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3 Descuidos sexuales de tu pareja que debes evitar

3 Descuidos sexuales de tu pareja que debes evitar

Última actualización: 04-03-2019 por Editor Fanny.

Las relaciones personales son un componente fundamental del ser humano. Y las relaciones sexuales forman parte de la vida, la reproducción y la satisfacción de los deseos.

Uno de los aspectos más importantes de las relaciones sexuales es la higiene de la pareja. El aseo personal es primordial antes, durante y después de un encuentro amoroso.

Aparte de proyectar una imagen agradable, la higiene personal dice mucho de una persona y ayuda a evitar numerosas enfermedades.

Pareja acostada en una cama mientras inicia el juego previo a la relación sexual

Un olor personal agradable influye muchísimo en que tan deseable es una persona para potenciales parejas. Por ello la industria de los perfumes y de los productos de higiene personal maneja millones de dólares.

El tener un olor atrayente para la pareja y sentirse limpio no sólo contribuirá a tener relaciones sexuales placenteras, sino también a prevenir enfermedades de tipo infeccioso o ETS (enfermedades de transmisión sexual).

Dentro de la higiene se incluyen no solamente los órganos sexuales, sino también las manos y la boca, porque son partes del cuerpo imprescindibles durante la actividad sexual.

Aparte de la higiene corporal previa, hay consejos muy simples para evitar una infección. En las mujeres por ejemplo, es muy importante orinar antes y después del coito.

Sin embargo hay personas que no son cuidadosas en estos aspectos. Si tu pareja es descuidada, eso puede acarrear consecuencias serias para la salud.

A continuación presentamos 3 descuidos de la pareja que pueden dañar la vagina, y que es importante revisar antes de tener relaciones sexuales.

Descuido 1: Higiene inadecuada de los órganos sexuales

La higiene personal, como hemos dicho, es un factor importante a la hora de prevenir problemas de salud ocasionados por las relaciones sexuales. Tanto tú como tu pareja deben tener en cuenta varios aspectos importantes:

  • Revísate antes del encuentro sexual y haz que tu pareja también lo haga. Comprueba que no tienes ningún “desperfecto” como verrugas, sarpullido o enrojecimiento.
  • Lávate con agua y jabón y asegúrate de que tu pareja también lo haga. El aseo puede formar parte del juego previo. Los órganos reproductores son muy delicados y hay que procurar liberarlos de gérmenes.

Los hombres deben asear la zona baja del prepucio, pues tienden a acumular residuos. Las damas deben limpiar su zona genital en sentido de la vagina hacia el ano para no desplazar gérmenes que puedan ascender por el tracto urinario y provocar infecciones.

El uso de jabones suaves con PH neutro es lo más recomendable para evitar irritaciones.

  • Usen ropa limpia. Si estuviste todo el día teniendo actividades que te provocan sudoración, es mejor cambiar la ropa interior, para evitar malos olores, comezones y enrojecimiento. Prefieran siempre fibras naturales y eviten la ropa interior sintética y demasiado ajustada.
  • Limpieza de todo. Las manos y las uñas deben estar limpios antes y después de tocarse cuerpo a cuerpo.
  • La higiene bucal es importante. Tanto tú como tu pareja deberán tener la boca limpia, usando cepillo, dentífrico, seda dental o irrigador.
  • Comunicación. La pulcritud en las relaciones sexuales es un tema de alta importancia dentro de la pareja. La protección sexual es imprescindible para tener un coito a plenitud y debe conversarse seriamente.
  • Afeitarse como medida de higiene. Para contrarrestar la sudoración, se sugiere que la zona del pubis esté sin vellosidades. Recortar esta zona y mantenerla higienizada depende de cada persona.

No siempre a todos les gusta afeitarse totalmente la zona púbica, pero tener los vellos bajos es cuestión de buenas costumbres sanitarias.

Descuido 2: Manos desprolijas

Las manos están en contacto con muchas superficies y objetos, por lo tanto son susceptibles de ser portadoras de microbios.

Estudios científicos han vislumbrado que las manos poseen alrededor de 4.7752 cepas de microorganismos patógenos únicos de más de 150 géneros diferentes.

Un error que frecuentemente cometen muchas personas es no lavarse las manos antes de tener sexo.

Con tantos gérmenes que están en las manos y si tienes ganas de tocar tu zona íntima y la de otra persona,  las mismas deben estar limpias para no transmitir las bacterias.

Una ginecóloga acotó que debido a la falta de higiene de las manos antes de tener sexo, es de asombrarse de cómo las mujeres no tienen infecciones más severas debido a la manipulación genital.

Recordemos que el pH de la vagina puede fluctuar de acuerdo al ciclo mensual y a las relaciones sexuales. Si le llegan gérmenes ajenos es posible provocar infecciones como la vulvovaginitis.

Si vas a dar placer manualmente, es ideal que las conserves en buen estado. A veces tendemos a descuidarnos las manos y a tenerlas deshidratadas, con las uñas largas, sin limar y llenas de sucio.

La pareja debe conocer que la vagina es muy sensible y se enferma de nada. Por ello siempre se aconseja lavarse las manos antes de ir hacia abajo. No es solo agua y jabón por encima, es lavarnos las uñas y frotarnos las manos.

Además a las manos hay que aplicarles hidratación para conservarlas suaves y sin asperezas, con el fin de no incomodar la zona erógena.

Los órganos sexuales son muy sensibles y por ello las manos deben estar dóciles, pues los callos o las uñas largas y descuidadas causan heridas, molestias y desgarros internos en el caso de las mujeres.

Es posible de este modo transmitir una infección por estafilococos o causar un desequilibrio en la flora bacteriana que habita normalmente en la vagina. Por ello asegúrate de que las manos de tu pareja estén limpias, cuidadas e hidratadas.

Descuido 3: Mala salud oral

Ya lo dijimos antes. Si utilizas tu boca en la relación sexual puede provocar infecciones bucales o genitales.

En este caso, debes revisar si tu pareja tiene alguna excoriación o herida en la zona de la boca, y no tan solo eso, verificar que las zonas genitales estén sanas es una buena práctica sexual, como explicamos al comienzo.

Ambos sexos tienen el mismo riesgo de contraer enfermedades por falta de higiene bucal. No existe razón para tener coito con personas que estén lesionadas, con algún proceso infeccioso o tengan heridas es la zona genital ni en la boca.

No todas las partes del cuerpo saben igual ni se tocan igual. Si queremos disfrutar del sexo plenamente, la boca desempeña un papel importante, pero hay que perder la vergüenza.

Los fluidos corporales de cada persona son diferentes y en algunos puede parecer de olor y sabor desagradable. Es cuestión de química mutua. Aquí es donde entra el factor  alimentación. Si comemos sano, no tienen porque saber mal.

En el sexo, la boca es un centro de mucho placer y es un agregado que le da un sello particular.

Besar a tu pareja, lamerlo, oler y degustar su humanidad, sirve no solo para sentir y dar placer, sino para reconocerlo. Eso forma parte de nuestro instinto animal.

Para ello, se han implementado una serie de recursos como lubricantes comestibles, dulces, entre otros elementos recreativos que le dan un toque diferente al momento íntimo.

Para disfrutar estos momentos excepcionales es recomendable una buena salud bucal.

Una de las recomendaciones para no contraer infecciones bucales mediante el sexo es usando protección, y vigilar muy bien las heridas de la boca y área genital de nuestra pareja.

Las enfermedades de transmisión sexual más comunes que pueden atacar esta a zona son la sífilis, gonorrea, el herpes, la clamidia, infecciones gastrointestinales y hepatitis A, B y C.

Las infecciones bucales por medio del sexo atacan los tejidos de la boca y sus alrededores. Muchas veces se confunden con una amigdalitis o un simple herpes, pero si es recurrente hay que ir al médico.

Ojo con la vulvovaginitis

La vulvovaginitis es la inflamación de la vulva y de la vagina y suele estar causada por una infección, que puede ser de origen bacteriano o micótico.

Los síntomas son comunes independientemente de la causa, aunque varían en su forma de presentación y sus características según el microorganismo específico.

De la forma típica, la vulvovaginitis presenta picos en la zona genital de intensidad variable, aumento del flujo vaginal o leucorrea, acompañado de mal olor y molestias al orinar.

Cuando se tienen relaciones sexuales estas suelen ser dolorosas porque la vulva está inflamada y se irrita todavía más.

Muchas veces la infección se obtiene por microorganismos que atraviesan la mucosa endocervical. Quienes tienen varias parejas o son promiscuas tienden a tener este tipo de infecciones.

Otra causa de la vulvovaginitis es debida a la falta de aseo en las relaciones sexuales y la manipulación genital. Existen tres clases de vulvovaginitis:

Por trichomonas. Aunque es frecuente, su incidencia ha descendido y los hombres también pueden contraerla.

Se transmite sexualmente y sus síntomas son mal olor vaginal, flujo intenso espumoso y de color verdoso, picazón leve. Estos síntomas aumentan cuando la mujer está en etapa de menstruar.

Por bacterias. La bacteria más frecuente es la Gardnerella vaginalis. También se contagia por vía sexual y por manipulación.

Ocasiona cambios en el flujo vaginal y un olor característico a pescado que se adhiere a la vagina.

Por candida. Esta es la causa más frecuente y se estima que un 75% de las mujeres alguna vez ha tenido vulvovaginitis por cándida. La más común la especie Candida Albicans.

Además de la falta de aseo, las duchas vaginales después de tener sexo, y el uso de  estrógenos son causa de este tipo de infección.

Para evitar la vulvovaginitis es necesario tener una buena higiene. El aseo personal contribuye a que los microorganismos no invadan la flora bacteriana vaginal y a mantenerla equilibrada.

Los besos como fuente de infecciones bucales

Los besos constituyen una herramienta maravillosa para demostrar sentimientos hacia otra persona. Sin embargo también representa una fuente muy directa y eficiente de propagar enfermedades de tipo infeccioso.

Hay que tener cuidado cuando tragamos, pues  este proceso permite que saliva contaminada llegue a la garganta.

Al traspasar esta barrera los microbios pueden diseminarse velozmente y provocar infecciones como la mononucleosis infecciosa o enfermedad del beso.

Otros microorganismos que pueden traer problemas son el citomegalovirus y los estreptococos, que causan amigdalitis e infecciones en la boca, garganta y nariz, dependiendo del grado de infección.

Lo particular de la boca es que está conectada con otras mucosas, lo que le da acceso a los microbios al interior del cuerpo y la posibilidad de viajar con suma facilidad hacia el tracto respiratorio, causando tos catarral y afecciones respiratorias.

Pareja Tomando Té

A pesar de que la boca tiene su propia barrera antimicrobiana que es la saliva, no hemos de abusar de esta condición.  

Las defensas que ofrece la saliva involucran la intervención directa de anticuerpos y lisozimas que son proteínas que protegen de los microbios.

Por ello, cuando nos enfermamos de la boca es porque el umbral de resistencia está muy disminuido, provocando el desequilibrio de la flora microbiana bucal.

Cuando hay deficiencia de vitamina C, las encías tienden a enfermarse y se es vulnerable a contraer candidiasis o herpes. De allí la importancia de fortalecer al sistema inmune.

Para asegurar una buena salud bucal es necesario visitar al odontólogo periódicamente, realizar limpiezas dentales profundas, evitar los alimentos cariogénicos  y cepillarse los dientes después de cada comida.

Infecciones bucales más frecuentes

Afta bucal. Los virus, bacterias y hongos pueden ocasionar lesiones en la boca que pueden afectar todo el organismo en general. Estas afecciones bucales pueden ser causadas por transmisión sexual, además de otros factores de riesgo.

Las mujeres son las más vulnerables a tener este tipo de afección. Las úlceras están asociadas a la respuesta inmunológica. La lesión inicial consiste en una pequeña vesícula o ampolla del tamaño de la cabeza de un alfiler, que dura poco tiempo.  

Las mismas pueden localizarse en las mucosas orales y labiales, los bordes de la lengua, los surcos labiales y linguales, así como el paladar blando.

Herpes. Como enfermedad de transmisión sexual por vía oral, consiste en hormigueos, ardores, picazón y la aparición de ampollas bucales junto a un  malestar general.

Gonorrea oral. Este tipo de virus causa malestar en la garganta y dificultades para deglutir. Su tratamiento es a base de antibióticos. Cuando es prolongada, a causa de no tratarla adecuadamente, provoca esterilidad o inflamación pélvica.

Virus del papiloma Humano (VPH). El sexo oral está vinculado con el aumento en la incidencia de esta afección. Los principales cánceres en la zona bucal y la digestiva se deben al VPH.

Una de las principales causas del cáncer de de boca, laringe y lengua es por causa de estar contaminados con el virus del Papiloma Humano y tener sexo oral.

Por ello se recomienda ampliamente usar preservativos para tener esta práctica.

Candidiasis oral. Se caracteriza por la presencia de placas blanquecinas en la lengua, el paladar y las encías, que causan ardor, picazón e inflamación.

La lubricación adecuada

El juego sexual previo asegura  la adecuada excitación para poder lubricar natural y adecuadamente. De esta forma el sexo es mucho más divertido y agradable, y se evitan molestias, rozaduras e irritaciones.

Las mujeres necesitan de una estimulación adecuada para que la resequedad vaginal ocasione relaciones sexuales dolorosas. Cuando no se está bien “engrasada”, no se disfruta adecuadamente del coito ya que hay irritación y dolor.

Si a pesar de practicar el preámbulo sexual en la pareja, esto no da la estimulación requerida, es una señal de que el interés se está perdiendo.

Los miembros del sexo masculino deben comprender que la mujer debe estar interesada y estimulada para poder activar el interés sexual. Esto implica no solo la lubricación sino el aumento en la irrigación sanguínea hacia la zona genital.

En el encuentro íntimo los cambios corporales son evidentes, ambos sexos presentan erección y pueden eyacular de maneras distintas.

El aumento de la secreción vaginal viene dado por el incremento de la circulación sanguínea, lo cual aumenta de tamaño la vulva y activa las terminaciones nerviosa causando mucha sensación; en esta etapa el clítoris se erecta y triplica su tamaño.

Cuando se tiene el orgasmo muchas mujeres expulsan un líquido viscoso de la uretra. Esto se debe a las contracciones.

La eyaculación femenina requiere de tiempo para lograrlo, los hombres deben tener paciencia y saber explorar las zonas erógenas de su pareja.

Este líquido que segrega la mujer contiene elementos como fosfatasas ácidos prostáticos y azúcares naturales semejantes a los del semen.  

La importancia del juego previo

Una de las problemáticas entre parejas es la deficiencia de humedad vaginal. Esta condición puede interferir en una penetración satisfactoria ya que puede irritar o causar incomodidad. Para solucionar estos problemas están los lubricantes vaginales.  

Entre las causas de la poca lubricación vaginal, es la velocidad con que el hombre desea penetrar a su pareja sin confirmar que ella tenga un nivel adecuado de excitación.

Las mujeres necesitan concentrarse para poder excitarse. El deseo se incrementa con las caricias y el juego previo del coito. No todas llevan el mismo tiempo, las sensaciones y la conexión cuerpo a cuerpo es fundamental para que las zonas erógenas se activen.

El juego sexual es crucial para que la zona genital femenina haga su trabajo y se active adecuadamente. Hay tres aspectos fundamentales para tener lubricación de forma natural y disfrutar de la penetración de la pareja.

La seducción. Algo esencial entre la pareja es la seducción y ser delicado demostrará a tu pareja lo mucho que la deseas con cariño real. Si te apresuras corres el riesgo de tener relaciones sexuales dolorosas y acabarás por estar incómodo.

Un ambiente adecuado para el sexo. Los ambientes tranquilos brindarán a la pareja la seguridad y la comodidad necesaria para estar lubricados naturalmente. Recursos como la música, un buen vino o con la luz apagada o término medio son recursos que se pueden implementar.

Variedad. Hay que investigar posiciones, juguetes sexuales, técnicas y recursos para tener un placer sexual óptimo. Por ejemplo los condones de sabores o ya lubricados son una opción para introducir variedad.

Consejos para mantener una buena salud sexual

Las relaciones sexuales están influenciadas por hormonas y neurotransmisores que generan placer y satisfacción para ambas personas.  

Cuando tenemos sexo, frecuentemente hay varias penetraciones y por lo general intervienen no sólo los órganos sexuales internos sino los externos y otras partes del cuerpo.

Para tener una buena salud sexual hay que comprender que el sexo cumple funciones en dos ámbitos importantes: el fisiológico y el emocional. En este caso, el aspecto emocional consiste en demostrar cariño, deseo y afecto hacia la pareja.

  • Estas son excelentes sugerencias para mejorar los encuentros sexuales:
  • Como primer paso debemos mantener pulcra la zona genital, tal como se explicó anteriormente.

Una alimentación adecuada en todo el día es esencial para mantener la salud sexual.  

Por ejemplo, los hombres que quieran tener buenos niveles de testosterona deben tener una dieta con alto valor proteico, lo cual aumenta la líbido, así como la masa muscular. Para las mujeres la ingesta correcta de proteínas también es importante para mantener la salud.

  • Otro punto clave, para ambos sexos, es la ingesta de vitaminas y minerales que combatan el cansancio y la apatía.
  • Un buen descanso. Si dormimos bien tendremos fuerzas suficientes para estar captos ante las tareas diarias, y esto incluye la respuesta erótica. Si dormimos poco alteramos el ciclo de concentración, aprendizaje, existe descontrol hormonal y por ende de apetito sexual.
  • Actividad física relajante. La vida sexual también necesita ejercitación. Practicar bailoterapia, yoga o pilates no sólo mueve el organismo y lo oxigena, sino que contribuye al sistema cardiovascular. Esto a su vez fortalece la pelvis e incrementa el flujo sanguíneo en la zona genital.

Pareja sonriendo mientras la chica sostiene unos globos

  • Encontrar tiempo para nosotros mismos. El estrés produce cortisol y esta reduce la testosterona, lo que conlleva a no tener deseo sexual.

Un dato importante con esto es que las relaciones sexuales deben ser estimuladas e incentivadas. El buen sexo contribuye a evitar la depresión, mantener el ánimo en alto y ver la vida con mejores perspectivas.

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