Mujer atlética en la pista, lista para correr, tiene calambre en las pantorrillas y toca la pierna lastimada durante el entrenamiento.

Aprende cómo quitar los calambres en las piernas

Aprende cómo quitar los calambres en las piernas

Última actualización: 12-03-2019 por Editor Fanny.

Los calambres en las piernas son un síntoma de que nuestro cuerpo está agotado y está dando una señal de alarma de que necesita nutrientes para ser repotenciado.

Muchas veces se compara al organismo humano con una máquina maravillosa que funciona al máximo, pero si la agotamos y no reemplazamos los suministros, es lógico que el artefacto sucumba ante el desgaste.

Sabemos que el sistema músculo-esquelético está formado por los huesos y músculos que dan soporte a la estructura del cuerpo.

Los músculos constituyen el 40% del peso corporal. Su trabajo consiste en transformar la energía adquirida de los alimentos en energía física o motora. Y lo hace en respuesta a mensajes del sistema nervioso.

Al contraerse los músculos ejercen su potencia. Y cuando cesa la señal nerviosa, se relajan y se extienden.

Algunos músculos se organizan en grupo para complementar sus acciones, lo que permite una amplia variedad de movimientos.

Un buen ejemplo son las piernas, que acompañadas de la rodilla y los pies, permiten el desplazamiento, girar, saltar, caminar y llevar el cuerpo hacia arriba y hacia abajo.

Esto puede hacer que los músculos se contraigan involuntaria y dolorosamente. Se trata de los molestos calambres. El mecanismo de contracción muscular esquelética es bien conocido en la ciencia médica.

Origen de los calambres en las piernas

Existen muchas causas por las cuales podemos tener calambres en las piernas, aunque algunas veces simplemente no se encuentra explicación, aunque se trate de un fenómeno bastante común.

Algunas veces el entumecimiento de las piernas puede tener una duración de pocos segundos, no más de diez. Independientemente que solo nos da molestias,  existen situaciones que pueden provocarla como:

Enfermedades neurológicas. La neuropatía periférica o la disfunción neuromotora pueden afectar los nervios de las piernas de tal manera que provoque calambres a menudo.

Esto sucede con las personas diabéticas, con enfermedades renales o filtración glomerular.

Las personas con afecciones venosas en los miembros inferiores como las várices también suelen tener episodios consecuentes de calambres en las piernas.

Enfermedades del hígado. Si existe una disfunción hepática, las toxinas suelen adueñarse del organismo provocando la fatiga muscular sobretodo de los miembros inferiores.

Infecciones por bacterias. Las personas con tétanos tienen calambres en las piernas a causa de la bacteria que provoca la enfermedad.

Uso de medicamentos. Los diuréticos provocan que eliminemos muchos líquidos y sales minerales. Esto puede inducir un desequilibrio.

Otros medicamentos como las estatinas para el colesterol, los fármacos para la osteoporosis, medicinas para el corazón y el ácido nicotínico suelen provocar desequilibrio de minerales y ocasionar calambres en las piernas.

Deshidratación. Bajos niveles de sodio también ocasionan calambres. Por eso mantenerse hidratado es primordial para evitarlos y por supuesto, para mantener óptimas las funciones vitales del organismo.

Desajuste mineral. Las sales minerales que controlan las reacciones químicas son  calcio, magnesio y sodio. Si este equilibrio se rompe, una de las consecuencias son los calambres ya que los músculos no encontrarán la respuesta acertada del sistema nervioso.

La actividad física. Cuando falta el oxígeno en los músculos o hay demasiado ácido láctico comienzan los calambres en las piernas.

Debido al esfuerzo físico excesivo utilizamos un músculo específico que tal vez no tiene suficiente irrigación. Entonces el músculo suele fatigarse porque no está bien nutrido.

Lo cierto es que el equilibrio de minerales y la buena ejercitación es lo que nos proveerá de una musculatura sana.

¿Cómo prevenir los calambres musculares?

Identificar los niveles de resistencia de nuestro organismo y no forzarlo a dar más es una manera de prevenir los calambres. No siempre por entrenar más estaremos más saludables.

Una rutina de ejercicios controlada y adaptada a nuestras necesidades puede ser más eficaz en el tiempo que esforzarse en demasía en pocas ocasiones.

Después de una ardua rutina es recomendable masajear los músculos y tener ejercicios de estiramiento antes y después del entrenamiento. Esto contribuirá a una mejor oxigenación e irrigación sanguínea a nivel muscular.

La flexibilidad es algo importante que deben tener en cuenta las personas susceptibles a padecer de calambres en las piernas. Por ello estos ejercicios de estiramiento no deben faltar.

Las duchas con agua fría permitirán que el desgaste físico disminuya lentamente relajándonos.

Una dieta saludable con vitaminas y minerales de sostén como magnesio, sodio, potasio y zinc, además de vitaminas del complejo B evitarán un desequilibrio electrolítico.

Todo ello debe estar acompañado de una buena hidratación. Las bebidas energéticas y las que ayudan a reponer electrolitos constituyen buenos recursos.

Consumir alimentos como plátanos y jugo de naranja al comenzar la mañana te mantendrán con los minerales a su nivel.

El sistema nervioso también debe ser habituado a los entrenamientos, por ello, apartar un tiempo para el estiramiento nos ayudará a enviar esos impulsos nerviosos a la musculatura, lo que prevendrá la aparición de calambres en las piernas.

Hay personas que piensan que por sobreentrenarse están teniendo más salud. Esto no es correcto. Someter al cuerpo a esfuerzos más allá de su capacidad, causa muchos problemas a músculos y huesos y los calambres apenas son algunos de ellos.

Lo más adecuado es ajustar un plan de ejercitación coordinada y controlada permitirá al organismo adaptarse progresivamente a mayores niveles de exigencia, de manera constante y sostenida.

Para las personas que tienen calambres en las piernas todo el tiempo, es recomendable que consecuentemente por lo menos tres veces a la semana tomen bebidas con sales minerales para mantenerse hidratado.

Otra forma de prevenir es hacer spinning a ritmo tranquilo diariamente y mantener la ropa de cama suelta en la parte inferior, cubriendo las piernas más no apretándolas.

¿Qué hacer en caso de un episodio?

Hay que parar la actividad física que estemos realizando y realizar estiramientos del músculo de la pierna, dando masajes con el fin de que se vaya relajando. El masaje es fundamental y más aún si el dolor es intenso.

Poner calor en la parte del músculo afectado dará tiempo a la relajación. Las toallas calientes pueden servir para ello.

Y después que el calambre desaparezca hay que aplicar hielo para devolver la tonicidad. Además tome en cuenta lo siguiente:

  • Los calambres en la pierna se alivian manteniéndola extendida y colocando los pies hacia arriba en la medida de lo posible.
  • Otra muy buena técnica es caminar con los talones por un rato.
  • Colocar un envase con agua caliente contribuirá a que el músculo pueda relajarse y hacer ceder el dolor.
  • En última instancia si el dolor no cede se sugiere un analgésico como ibuprofeno o paracetamol. En casos extremos es necesario consultar al médico.

Debemos tomar en cuenta que si estamos en posiciones incómodas que obstruyen la buena circulación sanguínea en las piernas, los calambres tienen más oportunidad de presentarse.

Por ello siempre hay que dedicarle unos segundos al estiramiento de las piernas y moverlas constantemente.

Es muy recomendable al levantarse, estirar y flexionar las piernas 10 veces antes de pararse de la cama.

Y muy importante, prever que los cambios de temperatura también son causa de calambres en las piernas.

Por ejemplo si hace mucho frío, lo mejor es colocarnos pantalones largos con paños calientes para mantener el músculo relajado.

El papel de las enzimas proteolíticas

Sabemos que el organismo posee mecanismos capaces de descomponer y procesar las principales proteínas y aminoácidos contentivos en los alimentos. Las enzimas son sustancias que colaboran en este proceso.

La tripsina, la pepsina y la quinotripsina, son ejemplos de enzimas que utilizamos constantemente para digerir los alimentos y descomponer las proteínas.

A estas enzimas que colaboran en la digestión de las proteínas se las llama enzimas proteolíticas. Se producen normalmente en el estómago y el páncreas, con el fin de garantizar una buena absorción de los alimentos.

También podemos encontrar este tipo de enzimas en plantas y frutas como en la papaya, la piña y el kiwi. Estas frutas contienen bromelina y papaína que ayudan en la recuperación de los tejidos relajándolos.

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Las enzimas proteolíticas también existen en la carne vacuna y los derivados lácteos, aquí podemos encontrar la lactasa, quimotripsina y tripsina.

Uno de los beneficios de las enzimas proteolíticas es la recuperación muscular después del esfuerzo físico.

La medicina ortomolecular ha demostrado que la papaína y la bromelina tienen la capacidad de recuperar el tejido perdido rápidamente.

Por ejemplo a las personas que han pasado recientemente por una cirugía, se les recomiendan las enzimas proteolíticas para que sus heridas cicatricen prontamente y puedan ser dados de alta sin contratiempo.

Para los deportistas y las personas con  mucha actividad física también se las recomienda, para eliminar el dolor muscular y recuperarse de los calambres que puedan ocurrir en los miembros inferiores tras un duro entrenamiento.

La eficacia de las enzimas proteolíticas está comprobada en lesiones de tipo muscular como los desgarres. Son una alternativa para reducir la fatiga muscular y los constantes calambres en las piernas.

Y por ello el suplemento natural Aliviáne contiene papaína y bromelina, con el fin de acelerar naturalmente el proceso de recuperación muscular tras la actividad física, ya sea programada o debido a esfuerzos inesperados.

Si usamos las piernas arduamente, es necesario que reforcemos este proceso de recuperación a nivel de las fibras musculares. Los ingredientes antiinflamatorios de Aliviáne son de gran ayuda.

Entre ellos están el extracto de garra del diablo, corteza de sauce blanco y raíz de jengibre.

Recomendaciones naturales para no tener calambres

El cuerpo necesita mantener determinados niveles de sales minerales. Las sales bioquímicas tisulares, son remedios minerales  para enfermedades cotidianas como los calambres en las piernas.

Se preparan como remedios homeopáticos y se utilizan para suplir las deficiencias minerales que se suponen son causa de problemas de salud.

Además de ello existen suplementos de minerales coloidales las cuales son dosis farmacológicas de minerales ingeridos para restablecer el equilibrio químico celular.

Este nombre de coloide lo reciben por la forma como los minerales están presentes en forma de suspensión en las plantas. El cuerpo humano los absorbe rápidamente, volviendo las funciones orgánicas a la normalidad.

Consumir alimentos con alto contenido de minerales es una opción natural para evitar los calambres en las piernas.

Entre estos alimentos destacan el agua de coco, los cambures, los plátanos y los cereales los cuales tienen potasio, magnesio y sodio.

Los alimentos con tiamina o vitamina B1, por ejemplo los frutos secos, el arroz integral el maní, la avena y la levadura de cerveza sirven para nutrir la red nerviosa y con  ello curar los calambres.

Dentro de las alternativas caseras puedes probar batidos con vitaminas y minerales necesarios para reforzar la parte neuromotora del cuerpo.

El incluir suplementos nutricionales como Aliviáne proveerá al organismo de los requerimientos necesarios para reforzar la respuesta ante el dolor ocasionado por los calambres.

He aquí dos recetas deliciosas y efectivas:

Jugo de manzana y kiwi con jengibre. Estos son los ingredientes: una manzana, un centímetro de jengibre fresco y un kiwi. Mezclar todos los ingredientes en la licuadora con medio vaso de agua y ya está listo.

Se toma de inmediato y sin colar, si es en las mañanas mucho mejor.

Banana con frutos secos y avena. La combinación posee calcio, potasio y magnesio, una combinación excelente para controlar los calambres.

Se requiere: un cambur o plátano maduro, dos avellanas, nueces o almendras y tres cucharadas de avena.

Agregamos en la licuadora o un procesador de alimentos con medio vaso de agua y tendremos un licuado perfecto para comenzar el día sin calambres en las piernas.

Tres aspectos a considerar

La contracción involuntaria de la musculatura de las piernas es una afección de las más desagradables que existen.

Después de forzar nuestro cuerpo, ya se ejercitándolo o haciendo esfuerzos inusuales es habitual terminar con un calambre en las piernas.

Por ejemplo cuando los deportistas terminan de correr o terminan o entrenamiento de alto impacto, es bastante frecuente que experimenten un episodio de calambres en las extremidades.

Todo se resume en tres aspectos importantes que siempre debemos tenerlos en cuenta:

  • Falta de oxígeno en los músculos
  • Carencias de minerales
  • Disfunción de la transmisión nerviosa

Calambres por falta de oxigenación muscular. La reacción química que involucra la obtención de energía, es la oxidación del oxígeno con la glucosa.

Si tenemos frecuentemente esfuerzos prolongados o por alguna causa debemos realizar esfuerzos para lo que no tenemos una preparación física, el cuerpo no encontrará el oxígeno necesario para metabolizar la glucosa en energía trayendo como consecuencia la producción de ácido láctico.

Y estos depósitos de ácido láctico producen calambres musculares de los miembros inferiores.

También pueden ocurrir cuando el músculo tiene mala oxigenación, por ejemplo cuando estamos durmiendo y no existe buena irrigación sanguínea debido a la mala respiración.

O estamos haciendo la digestión y el recorrido sanguíneo está atendiendo esta necesidad digestiva.

Calambres por déficit de minerales. Los movimientos de encogimiento y extensión se producen porque las proteínas miosina y actina interactúan para la contracción muscular y la miosina es liberada cuando se relaja el músculo.

Un detalle importante es que la miosina necesita del mineral magnesio para liberarse y poder aflojar la musculatura, otros minerales importantes son el sodio y el calcio.

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Cuando hay ejercitación excesiva de las piernas, los minerales disminuyen porque se pierden mediante la sudoración, provocando que inhiba la liberación de miosina y que el músculo no entre en la etapa de descanso.

Esta excitación prolongada es lo que induce al acalambramiento de las piernas. Por ello si contribuimos a evitar estos factores, estaremos previniendo la aparición de estos molestos y dolorosos síntomas.

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