

Mientras que Jung, fundador de la escuela de psicología analítica, la relacionó con la energía psíquica general, considerándola con un carácter mucho más amplio.

Con el paso del tiempo, sobre todo cuando se mantiene una relación sólida y duradera, obviamente ya transcurrida la etapa inicial del enamoramiento, el deseo sexual tiende a disminuir, sobre todo en las mujeres. En algunos casos, se llega al punto en el que el contacto sexual tiende a molestar.

En el caso femenino, se considera que la libido resulta realmente frágil, tendiendo a oscilar (aumentar y disminuir) de acuerdo a la edad y etapa del mes. Influyendo así procesos como la ovulación, menstruación, postparto y menopausia, entre otros.

Es importante tener presente que el deseo sexual se modifica a lo largo del tiempo, y que tener una disminución del mismo no necesariamente implica una patología. Es decir, es normal tener períodos de alto o bajo deseo sexual.

Ahora bien, existen situaciones en las que las mujeres al ver disminuida su libido consideran la desaparición de la actividad sexual, viendo reducidas significativamente sus ganas de tener intimidad y contacto sexual.

Aunado a ello, deja de tener fantasías sexuales o algún tipo de pensamiento relacionado con el acto sexual; y la receptividad hacia la pareja tiende a esfumarse. Si todo esto además le genera preocupación, es entonces momento de ocuparse y buscar ayuda profesional.

Afortunadamente, hoy en día son muchos los recursos con los que se cuenta para aumentar la libido, factor de gran importancia, considerando los beneficios que aporta a la persona una sana y placentera vida sexual; tales como longevidad, buen humor, fortalecimiento del sistema inmunológico, entre otros.

Para la mujer actual, LibiActiv Mujer resulta una excelente opción al presentar complementos nutricionales que favorecen significativamente el aumento del deseo sexual como parte de las funciones orgánicas.  

¿A qué se refiere el deseo sexual?

El deseo sexual puede relacionarse con un estado anímico de carácter erótico, enfocado como una ansiedad placentera. Puede verse como un impulso emocional que lleva a mantener contacto íntimo con otra persona.

El deseo sexual es un proceso interno de naturaleza biológica, pero influenciado por diversos factores externos de índole, cultural, social e inclusive (en ocasiones) religiosos.

Tal como se afirma, siendo de naturaleza biológica, los cambios hormonales influyen directamente en él. Del mismo modo, puede ser estimulado mediante suplementos que fortalecen estos procesos, tal como  LibiActiv Mujer.

La oxitocina, también conocida como hormona del amor, es la responsable del surgimiento de la necesidad de estar con alguien, brota en la hipófisis y posee la particularidad de generar las contracciones uterinas y estimular la subida de la leche materna.

Luego, transcurrido un tiempo, el cerebro comienza a producir endorfinas las cuales se encargan de la sensación de bienestar presente en momentos como el enamoramiento o el orgasmo.

También se debe tener en cuenta que el deseo sexual es individual, no hay estándares o patrones de cómo debe o puede sentir un grupo de personas. Por ello se considera de importancia que cada persona conozca e identifique su sentir, qué le estimula, qué le agrada y qué no.

De igual forma sucede con la satisfacción de dicho deseo, cada quien decide cómo responder al impulso sexual, desde su ser único e individual. Claro está que dicho ser se encuentra definido por la realidad y los patrones en los que se forma la personalidad de un ser humano.

El mismo es modificable con el tiempo, y se enmarca desde el punto de vista psíquico en tres etapas: intimidad, complicidad y compañía.

Finalmente, se mencionan tres tipos de deseo: impulsivo, activo y reactivo. El impulsivo es desaforado, relacionado directamente con la etapa del enamoramiento, se piensa que disminuye a medida que se estabiliza la relación.

El deseo activo es consciente, implica la ejercitación física y mental con la finalidad de cultivarlo y fortalecerlo; se orienta hacia el conocimiento de los gustos en la pareja, una vez que se ha establecido un relación duradera.

En cuanto al deseo reactivo se refiere a la receptividad que surge ante el deseo de la pareja, es decir, es la reacción propia frente al deseo del otro.

Alerta: ¡Hay una baja en la libido!

La disminución de la libido o deseo sexual puede afectar a las personas de ambos sexos, aunque generalmente son las mujeres las que se ven más afectadas, resultando más propensas a la problemática

Diversas causas son atribuibles a la falta de deseo sexual, algunas de ellas de carácter físico o orgánico, y otras de carácter psicológico.

Entre las causas orgánicas pueden considerarse los cambios hormonales en etapas como el embarazo, el postparto y la menopausia, enfermedades metabólicas, alteraciones neuroendocrinas, enfermedades crónicas, el uso prolongado de algunos medicamentos (entre ellos los antidepresivos).

Por su parte, la llegada de la edad contribuye, en ocasiones, a producir cambios en la respuesta sexual.

Mientras que en relación a las causas de índole psicológico se mencionan los problemas de pareja, algunas disfunciones sexuales (vaginismo, anorgasmia, disfunción eréctil), rutina en el acto sexual, estrés, cansancio, cambios emocionales, miedo a no satisfacer a la pareja o a no resultarle atractiva, entre otras.

La vivencia de experiencias sexuales anteriores traumáticas, resultan también una causa de gran incidencia; no debe obviarse que el deseo se fundamenta en las ganas de repetir lo que ha resultado agradable y placentero.

Si por el contrario los encuentros sexuales han resultado con molestias, dolor o malestar, se produce el efecto contrario, tendiendo a reducirse o desaparecer el deseo.

Aunado a ellas también se consideran como causantes de la falta de deseo una educación sexual inadecuada y el tipo de educación religiosa y/o moral que se haya recibido.

En ocasiones pueden combinarse, en estos casos la disminución del libido puede deberse a causas tanto orgánicas como psicológicas.

Alternativas para superar el problema… ¡Todo es posible!

Frente a la disminución de la libido existen múltiples acciones que llevan a contrarrestarla, logrando aumentarla e incidiendo de manera significativa en la calidad de vida y bienestar de la mujer.

En principio el abordaje médico y seguimiento de las instrucciones que se deriven del especialista resultan fundamentales; la educación sexual, terapias, y en ocasiones terapia hormonal junto a determinados medicamentos, tienden a ser las opciones de mayor demanda.

Se suman a ellas otro conjunto de acciones que fomentan el aumento del deseo sexual y mejoran el estilo de vida de la persona:

  • Realizar una rutina de ejercicios para mejorar el físico y aumentar la fortaleza corporal, ello incide en el estado de ánimo, incrementa la capacidad de resistencia física y aumenta la libido.

  • Realizar actividades de yoga y meditación a fin de disminuir el estrés y la ansiedad.

  • Eliminar malos hábitos de vida como consumo excesivo de alcohol, tabaco y sustancias psicotrópicas, las cuales disminuyen el impulso sexual.

  • Propiciar espacios de comunicación en los que la pareja comparta ideas, experiencias, gustos, fantasías o incomodidades (lo que no agrada) sobre la sexualidad.

  • Alargar el proceso preliminar al coito, aumentando las caricias y juegos que aumenten la excitación.

  • Reeducarse leyendo sobre la sexualidad, planificar los encuentros sexuales incorporando innovaciones; teniendo presente que el deseo puede ser activo (consciente y planificado).

  • Mantener una buena alimentación, en todos los sentidos mejora la calidad de vida; consumir alimentos ricos en vitaminas, e incluir en la dieta aquellos considerados afrodisíacos (plátanos, fresas, ostras, entre otros).

  • Incluir en la nutrición suplementos diseñados con la finalidad de aumentar la libido, entre la amplia gama existente LibiActiv Mujer representa una excelente e idónea opción, considerando que aumenta la energía y vitalidad, así como mejora el deseo sexual en la mujer.

Las alternativas planteadas, junto a la adecuación de un ambiente agradable y propicio, se consideran de apoyo para aumentar la libido y contribuir a una vida sexual placentera. Ayudando de esta manera a mejorar la calidad de vida.

Cuando de alimentar la libido se trata

Si bien una alimentación adecuada aporta los nutrientes necesarios para una vida saludable y proactiva, existen algunos alimentos que favorecen ámbitos específicos. Tal es el caso de los llamados alimentos afrodisíacos, los cuales por sus diversas cualidades aumentan el deseo y placer sexual.

Este grupo de alimentos debe su nombre a la diosa Afrodita, considerada en la mitología griega como la diosa del amor. Algunos de ellos funcionan con su consumo, y otros se utilizan para estimular los sentidos (vista, gusto, olfato, tacto y oído). Entre ellos, se mencionan y destacan por sus propiedades los siguientes:

  • Aguacate: con alto contenido de vitaminas D, E y B6, potasio, ácido fólico y omega 3, el fruto del también llamado árbol de los testículos, aumenta la producción de testosterona y resulta un excelente estimulante sexual. Hay quienes afirman que su poder afrodisiaco radica en la semilla.

  • Chocolate: posee gran cantidad de componentes que estimulan los neurotransmisores cerebrales, es considerado un potente afrodisíaco. Al contener teobromina permite la liberación de dopamina reguladora del placer.

  • Ostras: ricas en minerales, vitaminas, proteínas y zinc resultan un gran estimulante sexual. Al incrementar los niveles de progesterona y testosterona contribuyen directamente a aumentar la libido. Expertos en la materia sugieren que se consuman crudas para afianzar su efectividad.

  • Almendras: la vitamina E, el magnesio y la fibra, entre otras sustancias, ayudan al buen funcionamiento del organismo. Su punto fuerte como estimulante radica en su particular olor, el cual despierta el deseo en las mujeres.

  • Jengibre: aumenta significativamente el deseo sexual, combate la impotencia y ayuda a tener erecciones. Esta raíz es reconocida por su gran poder afrodisíaco; puede consumirse como té o como infusión, utilizándola rallada.

  • Higos: estimulante de la parte íntima femenina, es concebida como una fruta sensual debido a su dulce sabor y a su textura. Era considerada por los griegos como símbolo de amor y fertilidad.

  • Fresas: esta fruta estimula directamente las glándulas endocrinas y el sistema nervioso, lo que permite mayor receptividad ante los estímulos sexuales. Ello gracias a su alto contenido de vitamina C. Aunado a ello su presentación con nata resulta una combinación realmente erótica.

Es importante no dejar por fuera otros tantos, cuyas bondades y beneficios ayudan a aumentar la libido, como por ejemplo: chile, miel, sandía, trufa, espárragos, bayas, zanahoria, banana, albahaca, canela, menta... Acompañados de un toque de vino.

Ser mujer, sentir como mujer: Una experiencia indescriptible

En el caso femenino, el aumento o disminución de la libido es atribuible a diversos factores, entre ellos subsisten los de carácter físico y psicológico.

En este sentido, las hormonas, estilo de vida, educación y formación moral y religiosa, sentimientos, fantasías u otros favorecen o desfavorecen el deseo sexual, y en consecuencia la excitación de la mujer.

En ella las hormonas sexuales (estrógeno y testosterona) son producidas en los ovarios, es por esta razón que las fluctuaciones a las que se expone la mujer durante su ciclo menstrual influyen significativamente en la intensidad del deseo sexual femenino.

Es por ello que durante los días previos a la ovulación la libido femenino se encuentra en pleno apogeo, ya que el cuerpo registra picos elevados de estrógeno. Caso contrario ocurre luego del parto, esto debido a la segregación de prolactina (hormona antideseo) necesaria para la lactancia materna.

Es por la razón mencionada anteriormente que luego del nacimiento de un hijo, las parejas tienden afrontar situaciones relacionadas con la vida íntima.

Por otra parte, si bien con el paso de los años y la llegada de la menopausia disminuyen los niveles de estrógeno, debido a que los ovarios producen menos testosterona; no es menos cierto que la madurez sexual se alcanza alrededor de los 35 años, pudiendo fortalecerse la libido sobre la base de la experiencia.

Toda mujer debe esmerarse en conocer su propio proceso, su organismo y los cambios que él implica a fin de procurarse una calidad de vida que incluya bienestar y placer sexual. Teniendo presente el conocimiento en relación a su proceso individual de excitación y al mantenimiento vivo del mismo.

El dedicar más tiempo a sí misma y a su pareja amplía el espacio dedicado a la vida sexual. Si sumado a ello se hace uso de alimentos específicos destinados a aumentar la libido y la incorporación de posturas como las sugeridas por el Kamasutra se apoyará significativamente el aumento de la misma.

Definitivamente el querer es poder, las herramientas existen, sólo hay que hacer uso de ellas, desde las opciones presentadas hasta la atención especializada, resultan alternativas de gran importancia.

En este sentido, LibiActiv Mujer representa un gran aliado para la mujer actual, considerando que proporciona sustancias que contribuyen a fortalecer la vitalidad y energía femenina, al igual que incrementa el deseo sexual.

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