Aceite esencial de lavanda con lavanda sobre fondo de madera.

Aceite esencial y otros consejos para aumentar las defensas

Aceite esencial y otros consejos para aumentar las defensas

Última actualización: 03-06-2019. Equipo Nutricioni

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Utilizar un aceite esencial hoy en día no es un recurso que hacemos porque culturalmente se nos ha enseñado, actualmente los estudios que se han realizado sobre sus beneficios son tantos y tan extensos que sabemos que en realidad sí son beneficiosos.

Y uno de los usos más importantes de estos aceites esenciales que son las herramientas de trabajo en la aromaterapia, es para aumentar las defensas y prevenir las afecciones por ataques de gérmenes o tóxicos del entorno.

Y estamos hablando principalmente de esas afecciones estacionales que debido a la congregación de personas que hoy encontramos en las ciudades y en las instituciones de educación, por mencionar alguna, se transforman en casi epidemias locales.

La aromaterapia constituye una buena alternativa para la medicina utilizada en la zona occidental en lo que respecta a ayudar a elevar las defensas y prevenir múltiples infecciones virales respiratorias entre muchos procesos infecciosos más.

Y es que los aceites esenciales no solo aumentan las defensas del organismo en forma comprobada, también mejoran el cuadro sintomatológico y el paciente se siente mejor.

Hoy en día contamos con muchas alternativas naturales que nos permiten aumentar las defensas.

Muchos productos de excelentes laboratorios se consiguen en el mercado y están creados pensando en los efectos de plantas medicinales y en las necesidades del sistema inmune para trabajar de forma adecuada.

Uno de ellos, el CelProtek, fortalece el sistema inmunitario del cuerpo y mejora las afecciones crónicas como artropatías y alergias, en un efecto netamente modulador sobre este sistema.

Tanto el uso de plantas medicinales como el de sus aceites, incluyendo una buena alimentación, son recursos a los que podemos recurrir cuando necesitemos sentirnos protegidos y con plena salud.

Veamos qué podemos utilizar para que nuestro organismo tenga unas defensas excepcionales y siempre activas.

Una de las problemáticas actuales es la resistencia de las bacterias a los antibióticos; situación esta que hemos provocado por el uso indiscriminado de ellos ante las patologías infecciosas.

Para eso, hablemos de múltiples opciones que harán que no tengamos necesidad de usar antibióticos a menos que el médico así lo crea conveniente.

Elevando las defensas con la comida

Ya se sabe que la mejor manera de reforzar al sistema inmunológico es mediante un buen aporte de nutrientes que podemos regalar a nuestro organismo con la alimentación o con los suplementos alimenticios.

Una dieta balanceada es parte importante de mantenernos alertas ante los ataques de los gérmenes y de los tóxicos ambientales.

Antes de los cambios climáticos y durante ellos; es decir, que no hay excusas para que bajemos la guardia en lo referente a tener una alimentación integral y cargada de vitaminas, minerales y de pocos nutrientes de difícil digestión y uso bioquímico.

Pero en las épocas de frío o humedad, no está de más reforzar la dieta con suplementos naturales, generalmente elaborados en base a plantas de efectos inmunoestimulantes y moduladores que no tienen resultados adversos.

Uno de estos preparados, que hemos nombrado, el CelProtek, contiene elementos como la cúrcuma, el ajo, el ginseng, la granada, el ruibarbo, te verde y frambuesa; con vitaminas y minerales para el funcionamiento inmune.

Los alimentos que nos ayudan a aumentar los glóbulos blancos son la vitamina C, que está presente en los cítricos, las hojas verdes y en los frutos silvestres.

la vitamina A que está en vegetales de colores intensos como zanahoria, pimientos, calabaza, espinacas y otras más.

Los vegetales con flavonoides que están principalmente en la col, espinacas, chocolate y ajo.

Los alimentos con selenio y zinc, el selenio que está en el arroz integral y la avena, las semillas de calabaza y chía; el zinc en chocolate, semillas y en los granos.

También los ácidos grasos omegas o esenciales, los cuales están en las nueces, frutos secos, en el aguacate, pescado, semillas, algas y en la oliva.

Los probióticos que mantienen la salud intestinal y que son una gran barrera contra infecciones, que están en el yogurt, el chucrut, kimchi, kefir, encurtidos y en cualquier suplemento con probióticos del mercado.

Para completar una alimentación que ayude al sistema inmunológico es bueno evitar los productos tóxicos en alimentos envasados o conservados; y evitar además los azúcares refinados que debilitan las funciones orgánicas en general.

Hombre y mujer sonriendo debido que encontraron un descanso optimo

Además de los alimentos una manera de vivir

Conjuntamente con una buena alimentación, podemos ayudar a mantener las defensas del organismo elevadas, siempre que logremos mantener un nivel de tranquilidad en nuestras vidas que nos permita el reposo y el reponer energías.

Dile adiós al estrés:

Se ha hablado de la relación directa que existe entre los niveles altos de estrés y la baja de la actividad inmunológica.

Esto debe ser tomado muy en cuenta pues el daño a que nos somete esta situación conlleva a que tengamos trastornos cardiovasculares como hipertensión arterial, elevación de los niveles de azúcar  y una muy mala producción hormonal.

La secreción de hormonas como el cortisol, la adrenalina y las endorfinas debido al estrés terminan dañando muchos órganos, entre ellos al sistema inmunológico.

El vital descanso:

En la medida en que nos cansamos la producción de células T de la inmunidad sufre una baja; disminuyen.

La falta de descanso es debilitante, inhibe la producción hormonal y también la celular sanguínea, entre esas las células inmunes.

Colateralmente el cansancio nos obliga a alimentarnos con elevadas cantidades de azúcar que debilita el organismo y hasta daña la flora intestinal.

Es durante el sueño, cuando se producen una serie de neurotransmisores y las células todas, entre esas las inmunes, recaptan nutrientes y químicos necesarios para su metabolismo.

La noble actividad física:

Para mantenernos saludables es necesario que nos activemos; es con el deporte y con la actividad física como podemos ver el mejor aumento de las defensas de nuestro organismo.

Esto está relacionado con el aumento de la temperatura que la actividad produce combatiendo los crecimientos patógenos en el organismo.

Igualmente la actividad favorece la sudoración y la eliminación de tóxicos, además de que mejora la oxigenación de todos los tejidos.

Actividades como el yoga, el pilates, las de respiración dirigidas, además de activar al organismo favorecen al control de las emociones y del estrés.

Evita sobrecargas de entrenamiento que ejercen el efecto contrario por falta de descanso y de reposo.

El agua y la naturaleza, fuentes de vida

Otras formas de mejorar el sistema inmunológico es con el cuidado que tengamos con nosotros mismos al estar pendientes de la hidratación correcta corporal, y de darle suplementación variada a nuestras dietas.

Hidratación rigurosa:

Ya sabemos que no hay mejor manera de limpiar de impurezas y de toxinas al organismo que mediante una buena hidratación.

La humedad en los tejidos los mantienen activos, protegidos, humedecidas las mucosas que previenen las infecciones respiratorias.

Si con la hidratación de nuestro cuerpo nos acostumbramos a darle antioxidantes de los vegetales estaremos haciendo una doble labor de protección y de limpieza.

Los batidos o jugos verdes son llamados anti resfriados, previene el daño a los tejidos y ayudan a que se regeneren las células de una manera sana.

Suplementa tu dieta:

El uso de productos naturales del mercado con combinaciones de ingredientes o componentes inmunoestimulantes como las plantas y algunos hongos comestibles, nos ayudará a cerciorarnos que la dieta sea estimulante de las defensas.

Estos compuestos que conseguimos en tiendas naturistas, en herbolarios y en farmacias, proveen las herramientas necesarias para que el sistema inmunológico produzca células y proteínas defensivas de alta calidad.

Uno de estos productos, el CelProtek, ha sido creado pensando en el fortalecimiento del sistema inmune al mismo tiempo que le brinda al organismo una cantidad de antioxidantes que previenen de daño a las células.

Usado como agente protector celular, es además rico en vitaminas y minerales que nos llenan de vitalidad, energía y una adecuada nutrición.

Promueve el aumento de temperatura:

Nos referimos al efecto termogénico que podemos inducir en el organismo mediante algunas hierbas y especias que utilizamos comúnmente en nuestras cocinas.

Este aumento de temperatura favorece las defensas corporales, como vimos cuando hablamos del ejercicio, que aumenta los niveles de temperatura corporal impidiendo las infecciones y los ataques de patógenos.

Estas hierbas como la Equinacea, las especias como el cardamomo, el jengibre, la curcuma, pimienta de cayena, la pimienta negra misma; y la canela, tienen actividad termogénica aumentando la temperatura corporal.

Muchas de estas sustancias naturales son antimicrobianas, antiinflamatorias y ricas en antioxidantes.

Aceite esencial de lavanda con lavanda sobre fondo de madera.

Los aceites esenciales y las defensas

Una de las tendencias médicas complementarias que hoy en día más se utilizan es la aromaterapia.

Y es que las herramientas simples que utiliza y que son los aceites vegetales esenciales ya se han tenido en cuenta desde hace miles de años.

Son numerosos los estudios que han descrito las ventajas de los aceites esenciales de los vegetales para tratar afecciones que van desde el dolor hasta los problemas respiratorios.

Pero es como estimulantes del sistema inmune y como moduladores de las funciones del mismo, que vamos a tratarlos aquí.

Un aceite esencial puede utilizarse puro, dependiendo del tipo de aceite; el de lavanda por ejemplo no ofrece ninguna contraindicación para usarse directamente; o puede ser diluido en otros aceites neutros o minerales para bajar la exposición de la piel.

Generalmente son combinaciones de ellos las que se usan para masajes o para inhalaciones.

Y el de lavanda tiende a ser muy utilizado en esas combinaciones porque además de todos sus beneficios, este aceite potencia la acción de los otros.

En realidad la aromaterapia es una técnica ancestral que trabaja de tres maneras a nivel del sistema inmunológico, lo que la hace una excelente opción para aumentar las defensas.

Una manera de actuar es mediante las propiedades antibacterianas, antiparasitarias y antivíricas que muchos de estos aceites esenciales tienen.

Se sabe que estos aceites pueden atacar los microorganismos directamente e incluso acortan los períodos de infección viral una vez que estos microorganismos han invadido al cuerpo.

Son estimulantes del sistema inmune mediante el aumento de la producción de células blancas de defensas, la producción de anticuerpos y debido a que estimulan la actividad de la linfa para eliminar las toxinas y los organismos neutralizados.

Por último, son antiestrés, lo que permite mejorar y controlar la secreción de hormonas suprarrenales que producen desgaste en el sistema inmune y bajan las defensas.

Los mejores aceites inmunoestimulantes…

Sin necesidad de acudir a especialistas en aromaterapia para que nos los administren, estos aceites se pueden utilizar en nuestras casas mediante procedimientos simples.

Podemos conseguir además de los aceites esenciales, el aceite vehicular que nos permite diluirlos para ser usados en menores o menos fuertes concentraciones y así poder aplicarlos directamente sobre la piel.

Esto con la finalidad de utilizarlos para masajes suaves, lo que se hace para distribuirlos sobre la zona de abdomen y miembros superiores e inferiores, generalmente después del baño.

Los usamos también en el baño, agregándole al agua unas gotas del aceite esencial puro que se va a utilizar y dándonos un masaje suave en la inmersión con una toallita de algodón por todo el cuerpo.

E igualmente se usan en forma directa en difusores de aromaterapia o ambientadores que nos permite inhalarlos y disfrutar de sus beneficios.

Existen una serie de aceites esenciales, tres de ellos muy conocidos en aromaterapia, que se han recomendado para aumentar las defensas y de los cuales podemos utilizarlos todos o combinados ya que los conseguimos en el mercado.

Aceite de Mejorana:

Este aceite esencial se ha comprobado que estimula la síntesis de proteínas inmunoglobulinas del tipo A, las cuales son las encargadas de defender las mucosas de ataques de gérmenes externos, como las mucosas respiratorias.

Se puede comprar el aceite de mejorana con el quimiotipo llamado Tuyanol, tanto para utilizarse solo como combinado con otros estimulantes del sistema inmune o con el aceite esencial de lavanda.

Aceite de Orégano:

Otro de los aceites esenciales inmunoestimulantes que se ha podido ver que aumenta la concentración de inmunoglobulinas G, las encargadas de neutralizar los ataques en la sangre u otros líquidos internos.

Aceite de Ravintsara:

Este es llamado el aceite esencial para las defensas referencial en la aromaterapia; el Cinnamomum camphora de quimiotipo cineol.

Procedente de Madagascar contiene moléculas aromáticas de tres tipos, cineol, terpineol y sabineno.

El cineol se ha determinado que estimula y activa al sistema inmunitario actuando como un potente antiviral y a nivel de las afecciones respiratorias actúa como expectorante de las vías aéreas.

Pero hay otros importantes aceites

Otros aceites esenciales que encontramos en el mercado y en herbolarios ya son harto conocidos por nosotros, los  hemos tenido muchas veces en nuestras casas y algunos de estos vegetales son utilizados frescos para mejorar los síntomas de las infecciones.

Conjuntamente con estos aceites que podemos utilizar en el hogar para mantenernos fuertes a nivel de las defensas y para combatir mejor las infecciones que padecemos, sobre todo las respiratorias estacionales que son tan frecuentes, se usan los suplementos.

Tener productos polivitamínicos, con minerales y con fitoquímicos que nos dan plantas estimulantes del sistema inmune y protectoras de los tejidos, es asegurar que la dieta provea de nutrientes inmunoestimulantes.

El CelProtek que antes comentamos, es uno de ellos, pues estos suplementos son completos en cuanto a vitaminas, minerales, y a fitoquímicos inmunomoduladores y protectores de los tejidos.

Aceite de Eucaliptus:

Estimulante del sistema inmune, el eucalipto tiene muchos beneficios importantes para mejorar las sintomatologías producidas por infecciones y alergias del aparato respiratorio.

Sus acciones principales, además de mejorar la ventilación bronquial, es la de relajar la musculatura, tranquilizar y estimular las defensas del organismo.

Es un excelente antiinflamatorio, antiséptico y estimula las funciones cerebrales dando vitalidad, energía y mejorando la atención, la concentración y la memoria.

Se usa solo o combinado con el aceite esencial de lavanda y otros inmunoestimulantes como la menta y la hierbabuena.

Aceite de Tomillo:

Esta hierba es un antimicrobiano natural y aumenta la capacidad defensiva del organismo; se utiliza en las afecciones gripales para mejorar la capacidad ventilatoria, igualmente para relajar la musculatura y como antiinflamatorio.

El aceite esencial de Tomillo se utiliza para acortar los períodos virales y para que el paciente se sienta mejor.

Aceite esencial de Menta:

La Menta piperita es un estimulante del sistema nervioso y del sistema inmunológico, pero también es uno de los descongestionantes de las vías respiratorias más utilizados en el área farmacológica.

Son muchos los productos del mercado en base a la menta y a su fitoquímico el mentol, para mejorar las sintomatologías respiratorias durante los resfriados y otras afecciones del árbol respiratorio.

La ayuda esencial de más aceites esenciales

Otros aceites esenciales que podemos utilizar para elevar las defensas son el aceite de té verde y el limón; la lavanda es un potenciador de efectos de otros aceites pero en sí, es muy beneficioso.

Se puede usar un aceite determinado como parte de la higiene de la ropa de la persona enferma, en el armario y hasta en el agua del enjuague para desinfectarla.

Aceite esencial de Lavanda:

Relajante, de aroma delicioso, potencia los efectos de otros aceites esenciales; es recomendado como parte de cualquier tratamiento para desinflamar y para desinfección de heridas y mucosas durante los procesos infecciosos catarrales.

El aceite de lavanda estimula la función del sistema inmunológico, así que mantener almohadillas con olor a lavanda en los dormitorios no solo garantiza un sueño placentero, también unas defensas activas y fortalecidas.

Aceite de Limón:

Contiene todas las propiedades que conocemos del limón; es bactericida, cicatrizante, reparador de los tejidos y protector de zonas como la piel, uñas y pelo.

El limón es una activador del sistema inmune tanto para la producción de células blancas como para la síntesis de anticuerpos.

A nivel circulatorio también es un activante de las funciones circulatorias de estos órganos y mantiene limpias las arterias.

Aceite del árbol del Té Verde:

Son maravillosos los efectos beneficiosos que se les ha descubierto durante años al té verde; desde la cantidad de antioxidantes que tiene hasta la ayuda que nos brinda para mantener sano nuestro aparato cardiovascular.

Tanto tomar té verde como utilizarlo en técnicas de aromaterapia, nos estimula la producción de las defensas corporales y nos ayuda a combatir parásitos, hongos, bacterias y virus, con un poder antimicrobiano que ha sido comprobado durante milenios.

Aceite de Caléndula:

Este aceite esencial se ha utilizado para mejorar las condiciones del paciente que sufre de rinitis alérgica perenne y estacional; e igualmente para cualquier tipo de reacción alérgica a nivel de las vías respiratorias.

Esto es gracias a la capacidad de modular la respuesta inmune que tiene este aceite esencial.

La caléndula además ayuda a desinflamar las vías respiratorias mejorando los cuadros sintomáticos de gripe y resfriado.

La abeja nos ayuda con las defensas…

Para terminar este breve paseo por algunos de los recursos que podemos utilizar para aumentar nuestras capacidades de defendernos de ataques del medio ambiente, queremos hablarles de los productos que encontramos como resultado del trabajo de las abejas.

Son alimentos que estos poderosos insectos nos brindan y que son muy estimulantes del sistema inmune y además, unos nutrientes muy completos que nos llenan de vitalidad y energía.

Miel:

Excelente bactericida que está llena de vitaminas y minerales, que estimula al sistema inmune para la producción celular y de anticuerpos; y que además es deliciosa y un endulzante natural que gusta mucho.

Jalea Real:

Uno de los productos más vigorizantes que encontraremos en el mercado producto del trabajo de las abejas.

Al igual que la miel es inmunoestimulante e inmunomoduladora, excelente bactericida, sobre todo para inhibir el crecimiento viral, y cicatrizante.

Polen:

Este producto obtenido de la colmena es un recurso lleno de vitaminas y minerales que se consigue en cualquier tienda naturista o en las dedicadas a la nutrición sana.

Como todo producto de las abejas es inmunoestimulante e inmunomoduladora pero además, nos ayuda a la producción de neurotransmisores importantes, por lo que se usa como un antidepresivo natural.

Própolis:

Este es el llamado pegamento que utilizan las abejas para las construcciones que realizan; es un antimicrobiano por naturaleza y a nivel del sistema inmune estimula la función del mismo.

La lista de opciones que cada día encontramos en nuestras casas o simplemente en cualquier mercado o tienda naturista para mantener nuestras defensas elevadas, es tan extensa que no hay excusas para que no mejoremos nuestra nutrición.

Por otro lado, la ayuda que los aceites esenciales nos brindan es un conocimiento que hay que ir rescatando y que de una u otra forma desde siempre nuestros abuelos han utilizado.

Sus efectividades están a la vista, en la historia de cada familia y de la misma comunidad que pasa estos conocimientos de generación en generación.

Así que hazte de tus aceites esenciales vegetales y mantenlos siempre como parte importante de tus botiquines o cajones de primeros auxilios.

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