Mujer adulto mayor se sostiene la cabeza en señal de angustia

Alzheimer: cómo puede afectar tu cerebro y cómo tratarlo

Alzheimer: cómo puede afectar tu cerebro y cómo tratarlo

Última actualización: 03-06-2019. Equipo Nutricioni

El mal de Alzheimer, o enfermedad de Alzheimer (EA) es reconocido como el más temible enemigo de las funciones cognitivas del cerebro. Conozcamos algunas de las plantas más prestigiosas para combatirlo en forma natural.

La EA es una forma de demencia senil (característica de las personas de edad avanzada), que consiste en una pérdida progresiva de facultades mentales como la memoria y la percepción del entorno, afectando el razonamiento lógico y la conducta.

Esta enfermedad tiene una evolución lenta pero inexorable, y afecta radicalmente no solo la vida del paciente, el cual pierde prácticamente su autonomía, sino también a su entorno familiar, quienes deben aprender a lidiar con las atenciones y cuidados que este requiere.

Este mal debe su nombre al psiquiatra y neurólogo alemán Aloysius Alois Alzheimer, quien describió por primera vez esta forma de demencia en un caso clínico que estudió detalladamente en una paciente, desde su ingreso al centro donde trabajaba hasta su muerte, con el estudio histológico de su cerebro.

Desde ese noviembre de 1.901 a nuestros días son incontables los casos diagnosticados con esta enfermedad, y alarmante la curva de crecimiento de número de casos en la población mundial.

El impacto social de la enfermedad es tan alto que ha llevado a considerarla como uno de los más graves problemas de salud mundial del siglo XXI, y origina que se dediquen a su estudio y tratamiento una gran cantidad de tiempo de investigación y recursos económicos.

Para tener una mejor idea de dicho impacto, basta conocer algunos interesantes datos estadísticos.

Persona mayor que. sufre de alzhaimer

Cifras impactantes referentes al mal de Alzheimer en la actualidad

Una somera revisión del informe anual Hechos y cifras de la enfermedad de Alzheimer, publicado por The Alzheimer´s association en los Estados Unidos, pueden darnos una clara idea del impacto de esta enfermedad sobre la sociedad:

  • 5.8 millones de estadounidenses padecen del mal de Alzheimer, y para el 2.050 se proyecta que se acerque a los 14 millones.
  • Cada 65 segundos una persona desarrolla esta enfermedad en E.E.U.U.
  • Uno de cada 3 adultos mayores muere teniendo esta condición, la cual ocasiona más muertes que el cáncer de mama y el cáncer de próstata juntos.
  • Actualmente el Alzheimer es la sexta causa de muerte en el país, después de las enfermedades cardíacas, el cáncer, los accidentes viales, las enfermedades respiratorias y la diabetes.
  • Entre el 2.000 y el 2.017, las muertes por enfermedades cardíacas disminuyeron en un 19%, pero las muertes debidas a esta enfermedad aumentaron en un 145%.
  • Más de 16 millones de personas brindan apoyo no remunerado a pacientes con Alzheimer en el país, en 18,5 millones de horas que le cuestan al país 234 mil millones de dólares.
  • En el año 2.019 las demencias, con el Alzheimer a la cabeza, le costará al país casi 300 mil millones de dólares, y se estima que para el 2.050 esta cifra supere el billón.
  • A pesar de esto, apenas un 16% de los adultos mayores reciben en sus chequeos de rutina evaluaciones regulares de sus capacidades cognitivas.

La idea de conocer estos sorprendentes valores no es generar pánico, pero si es importante valorar la magnitud del serio problema de salud que representa la enfermedad, sensibilizando a la población sobre la necesidad de prestarle la mayor atención.

¿Por qué se desarrolla esta enfermedad, y cuáles son sus síntomas típicos?

Las neuronas son las responsables de la recepción y trasmisión de respuestas del cerebro con el resto del organismo.

Estas son un tipo de células muy especializadas, que tienen un largo cordón nervioso que las conecta con los tejidos que controla (axón), y conexiones entre ellas llamadas dendritas, para intercambiar información (sinapsis).

Tanto la neurona como su axón y dendritas están recubiertos por una capa de una sustancia protectora: la mielina, la cual actúa protegiendo el tejido neuronal y favoreciendo el flujo de los impulsos nerviosos.

En el paciente de Alzheimer, se produce un proceso de larga y silenciosa evolución, en el que comienzan a formarse cúmulos de ciertas proteínas desnaturalizadas que van ocupando los espacios interneuronales, las sinapsis entre ellas se van perdiendo, o forman nudos atrofiantes, y finalmente las neuronas mueren en gran número o pierden sus axones.

También hay una disminución del espesor de la vaina de mielina que recubre las neuronas y dendritas, que hacen menos eficiente su acción sináptica.

Son muchos los posibles factores causantes de la aparición de la EA, y suelen combinarse para que el proceso degenerativo se inicie.

Entre ellos se mencionan la predisposición genética, la edad, el sexo, los antecedentes de traumatismo craneal, síndrome de Down, trastornos depresivos y de hipertensión arterial extensos.

Otros factores susceptibles de modificar, como las altas concentraciones de homocisteína, el nivel de actividad intelectual, la nutrición, la obesidad, la diabetes, el estilo de vida sedentario, el alcoholismo y el tabaquismo pueden influir en su progreso.

Entre los síntomas más perceptibles de la EA destacan la pérdida de memoria inmediata, las dificultades para pensar, hablar, y leer, episodios de confusión y desorientación, disminución de la percepción espacial y actitud distraída entre otros.

Cuando algunos de estos signos se presentan, es conveniente consultar a un especialista para obtener un diagnóstico, y poder tomar medidas oportunas de disminución de avance del mal.

No existe una prueba única que permita concluir sobre la existencia del mal, pero una serie de evaluaciones y test cognitivos ayudarán al especialista a diagnosticar su presencia y nivel de avance.

Los pacientes de EA requieren atención permanente de sus allegados y especializada

Cuando una persona es diagnosticada con esta enfermedad, los familiares y allegados de su entorno deben tomar conciencia de que requerirá una atención permanente y rigurosa.

Dicha atención es similar a la que se dedica a los infantes, pero siempre tomando en cuenta que se trata de un adulto, y que las limitaciones a su independencia y autonomía tienden a causarles irritación y depresión, agudizando su cuadro clínico.

Al mismo tiempo se debe entender que se trata de una forma de demencia, y nunca se debe tener excesiva confianza en su comportamiento, pues el mal puede desencadenar episodios en el paciente que aparentemente está muy bien, poniendo en riesgo su seguridad y salud, e incluso la de terceros.

Es importante la supervisión constante sin que se sientan acosados, el acondicionamiento y las medidas de seguridad en los espacios donde se desenvuelven, cuidar su alimentación en calidad y forma de presentación y vigilar el suministro oportuno de los tratamientos que se le prescriban, entre otros factores.

Se deben extremar las medidas de seguridad en cuanto al acceso a armas u objetos potencialmente dañinos, evitar los cerrojos que le permitan encerrarse, limitar el acceso al exterior de la vivienda sin supervisión, y prevenir a vecinos y comunidad de la condición del paciente, entre otras medidas.

Esto resulta extenuante para las personas que deban encargarse de cuidarlos, y en muchos casos se opta por solicitar apoyo profesional de enfermería, o recluir al paciente en un centro de atención especializado, de beneficencia social o particular.

Muchas veces esto resulta favorable al paciente, cuando el nuevo ambiente le permite sentirse cómodo, seguro y participativo de actividades agradables, pero en otros casos el cambio no les resulta favorable y acentúa el deterioro de sus condiciones físicas y psíquicas, por lo que es preciso vigilar su evolución en el nuevo ambiente.

La supervisión médica del curso de la enfermedad y la medicación natural o sintética también es determinante, pues aunque ningún tratamiento ha logrado revertir la enfermedad, si han demostrado resultados favorables en frenar su avance.

Conozcamos un poco sobre los avances más recientes en esta materia, tanto en terapias como en medicación.

Pastillas. Colorido de pastillas y píldoras cápsulas en envases de blister arreglados con un hermoso patrón con destellos de luz.

Tratamientos que demuestran resultados positivos para disminuir el avance del mal de Alzheimer

Si bien no existe tratamiento conocido para erradicar la enfermedad, varios tratamientos han demostrado eficacia en una evolución favorable de su curso, deteniendo prácticamente su avance y en algunos casos permitiendo recuperar parte de las habilidades cognitivas.

Entre los fármacos, son muy utilizados los inhibidores de la acetilcolinesterasa, como la rivastigmina o el donepecilo, los reguladores de la actividad del glutamato, como la memantina, y vitaminas antioxidantes como la C y la E.

La acetilcolinesterasa es la enzima que rompe las moléculas de la acetilcolina, principal neurotransmisor entre las sinapsis de los circuitos de memoria y pensamiento lógico.

En la mayoría de estos tratamientos el problema radica en la aparición de efectos colaterales tales como cefaleas, confusión, mareos y estreñimiento.

Las terapias basadas en ejercitación y fomento de las habilidades cognitivas también reportan beneficios en desacelerar el avance de la enfermedad. En ellas juega determinante importancia la participación del entorno familiar, para dar continuidad a las actividades entre una sesión y otra.

Otras técnicas innovadoras, como el uso de sustancias como la cerebrolisina, que protege y fortalece el tejido neuronal, y el implante de células madre, reportan mejoras favorables en pacientes en los que han sido probadas.

También han tomado un impulso creciente el uso de suplementos naturales como MetaMente basados en plantas medicinales tradicionales, por su doble acción nutritiva y fortalecedora de las funciones neuronales.

Se hace énfasis en defensa del uso de este tipo de productos en el bajo impacto de sus componentes sobre la salud en tratamientos prolongados, así como en las consecuencias casi nulas de dosis omitidas o duplicadas, que suelen ocurrir con regularidad.

Estas razones justifican revisar las propiedades más resaltantes de las plantas medicinales más utilizadas para prevenir y atenuar los efectos de la EA en forma separada.

Las plantas y hierbas más utilizadas para fortalecer las actividades cerebrales vinculadas al mal de Alzheimer

De entre la larga lista de plantas y hierbas utilizadas tradicionalmente para combatir las secuelas de la EA y contener su avance, es conveniente resaltar las siguientes:

Gingko biloba. Este árbol chino, considerado la planta medicinal más antigua del mundo, destaca por su gran capacidad para oxigenar el cerebro, estimular su actividad y detener los procesos degenerativos neuronales, entre muchas otras propiedades.

Helecho chino (Huperzia serrata). De este género de helechos se extrae un inhibidor de la acetilcolinesterasa: la Huperzina-A, con propiedades similares a los fármacos más ampliamente utilizados para favorecer la disponibilidad de la acetilcolina, principal sustancia neurotransmisora por vía sináptica.

Teresita o bígaro (Vinca rosea). De las flores y semillas de esta planta ornamental y medicinal se obtiene un compuesto, la Vinpocetina, cuyas versátiles propiedades nootrópicas la convierten en suplemento ideal para los pacientes de EA.

Entre sus beneficios resaltan el mejorar el flujo sanguíneo, la oxigenación y la absorción de nutrientes, fomentar la producción de acetilcolina y proteger al cerebro del estrés, las toxinas y la degeneración sináptica.

Brahmi (Bacopa monnieri). Planta de uso tradicional en la medicina ayurvédica, con un importante contenido de alcaloides, fitosteroles, flavonoides y D-manitol entre otras sustancias que actúan mejorando la memoria, la concentración y el aprendizaje, además de ayudar a superar la depresión.

En algunos países se le da el nombre común de centella asiática, pero esto puede prestarse a confusión con otra especie que se señala con el mismo nombre.

Sería insano pretender mencionar aquí las propiedades de todas las plantas y hierbas utilizadas en el tratamiento de la EA y otros procesos degenerativos cerebrales, pero mencionaremos entre otras ampliamente utilizadas al ginseng, la cúrcuma, la hierba de San Juan, el jengibre, el té verde y el romero.

También se usan plantas medicinales tradicionales como ajenjo, manzanilla, menta, yerba mate, lavanda, centella asiática (gotu kola), salvia, hinojo, ortiga, milenrama y muchas otras.

Un suplemento con los extractos más reconocidos para enfrentar la EA

Entre una gran variedad de suplementos naturales para pacientes de Alzheimer, la fórmula de MetaMente ha logrado una excelente combinación de las plantas medicinales, y productos derivados de ellas, cuyas propiedades y beneficios en la lucha contra la enfermedad han sido ampliamente demostrados.

Los componentes de MetaMente incluyen extractos de hojas de gingko biloba, cabezas de flores de hierba de San juan, hojas de Bacopa monnieri, semillas de Vinca rosea y partes aéreas de helecho chino.

Estos extractos aportan vinpocetina y huperzina-A, ya antes mencionadas, y otras importantes sustancias promotoras de la actividad cerebral y protectoras de las neuronas y los neurotransmisores, como la fosfatidilserina, lecitina, carnitina y glutamina.

Fosfatidilserina es un fosfolípido muy abundante en el cerebro, y esencial en las paredes celulares de las neuronas y en las venas de mielina que recubren sus conexiones nerviosas, mientras que la N-Acetil L-carnitina es una de las sustancias precursoras de acetilcolina.

La lecitina es otra precursora de acetilcolina, y además aporta fósforo, mineral esencial en las funciones cerebrales, mientras que la glutamina es el aminoácido más abundante en el tejido cerebral, donde cumple una gran variedad de importantes funciones.

Esta singular combinación de extractos naturales hacen de MetaMente el más completo suplemento, tanto para la prevención de la enfermedad como para el tratamiento con miras a mejoras sostenidas en pacientes con diagnóstico del mal de Alzheimer.

Es además un producto bastante seguro en las dosis recomendadas, de fácil asimilación y muy bajo riesgo de producir efectos secundarios perjudiciales para la salud, por lo que puede ser usado en tratamientos prolongados y hasta permanentes.

La pérdida de la memoria del Alzheimer debido a la demencia y la enfermedad cerebral, fondo cuadriculado

Es posible reducir el riesgo a sufrir el temible mal de Alzheimer

Tal como hemos dicho, no existe a la fecha un tratamiento que logre revertir la condición de quien ha sido diagnosticado con EA, por lo que una vez en presencia de ella, nos resta aprender a convivir con el padecimiento y tratar de minimizar sus secuelas y el progreso de su acción degenerativa.

Por esta razón es importante conocer las posibilidades de reducir los riesgos de esta terrible enfermedad, y ponerlos en práctica en tanto nos sea posible.

Todos estamos perdiendo neuronas y conexiones entre ellas día con día, pero éstas se encuentran en número tan elevado en el encéfalo, que una persona promedio perderá menos del 1% del total de neuronas que posee en los primeros 45 años de vida.

El dilema está en evitar que este deterioro neurológico se incremente a partir de esta edad en cantidades tales que comprometan las habilidades cognitivas del individuo, pues a partir de ese momento la cantidad de neuronas y conexiones sinápticas funcionales puede decrecer a un ritmo elevado, provocando el mal de Alzheimer.

El observar ciertos hábitos que protejan a las neuronas de esa pronunciada degeneración neuronal, nos da la esperanza de llevar una vida plena y libre de esta enfermedad por muchos años.

El mantener una dieta balanceada y rica en vitaminas, minerales y antioxidantes, evitando el sobrepeso y la obesidad, así como el abuso de alcohol, tabaco y medicamentos esteroideos y psicotrópicos son medidas preventivas recomendables.

La actividad física moderada, de preferencia al aire libre, y las actividades que fomenten el uso y disfrute de las capacidades intelectuales también son de gran ayuda a estos fines.

Es importante a partir de esta edad realizar test y valoraciones de posibles inicios del proceso degenerativo, especialmente si se tienen antecedentes familiares o se padece de enfermedades reconocidas como elevadoras del factor de riesgo para la enfermedad.

Lo ideal es mantener en el valor más bajo posible la posibilidad de padecer EA hasta alcanzar una edad bien avanzada.

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