ATP: sustancia fundamental de potencia y energía para las células

ATP: sustancia fundamental de potencia y energía para las células

Última actualización: 22-11-2018. Equipo Nutricioni

La adenosina trifosfato (ATP) es una molécula que se compone por una purina (adenina), un azúcar (ribosa) y tres conjuntos de fosfato. La cual dispone un modo de reservas y elaboración de energía en vínculos o uniones de gran provecho.

El soporte de la disposición del ATP es un componente de carbono sistematizado, cuyo punto clave es el del fósforo (el trifosfato).

Efectivamente, tres grupos de fósforo están aunados por átomos de oxígeno e igualmente hay oxígenos laterales engranados a los átomos de fósforo.

Ahora bien, en un estado de normalidad, cada uno de dichos átomos de oxígeno tiene una carga negativa, en la cual, los electrones desean estar con los protones.

Esas cargas negativas amontonadas se repelen unas de otras, lo que genera una gran cuota de energía potencial.

De esta forma, los individuos pueden usar el ATP como un acumulador.

Debido a que se sustenta de reacciones necesitadas de la pérdida de uno de sus grupos de fósforo para formar ADP (adenosín difosfato), pero se puede adquirir la energía de los alimentos para convertir el ADP de nuevo en ATP, y que esta vuelva a estar a disposición para realizar el trabajo necesario.

Métodos de energía a través de moléculas de ATP

Los métodos de energía a través de moléculas de ATP son los que sustituyen las rutas metabólicas por medio de las cuales el organismo consigue energía para efectuar cualquier tipo de ejercicio.

Así mismo, pueden expresarse como las diferentes vías que tiene el organismo para suministrar ATP a los músculos del cuerpo.

Es evidente que el cuerpo humano requiere de un tráfico continuo de energía para ejecutar variadas funciones.

Tal energía se aproxima en forma de adenosín trifosfato (ATP) y la velocidad con que nuestro organismo logra darle utilidad a ella está definido por los tres sistemas de energía.

El desahogo de energía proviene de un proceso denominado hidrólisis del ATP en difosfato de adenosina (ADP).

En este proceso, al desprenderse las uniones de fosfato mediante la introducción de una molécula de agua (hidrólisis), se consigue una suma alta de potencia, resumida en tres sistemas: los fosfatos (ATP-PC), el glucolítico y el oxidativo.

¿Fosfatos o energía anaeróbica?

Al hablar de fosfatos se hace referencia a esos conjuntos de fósforo que se reservan en el organismo.

En teoría, se podría decir que es un medio de energía a corto plazo que actúa esencialmente al comienzo de la actividad muscular intensa.

En este caso, los nervios musculares de contracción rápida contienen una concentración superior de fosfágeno que las fibras de contracción lenta.

Cuando se origina la acción muscular, la energía se consigue del ATP que se encuentra acumulado en ellas.

El procedimiento de fosfágenos es el agente que se encarga de restablecer el átomo del conjunto fosfato liberado, a partir de la fosfocreatina reservada en el músculo, suministrando energía para otros ejercicios adicionales.

El ATP dentro de este procedimiento se agota de forma rápida, pero también lo restituye de la misma manera, luego de un minuto de descanso y actúan dos enzimas catabolizantes que son las bases del funcionamiento:

Adenosín trifosfato (ATPasa), que desintegra el ATP liberando un conjunto fosfato y alcanzando energía y ADP.

Creatincinasa, que asiste a la descomposición de la fosfocreatina para reincorporar el grupo fosfato agotado y producir nuevamente ATP.

Cabe acotar que mientras el cuerpo prosiga en labor muscular se continuará generando ADP y por consiguiente ATP; cuando merme el trabajo físico proseguirán a tener el dominio otros sistemas energéticos.

Sistema glucolítico o láctico: otra fuente energética

Este sistema o procedimiento no es más que la utilización de carbohidratos como potencia, para obtener el ATP que necesita la célula.

Consta principalmente de ciertos pasos en donde la glucosa (obtenida de la sangre o del músculo) compensa energía y es modificada en una combinación carbonada de 3 átomos de carbono llamada piruvato. En este punto esta logra seguir 2 rutas:

Si el trabajo físico es de gran impacto es convertido en ácido láctico (proceso llamado glucólisis rápida).

Si es de bajo o moderado impacto es transformado a otro compuesto llamado Acetil-CoA (Acetilcoenzima A), el cual logra internarse en la mitocondria, en lo profundo de la célula donde se efectúan los procesos de elaboración de energía "aeróbica", llamados glucólisis lenta.

Obteniendo de esta forma, que en la glucólisis rápida se elaboran dos moléculas de ATP por cada molécula de glucosa, y en la glucólisis lenta se elaboran 36 moléculas de ATP por cada molécula de glucosa.

Ahora pasemos al ácido láctico, veamos qué es realmente esa composición.

El ácido láctico es un compuesto carbonatado que radica en 3 átomos de carbono, que componen un metabolito intermedio, que puede tener diferentes vías para rendir energía. Es entonces un elemento que está estrechamente vinculado con la fatiga muscular al efectuar ejercicios de alto impacto.

Sistema oxidativo o aeróbico: generador de energía

El último de los sistemas de producción de energía es el oxidativo, que conlleva a un proceso mediante el cual el cuerpo descarga potencia con la ayuda de oxígeno para generar energía.

Tomando en cuenta que se utiliza el oxígeno, es considerado un proceso aeróbico.

Tal obtención oxidativa de ATP se produce dentro de organismos exclusivos de las células, puesto que los músculos precisan una colaboración continua de energía para reproducir perpetuamente la fuerza indispensable durante actividades de larga duración.

Este sistema comparado con los anteriores, produce un número mayor de energía; se estaría hablando de alrededor de 38 ATP carbohidratos y 45 ATP lípidos.

En la oxidación de los lípidos se solicita más volumen de oxígeno que en la oxidación de los carbohidratos, cosa que  se refleja en la suma total de ATP producido.

El adenosín trifosfato es una molécula exclusiva que se puede transformar inmediatamente en energía y está íntimamente comprometida con la conservación de la estructura celular, facilitando la unión y desunión de los elementos en las proteínas.

Almacenamiento de las moléculas de ATP

Las reservas de ATP en el organismo superan de unos pocos segundos de uso.

Inicialmente el ATP se reproduce de forma constante, pero todo procedimiento que obstruya su elaboración ocasiona la muerte rápida.

El alto valor energético para el trabajo orgánico se reserva en los nexos de alta energía, que unen los grupos fosfato y se sueltan cuando uno o dos de los fosfatos se libera de las moléculas de ATP.

El adenosín trifosfato no se puede preservar en su condición original, sino solo como mediadores de los enlaces de obtención de ATP.

Por ejemplo, el glucógeno puede ser transformado en glucosa y aportar combustible a la glucólisis si el organismo necesita más ATP.

Agentes alimenticios que aportan ATP al cuerpo

Según como se ha visto, el trifosfato de adenosina o ATP se conoce como la sustancia fundamental de potencia y energía para las células del cuerpo, que además, contribuye en diversas funciones como las referidas al trabajo muscular y la fabricación de proteínas.

Aunque no hay conocimiento de maneras específicas para desarrollar de modo determinado el número de ATP que produce el cuerpo, existe una diversidad de vitaminas y sobre todo alimentos que consiguen asistir e incrementar los niveles de este.

  • Carnes y pescados: contienen proteínas y a su vez aminoácidos. Al ingerir carnes rojas se ayuda a la absorción de hierro, el cual provoca una oxigenación superior en los sistemas de energía. Incluye en tu dieta carne de res, pollo, pavo, atún, sardina, entre otros.
  • EL maní, nueces y semillas: poseen minerales que permiten transformar los carbohidratos en potencia. La mayoría goza de abundantes calorías, pero en un número conveniente y colaboran con el aumento del  metabolismo.
  • Los carbohidratos: son la fuente alimenticia predilecta del organismo para producir energía. Pero se deben consumir los que den una dosis de vitaminas, minerales y fibra. Evitando los que aportan calorías vacías. Algunos pueden ser: cereales, el trigo, cebada, verduras y frutas.
  • Grasas saludables: para elevar tu carga energética al transcurrir del día debes incorporar las grasas (buenas) en tu alimentación. Derivadas de nueces, almendras, aceite de oliva, linaza, aguacate y semillas de girasol.
  • Otros complementos energéticos: el agua, el café, el té, el chocolate, los productos lácteos (queso, leche, yogurt), todos brindan un aporte calórico al cuerpo, permitiendo así la reposición de la energía perdida durante el día.

Alimentos que contienen vitamina B12

Vitaminas y minerales para la  reposición de energía

Todas las vitaminas y minerales cumplen un cargo determinado en nuestro cuerpo.

Evidentemente, las vitaminas son indispensables para gozar de energía, aunque realmente nuestro organismo no requiere un gran número de vitaminas, si se compara con la  exigencia de proteínas o carbohidratos que necesitamos.

Los carbohidratos, grasas y proteínas nos proveen calorías, pero son las vitaminas y minerales, los responsables de liberar energía, regular el metabolismo y cumplir con las siguientes funciones:

  • Transforman las calorías que nos brindan los carbohidratos y grasas en energía que el cuerpo puede consumir.
  • Participan en la configuración de huesos, músculos, dientes y glóbulos rojos.
  • Intervienen en la formación de tejidos y hormonas.
  • Asisten al sistema inmunológico.
  • Contribuyen en la liberación de energía.
  • Existen varios con roles antioxidantes, preservando células y tejidos.

Sin embargo, cuando se lleva una mala alimentación o por problemas de salud, se puede evidenciar una falta de estos nutrientes.

Recordemos que el cuerpo no siempre puede elaborar por su propio medio la totalidad de las vitaminas, lo que hace imprescindible que las adquiera a través de las comidas o de la ingesta de suplementos externos.

En consecuencia, se requieren de vitaminas y minerales, no solo, para facilitar la producción de energía, sino también, para fortalecer el sistema inmune, ayudar a contrarrestar enfermedades y en un propósito general a contribuir con la estabilidad del organismo.

ATP y la influencia que ejerce en el metabolismo

Recordemos que el metabolismo es el proceso por el cual nuestras células convierten en energía los alimentos que ingerimos diariamente.

En este sentido, el ATP se considera un componente valioso en el metabolismo ya que puede intervenir como molécula energética, al ser capaz de acumular o transferir energía, debido a las dos uniones fosfóricas que puede contener, cada uno de ellos.

La síntesis de ATP puede efectuarse por dos rutas:

  1. Fosforilación en el nivel de sustrato: gracias a la energía que se libera de una biomolécula, al dividirse alguno de sus conjuntos en energía.
  2. Mediante enzimas: como un mecanismo que genera una suma elevada de ATP cuando los protones fluyen por medio de ella.

El adenosín trifosfato es llamado “moneda energética” porque es capaz de tener reservado un tipo de energía, de uso inmediato.

Lo que ocasiona que en todas las respuestas metabólicas en las que se requiere energía, se utilice ATP.

El ATP: importante para la vida humana

Para todas las personas es vital la energía, ya que esta les ayuda a efectuar todas las funciones para sobrevivir y tiene como base central la alimentación, ya que la misma ayuda a saciar las necesidades energéticas del organismo.

El adenosín trifosfato o ATP es uno de los componentes básicos y fundamentales para que las células puedan generar energía, sobre todo en lo que corresponde a la nutrición de ellas, permitiendo así que puedan cumplir sus funciones esenciales.

La exigencia energética primordial surge del organismo, debido a que las células demandan de energía para vivir, llevar a cabo sus procedimientos, restablecerse y repararse.

Se evidencia entonces que el ATP es empleado para poder generar las respuestas químicas en las cuales se trasladan de un reactivo hacia un producto que puede ser aprovechado por el organismo.

En consecuencia, debemos comprender que el organismo no es capaz de ejecutar sus funciones vitales si no obtiene o genera la cantidad adecuada de adenosín trifosfato (ATP).

Finalmente, todo permite la síntesis de sustancias que son requeridas para la reparación y el desarrollo de los distintos tejidos corporales.

Tomando en cuenta por un lado, el papel energético y por otro, los procesos de algunas enzimas, que suceden en el organismo de cada ser humano.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *